La Verdad
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Una fiesta para los oídos (III)
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Carlos Escobar | 01-02-2018 | 20:03| 0
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El verano de 1905 fue uno de los más felices para los Mahler. Desde la llegada a Maiernigg en junio, justo el día del primer cumpleaños de Anna Justine, la familia disfrutó de los encantos de la villa construida a orillas del lago. Gustav era poco amigo de recibir visitas con el fin de preservar la intimidad durante las vacaciones estivales. Los paseos vespertinos con Alma y las dos niñas llenaban de momentos dichosos al matrimonio, de manera que no echaban de menos a nadie.

Una de las mañanas en las que Gustav jugaba en la terraza con Maria Anna, cayó en la cuenta de lo diferente que transcurría el veraneo con respecto al año anterior. En aquel momento, Alma estaba convaleciente tras un parto laborioso y decidió quedarse en Viena para cuidar del bebé y recuperarse con tranquilidad. Mahler se marchó solo a las orillas del Wörthersee durante esas siete semanas de junio y julio de 1904 para componer con tranquilidad los Kindertotenlieder sobre poemas de Fiedrich Rückert, la Sexta Sinfonía y dos movimientos nocturnos (Nachtmusik) de lo que sería, más adelante, su Séptima Sinfonía.

Durante su retiro en Maiernigg, el maestro imaginó su nueva obra con cinco movimientos de los cuales los tres centrales escribiría de una forma libre y tendrían un claro carácter nocturno. La ironía sería el ingrediente común de los tres, especialmente del punzante, demoníaco y provocador scherzo, que aunque todavía estaba sin componer, llenaría de sombras al canto a la noche.

Para escribir la primera de las Nachtmusik de la Séptima Sinfonía, Mahler se inspiró en una pintura de Rembrandt que había visto en una visita al Rijksmuseum de Amsterdam. El cuadro era conocido popularmente como “La ronda de noche” y representaba una escena de una compañía de arcabuceros. A Gustav le impresionó el aire grotesco de unos personajes marcadamente desdibujados y que parecían desfilar al ritmo de su canción “Revelge”, que él recreaba interiormente como una danza rústica donde se entremezclarían cantos de pájaros y cencerros de vacas.

En Mahler, un compositor cuyo tiempo estaba por llegar, la ironía tan presente en esta Séptima Sinfonía retornaría a las salas del Rijksmuseum cuando se restauró “La ronda de noche”. La limpieza del oxidado barniz del cuadro, testigo del paso del tiempo, devolvió a la pintura su luz original que realmente evocaba una escena diurna.
continuará….

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Una fiesta para los oídos (II)
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Carlos Escobar | 22-01-2018 | 22:47| 0
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Los siguientes días en Maiernigg fueron muy productivos para Gustav. Parecía que el impulso recibido en las aguas del Wörthersee contenía suficiente energía para terminar los tres movimientos que completarían la séptima sinfonía. La estancia en la casa de Maiernigg junto a Alma y las niñas le daba la necesaria estabilidad emocional para que los veranos fuesen productivos. Además, la casita construida de obra situada en el bosque, tan solo a doscientos metros de la mansión, era un magnífico refugio donde componer en un ambiente tranquilo.

Gustav se levantaba cada día a las seis de la mañana y se dirigía hacia la casita, donde se encontraba el desayuno preparado sobre la mesa. Nadie podía molestarle allí y Alma organizaba todo para que sus deseos se cumplieran a la perfección. Pobre del que se acercara a esta zona de la finca que estaba ligeramente sobrelevada. El compositor tampoco soportaba cruzarse con nadie de camino a la casita del bosque, lo que suponía un reto y un esfuerzo adicional para Agnes, la cocinera que le llevaba cada mañana el desayuno.

Agnes era una lugareña que procedía de Klagenfurt. Casada desde hace años, no tenía descendencia, por lo que trabajar en casa de los Mahler viendo crecer a Putzy y Gucci la hacía muy feliz. Tenía un pequeño defecto al caminar a raíz de un accidente en la infancia, pero se desplazaba con el suficiente sigilo para contribuir al ambiente de paz que tanto valoraban los dueños de la casa. Agnes no había trabajado anteriormente, pero su marido había sido despedido de la casa de los Schäfer, donde había cuidado del jardín en los últimos veinte años. Al parecer, una tarde de mayo, los perros del señor Schäfer comenzaron a ladrarle de forma compulsiva y esto se repitió cada vez que se acercaba a la propiedad, lo que generaba gran disconfor a la familia y al vecindario. Se trataba de una raza de perros muy particular ya que no servía ni para compañía ni para proteger la finca, pero tenía un fino olfato capaz de captar si un individuo intimaba con más de una mujer, lo que los enfurecía sobremanera, para satisfacción de sus dueños, que pensaban que eran canes que custodiaban con celo el hogar familiar.

Agnes era una excelente cocinera. Su madre era de origen suizo y le había enseñado a preparar jugosos platos y excelentes postres. Esa mañana preparó un exquisito pastel de la región típico para el día de San Juan, con el que su familia celebraba la llegada del verano. Cuando preparó la bandeja con el desayuno del señor Mahler, se dirigió a la casita siguiendo el recorrido tortuoso y alejado del camino para no cruzarse con el compositor, lo que era como firmar su sentencia de muerte. Los últimos metros eran los más complicados, ya que no existía ningún sendero y la inclinación de la pendiente obligaba a Agnes a equilibrar con mucha dificultad los vaivenes que su cojera transmitía al contenido de la bandeja.

En ese mismo momento Gustav se dirigía hacia la casita y no pudo evitar sonreír ante el empeño de su empleada en conseguir dejar el desayuno sin ser vista.  Avanzó con la suficiente lentitud para permitir que Agnes volviese por su secreto y a la vez peligroso camino.

Cuando entró en la caseta, un dulce olor a pastel envolvía la luz que entraba por la ventana. Como si se tratase de una auténtica mañana de San Juan. Gustav canturreó “Johannistag! Johannistag! Blumen und Bänder so viel man mag!”. Ya tenía en mente como escribir el quinto movimiento de su sinfonía. El pastel de Agnes lo había transportado a Nuremberg y a sus maestros cantores.

continuará….

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Una fiesta para los oídos (I)
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Carlos Escobar | 15-01-2018 | 19:51| 0
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Esa tarde de verano, Gustav llegó a Krumpendorf. Estaba cansado del largo viaje que había realizado desde Los Dolomitas y sentía un fuerte dolor de cabeza. Ya le quedaba poco para llegar a casa. Sólo debía esperar al bote que lo llevaría hasta Maiernigg, al otro lado del lago Wörthersee. Decidió sentarse para tomar el aire. Enseguida llegaría el otoño y con ello una carga de trabajo intensa para el director de la Ópera de Viena. Cada estancia veraniega a orillas del lago le permitía componer con la tranquilidad necesaria, pero ese año había sido poco productivo. Durante el verano pasado terminó los dos movimientos nocturnos de su Séptima Sinfonía, una obra planificada con una simetría arquitectónica. Entre los dos movimientos ya escritos de una forma un tanto libre, incluiría un demoníaco y provocador scherzo y la obra empezaría y finalizaría con sendos movimientos rápidos. Desgraciadamente, la inspiración se había disipado.

En junio de 1904 había sido padre por segunda vez. La pequeña Anna, llamada Gucki en la intimidad, crecía sana junto a su hermana María. Mahler era un hombre envidiado por su talento, por su posición y por su matrimonio con la bella Alma, una atractiva mujer diecinueve años más joven que él que renunció a su carrera musical para someterse a la voluntad y criterio de un marido que consideraba que con un compositor en casa ya era suficiente. Para Gustav, lo importante era disponer de tiempo y tranquilidad para componer y Alma estaba dispuesta a crearle esa atmósfera. Era el cuarto verano de casados y apenas se veían durante el día. Gustav pasaba casi todo el día enfrascado en su trabajo. Además, su obsesión por no recibir visitas y poder terminar su sinfonía junto al esmero con el que Alma cuidaba de la casa y de las niñas, distanciaba a dos seres a los que, desde el principio, sus propias familias les vaticinaban un pobre futuro como pareja.

Alma no había ido a recoger a Gustav a Krumpendorf. Probablemente él olvidó avisarle de que llegaría esa tarde. A sus 44 años, en su mente rondaba la idea de crear una gran obra puramente instrumental y poco autobiográfica. Estaba dispuesto a entrar en el desconocido mundo de las tinieblas para mostrar al resto de los humanos que con su forma de orquestar y de crear armonías podría expresar el dolor y la duda que genera nuestra condición de seres mortales. Había incluso previsto incluir nuevos instrumentos como un tipo original de tuba, una mandolina y una guitarra, pero no encontraba la manera de lanzar su sinfonía hacia el futuro.

De repente, se levantó y vio que su bote había llegado. Se dirigió a la orilla y saludó con cierta antipatía al barquero. Volver a casa era una derrota. La obra estaba tal y como la tenía antes de partir hacia Italia y el tiempo de veraneo se agotaba. Sentado en el bote, contemplaba resignado como la impresionante naturaleza que lo rodeaba era incapaz de inspirarle.

En el momento que el barquero comenzó a remar con vigor, Gustav reaccionó sobresaltado. Podía sentir el ritmo con el que ese hombre impulsaba el bote y la fuerza con la que, ahora sí, rugía para él la naturaleza. Ya sabía como comenzar la sinfonía. Estaba deseoso de llegar a la otra orilla del lago. En su corazón palpitaba la marcha sombría que en modo menor inundaría el Allegro inicial de su séptima sinfonía.

continuará…

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Albricias por Navidad
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Carlos Escobar | 04-01-2018 | 14:33| 0

img-5721_origHubo un época en la que a la primera persona que daba una feliz noticia se le compensaba con regalos. Estos obsequios, llamados albricias, en cierto modo eran esperados por el portador de la buena nueva.

El ensemble Cantoría no deja de sorprendernos con nuevos y atractivos proyectos en su segundo año de andadura artística desde su fundación en 2016. Este año ha sido especialmente productivo para el grupo vocal especializado en Música Antigua y además de la selección para el programa International Young Artist´s Presentation de Amberes (Bélgica), para las residencias de la Cité de la Voix de Vézelay y para el programa de ensambles europeos emergentes Eeemergin de 2018.

Este reconocimiento de Cantoría como grupo emergente europeo es excepcional ya que sólo otros cinco ensembles han sido seleccionados para este programa de actividades de promoción con residencias, de elaboración de soportes audiovisuales y de conciertos en distintos festivales internacionales.

Como comentábamos en otros post, el ensemble Cantoría surge a partir del Festival de Música Antigua de Sierra Espuña que organiza Early Music Proyect. Esta plataforma completa su incesante actividad de promoción artística con una ardua tarea de investigación sobre partituras de la época medieval y renacentista en nuestra región. Así, dos de sus integrantes, Ignacio López y Miguel Martínez han descubierto entre los documentos del Archivo Regional de la Región de Murcia tres obras completas de música sacra (la secuencia Dies Irae de un requiem y dos antífonas procesionales) junto a varios fragmentos de otras composiciones.

La Navidad todavía no ha terminado. Al menos, hasta que Cantoría ofrezca el último de sus cuatros conciertos navideños, no debemos desconectar de este espíritu que tanto ayuda la música a definir.

Mañana viernes, en el Palacio Episcopal, la soprano Isabel Alonso, el contratenor Samuel Tapia, el bajo Valentín Miralles y el tenis y director musical Jorge Losana, interpretarán villancicos pertenecientes al Cancionero de Uppsala, por ser en esta universidad sueca donde se encontró hace 100 años el único ejemplar de esta recopilación de villancicos. Conocido también como Cancionero de Venecia (lugar de su publicación en 1556) o Cancionero del Duque (por haber sido recopilado en la corte valenciana de Fernando de Aragón, Duque de Calabria), incluye 70 villancicos de pequeño formato y de distintos autores, de entre dos y cinco voces.

Los villancicos que se interpretarán son “Dadme albricias, hijos de Eva”, “Riu Riu Chiu”, “E la don don Verges María”, “Me soy la morenica”, “Rey a que reyes adoran”, con temáticas referentes al nacimiento del Mesías prometido, la adoración de los Reyes Magos y textos del Antiguo Testamento.

 

Viernes 5 de enero, 20:30h. Palacio Episcopal de Murcia. Concierto de Navidad “¡Dadme albricias!”. Ensemble Cantoría. Entrada libre hasta completar aforo.

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Ímpetu proporcionado
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Carlos Escobar | 23-12-2017 | 20:00| 0
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La simbiosis entre Navidad y música que propone en diciembre el Cuarteto Saravasti alcanza su mayoría de edad. En esta XVIII edición del Concierto Extraordinario de Navidad son Haydn, Beethoven y Brahms los compositores que cierran los actos de celebración del XX Aniversario de la formación camerística murciana.

El programa incluye el célebre Quinteto para piano y cuarteto de cuerda en Fa menor, opus 34 de Brahms y la intérprete invitada para la ocasión es Marta Liébana (Madrid, 1985), una pianista formada en Getafe, Madrid, Helsinki y Amsterdam, que junto al Cuarteto Saravasti, ofrecerá una de las obras más importantes de la música de cámara.

Marta nos explica que este quinteto para piano y cuerdas es especial por su complejidad armónica, dificultad técnica y el genial balance entre cuerdas y piano: “No hace falta ser músico profesional para que los colores y lugares a los que Brahms nos lleva en este quinteto resulten sorprendentemente enérgicos, oscuros y sensuales. El oyente solo tiene que abrirse y dejarse emocionar”.

Esta composición tan singular hay que valorarla en conjunto y Marta Liébana destaca su ritmo y continuidad melódica: “Brahms era un apasionado de las síncopas y entrelazaba continuamente las melodías”. Esta profesora de piano del Conservatorio de Amsterdam, aclara que su papel es este quinteto no es ni principal ni secundario: “El piano es, desde mi punto de vista, otro cuarteto. La obra fue ideada inicialmente por el compositor como un quinteto de cuerdas, luego como sonata para dos pianos y, finalmente, como quinteto con piano”.

Marta Liébana ha llevado su música al Conservatorio Reina Sofía de Madrid, a la Fundación Botín y Teatro Ateneo de Santander, la Concertgebouw Kleine Zaal de Amsterdam y ha trabajado en la De Nederlandse Opera (DNO), Opera Studio in Amsterdam, la Opera op Zak y la Opera 2Day in The Hague, entre otras. En el quinteto de Brahms destaca el principio y el final del cuarto movimiento: “Un comienzo indeciso, frustrado y extremadamente contenido que abre paso a un bellísimo tema liderado por el chelo. En el final, que parece que nunca acaba, Brahms sorprende al pedirnos más tanto a los intérpretes como a los oyentes”.

Liébana es una pianista con una formación muy completa y variada. Fuera de nuestras fronteras, ha aprendido a lidiar con la presión inherente al alto nivel musical que la rodea, sin que esto le resulte un reto destructivo: “Allí los conservatorios son universidades respetadas a nivel nacional e internacional, donde es posible llevar a cabo cualquier idea o proyecto interesante. La administración no está para dificultar la cultura, sino para promoverla y esto se refleja en las ganas de los profesores y las instalaciones y facilidades que tienen los estudiantes. En España tenemos muy buenos músicos y profesores, pero poca gente interesada en promover la excelencia”.

Haber conocido a gente de todos los lugares y escuelas, ha sido algo extremadamente enriquecedor para Marta, que se siente más apreciada fuera de España que dentro: “Son lugares donde no tiene tanta relevancia con quién hayas estudiado, ya que si eres trabajadora y con ganas de hacer música, te dan oportunidades”.

Le he pedido a Marta que nos dibuje una pincelada de lo que es su vida como profesora en el Conservatorio de Amsterdam: “En las semanas que no hay conciertos o proyectos extraordinarios, toco los lunes y jueves en la Academia de Ópera de Amsterdam. Los martes, miércoles y viernes doy clase de piano y de piano complementario y los fines de semana acompaño a violines, violas y chelos. Aprovecho el tiempo que tengo antes y después de las clases para preparar los conciertos, ¡si no llevo tocando ya ese día diez horas!”

Marta Liébana fue una de las 12 pianistas seleccionadas entre 160 de todo el mundo para la edición de 2011 del Concurso Internacional de Piano de Santander Paloma O´Shea. Una tarjeta de presentación así, la hace merecedora de esta invitación para tocar con un cuarteto de la categoría de Saravasti.

No sean tan inocentes como para perderse este concierto…

 

Jueves 28 de diciembre, 20 horas. Haydn, Cuarteto de cuerda en Re mayor Op.33 nº6. Beethoven, Cuarteto de cuerda en La mayor Op.18 nº5. Brahms, Quinteto con piano en Fa menor Op.34. Cuarteto Saravasti. Marta Liébana (piano). Entradas: 12 euros, Estudiantes: 6 euros.

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De la mano de pianistas (y III)
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Carlos Escobar | 14-12-2017 | 22:42| 0
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Federico Chopin (1810-1849) fue uno de los grandes músicos de la historia que se dio a conocer en Centroeuropea a los diecisiete años con una obra muy del gusto de la época. De la mano de Don Giovanni y Zerlina, dos interesantes personajes creados por Mozart, el compositor polaco escribió las Variaciones sobre Là ci darem la mano para piano y orquesta opus 2, del célebre dueto del primer acto de la ópera Don Juan.

Chopin escribe esta obra siguiendo un patrón muy clásico y la estructura en introducción, tema, cinco variaciones y finale, pero emplea la tonalidad de Si bemol mayor, es decir, eleva medio tono la original de la ópera de Mozart.

El estilo brillante del compositor nacido cerca de Varsovia está presente en cada compás de la partitura, aunque ya nos adelanta muchas cosas de las que veremos en el Romanticismo. De hecho, Robert Schumann quedó tan impresionado por la obra que publicó en la Berliner Allgemeinen Musikzeitung su famosa exclamación: “¡Señores, descubrámonos, un genio!”.

La obra se estrenó el 11 de agosto de 1829 en el Theater am Kärntnetor de Viena con el propio Chopin al piano. La primera variación tiene un carácter brillante, mientras que la segunda es rápida y tiene un movimiento regular y constante. La tercera variación es realmente un estudio para piano solo y la cuarta debe ser interpretada con bravura, dando la impresión de que Chopin la hubiera escrito para violín en lugar de piano. Tras un fragmento orquestal aparece la quinta variación que es la única escrita en modo menor. Este adagio va seguido en attaca por el finale donde los ritmos de Mozart adquieren un toque de polonesa, llena de brillantez y bravura.

La pianista Galina Zhukova interpretará esta obra en el concierto de ClaMo Music y nos llevará de la mano entre los dos extremos en los que se mueve la ópera original de Mozart: la alegría y lo demoniaco. Como decía Jachimecki: “Cualquiera que conozca Don Giovanni, comprenderá perfectamente lo que Chopin deseó expresar aquí.”

 

Viernes 15 de diciembre de 2017, 19 horas. Variaciones de “La ci darem la mano” de Chopin, Concierto para piano opus 16 de Grieg, Concierto para piano número 3 y Variaciones sobre un tema de Paganini de Rachmaninov. Galina Zhukova y Konstantinos Destounis, Marina Kan Selvik y Vivianne Cheng (pianistas).  Orquesta Sinfónica de la Región de Murcia. Gonzalo Berná (director). Entradas: desde 10 a 30 euros.

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De la mano de pianistas (II)
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Carlos Escobar | 11-12-2017 | 21:46| 0
destounis

Uno de los músicos del cuarteto de pianistas que reunirá el concierto internacional de piano ClaMo Music es el griego Konstantinos Destounis. Este joven ateniense de 26 años formado en Londres, París y Salzburgo interpretará el próximo viernes el Concierto para piano opus 16 de Eduard Grieg.

Galardonado con importantes premios internacionales como el Grand Prix Maria Callas, el Southern Highlands, el Giorgos Thimis, el Bremen European Piano Competition, el Gina Bachauer, el UNESCO Gold Medal, el ClaMo Music y el Mykoniou de la Academia de Atenas, Konstantinos domina un repertorio compuesto por catorce conciertos para piano, otras tantas obras de cámara y más de ochenta piezas para piano solo que ha interpretado en auditorios tan emblemáticos como el Royal Albert Hall, el St. John’s Smith Square londinense, La Fenice, la Llewellyn Hall de Canberra, la Glocke Saal de Bremen, el Athens Megaron y el Thessaloniki Megaron.

Destounis se siente muy feliz de volver a Murcia, donde el año pasado nos deleitó con el Concierto para piano número 2 de Rachmaninov. En esta ocasión nos va a ofrecer el Concierto de piano de Grieg acompañado por la Orquesta Sinfónica de la Región de Murcia. Konstantinos nos explica que: “El Concierto para piano de Grieg es uno de los más populares del repertorio de piano a nivel mundial. Está entre los favoritos del público y de los músicos ya que es una obra característica del periodo romántico que es por un lado vibrante y de gran virtuosismo y, por otro, elegante, nostálgica y de una naturaleza ensoñadora. Sus bellas y líricas melodías transcurren sobre una estructura de proporciones perfectas”.

Para Destounis, interpretar esta partitura es al mismo tiempo un reto y un placer, ya que opina que es importante lograr la expresividad correcta con la mejor calidad sonora posible “con el fin de que el oyente olvide la realidad y se transporte a un mundo mágico e ideal lleno de paisajes que lo cautiven. Intentaré conseguir esa transición a través de mi interpretación. Sinceramente, pienso que la esencia de la música radica en ese potencial metafísico”.

Le pregunto a Konstantinus sobre la fórmula que va a emplear en el escenario para compensar técnica y expresión: “En este concierto, lírica y virtuosismo están perfectamente equilibrados y conectados y no es posible separar uno del otro. No hay nada puramente técnico, de modo que todos los fragmentos de virtuosismo contienen elementos líricos que hay que interpretar con un sonido bello y expresivo, a la vez que amplio”.

Por mi parte, les animo a escuchar este concierto en directo. Cada uno de sus compases es un deleite para los sentidos.

 

Viernes 15 de diciembre de 2017, 19 horas. Variaciones de “La ci darem la mano” de Chopin, Concierto para piano opus 16 de Grieg, Concierto para piano número 3 y Variaciones sobre un tema de Paganini de Rachmaninov. Galina Zhukova y Konstantinos Destounis, Marina Kan Selvik y Vivianne Cheng (pianistas).  Orquesta Sinfónica de la Región de Murcia. Gonzalo Berná (director). Entradas: desde 10 a 30 euros.

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De la mano de pianistas (I)
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Carlos Escobar | 11-12-2017 | 21:28| 0
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El piano vuelve a cobrar relevancia en Murcia con motivo del Concierto Internacional ClaMo Music del próximo fin de semana. Siguiendo la fórmula del año pasado, la Orquesta Sinfónica de la Región de Murcia, dirigida por Gonzalo Berná, acompañará a cuatro jóvenes pianistas consolidados a nivel internacional con el denominador común de haber ganado alguna de las ediciones de este prestigioso concurso de piano.

Los protagonistas de esta atractiva velada pianística serán las rusas Galina Zhukova y Marina Kan Zelvik, el griego Konstantinos Destounis y la norteamericana Vivianne Cheng. Los tres primeros concertistas ya son conocidos en Música Inesperada (ver enlace al final titulado “Las atmósferas del piano”) y volverán a contarnos próximanente como son las obras que tocarán en el Auditorio Víctor Villegas.

Hoy describiremos musicalmente a Vivianne Cheng, intérprete nacida en North Carolina en 1990 y una de las cinco jóvenes artistas oficiales de la casa Steinway . Ella cultiva desde los diez años de edad un amplísimo repertorio pianístico como solista, concertista y músico de cámara. Formada en el Conservatorio de Amsterdam, en el Universität Mozarteum de Salzburgo, en la Juilliard School y en el Curtis Institute of Music, ha ganado concursos internacionales de piano de la talla del Bach de Turek, el de Nueva York, el ya citado ClaMo Musik, el Bartók-Kabalevsky-Prokofiev, el Wideman y el Albert M. Greenfield de la Orquesta Philadelphia.

Esta emergente pianista americana ha pisado escenarios tan célebres como el Carnegie Hall, la Steinway Hall, la Symphony Hall, la Musikverein, la Wiener Saal, el Mirabell Palace, el Arenberg Castle y el Lincoln Center, entre otros. El viernes interpretará la Rapsodia sobre un tema de Paganini de Sergei Rachmaninov y nos explica que: “La obra se basa en el último Capricho para violín de Niccolo Paganini. No es el típico concierto con tres movimientos, sino que consta de 24 variaciones increíbles”.

Según Vivianne, cada variación tiene un carácter, una emoción y un virtuosismo distintos: “Para mi, el momento más especial es la variación número 18, que es una inversión del tema de Paganini. Es una de las melodías más bonitas y románticas jamás escritas, con un intenso diálogo emocional entre solista y orquesta”.

Nuestra invitada de hoy, nos recuerda que Rachmaninov se trasladó desde Rusia a Estados Unidos antes de escribir este concierto, por lo que su estreno tuvo lugar con el propio compositor ruso como solista acompañado de la Orquesta Philadelphia.

Les recomiendo que acudan a este concierto. Cuando Vivianne toca en Salzburgo, donde es profesora asistente del profesor Andreas Groethuysen, es muy complicado conseguir una entrada. Realmente, es una mujer con un talento musical excepcional.

¡Si aman la música clásica, no dejen pasar esta ocasión!

 

Viernes 15 de diciembre de 2017, 19 horas. Variaciones de “La ci darem la mano” de Chopin, Concierto para piano opus 16 de Grieg, Concierto para piano número 3 y Variaciones sobre un tema de Paganini de Rachmaninov. Galina Zhukova y Konstantinos Destounis, Marina Kan Selvik y Vivianne Cheng (pianistas).  Orquesta Sinfónica de la Región de Murcia. Gonzalo Berná (director). Entradas: desde 10 a 30 euros.

 

Las atmósferas del piano

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Respeto y rebeldía
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Carlos Escobar | 27-11-2017 | 14:53| 0
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Arnold paseaba junto a su segunda esposa, Gertrude, por la playa de Arcachon. Contemplaban el Océano Atlántico con la esperanza de que más allá del horizonte, Norte América brindase un futuro mejor a la pequeña Nuria, que con tan sólo un año de edad era ajena a lo que pasaba a su alrededor. Hacía unas semanas llegaba a casa una carta fechada en septiembre de 1933 que informaba a su padre del despido del puesto como profesor en la Academia Prusiana de Bellas Artes de Berlín. Poco después, le había llegado desde Boston una oferta laboral para impartir clases en la Longy School.

La situación en la capital alemana era complicada para personas de origen judío como Arnold. Ni siquiera su conversión a la religión protestante lo protegía de la Ley para la restauración del servicio civil profesional, en vigor desde abril de 1933 y que permitía rescindir contratos a todo el que no pudiera demostrar su ascendencia aria. La elección de Hitler como canciller en enero de ese año y la victoria del Partido Nacional Socialista en las elecciones parlamentarias de marzo, había cambiado el curso de los acontecimientos para muchos ciudadanos.

Además, la música que componía Arnold era un tanto complicada por su atonalidad y su naturaleza dodecafónica, lo que no gustaba nada a las autoridades berlinesas. El compositor no se sentía cómodo en su trabajo y trataba de viajar con frecuencia alegando una enfermedad asmática. Uno de sus destinos preferidos era España en un intento de evitar caer en depresión y de digerir la tensión interna que le producía sus ambivalentes sentimientos de respeto y rebeldía.

En este periodo tan crítico de su vida, Arnold Schönberg (1874-1951) compuso el Concierto para cuarteto de cuerda y orquesta en si bemol, una obra singular por ser una transcripción libre del Concierto grosso opus 6 número 7 de Händel. Esta obra comenzó a escribirla en Berlín en Mayo de 1933, pero la finalizó durante su estancia veraniega en Arcachon, localidad de la costa francesa. Estaba rehaciendo su vida con Gertrude, tras el fallecimiento de su primera esposa y trataba de recuperar su identidad religiosa reconvirtiéndose al judaísmo con motivo de una visita a París.

En esta época, la música del barroco desapareció prácticamente de las programaciones de los auditorios europeos y es curioso como el dodecafonista y atonal Schöenberg decidió ofrecer música del Barroco a un público que prácticamente sólo conocía las obras orquestales modernas y como volvió a la tonalidad escribiendo arreglos y transcripciones de otras obras.

Esta ambivalencia en la personalidad de Schoenberg llamó mucho la atención porque hay que considerar que, como fundador de la Segunda Escuela de Viena, defendía con vehemencia su concepción moderna de la música y siempre había criticado el estilo de Händel por considerarlo defectuoso.

El Concierto para cuarteto de cuerda y orquesta modifica la melodía y armonía de Händel y sobretodo se caracteriza por su potente orquestación, escrita para una orquesta que nadie hubiese imaginado doscientos años antes. En palabras del propio Schönberg, él mejoró la obra del maestro barroco eliminando las partes no interesantes y ampliando las que a su criterio merecían la pena.

La programación en Murcia esta semana de este concierto es una novedad y un hito cultural. En escena tendremos a los músicos de dos formaciones de nuestra comunidad que lideran el panorama musical como son la Orquesta Sinfónica de la Región de Murcia y el Cuarteto Saravasti, que ésta celebrando su XXº aniversario.

El 25 de octubre de 1933, Arnold, Gertrude y Nuria embarcaban rumbo a Estados Unidos con el apellido transformado en Schoenberg. Once meses más tarde, esta original obra del maestro austríaco se estrenaba en Praga con el Cuarteto Kolish como solista.

 

Martes, 28 de noviembre, 20h. Concierto para cuarteto de cuerda y orquesta de Schönberg. Suite nº 1 de Bach. Música para los reales fuegos artificiales de Händel. Cuarteto Saravasti. Orquesta Sinfónica de la Región de Murcia. Virginia Martínez (dirección).

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Existencias paralelas
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Carlos Escobar | 20-11-2017 | 23:01| 0

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Las madres son fascinantes. ¿Han detectado el brillo de la mirada de la mamá que lleva a su hijo pequeño a clase de música? No hay otro ejemplo más claro de determinación que la constancia con la que un pequeño músico es llevado de la mano, tarde tras tarde y año tras año, a la escuela o al conservatorio de música. Todo ello sin descuidar nunca la preparación de una nutritiva merienda, el transporte de un instrumento del tamaño de un violonchelo, ni el apoyo en los deberes escolares siempre solapados con las cenas y otras obligaciones.


Hoy les voy a hablar de un grupo de músicos que podríamos considerar como generación dorada por su brillante trayectoria académica, con muchos paralelismos entre ellos y el mismo modo de entender la música. Estos jóvenes nacidos en la década de los noventa, participaron hace diez años en el primer Ciclo de Jóvenes Solistas del Ayuntamiento de Murcia y, animados por el coordinador del mismo, Enrique González Semitiel, constituyeron una orquesta de cuerdas bajo el nombre de Camerata de Murcia.


La primera vez que la madre asistió a un concierto de la Orquesta de Jóvenes Aspirantes de la Región de Murcia donde su hijo de once años tocaba con un empeño y una ilusión desbordantes, vio compensados todos los esfuerzos para llevarlo con puntualidad a clase y las esperas de entre una y tres horas en el patio hasta que terminara las clases de música.

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Esta que comienza será la novena temporada de Camerata de Murcia, actualmente denominada Cammerata. Lorenzo Meseguer, violonchelista y miembro de la junta artística de la orquesta nos cuenta hoy como va a ser el concierto conmemoración de la Xª edición del Ciclo de Jóvenes Solistas del próximo sábado y la programación de este año en el Auditorio Víctor Villegas: “En el concierto del Teatro Circo interpretamos cuatro obras de la primera mitad del siglo XX que son muy interesantes y audibles para el publico. El concertino y solista invitado es el profesor Wibert Aerts del Conservatoire royal de Bruxelles, un especialista en este repertorio”.


Aquel niño al que había que ayudarle a transportar el chelo, completó su formación orquestal desde los catorce a los veintiún años en la Orquesta de Jóvenes de la Región de Murcia y en la Joven Orquesta Nacional de España, a las que accedió superando unas reñidas pruebas de acceso. La admisión en el Real Conservatorio de Música de Madrid alejaron a nuestro amigo músico de su hogar y de su ciudad. Al tiempo que los esfuerzos económicos se incrementaban para sus padres, estos veían como las estancias en casa del hijo eran cada vez más ocasionales.


El Concierto fúnebre del compositor judío K.A. Hartmann (1905-1963) forma parte de la denominada Entartete Musik o música degenerada para el régimen nazi. En esta obra, Wibert Aerts será el violín solista. Además, en el concierto de Cammerata escucharemos la Suite para cuerdas de Leo Janacek (1854-1928), un ejemplo de música nacionalista checa; la Pequeña suite para cuerdas, obra de juventud de Carl Nielsen (1865-1931) y las Danzas griegas de Skalkotas (1904-1949), compositor que fue alumno de Arnold Schoenberg.


Siguiendo los pasos de Gonzalo, su hermano mayor, nuestro joven amigo consiguió ser admitido como alumno en el máster del Mozarteum de Salzburgo a los 21 años y, finalizado este periodo formativo, ingresar en el prestigiosos máster de la Royal Academy of Music de Londres. Meses después formaría parte de la plantilla de la Orquesta Balthasar Neumann de Friburgo (Alemania), posiblemente la mejor del mundo en el repertorio de música antigua. Atrás quedaron los días en los que las becas BBVA y Banco de Santander fueron cruciales para estudiar y viajar en avión con un billete extra para que el violonchelo ocupase la otra butaca.

casual
La programación de Cammerata en el Auditorio para el curso 2017/18 para Lorenzo Meseguer tiene un sentido ecléctico ya que “abarcaremos cuatro siglos de música, desde el XVIII hasta el XXI, con solistas de primer nivel”. En el primer concierto de homenaje a Narciso Yepes, el invitado será Rafael Aguirre, el guitarrista español con más premios internacionales. Para el día de los enamorados, Cammerata ha preparado un programa Jazz Fusion con el trombonista Pablo Martínez y su Jazz Band del Concertgebouw de Amsterdam. Finalmente, nos explica Meseguer, “el 7 de mayo interpretaremos el Stabat Mater de Boccherini y el Salve Regina de Händel con la colaboración del cuartetista internacional Cibrán Sierra y la soprano Eugenia Boix, especialista en música antigua”.


El día que llamó a su madre para comunicarle que había superado las pruebas de selección en la City of Birmingham Symphony Orchestra fue uno de los más felices para la familia. Había logrado convencer a un tribunal compuesto por doce músicos de la prestigiosa orquesta y comenzaba un trial de entre unos meses a tres años de duración, en los que participaría como invitado en distintos proyectos de la prestigiosa orquesta con el fin de conocer mejor su nivel profesional y sus cualidades personales.


Cammerata, hoy en día, es una orquesta de cuerdas compuesta de grandes músicos repartidos por toda la geografía europea (Gales, Berlín, Basilea, Bruselas, Valencia, Valladolid y Murcia, entre otros). Dejando de lado el alto nivel artístico estos intérpretes, cada uno de ellos aporta al colectivo otros talentos: “La violista Ana Mba es muy estricta y se encarga de la coordinación de los músicos en los encuentros. La violinista Laura Torcal es muy creativa y se encarga del diseño de imagen, de cuidar las necesidades técnicas y llevar la organización de los conciertos escolares. La violinista María Ramírez prepara los vídeos publicitarios sobre los conciertos. El violinista Antimo Miravete hace la labor de archivero con el encargo de conseguir las partituras y de distribuirlas. Además tiene una memoria tan prodigiosa que es capaz de recordar todas las anécdotas de nuestra infancia y adolescencia, cuando éramos unos niños en la Orquesta de Jóvenes Aspirantes y en la de Jóvenes de la Región de Murcia”. El propio Lorenzo Meseguer hace las funciones de tesorero, programador y de contactar con los artistas invitados, aunque no menos importante es el papel de un fan de las tecnologías como el violista Miguel Ángel Rodríguez o las bromas de Antonio Morote que tanto animan los ensayos.


Hace unas semanas, la Orquesta Sinfónica Ciudad de Birmingham anunciaba que Lorenzo Meseguer había superado el trial y logrado el puesto de violonchelista en la agrupación por unanimidad (https://cbso.co.uk/news/tutti-cello-appointed). A partir de enero, para nuestro amigo comienza una etapa apasionante en una de las mejores orquestas del planeta, en la que tocará más de cien conciertos al año y recorrerá las mejores salas de Centroeuropa, Norteamérica y Asia.


Este post está dedicado a Aniana, la madre de Lorenzo y Gonzalo Meseguer, en representación de todas las madres del resto de componentes de Cammerata.


Sábado 25 de noviembre, 21 horas. Teatro Circo de Murcia. Concierto de clausura de la X edición del Ciclo de Jóvenes Solistas. Obras de Hartmann, Janacek, Nielsen y Skalkotas. Cammerata. Wibert Aerts (violín solsita y concertino). Entrada: 10 euros.

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