La Verdad

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Invitación a la danza
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Carlos Escobar | 04-03-2017 | 22:24| 0

El singular atractivo de los conciertos de Cammerata va más allá de la calidad interpretativa de sus componentes y está ligado a la cuidadosa selección del programa y de los músicos invitados. Para esta orquesta de cuerda, la tentación de abrir su repertorio hacia la música antigua y la temática barroca ha propiciado la feliz conjunción artística con La tempestad, agrupación con sede en la región cuyo perfil profesional y humano ya se reflejó en el post de Música Inesperada titulado “La expresión del afecto” (ver enlace adjunto*).

Hoy hablamos con Silvia Marquez, directora e intérprete de instrumentos de teclado de La tempestad y que hará lo propio en el concierto de mañana: “Escucharemos obras de compositores franceses, italianos y alemanes de los siglos XVII y XVIII caracterizadas por estar originariamente escrita para cinco elementos de distinta tesitura (Dessus, Haute-contre, Taille, Quinte y Basse de violon), con lo que la densidad musical en mayor que en la concepción actual”. Según nos explica Silvia, durante el concierto estos cinco elementos serán representados por el violín primero, violín segundo, viola primera, viola segunda y los bajos (violonchelos y contrabajos), respectivamente. Es más, en Les Boréades de Rameau las violas se reparten un papel principal y otro con la voz del fagot.

Uno de los reclamos de mañana será el escuchar al solista de violín en el concierto de Vivaldi ya que Pablo Suárez Calero es un músico con un virtuosismo de máximo nivel. Además, Silvia Marquez nos invita a acudir al Auditorio Víctor Villegas para disfrutar las distintas danzas que interpretarán los músicos de Cammerata y La tempestad: “Las de Matthew Locke son danzas populares propias de los campesinos. Esta música efectista acompañaba a las representaciones teatrales de La tempestad de Shakespeare donde el público asistente estaba poco cultivado”.

Las danzas de Lully son gavotte y minuetti de la corte con su típicas entradas iniciadas con un golpe de bastón, según nos comenta esta clavecinista y directora musical: “Y las de Muffat recogen los estilos francés e italiano y se disponen entre movimientos de un carácter mas lento y pacificador, lo que supone un factor sorpresa”.

Aunque en el Concierto grosso de Geminiani no hay danzas, la música está llena de contrastes que surgen sin pausa alguna y de alternancias entre partes de solo y tutti orquestales. “Las danzas de Rameau son puro teatro – nos explica Silviaya que la música describe por imitación elementos como un reloj o el céfiro, el viento suave y mensajero de la primavera”.

Como ven, los fenómenos atmosféricos rondan sobre los atriles de Cammerata y La tempestad, lo que sin duda es una auténtica invitación a compartir con intensidad y en directo el espíritu de la música barroca.

 

*http://blogs.laverdad.es/musicainesperada/2015/12/10/la-expresion-del-afecto/

 

Lunes 6 de marzo, 20h. Auditorio de Murcia. Obras de Locle, Lully, Vivaldi, Muffat, Geminiani y Rameau. Cammerata y La Tempestad. Pablo Suárez Calero (violín). Antonio Clares (viola). Silvia Marquez (dirección musical). Entradas: 10 euros y 8 euros (estudiantes con acreditación).

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El piano con duende
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Carlos Escobar | 01-03-2017 | 13:21| 0

Manuel de Falla vivió en París durante 7 años (1907-1914) y allí conoció a destacadas personalidades del mundo de la música, danza, pintura y literatura. El célebre Diaghilev le pidió de forma reiterada que compusiese una obra típica española para ser representado por los Ballets Rusos y el maestro español creó El sombrero de tres picos. Diaghilev le encargó la coreografía a Leónidas Massine, los decorados y vestuarios a Picasso y la dirección musical a Ansermet.

La temática burlesca del ballet narra la historia del corregidor de Guadix, que lleva un sombrero de tres picos, que se encapricha de una joven y guapa molinera que intenta reirse de él con la colaboración de su marido. Finalmente, los vecinos del pueblo se mofan de su situación y lo ridiculizan en un manteo colectivo. La pieza originaria orquestal consta de dos suites de tres números cada una.

Posteriormente, Falla hace una versión para piano de tres movimientos: Danza de la Molinera, Vecinos y Danza del molinero. Si Diaghilev necesitara un pianista para representar esta versión, pediría que el intérprete sintiese el flamenco en sus venas y que tuviese una cuidada técnica pianística. Precisamente estas son cualidades que atesora Isabel Amparo Martínez Túnez (Jaén, 1988), pianista muy implicada con la música española y el baile flamenco, a los que se dedica con pasión.

Amparo Martínez es uno de los músicos que participan en el concierto del próximo sábado 4 de marzo en el que tocará la Danza de la molinera y la Danza del molinero de El sombrero de tres picos. Además, interpretará junto al violinista Pablo Roca las seis danzas de la Suite popular española del propio compositor gaditano.

Para tocar la obra de Falla, esta pianista nos comenta que: “Me apoyo mucho en el carácter rítmico andaluz, en el zapateado y el rasgueo de la guitarra flamenca. Si no pensara en eso, no podría tocarla, no tendría la fuerza que se necesita para interpretarla”. 

La joven pianista formada en el Conservatorio de Murcia cree que la Danza del molinero le va a gustar más al público que la Danza de la molinera: “La primera es más corta y se trata de una farruca con partes distintas que logran impactar al público. La Danza de la molinera, es un fandango en el que se repiten los temas con el atractivo de que cada vez lo hacen en un tono diferente”.

El concierto del sábado tiene el título de Diaghilev, según nos cuenta Amparo, y forma parte de un ciclo de cinco programas dedicados al bailarín Félix García, un artista importante en el pasado que ha recobrado interés tras las interesantes investigaciones de Antonio Hernández, profesor de la asignatura de Música. Amparo tocará en otro concierto del ciclo la pieza Vecinos del Sombrero de tres picos de Falla que es una seguidilla con marcado carácter andaluz.

Espero que se animen a asistir al concierto y a disfrutar de los giros melódicos de Manuel de Falla, un músico andaluz que se impregnó del estilo neoclásico y de los aires rusos para crear una obra eterna.

 

Sábado 4 de marzo, 19 horas. Aula de Cultura de la Fundación Caja Mediterráneo. Música de Falla, Albéniz, Rossini, Schumann, Bizet, Massenet y Delibes. Entrada 10 euros.

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El lado oscuro
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Carlos Escobar | 25-02-2017 | 23:38| 0

Todavía hay gente que duda sobre si existe la maldad. Los aficionados a la ópera saben que sí y que ésta tiene su particular traducción musical en la trama. De hecho hay malos más antipáticos que otros y generalmente con un destino que depende mucho de lo magnánimo que sea el personaje sabio y recto al que se enfrente.

Uno de los malos menos repelentes de la historia de la ópera es Monostatos, el personaje creado por Mozart en La flauta mágica que continuamente ronda por la escena y que se caracteriza por ser cobarde, mentiroso, desleal y abusar de su posición en el templo (es un moro de piel oscura y jefe de la guardia de Sarastro, el sumo sacerdote autoritario, justo y sereno).

La flauta mágica es un singspiel, es decir, un espectáculo popular con canciones muy del gusto de todas las clases sociales. Mozart llevó este género a la máxima expresión en esta obra, cuya música y valor humano son tan excepcionales que atraen la atención de cualquier persona desde la infancia a la madurez.

Por ello, la representación de La flauta mágica hoy en Murcia es un acontecimiento musical de primer nivel y que disfrutaremos en familia tanto en escena como al salir del teatro, en el momento de compartir impresiones sobre su puesta en escena.

El personaje de Monostatos es una continua amenaza para que Pamina y Tamino, la pareja de enamorados, consiga superar las tres pruebas y disfrutar de una vida en común llena de felicidad. La maldad de Monostatos se sustenta en el odio y el sentimiento de inferioridad. Él quiere conseguir a toda costa los favores de Pamina, que lo rechaza con firmeza, por lo que está dispuesto a hacer lo que sea. Cree que el principal problema que le impide lograr su objetivo es el color de su piel, alejado de la blancura lunar de la piel de la bella joven.

Para conseguir seducir a Pamina, Monostatos se vale del secuestro, la extorsión y la traición, todo aderezado con mentiras y odio. Unos dicen que Mozart quiso reflejar en Monostatos el subconsciente de Sarastro, lo que justificaría la presencia del moro malvado en sus dominios, otros creen que pretende representar al hábito negro de una orden religiosa que en su época rechazaba a la masonería, sociedad secreta a la que pertenecía el compositor. En cualquier caso, la maravillosa música de La flauta mágica, el triunfo de la verdad y el castigo moralizante de la maldad, contribuyen a que finalmente sintamos una inexplicable compasión por Monostatos.

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La luz de la justicia
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Carlos Escobar | 19-02-2017 | 23:27| 0

Entre las óperas en las que hay escenas situadas en prisiones se encuentran Fidelio, Tosca, L´Europa riconosciuta, I vespri siciliani, Don Carlo o Il priggionero. La primera de ellas fue la única que compuso Ludwig van Beethoven (1770-1827), uno de los grandes músicos de la historia, dotado de una fuerte personalidad y de grandes principios. Fidelio ha sido interpretada recientemente por la Orquesta del Siglo XVIII (Orchestra if the Eighteenth Century), fundada en 1981 por Frans Brüggen (1934-2014), un director experto en la música de dicho periodo.

Antonio Clares es violista de dicha orquesta, actividad de compagina con la de El Concierto Español, La Tempestad y La Real Cámara, además de su responsabilidad docente como profesor de viola del Conservatorio Profesional de Murcia. Antonio es uno de los mejores intérpretes de música antigua del mundo y por ello ha sido invitado como viola principal en la Orquesta Barroca de Amsterdam, en la Orquesta Barroca de Sevilla, en la Orquesta Barroca de la Unión Europea y en Forma Antiqva.

Los primeros años en la formación de un músico son determinantes para su futuro y Clares es muy consciente de ello cuando forma un alumno. Si analizamos la brillante trayectoria de muchos de los alumnos de viola y de música de cámara que han estado a su cargo desde 1999, da la impresión de que para llegar a destacar como músico, antes hay que pasar por su tutela en el conservatorio.

Antonio Clares forma parte de la Orquesta del Siglo XVIII desde el año 2007 y este año como ya hemos dicho han representado Fidelio. Nos comenta que: “el anhelo por la libertad, tan buscado por Beethoven, se une en esta ópera a la idea del amor conyugal sin límites que se opone y vence a la injusticia y a la corrupción”. Fidelio está considerada por muchos “la ópera entre las óperas” y una auténtica oda a la libertad, por su legado humanístico tan profundo. La defensa de la libertad como elemento catalizador del destino del ser humano fue uno de los temas capitales del compositor de Bonn.

Beethoven consideraba que la temática de las obras de Mozart como Las bodas de Figaro, Don Giovanni o Cosi fan tutti, era demasiado frívola. Por otro lado, la moralidad de La Flauta Mágica no pertenecía a un mundo real. Las elevadas intenciones humanísticas de Fidelio emanan del contraste entre la oscuridad de la prisión y la luminosidad de la justicia. Para Antonio Clares hay dos momentos especiales en la obra: “El primero es la potente aria de Leonora (disfrazada de Fidelio para pasar desapercibida) del acto I, “Abscheulicher!”, en la que expresa que sigue una llamada interior, que no dudará y que su fuerza viene de la fe y del amor para luchar y conseguir la liberación de Florestán; el otro momento importante es el comienzo del Acto II, con la impresionante introducción de la orquesta que describe la oscura mazmorra en la que Don Pizarro mantiene encadenado y apenas sin alimento a Florestán, que emite el terrible grito “Gott! Welch Dunkel hier!”.

Como especialista en fisiología de la nariz, les recomiendo prestar atención también al momento en el que Florestán, tras lamentar su cautiverio rememora el aroma de su esposa Leonora, todo un rayo de esperanza en la oscuridad de la celda: “Ich seh, wie ein Engel im rosingen Duft”.

Les adjunto una imagen de la estupenda producción semi-concertante que la Orquesta del Siglo XVII ha estrenado en Rotterdam, bajo la dirección de  Jonathan Darlington. Antonio Clares aclara que “es una versión concertante enriquecida con movimientos de escena y elementos de escenografía y vestuario, pero siempre con la orquesta en el centro de la acción.”

Los miembros de la Orquesta del Siglo XVIII proceden de más de veinte países diferentes y se reúnen cinco veces al año, siguiendo la tradición de su fundador, Frans Brüggen. Esta manera de entender la música y el tipo de producción semi-escenificada permiten su representación con un coste reducido y accesible a la mayoría de auditorios y salas de conciertos.

¿Tardaremos mucho tiempo en darnos cuenta en Murcia de esto?

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El cielo de los pobres
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Carlos Escobar | 12-02-2017 | 19:11| 0

Imaginemos a un humilde niño judío educado en los diez mandamientos de Moisés y en las 630 normas de Pentateuco. Al pequeño le han enseñado que si cumple todos los preceptos, Dios lo amará, pero sin la promesa de tener una recompensa por ello. Por otro lado, su compañero de clase es tan pobre como él pero nacido en una familia cristiana. Desde niño le han transmitido que si es bueno, Dios lo amará y algún día lo recibirá en el Paraíso Celestial, un lugar lleno de dulces y golosinas.

Gustav Mahler (1860-1911) compone su Sinfonía número 4 para orquesta y soprano con el cambio de siglo, durante un verano especial para él. Está satisfecho del éxito de su segunda temporada como director de la Ópera de Viena y acaba de comprar un terreno en Maiernigg, situado en la orilla sur del lago Wörthersee, donde le están construyendo un refugio estival para componer rodeado de paz física y espiritual.

La Cuarta Sinfonía de Gustav es más corta que sus predecesoras (apenas dura 50 minutos) y se caracteriza por su aparente sencillez, por las melodías cantabiles y por una armonía exenta de complejidad. En ella no hay partes para el coro ni para trombones ni tuba y la percusión es escueta. La obra contiene parte de los contrastes propios del mundo mahleriano: la ironía frente a la serenidad, la dulzura frente a la transcendencia o la incertidumbre frente a la inseguridad. Quizás esto explica las reacciones de los críticos tras su estreno en Munich que la tildaron de disonante, grotesca, nerviosa y heterogénea. El tiempo de Mahler, como el mismo vaticinó, estaba por llegar y hoy día la humanidad ajena a estas opiniones, se rinde ante esta obra de arte musical.

Gustav Mahler escribe la pieza siguiendo la estructura clásica de cuatro movimientos instaurada por Haydn y Mozart. En el primer movimiento confluyen hasta siete melodías distintas y sobresale el tintineo de los cascabeles, la primera visión del Paraiso dibujada por las cuatro flautas con el triángulo y la enérgica llamada de las trompas que anticipa la de la Quinta Sinfonía.

En el segundo movimiento el compositor inserta un solo de violín muy particular. El concertino debe emplear un modesto instrumento desafinado medio tono por encima de la orquesta para así emitir un chillido tosco y despectivo a la vez que irónico y alegre. Esta danza es una visión muy particular de la muerte que ya vimos en su Primera Sinfonía y que reivindica a las clases sociales bajas, marginales y no sujetas a leyes y convenciones sociales.

La irresistible belleza del tercer movimiento flota en un rondó con variaciones cuya sonoridad recuerda a la de Beethoven. Aquí Mahler parece ofrecer una apacible visión del Paraíso sin ignorar que la muerte ronda a los niños desfavorecidos, que sin hogar ni alimentos son capaces de jugar tranquilamente en la pradera.

El Finale que cierra la sinfonía es un Lied para soprano sobre un poema del ciclo de El Muchacho de la trompa mágica (Des Knaben Wunderhorn). Con el título de La vida celestial, expresa la alegría (palabra repetida tres veces) del Paraíso desde la perspectiva del placer terrestre que produce el cantar, bailar, saltar, comer y beber. Tanto es así que el pescador San Pedro, el matarife San Lucas, la cocinera Santa Marta y la musical Santa Cecilia, consiguen sacarle una sonrisa a la severa Santa Úrsula en presencia de San Juan.

Mahler describe la vida celeste desde la mirada del alma de un niño. Un niño judío y pobre que necesita un cielo cristiano, lleno de pan, peces, carne de cordero, venado, liebres, legumbres, espárragos, cestos de frutas y, sobre todo, de una música incomparable con la de La Tierra. Para ello, el maestro emplea intencionadamente a lo largo de la Cuarta Sinfonía, la tonalidad de Do para referirse a lo terrenal, la tonalidad de Sol para la inocencia y la tonalidad de Mi para reflejar lo celestial.

A pesar de todo lo dicho, Bruno Walter, discípulo de Mahler, definió a la Cuarta Sinfonía como “música pura abierta a todos lo que tienen un sutil sentido del humor”. No tendrán muchas ocasiones de disfrutar esta enigmática obra y por ello les recomiendo que vengan a sentirla en directo.

 

Jueves 16 de febrero, 20 horas. Auditorio Víctor Villegas de Murcia. Vals de El caballero de la rosa y dos Lieder de Strauss. Cuarta Sinfonía y tres Lieder de Mahler. Orquesta Sinfónica de la Región de Murcia. María Espada (soprano). Virginia Martínez (Dirección musical). Entradas: 20, 16 y 12 euros.

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Danzas fantásticas
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Carlos Escobar | 06-02-2017 | 22:00| 0

En la última obra escrita por Sergei Rachmaninov (1873-1943) destaca el ímpetu propio de sus primeras composiciones. Estrenada por el famoso director Eugène Ormandy en Filadelfia en los primeros días de 1941, las Danzas Sinfónicas se consideran hoy día como una obra de arte dentro del último estilo del maestro ruso.

Cuando Rachmaninov escribió a Ormandy para pedirle que estrenase esta obra, pensó en ponerle como título el de Danzas Fantásticas de manera que cada una de ella representara el mediodía, el  crepúsculo y la medianoche, pero luego cambió de opinión y suprimió estas denominaciones.

En lo que Sergei se mantuvo fiel a sí mismo fue en contar con un experto violinista para que comprobara la disposición de los arcos en las partes escritas para instrumentos de cuerda. Generalmente el maestro ruso colaboraba con Julius Conus, un músico amigo de los tiempos rusos, pero en esta ocasión encargó el trabajo al célebre Fritz Kreisler. La edición de la partitura para instrumentos de cuerdas por parte de Kreisler puso en muchas dificultades a los músicos de la orquesta que equivocadamente atribuyeron la imposibilidad de ejecutar algunas de sus partes al hecho de que el compositor fuese un gran virtuoso del piano.

De la primera danza sinfónica destacaría la expresiva melodía que Rachmaninov concibió para el saxofón alto, un instrumento que usó por primera vez por su timbre tan similar a la voz humana. La segunda danza en una fantasía rica en melodías de valses que surgen dentro de una atmósfera un tanto opresiva y ansiosa, como si nos anticipara los peligros que acechan en el atardecer. La inspiración rusa está presente en la tercera danza, en la que Rachmaninov conjuga los temas del Dies irae y del Bendito seas, señor muy presente en la liturgia rusa ortodoxa.

Si sienten curiosidad por escuchar esta obra en directo, les recomiendo que vengan el próximo viernes 10 de febrero al Auditorio Víctor Villegas. A las 8 horas de la tarde, la Orquesta Sinfónica Nacional de Tartastán dirigida por Alexander Sladkovsky ofrecerán una versión que promete ser muy interesante. De regalo se llevarán el célebre, enigmático y ampliamente comentado Concierto para piano número 3 del mismo compositor ruso interpretado por el pianista Denis Matsuev.

No olviden que “Rachmaninov nunca falla”.

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Ánimos recobrados
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Carlos Escobar | 20-01-2017 | 19:24| 0

El próximo lunes comienza la Semana Mozart. Son días en los que los melómanos celebramos el cumpleaños del famoso músico austríaco y, como es tradición desde hace años, en el aula de cultura de Cajamurcia se celebra el concierto Con el músico amigo, en el que recordamos a cuatro músicos importantes para nosotros porque fueron profesores de la Orquesta Sinfónica de la Región de Murcia (OSRM) e impulsaron desde el principio este importante proyecto cultural. Joaquin Toledo, Sadvacas Tinibaev (más conocido como Alexander), José Antonio Arce y Andrés Vidal fueron cuatro pilares muy significativos en la vida musical de nuestra orquesta y realizaron una brillante carrera profesional y docente.

Cada uno de los fatídicos días en los que nos dejaron estos cuatro amigos músicos supusieron otros tantos mazazos para la gran familia que es la OSRM, el Conservatorio de Música y en general, el mundo que gira en torno a la cultura. Sin embargo, todos estamos citados anualmente en el concierto Con el músico amigo, el escenario donde profesores, alumnos y aficionados se conjuran para celebrar con música la suerte de haber conocido y convivido con estas cuatro excelentes personas que hicieron mejor nuestra existencia. Este acto de agradecimiento y de recuerdo reúne este año, una vez más, a un grupo de músicos que con el ánimo recobrado, contrarrestan con creces el vacío que quedó entre los atriles, las aulas y los distintos lugares de la cuidad.

Entre los treinta y ocho músicos que compartirán complicidad en las ocho agrupaciones de música cámara que participarán en el concierto, entrevistamos al trío formado por el violista Alvaro García Ros, el violonchelista Pedro Fernández Millán y el pianista Lázaro Fernández Millán que interpretarán el primer movimiento del Trío para viola, violonchelo y piano en La menor op 114 de Johannes Brahms.

Lázaro comenta que decidieron interpretar este trío “por su carga emocional y por lo que técnicamente aporta la música de Brahms”. Seguidamente nos aclara que fue compuesto originalmente para clarinete, chelo y piano, y que “la adaptación a viola contiene muchos pasajes poco naturales, por así decirlo, para este instrumento”.

Afortunadamente, a pesar de las dudas que les generó decidirse por esta obra dadas las dificultades técnicas e interpretativas que exige, estos tres músicos nos presentarán este movimiento tras muchas horas de estudio individual y de trabajo en conjunto: “Hemos tratado esta obra con mucho respeto. En los ensayos intentamos empastar nuestro sonido, trabajar los balances y las entradas de cada instrumento. Este último aspecto es muy difícil porque el estilo brahmsiano exige retrasar el tiempo fuerte al débil y descolocar la nota síncopa de su lugar natural”.

Aunque parezca que todo esto es fácil para un músico con un buen metrónomo, la música de cámara requiere de mucha compenetración y equilibrio. Sólo así se puede transmitir la música de una forma fidedigna: “Procuramos también destacar la entrada de los motivos principales en los pasajes de contrapunto en los que se expresan al mismo tiempo distintas voces”.

Como les comentaba al principio, Con el músico amigo es un concierto único en el sentido de que participan intérpretes profesionales (profesores de la OSRM y del Conservatorio), alumnos y músicos amateurs que preparan de forma concienzuda una pieza del programa para rendir homenaje a estos cuatro músicos. El concierto finaliza con una obra tocada por todos los músicos y dirigida por la profesora Teresa Manzanero Barrachina.

Espero que disfruten de este concierto y de una Semana Mozart llena de buena música.

Para terminar, les recuerdo la bella frase del poema de Fiedrich Rückert: “A menudo pienso que sólo han ido a dar un paseo. Los alcanzaremos en aquellas alturas, donde da el sol” .

 

Lunes 23 de enero, 20h. Aula Cultural de Cajamurcia en Gran Vía. Concierto Con el músico amigo. Entrada libre hasta completar aforo. 

 

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Dimensión sobrenatural
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Carlos Escobar | 14-01-2017 | 23:09| 0

La llegada de un foráneo a una comunidad cualquiera siempre tiene un efecto inicial perturbador y es uno de los grandes temas dramáticos de la Humanidad. Richard Wagner en su ópera El holandés errante nos muestra como la llegada de un extraño altera el equilibrio de una tranquila localidad de la costa de Noruega donde afloran una serie de conflictos latentes. El compositor alemán nos muestra esta particular situación en un mundo un tanto mítico para que entendamos que esta desorganización puede ocurrir en cualquier sociedad.

Con motivo de la versión semiescenificada que la Orquesta de Valencia y el Coro de la Generalitat dirigidos por Yaron Traub ofrecen este fin de semana en el Palau de la Música de Valencia, vamos a analizar brevemente uno de los fragmentos más célebres de esta partitura en el que precisamente canta el barítono murciano José Antonio López en el papel principal.

En el segundo acto de esta ópera, Wagner introduce un gran duo de amor con el texto Wie aus der ferne (Desde la lejanía de otros tiempos) con los monólogos de El holandés, un marino condenado a navegar eternamente, y Senta, una lugareña soñadora hastiada de su simple existencia. Los dos personajes quedan absortos desde que se ven en carne y hueso y al cruzar sus miradas se reconocen como el objeto de sus respectivos sueños.

Lo que Wagner hace con la música es fantástico. Lleva a los dos personajes desde una situación inicial de distanciamiento hacia el éxtasis derivado de la conexión sobrenatural y todo ello en los límites de la realidad. El holandés y Senta son seres que anhelan en demasía lo que no les corresponde. Senta ha mitificado al personaje de El holandés y éste a su vez busca en ella la salvación al precio que sea necesario. Hay que aclarar que el enigmático capitán del buque fantasma arrastra una maldición por la que debe errar sin destino por los siete mares hasta que encuentre una mujer que le sea fiel hasta la muerte, la única posibilidad que tiene para redimirse.

En el vídeo adjunto pueden disfruten del poder de la naturaleza de estos personajes con este famoso pasaje operístico iniciado con una declamación a media voz típicamente wagneriana que comienza sin acompañamiento orquestal. Es especialmente bello el fragmento en el que Senta canta y El holandés le acompaña con una conmovedora contramelodía (a partir de 4:00). Inmersos en la música de Wagner, estos seres se mantienen embelesados en un sueño que poco a poco acelera sus estados de ánimo.

En definitiva, estamos ante un magnifico ejemplo de insatisfacción y de intentar escapar de la realidad que refleja lo complicada que es la naturaleza de la psique humana.

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La sonrisa de un atril
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Carlos Escobar | 09-01-2017 | 22:43| 0

El mundo que conocemos los que trabajamos de día y descansamos de noche funciona gracias a otras personas que dejan todo preparado antes del amanecer. De este modo, los panaderos, los barrenderos, los distribuidores de prensa, los repartidores y el personal de limpieza, entre otros oficios, cumplen con su función bajo la luz artificial que no necesitamos los que recogemos el fruto de su esfuerzo.

En una orquesta profesional como la OSRM ocurre algo similar. Para que en la sala de concierto se produzca la mágica interacción entre la directora, los profesores y el público, es preciso que todo un equipo de programadores, administrativos, inspectores, coordinadores, técnicos, personal de seguridad, archiveros y utileros, atiendan con dedicación y esmero a las necesidades de los músicos que salen a escena.

Hoy conversamos con Francisco Javier Fernández Vera, una persona ligada a la OSRM desde hace 18 años y que es actualmente el responsable del archivo y del utillaje de la misma. Él trata de preparar las partituras de un concierto lo antes posible para facilitar el trabajo del músico, “pero esto depende de la dificultad del programa y si las partituras son de alquiler, de compra o las tenemos ya en archivo”.

Para Francisco no hay en teoría partituras imposibles de conseguir ya que tanto los proveedores como internet ayudan mucho. Aún así, reconoce que una vez se dio por vencido: “La única vez que recuerdo que me pasara esto fue con una edición rusa de Don Quijote de Minkus. No existe en alquiler ni en compra”.

Al revés de lo que ocurre con los vehículos o con las casas, una partitura cuesta más alquilarla que comprarla. Algunas partituras no se pueden comprar, solo alquilarlas y esto nos lo explica muy bien el archivero de la OSRM: “El precio de la partitura depende de si es de alquiler o de compra. Un aria de ópera como Nessum dorma que solo esté disponible en alquiler puede costar sobre 300 euros por los derechos de edición y otro aria que sea de compra solo 70 euros. Desde luego, una ópera completa que sólo esté disponible en alquiler puede valer entre 2000 y 3000 euros, sin duda lo más caro que existe”. Fernández Vera nos confiesa que las partituras no están aseguradas y si se pierde algo, hay que pagarlo.

Las personas tan responsables en su cometido como Francisco pueden dejar de dormir a veces por este motivo: “Claro, creo que todos tenemos pesadillas con el trabajo. A veces sueño que llego tarde a montar un concierto, que me dejo el material, que no encuentro el teatro, y cosas así. Nunca he dormido mucho, así que no hay problema con eso.”

No puedo resistirme a preguntarle a alguien que ama tanto la música clásica y que ha preparado tantos programas, que nos cuente cuál sería para él el concierto ideal si pudiese él elegir las partituras: “Tengo muchos. Pensando en obras que se han programado esta temporada me decidiría por una obertura de 9 minutos como Egmont, seguido del concierto de piano en Sol mayor de Ravel (23 minutos) y, tras la pausa, la 5ª sinfonía de Tchaikovsky (50minutos). Tres grandes.”

¡Qué bien se sienten nuestros músicos de la OSRM teniendo un archivero como Francisco. Podríamos compararlo a la sensación de llegar hambriento a casa y encontrar siempre la nevera llena con los mejores productos.

Piensen en ello cuando el músico sonría al sentarse tras el atril.

 

Jueves 12 de enero de 2017, 20h. Obertura Helios de Nielsen, Sinfonía española de Lalo y Sinfonía nº. 1 de Sibelius. Orquesta Sinfónica de la Región de Murcia. Leticia Moreno (violín). Pablo González (director invitado). Entradas: 14, 12 y 8 euros.

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La doncella escondida
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Carlos Escobar | 02-01-2017 | 15:44| 0

El cuarteto en Re menor de Franz Schubert (1797-1828) es un ejercicio de perfecto equilibrio entre instrumentos de cuerda. El segundo movimiento consiste en una serie de variaciones a partir de temas de su canción La muerte y la doncella (Der Tod und das Mädchen, sobre un texto de Matthias Claudius), título con el que conocemos al cuarteto en su conjunto.

La música de cámara, como indica su nombre, se circunscribe a espacios reducidos y cuando Gustav Mahler (1860-1911) tuvo en sus manos la partitura de La muerte y la doncella, no se resistió a adaptarla para orquesta de cuerdas y posibilitar su escucha en foros más amplios.

Los Reyes Magos son generosos con los que creemos en ellos y hemos sido muy buenos cuando nos traen un concierto de Cammerata con su versión orquestal del cuarteto de Schubert complementada con el Divertimento KV136 de Mozart  y la Décima sinfonía para cuerdas de Mendelssohn.

La preparación del concierto es responsabilidad de Pablo de Pedro, violista madrileño y músico invitado al programa. Formado en el Mozarteum de Salzburgo, es actualmente profesor de viola barroca y clásica en el Royal College of Music de Londres y un solista consolidado en el panorama europeo.

Le pregunto a Pablo sobre qué aportó Mahler orquestando el cuarteto de Schubert: “Probablemente pretendió, introduciendo una línea de contrabajo y ampliando el orgánico de las cuatro voces, acercar este tipo de repertorio al gran público y a la acústica de las grandes salas de conciertos, como hizo también con. el cuarteto op. 95 de Beethoven”. Además, De Pedro nos llama la atención sobre las dimensiones tímbricas del segundo movimiento al usar la sordina en algunos pasajes y sobre las indicaciones respecto a articulación y dinámica que hace Mahler, una muestra bastante certera de cómo se interpretaba esta música en la segunda mitad del siglo XIX.

El ambiente general del Cuarteto en Re menor es sombrío y un tanto trágico, pero la muerte está representada por un caballero amigo al que la muchacha no debe temer (en el idioma alemán, la palabra muerte es masculina). En la canción original, tras una solemne introducción, la doncella expresa su pánico ante la llegada del caballero muerte que a continuación le ofrece una respuesta llena de tranquilidad.

En el Andante del cuarteto, Schubert omite el fragmento cantado en el Lied por la joven, lo que Pablo de Pedro explica así: “Resulta un poco difícil responder a esta pregunta. Puede ser que el material que canta la doncella sea demasiado vocal y el compositor prefiriese escribir el movimiento siguiendo la temática de los primeros ocho compases cuya estructura es más adecuada para componer un tema con variaciones”.

De Pedro es violista del Balthasar Neumann Ensemble dirigido por Thomas Hengelbrock y tiene la responsabilidad de dirigir los ensayos de Cammerata en este programa. Le he pedido que etiquete cada fragmento del Andante con motto: “El tema principal para mi es una pavana, una danza fúnebre; la primera variación refleja angustia e injusticia; la segunda, sensualidad; la tercera es una danza infernal; la cuarta transmite la frase del Lied “Vas a dormir dulcemente en mis brazos”; la confusión está presente en la quinta variación y la coda supone un descanso”.

Los musicólogos se preguntan por qué Schubert en la cuarta variación pasa bruscamente del modo menor al mayor: “Crea una sensación de liberación. Este cambio de modo también se observa en el Lied a partir de la palabra “apenarte” pronunciada por la muerte. Muchos de los artistas románticos veían la muerte como algo dulce y liberador y Schubert, en la cuarta variación, lo expresa de una manera deliciosa”.

Pablo ha tenido la suerte, el honor y el mérito de tocar en el Concentus Musicus de Viena durante los seis últimos años de vida del maestro Nikolaus Harnoncourt donde captó su actitud hacia la música: “Él siempre nos decía que no pretendiésemos tocar juntos, porque la música funciona si todos los músicos quieren decir lo mismo y sienten el mismo gesto, más que estar concentrados en tocar juntos. Se trata de un pequeño juego de concentración”.

Viola solista de la famosa orquesta barroca italiana Europa Galante fundada en 1990 por Fabio Biondi, Pablo de Pedro nos cuenta del músico italiano que: “Se preocupa siempre por redescubrir obras interesantísimas y abarcar mucho repertorio del barroco. El grupo tiene un estilo y un sonido muy definido y esto el público lo aprecia”.

Mahler no llegó a completar ni a interpretar en vida su arreglo de La muerte y la doncella. Después de su muerte, su hija Anna descubrió la partitura y animó a sus discípulos David Matthews y Donald Mitchell a publicarlo en 1984 siguiendo las anotaciones del maestro.

Un concierto de Cammerata siempre es un regalo para los sentidos. Merece la pena ser buenos durante doce meses si posteriormente los Reyes Magos nos premian con tanta justicia.

 

Jueves 5 de enero de 2017. Auditorio de Murcia. Obras de Mozart, Mendelssohn y Schubert. Cammerata. Pedro de Pablo y Baptiste López (músicos invitados). Precio: 10,00 € ; Estudiantes 8,00 € .

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