La Verdad

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El privilegio de la sorpresa
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Carlos Escobar | 10-06-2017 | 19:58| 0
clasicismo

Imaginemos un concierto en el Auditorio de Murcia tras el cual, los comentarios de los asistentes se centrasen más sobre la obra que se ha escuchado que sobre cómo ha sido interpretada. La verdad es que nos resultaría un tanto extraño, ya que al finalizar una velada musical hoy día, suele ser el solista, el director musical o la propia orquesta los que acaparan nuestra atención y copan el primer plano artístico.

La función que ha tenido la música a lo largo de la historia se relacionó con las circunstancias socioculturales de la época. Así, durante el periodo del Clasicismo, las composiciones tenían el objeto de llegar al público en general, con independencia del nivel de conocimientos musicales que éste tuviera, a diferencia de lo que ocurrió a lo largo del Barroco.

Además, durante el Clasicismo, tal y como nos lo contaba el director austríaco Nikolaus Hanoncourt (1929-2016) en su libro La música como discurso sonoro, “la melodía adquiere un papel destacado y se hace ligera, accesible y con un acompañamiento lo más sencillo posible”. Para él, tratar de entender el Clasicismo desde la perspectiva del siglo XIX hace que se pierda la frescura del oyente de entonces, que constantemente descubría en los conciertos lo emocionante y lo nuevo.

Podría decirse que en la actualidad no tenemos el privilegio de la sorpresa y esto es debido a que las armonías y dinámicas de la música romántica y del siglo XX nos hacen ver el Clasicismo como algo viejo y repetido, como defendía Hanoncourt.

Pero el público del Clasicismo, que únicamente conocía lo que procedía del Barroco, solo deseaba escuchar obras que fuesen novedosas, sin que importara tanto la interpretación, actitud que en cierto modo se mantuvo hasta principios del siglo XX, cuando los conciertos de Chaikovski, Bruckner, Mahler o Strauss supusieron auténticos acontecimientos musicales para los asistentes.

En cualquier caso, el carácter fácil y accesible de la música del Clasicismo pronto evolucionó de forma magistral con las obras de Haydn y Mozart, que elevaron este arte a cotas insospechadas para estos primeros compositores que con un lenguaje muy característico intentaban agitar las emociones de un público ávido de lo novedoso.

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El concepto Mozart
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Carlos Escobar | 05-06-2017 | 21:57| 0
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Cuando se dice que una música suena a Mozart equivale a considerar que sus intérpretes son fieles a un estilo muy peculiar, característico y fácilmente reconocible al oyente. Escuchar al genio de Salzburgo es tan agradable a nuestros sentidos que podría pensarse que es una música sencilla de interpretar, cuando más bien es todo lo contrario.

Mañana miércoles en el Real Casino de Murcia, dos profesores del Conservatorio Superior de Música de Murcia y excelentes músicos, interpretarán las sonatas de violín y piano de Wolfgang Amadeus Mozart y César Franck. La velada musical que se ha programado en la Sala Alta del emblemático edificio del centro de la ciudad, contará con la participación del violinista Joaquín Palomares y de la pianista Pilar Valero Abril.

Siento una especial predilección por estas sonatas de Mozart porque en 1991, poco antes de marchar a Alemania para completar mi formación como otorrinolaringólogo, las escuché en Murcia interpretadas precisamente por Joaquín Palomares, de manera que el primer álbum en CD que compré en el extranjero fue el que contiene toda la colección.

Comentando con Pilar y Joaquín cómo consiguen que esta música suene a Mozart, el profesor y solista de violín aclara que “a Mozart hay que interpretarlo sin excesos y con gran rigor. Una excesiva carga emocional repercutiría en su simplicidad, su atributo más preciado”. Palomares insiste además en que el control del volumen sonoro y la nitidez de la articulación son fundamentales para que “esta música de trazo fino transmita al oyente la pureza de su mensaje”.

Pilar Valero nos explica que la dificultad en tocar la música del compositor austríaco está en lograr el equilibrio tanto en la forma como en el fondo: “En Mozart todo está integrado armoniosamente a diferencia de los grandes contrastes dinámicos y elementos expresivos propios de otros músicos como Beethoven, Schumann o Liszt”. La pianista se refiere a tratar la emoción y la razón en un balance perfecto para conseguir que “la simetría, la perfección formal o la estructura tengan una apariencia de simplicidad cantabile, al tiempo que escondan la enorme hondura y el conocimiento del alma humana”.

Joaquín y Pilar piensan que el concierto va a resultar muy grato a los oídos del público. En la segunda parte está programada la Sonata para violín y piano en La Mayor de Franck, famosa por ser el regalo de boda del compositor para su íntimo amigo y violinista Eugene Ysaye y ser luego inmortalizada por Marcel Proust en En busca del tiempo perdido, donde describe con especial sutileza las emociones que despierta la obra en uno de los personajes.

Para Palomares, la sonata de Franck “tiene una escritura más terrenal y a través de sus notas musicales percibimos los sentimientos más profundos del ser humano como son el deseo del adolescente, la pasión adulta, la serenidad de la madurez o la plenitud en el ocaso de la vida”.

Espero que disfruten de este atractivo concierto.

 

Miércoles 7 de junio, 20h. Real Casino de Murcia. Sonatas para violín y piano de Mozart y Franck. Joaquín Palomares (violín), Pilar Valero (piano). Entrada 10 euros, reducida para estudiantes y para socios de la institución.

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Fantasía bilingüe
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Carlos Escobar | 01-06-2017 | 12:16| 0
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Cuando la fusión de lenguajes y estilos musicales se realiza con sabiduría y equilibrio el resultado artístico es sorprendente. Heitor Villalobos (1837-1959) compuso más de mil obras y destacó especialmente por su capacidad de sintetizar la música popular brasileña con la occidental.

El próximo viernes, en el concierto que tendrá lugar en el Museo del Enclave Muralla de Molina de Segura (MUDEM) tenemos la oportunidad de escuchar la Bachiana Brasileira número 6 del compositor nacido en Río de Janeiro. Esta partitura fue escrita para dos instrumentos, la flauta travesera y el fagot.

Marco Antonio Clemente Griñán (Rafal, Alicante), profesor de fagot de la OSRM y del Conservatorio de Música Maestro Jaime López de Molina de Segura, interpreta junto al flautista Francisco Javier Paternáin Peñarrubia esta enigmática y complicada obra con la que se cierra el concierto. Nos cuenta que esta obra “es una mezcla del contrapunto barroco y el lenguaje moderno brasileño y que, según el día, puede ser interpretada de una forma diferente, a diferencia de lo que ocurre con obras del repertorio más clásico”.

Para Marco las dos partes de la obra son muy interesantes: “El primer tiempo comienza con una lenta y romántica melodía del fagot sobre la que sobre vuela un acelerado ritmo de semicorcheas de la flauta. Creo que es la parte más atractiva para el oyente.”

Villalobos compuso su serie de nueve Bachianas Brasileiras a partir de 1930, tras sus dos estancias parisinas que tanto marcaron su forma de entender la música. La que se ha programado en el MUDEM tiene un segundo tiempo llamado Fantasía de la que Marco Clemente destaca “el ritmo que marca el fagot y como va desarrollándose el movimiento, en el que hay interesantes solos a modo de cadencia de los dos instrumentos”.

La Bachiana Brasileira número 6 es especialmente complicada para el flautista, según explica el músico, que nos adelanta que dispondrán una única partitura con las dos voces a lo largo de cuatro atriles: “No hay compases de espera para los instrumentos y disponer de las dos voces facilita la coordinación en el dúo.”

Les animo a descubrir una música distinta. Puede que el lenguaje neoclásico sea complicado a priori, pero hay que ser valiente cuando la música es de tanta calidad.

 

Viernes 2 de junio, 20 h. Molina de Segura. Auditorio “Virginia Martínez Fernández” del MUDEM. Trío Kegelstatt de W. A. Mozart, Trío de G. Kummer y Bachiana Brasileira número 6 de H. Villalobos. Antonio José García Ramón y Juan Antonio Álvarez García (clarinetes), Raúl Céspedes Cascales (viola), Marco Antonio Clemente Griñán (fagot) y José Vicente Riquelme Ros (piano). Entrada libre hasta completar aforo.

 

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La conexión natural
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Carlos Escobar | 21-05-2017 | 22:51| 0

 

 

El concierto de violonchelo por antonomasia es el que compuso Antonin Dvorak en el invierno de 1894-95. Esta obra supuso un hito en la historia del instrumento al suponer una revolución para el mismo y convertirse  en una obra tan popular como su Sinfonía del Nuevo Mundo.

El próximo miércoles, Lorenzo Meseguer y la OSRM dirigida por Virginia Martínez nos ofrecen su versión del Concierto para violonchelo y orquesta en si menor, opus 104 de Dvorak, así que les he pedido a la directora titular y a cinco de los profesores que tocarán la obra, que formulen al intérprete una serie de preguntas que nos acerquen a esta espléndida composición y nos muestren la visión y la personalidad de Lorenzo Meseguer.

Daniele Pagella es violista de la OSRM comenta el hecho de que el concierto de Dvorak lo estrenara en 1896 Leo Stern cuando inicialmente fue escrito para el famoso chelista checo Hanus Wihan. Este último había propuesto modificaciones que no fueron del agrado del compositor pero que despiertan la curiosidad de Pagella sobre si hubiesen mejorado el concierto. Para Lorenzo, “la propuesta de Wihan que aparece en las partituras del editor Simrock intenta facilitar los pasajes más complejos e incluye una cadencia final que finalmente descartó Dvorak. En su lugar retoca el final del concierto añadiendo sesenta compases más a modo de epílogo y oda a Josefine Kounicova, su amor de juventud que acababa de fallecer”. Meseguer opina que esta obra se puede considerar como una sinfonía concertante de peculiar estructura, con una introducción de casi cuatro minutos donde clarinete y trompa exponen los dos grandes temas para ceder el protagonismo al violonchelo en un comienzo recitativo y de carácter heroico.

La violonchelista Teresa Simoni pregunta a Lorenzo sobre que intérprete le gusta más para este concierto: “No sabría decir uno, creo que todos los grandes chelistas del siglo XX  y de la actualidad han aportado algo a la leyenda de esta gran obra y tienen cosas que me gustan. En directo me sorprendió la primera vez que lo escuché, siendo yo un niño, a Miguel Ángel Clares con la OSRM. La presencia y el dominio que tenía Clares llenaba el escenario y ver a todo el mundo respirar con su música me impactó”. 

Andrea Rescaglio es el primer contrabajo de la OSRM y plantea qué es lo más importante que le han enseñado a Meseguer sobre este concierto: “Todos los profesores que he tenido han dejado su grano de arena, pero las dos personas que me han aportado más cosas sobre esta obra han sido el violinista Gordan Nikolich (concertino de London Symphony) y Thomas Hengelbrock mi mentor en la orquesta historicista de Friburgo”. Para Lorenzo, estos músicos le han hecho ver el ámbito interpretativo desde la perspectiva humanista y el considerar los recursos expresivos sonoros más centrados en el lirismo y en la técnica vocal. “Recuerdo la última vez que lo preparé con Hengelbrock – nos cuenta el chelista -. Estábamos en el Konzerthaus Dortmund tras una eterna grabación y nos quedamos toda la noche trabajando solos. Creo que esto me ayudó a encontrar la sonoridad que quiero”.

David Martínez es uno de los mejores violinistas de nuestra orquesta y lo que más le interesa es conocer en qué ha cambiado la visión de Lorenzo Meseguer sobre el concierto de Dvorak desde la primera vez que lo interpretó: “La primera vez que lo toqué en público fue en Alemania cuando tenía 16 años. Lo trabajé con Wolfgang Boettcher, primer chelista de la Filarmónica de Berlín, que me ayudó con todas las claves  del concierto, me indicó pequeños trucos para los pasajes mas difíciles, me contó mil anécdotas de las grabaciones con Rostropovich en la época de Karajan y me llenó la partitura con cientos de anotaciones hasta el punto de no ver casi las notas”. A pesar de todo, este chelista considera como muy importantes todas las experiencias musicales y vivencias compartidas con los músicos que ha tocado, que quedaron en la conciencia y le ayudaron a construir su forma interpretativa.

Virginia Martínez ya dirigió la OSRM hace dos años cuando Lorenzo Meseguer interpretó este concierto en Murcia. Según ella, es muy probable que las vivencias personales y profesionales del solista durante este tiempo, den lugar el miércoles a una interpretación diferente: “Dos años es un espacio muy breve de tiempo pero es periodo donde han pasado muchas cosas. Destacaría mi paso por la orquesta Balthasar-Neumann de Friburgo donde he trabajado junto a grandes cantantes, escenógrafos, directores, solistas y compañeros que me han formado en aspectos más humanistas que me hacen valorar más el contenido de la música”.

Hace algunas semanas tuvimos la oportunidad de conocer de cerca a la violinista rusa Olga Tinibaeva. A esta profesora de la OSRM le gustaría saber cuál ha sido la impresión musical más fuerte en la vida de Lorenzo: “Poco antes de fallecer Paco de Lucía, dio un concierto en el Festpielhaus de Salzburgo, ciudad donde estudiaba yo entonces. Jamás vi una ovación mayor tras casi tres horas de música ininterrumpidas. Fue impresionante. Es en esos momentos cuando reconoces y valoras la grandeza y genialidad de un artista y el poder arrollador que tiene la música sin que importe la cultura, la nacionalidad o el idioma.”

A modo de reflexión, Lorenzo nos confiesa que “en este preciso momento de la historia donde todo pasa muy rápido y lo que importa es la inmediatez del ahora, hemos perdido la perspectiva del sentido y de la naturaleza de las cosas. A veces olvidamos lo fundamental que es en nuestra existencia el arte como proceso creativo y en consecuencia, la música. El significado de lo que hacemos y saber transmitirlo es lo que verdaderamente importa, ya que es lo que nos conecta y hace que despertemos los sentimientos de otras personas”.

Estamos casi al final de la temporada musical. La OSRM está en un estado de forma increíble y la visita de un músico del nivel de Lorenzo Meseguer es un atractivo irresistible para los que necesitamos de la cultura. El programa que ha preparado Promúsica es perfecto para que surja magia en esta conjunción de talentos.

 

Miércoles 24 de mayo. 20 horas. Auditorio de Murcia. Obertura de las Bodas de Fígaro de Mozart, Concierto de violonchelo y orquesta de Dvorak y Segunda sinfonía de Beethoven. Orquesta Sinfónica de la Región de Murcia. Lorenzo Meseguer (violonchelo). Virginia Martínez (Directora titular).

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Apoteosis del ritmo
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Carlos Escobar | 14-05-2017 | 17:28| 0

La escucha en directo de una de las sinfonías de Beethoven es una experiencia de gran valor humanístico y que nadie debería perderse. El maestro alemán, en sus nueve sublimes obras, dejó de forma muy clara su conmovedora personalidad y su autoridad como compositor.

Murcia y Cartagena serán esta semana los escenarios donde escucharemos la Séptima Sinfonía de Beethoven interpretada por la Orquesta Sinfónica de la Región de Murcia dirigida el Profesor Georg Mark, catedrático de Dirección Musical del Conservatorio de Viena y maestro de destacadas batutas internacionales entre las que está nuestra directora titular Virginia Martínez.

Además de la celebre sinfonía, se programan para la ocasión la obertura de Rosamunda de Schubert y el Concierto de violín titulado A la memoria de un ángel de Berg. Como este interesante concierto de violín ya fue comentado en otro post y el pasado año tuvimos la oportunidad de conversar con Herr Professor Mark con motivo de su visita a Murcia (ver sendos enlaces al final), hoy nos centraremos en dos aspectos fundamentales de la sinfonía de Beethoven.

La séptima de Beethoven está entre las diez obras que más se interpretan en el planeta y es un homenaje del compositor al mundo clásico y a los orígenes de la Humanidad. El ritmo, especialmente en el segundo movimiento, imita a los versos dáctilos y espondeos de los cantos griegos de la Antigüedad tan propios de La Ilíada y La Odisea. Precisamente este ritmo propició que Richard Wagner bautizara la Séptima Sinfonía como “Apoteosis de la danza”, para destacar la gran vitalidad de la obra.

Además del marcado carácter rítmico, la Séptima de Beethoven nos anticipa gran parte de lo que serán la Octava y Novena sinfonías. Me refiero al arte del manejo de la tonalidad para ir de La Mayor hacia otras tan alejadas para la época como son Do Mayor y Fa Mayor. Robert Simpson prefiere el término de “dimensiones” más que de el de “tonalidades”, ya que el paso de una a otra es tan grandioso que no dejan de asombrar y fascinar al oyente. Una vez más, se comprueba como grandeza y sencillez son dos ingredientes que conviven con la máxima naturalidad en la música de Beethoven.

Nadie debería abandonar este mundo sin experimentar en vivo todas las sinfonías de Beethoven. Si tienen disponibilidad, les recomiendo que vengan a los auditorios de Murcia o de Cartagena a escuchar su Séptima Sinfonía dirigida por el maestro Georg Mark, nuestro invitado de lujo, un hombre sabio y honesto que, a través de la música, transmite con total autenticidad el mensaje que nos dejó Beethoven.

 

Jueves 18 de Mayo de 2017, 20 horas. Auditorio de Murcia. Obras de Schubert, Berg y Beethoven. Orquesta Sinfónica de la Región de Murcia. Birgit Kolar (violín). Georg Mark (director invitado).

Viernes 19 de Mayo (mismo programa en Cartagena). Antes de cada uno de los conciertos habrá una distendida charla informativa.

http://blogs.laverdad.es/musicainesperada/2014/07/26/a-la-memoria-de-un-angel/

http://blogs.laverdad.es/musicainesperada/2016/04/13/ 

 

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Música en el punto de miras
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Carlos Escobar | 01-05-2017 | 17:10| 1

Estrenamos presidente en la Comunidad Autónoma de Murcia y la población no pesimista espera mejoras tangibles en sus vidas. Máxime cuando sus primeras manifestaciones han sido: “Estoy capacitado”“No voy a permitir que ningún murciano sea menos que ningún otro español”.

Hay personas políticamente independientes en la región, ávidas de optimismo y con la esperanza de que algunas cosas puedan mejorar en materia de sanidad, educación, desempleo, corrupción, impuesto de sucesiones y estado del Mar Menor, entre otras.

Parece ser que algunos de estos grandes temas han tocado la sensibilidad del presidente, que ya ha anunciado la creación de dos nuevas direcciones generales, una de Buen Gobierno y otra para el Mar Menor, así como la eliminación del injusto impuesto de sucesiones.

Sin embargo, ha dejado claro que seguirá una línea de continuismo con las políticas que ha llevado su predecesor en los últimos dos años, lo que no deja de ser muy preocupante para el mundo de la cultura y en especial para el la música clásica.

Si el señor Lopez Miras quiere conseguir que ningún murciano sea menos que otro español en materia de cultura y de verdad se siente capacitado para ello, tendrá que cuidar con especial mimo del tejido cultural de la región.

Como este foro es de música clásica, me referiré a dos aspectos muy concretos. La recuperación de la Orquesta de Jóvenes en la Región de Murcia (OJRM) ha sido un objetivo a largo plazo de la Consejería de Cultura durante más de cuatro años. Parece que estamos a punto de reactivar este modelo formativo y que los estudiantes más destacados podrán formar parte de la OJRM como complemento a su actividad académica. Es importante resaltar que los frutos positivos que ha dado la OJRM durante sus treinta años de existencia se deben al rigor y a la austeridad que la ha regido, por lo que hay que evitar nuevas propuestas indolentes y carentes de creatividad o que traicionen sus fundamentos básicos. Les recuerdo que desde nuestra OJRM – orquesta de jóvenes más antigua en España- han salido numerosos músicos que han superado las pruebas de admisión en los mejores conservatorios y orquestas del planeta. Músicos, que no olvidan su origen murciano y que en sus vacaciones traen su arte y su música a la región, para deleite de los fieles aficionados y satisfacción de las autoridades que con cuentagotas acuden a sus conciertos.

Otro asunto de importancia capital es la situación actual de la Orquesta Sinfónica de la Región de Murcia (OSRM), si me permiten, similar a la de un paciente desnutrido con capacidad de hacer las tareas cotidianas básicas. Si comparamos a la OSRM con las demás formaciones españolas, son escandalosas las continuas vejaciones que sufrimos por la escasa sensibilidad del gobierno regional en cuanto a dotación presupuestaria y a consideración institucional. Les estoy hablando de excelentes profesionales que desde hace más de 20 años ratifican un nivel musical y artístico elogiado por los directores y los solistas foráneos que nos visitan. Además, contamos con una directora musical de primer nivel, cuidadosamente formada en el Conservatorio de Viena, con una sobresaliente capacidad intelectual y un exquisito trato humano que favorece el trabajo colectivo. El tensar de manera repetitiva la cuerda para poner a prueba su capacidad de resistencia ante la incomprensión de los gestores, sería una actitud muy arriesgada, de gran torpeza política y de nefastas consecuencias en materia cultural.

El nuevo presidente tiene trabajo por delante. La cultura y el ocio van de la mano, pero no son exactamente la misma cosa. No hay por qué crear nuevas direcciones generales para cada una de ellas, simplemente animar a las personas con imaginación, conocimientos, humanismo y nivel cultural a que reviertan una situación con amplio margen de mejora.

Estoy seguro de que, algún día, seremos como los demás españoles en materia de cultura.

¡Hay gente en la Región de Murcia capacitada para ello!

 

Jueves 4 de mayo, 20 horas. Auditorio Víctor Villegas de Murcia. Obras de Falla, Ravel y Shostakovich. Orquesta Sinfónica de la Región de Murcia. Judith Jáuregui (pianista). Virginia Martínez (directora musical). Entradas: 20, 16 y 12 euros.

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Poder de seducción
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Carlos Escobar | 27-04-2017 | 21:15| 1

Vuelve la música al Archivo Regional con un magnífico concierto de cámara. Las obras que contiene no se programan habitualmente en nuestro entorno, pero se trata de composiciones de juventud de tres fantásticos músicos interpretadas por jóvenes talentos con total solvencia para cualquier exigencia técnica o artística.

El violinista Antimo Miravete, el violista Raúl Hurtado Hurtado y el chelista Pedro Fernández Millán son los constituyentes del trío Dolce Armonía, recientemente constituido por iniciativa de Enrique González Semitiel, precisamente la persona que promueve y organiza el ciclo Música en el Archivo. Dolce Armonía es una formación que ya ha ofrecido otros conciertos en la cuidad, así como en Yecla y Calar de la Santa (Moratalla), como nos cuenta Raúl Hurtado.

Raúl es un violista murciano que nos habla de cómo comenzó a estudiar música: “gracias al interés de mis padres en que todos los hermanos aprendiéramos a tocar un instrumento. La viola me cautivó y decidí dedicarle mi vida por completo”.

Nos explica que entró muy joven en la extinta Orquesta de Jóvenes de la Región de Murcia (OJRM), donde descubrió todo un mundo de posibilidades sonoras, experiencias, amigos y, por supuesto, la vocación de ser músico: “De la mano de la directora Virginia Martínez me enamoré de la música en toda su extensión, al descubrir en mí una sensibilidad que nunca antes había conocido, y que me convirtió en una persona completamente distinta”.

Más tarde, Hurtado se trasladó a Barcelona para estudiar viola con Ashan Pillai y Josephine Fitzpatrick: “Tanto Barcelona como Ashan significaron mucho en mi vida. Durante estos años maduré en muchísimos aspectos personales y musicales”.

Aunque con la OJRM y la Joven Orquesta Nacional de España (JONDE) ha realizado giras y actuaciones en salas de renombre nacional e internacional, su futuro está ligado a la docencia como profesor de conservatorio, “algo que me ha entusiasmado realmente desde hace muchos años”.

Sobre sus compañeros de trío, opina que son “personas por las que siento una gran afinidad y respeto a la hora de tocar, especialmente tras conocerlos más profundamente durante este último año”. Raúl siente una gran responsabilidad en lograr una buena interpretación de la música. Al ser la viola un instrumento a medio camino entre el violín y el violoncello, su papel “es el de equilibrar y empastar los sonidos de los otros instrumentos a través de las armonías, los acompañamientos y las melodías.”

Con respecto a las Variaciones sobre una canción bávara del gran maestro alemán Richard Strauss (1864-1949), “nuestra intención al tocarlo es realzar la cultura popular alemana de la época del compositor, proyectando hacia el oyente las intenciones y motivos que inspiraron su creación”.

Raúl nos advierte que prestemos atención al cuarto movimiento del Trío en Sol Mayor de Hummel (1778-1837), un talentoso alumno de Mozart: “Inicialmente compuesta para dos violas y un violonchelo, es un auténtico guiño a La flauta mágica”.

Tras el descanso, el trío Dolce Armonía interpretará la Serenade en Do Mayor de Ernst von Dohnányi (1877-1960), una pieza en cinco movimientos que ha ocupado la mayor parte de los ensayos, debido a su alta dificultad técnica y musical. Como intérprete del concierto del Archivo Regional, nos recomienda especialmente la Romanza, el segundo movimiento de esta pieza: “Sus grandes cambios de carácter desarrollan la melodía de una manera realmente sorprendente”.

Espero que disfruten de un rato agradable escuchando a estos formidables músicos.

 

Viernes 28 de abril, 20 h. Archivo General de la Región de Murcia. Variaciones sobre una canción bávara de R. Strauss, Trío para violín, viola y violonchelo en sol mayor  de J. N. Hummel y Serenata para trío de cuerda en do mayor, Op 10 de E. Dohnányi. Trío Dolce Armonía. Antimo Miravete (violín) Raúl Hurtado Hurtado (viola), Pedro Fernández Millán (violonchelo). Entrada libre hasta completar aforo.

 

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Dichosa melancolía
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Carlos Escobar | 09-03-2017 | 14:25| 0

 

La música clásica rusa es una preferencia para los melómanos. La calidad de los compositores se refleja en unas obras con un carácter especial y enigmático que denominamos como “estilo ruso”. El  próximo programa de la Orquesta Sinfónica de la Región de Murcia (OSRM) es íntegramente ruso y por ello hoy entrevistamos a Olga Tinibaeva, una profesora de la sección de violines primeros de la orquesta con mucha experiencia concertística y docente.

Tinibaeva comenzó los estudios de violín en una escuela de música situada en un bello paraje de la zona verde que rodea a Moscú, donde abundan los bosques y los lagos. Posteriormente pasó a la escuela especial para niños prodigio,  un edificio anexo al Conservatorio Estatal de Moscú donde posteriomente completó sus estudios superiores y de postgrado. Ella nos comenta que en Rusia, cuando una persona termina los estudios, tiene la obligación de trabajar. Su primera ocupación fue la de profesora de violín en el Conservatorio de Samarkanda, situado cerca de su lugar de nacimiento. Vuelve a la capital rusa ya casada con el violinista Sadvacas Tinibaev y forma parte de la Orquesta Filarmónica de Moscú (1984-1990). Más tarde, toma la decisión de trasladarse con su familia a España en busca mejores oportunidades y en 1993 se incorpora a la OSRM, alternando la interpretación de la música sinfónica, con la de conciertos como solista o formando parte de grupos de cámara.

Olga es muy feliz en Murcia, donde reside desde hace 24 años, aunque nunca deja de añorar Rusia: “Si, pero cuando voy a allí, algo me llama desde España. Creo que tengo el corazón repartido entre los dos países”.

El alma rusa, según ella, no se puede entender. A pesar de ello, la violinista intenta aclararnos que: “El estilo ruso es difícil de interpretar. Las melodías cantábiles son tan extensas como los paisajes de Rusia. Es muy importante evitar interrumpirlas y por eso es fundamental poner bien los arcos”. Otros elementos del paisaje como los grandes lagos o la vegetación son fuente de inspiración musical: “Hay muchas canciones populares en torno al árbol llamado abedul y que luego las oímos en las sinfonías de Chaikovski”. En Rusia, nos aclara Tinibaeva, las canciones populares se cantan a todas horas, especialmente después de las comidas. Rusia tiene la extensión equivalente a veniteséis veces la de Europa, por lo que en cada región la música tiene algo especial en este sentido.

Sobre el estilo ruso, Olga nos aclara que: “Los rusos somos muy melancólicos, somos exageradamente tristes y ese sentimiento puede estar contenido en una sola nota. Los intervalos de segunda aumentada de Chaikovski son especiales por su melancolía y al interpretarlos hay que hacerlos muy bien. El músico nunca debe romper una melodía rusa a pesar de que toque los acentos contenidos en ellas”. En la música, las melodías suelen reaparecer en distintos momentos y para la violinista rusa es importante que cada vez se toquen de una manera distinta:  “Aunque cambie el color del sonido, nunca se debe perder el carácter de la composición. El músico no debe salirse de la línea melancólica e imaginaria que surca la partitura”.

Otros aspectos que Tinibaeva destaca de la música rusa es en relación con el vibrato: “No es sólo un movimiento de la muñeca, a veces consiste en un matiz o un movimiento del arco. Pero el impulso musical tiene que salir del alma y el oyente se da cuenta de esto solo con sentirlo”.

La enseñanza en Rusia tiene ciertas particularidades también: “Los profesores de escuelas de música cuidan mucho cada nota, ya que por muy corta que sea, está escrita por algo. Además, al alumno se le exige desde el principio y no se permite lo que está “casi hecho”. Tambien se corrige mucho la postura; hay que pensar que la mano derecha es fundamental para poder hablar, para que se entienda lo que queremos decir. Finalmente, destacaría lo que se insiste en el cuidado y respeto del instrumento. El alumno debe referise a su instrumento como “su violín”.

Para nuestra invitada de hoy, es más sencillo explicar con el instrumento que con palabras la música que escucharemos en el concierto de mañana. Del Concierto de piano de Chaikovski piensa que es técnicamente muy difícil, pero destaca más su intención: “Es que es un tema enorme, muy especial y no creo que pueda ser capaz de explicarlo. Se trata de una música muy dolorosa que sale desde el propio alma. Lo que siente el alma de Chaikovski surge poco a poco a lo largo de su música. Lo que no sale en una obra, sale en otra y por ello está todo tan relacionado, con independencia de la armonía propia que tiene el lenguaje del compositor”, aclara la violinista rusa. Para ella, es un concierto en el que aparecen temas populares. Así en los movimientos primero y tercero “escuchamos melodías ucranianas que son muy melódicas y bonitas y en el segundo movimiento usa una canción francesa que cantaban sus hermanos cuando eran niños”.

Al hablar de la Sinfonía número 2 en mi menor de Rachmaninov, Tinibaeva se siente más cómoda y nos cuenta que la escribió entre los años 1906-1907 y se la dedicó Serguei Taneyev, que era profesor suyo y a la vez, el alumno predilecto de Chaikovski: “Después del estreno de la primera sinfonía, esta fue criticada duramente y no aceptada, por lo que el joven músico cayó en una profunda depresión. A pesar del éxito del Concierto número 2 para Piano y Orquesta, el seguía sin confiar en sí mismo como compositor. Olga opina que Rachmaninov aquí rompe la forma de la sinfonía al incluir un segundo movimiento distinto al lento habitual. Su música contiene todo el drama que está viviendo y parece que surgen muchas dudas, mucho trabajo mental que denotan su infelicidad como compositor. El maestro ruso en ese momento trabaja como director en el Teatro Bolshoi y el estreno de la Segunda sinfonía en 1908 fue un gran éxito.

Tinibaeva nos resume la obra del siguiente modo: “Comienza con una lenta introducción, cuyo tema es el pilar de toda la obra. Los cellos y contrabajos interpretan una melodía al estilo de los cantos antiguos rusos que nos recuerda el tema de la fatalidad de las últimas sinfonías de Chaikovski. La segunda parte es un scherzo transparente con el que podemos imaginar un típico paisaje invernal ruso: una llanura nevada sin fin, con una troika a lo lejos, el sonido de sus campanillas y una canción que se escucha y se pierde. Luego se oscurece la sonoridad y la ventisca ha alcanzado a los viajeros. En el cuarteto de los metales aparece una melodía oscura coral pero más adelante poco a poco todo se tranquiliza”.

La músico continua explicando que en la lenta tercera parte suena la melodía ensoñadora de los violines, la cual continúa en el solo del clarinete. y que “podríamos comparar con un río que fluye por la estepa rusa, serpenteando sin cesar”.  El final es brillante y alegre, con un movimiento brusco, temáticamente está relacionado con todas las partes que le preceden.

Como han comprobado es un placer conversar con una violinista tan interesante como es Olga Tinibaeva. Creo que sus comentarios despiertan nuestra curiosidad por el estilo ruso y descubrir las particularidades a las que ella se refiere mediante la escucha en directo de este formidable programa.

 

Viernes 10 de marzo, 20 horas. Concierto nº 1 para piano y orquesta de Chaikovski y Segunda Sinfonía de Rachmaninov. Orquesta Sinfónica de la Región de Murcia. Gabriela Montero (piano). Virginia Martínez (dirección musical). Entradas 14, 12 y 8 euros.

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Invitación a la danza
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Carlos Escobar | 04-03-2017 | 22:24| 0

El singular atractivo de los conciertos de Cammerata va más allá de la calidad interpretativa de sus componentes y está ligado a la cuidadosa selección del programa y de los músicos invitados. Para esta orquesta de cuerda, la tentación de abrir su repertorio hacia la música antigua y la temática barroca ha propiciado la feliz conjunción artística con La tempestad, agrupación con sede en la región cuyo perfil profesional y humano ya se reflejó en el post de Música Inesperada titulado “La expresión del afecto” (ver enlace adjunto*).

Hoy hablamos con Silvia Marquez, directora e intérprete de instrumentos de teclado de La tempestad y que hará lo propio en el concierto de mañana: “Escucharemos obras de compositores franceses, italianos y alemanes de los siglos XVII y XVIII caracterizadas por estar originariamente escrita para cinco elementos de distinta tesitura (Dessus, Haute-contre, Taille, Quinte y Basse de violon), con lo que la densidad musical en mayor que en la concepción actual”. Según nos explica Silvia, durante el concierto estos cinco elementos serán representados por el violín primero, violín segundo, viola primera, viola segunda y los bajos (violonchelos y contrabajos), respectivamente. Es más, en Les Boréades de Rameau las violas se reparten un papel principal y otro con la voz del fagot.

Uno de los reclamos de mañana será el escuchar al solista de violín en el concierto de Vivaldi ya que Pablo Suárez Calero es un músico con un virtuosismo de máximo nivel. Además, Silvia Marquez nos invita a acudir al Auditorio Víctor Villegas para disfrutar las distintas danzas que interpretarán los músicos de Cammerata y La tempestad: “Las de Matthew Locke son danzas populares propias de los campesinos. Esta música efectista acompañaba a las representaciones teatrales de La tempestad de Shakespeare donde el público asistente estaba poco cultivado”.

Las danzas de Lully son gavotte y minuetti de la corte con su típicas entradas iniciadas con un golpe de bastón, según nos comenta esta clavecinista y directora musical: “Y las de Muffat recogen los estilos francés e italiano y se disponen entre movimientos de un carácter mas lento y pacificador, lo que supone un factor sorpresa”.

Aunque en el Concierto grosso de Geminiani no hay danzas, la música está llena de contrastes que surgen sin pausa alguna y de alternancias entre partes de solo y tutti orquestales. “Las danzas de Rameau son puro teatro – nos explica Silviaya que la música describe por imitación elementos como un reloj o el céfiro, el viento suave y mensajero de la primavera”.

Como ven, los fenómenos atmosféricos rondan sobre los atriles de Cammerata y La tempestad, lo que sin duda es una auténtica invitación a compartir con intensidad y en directo el espíritu de la música barroca.

 

*http://blogs.laverdad.es/musicainesperada/2015/12/10/la-expresion-del-afecto/

 

Lunes 6 de marzo, 20h. Auditorio de Murcia. Obras de Locle, Lully, Vivaldi, Muffat, Geminiani y Rameau. Cammerata y La Tempestad. Pablo Suárez Calero (violín). Antonio Clares (viola). Silvia Marquez (dirección musical). Entradas: 10 euros y 8 euros (estudiantes con acreditación).

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El piano con duende
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Carlos Escobar | 01-03-2017 | 13:21| 0

Manuel de Falla vivió en París durante 7 años (1907-1914) y allí conoció a destacadas personalidades del mundo de la música, danza, pintura y literatura. El célebre Diaghilev le pidió de forma reiterada que compusiese una obra típica española para ser representado por los Ballets Rusos y el maestro español creó El sombrero de tres picos. Diaghilev le encargó la coreografía a Leónidas Massine, los decorados y vestuarios a Picasso y la dirección musical a Ansermet.

La temática burlesca del ballet narra la historia del corregidor de Guadix, que lleva un sombrero de tres picos, que se encapricha de una joven y guapa molinera que intenta reirse de él con la colaboración de su marido. Finalmente, los vecinos del pueblo se mofan de su situación y lo ridiculizan en un manteo colectivo. La pieza originaria orquestal consta de dos suites de tres números cada una.

Posteriormente, Falla hace una versión para piano de tres movimientos: Danza de la Molinera, Vecinos y Danza del molinero. Si Diaghilev necesitara un pianista para representar esta versión, pediría que el intérprete sintiese el flamenco en sus venas y que tuviese una cuidada técnica pianística. Precisamente estas son cualidades que atesora Isabel Amparo Martínez Túnez (Jaén, 1988), pianista muy implicada con la música española y el baile flamenco, a los que se dedica con pasión.

Amparo Martínez es uno de los músicos que participan en el concierto del próximo sábado 4 de marzo en el que tocará la Danza de la molinera y la Danza del molinero de El sombrero de tres picos. Además, interpretará junto al violinista Pablo Roca las seis danzas de la Suite popular española del propio compositor gaditano.

Para tocar la obra de Falla, esta pianista nos comenta que: “Me apoyo mucho en el carácter rítmico andaluz, en el zapateado y el rasgueo de la guitarra flamenca. Si no pensara en eso, no podría tocarla, no tendría la fuerza que se necesita para interpretarla”. 

La joven pianista formada en el Conservatorio de Murcia cree que la Danza del molinero le va a gustar más al público que la Danza de la molinera: “La primera es más corta y se trata de una farruca con partes distintas que logran impactar al público. La Danza de la molinera, es un fandango en el que se repiten los temas con el atractivo de que cada vez lo hacen en un tono diferente”.

El concierto del sábado tiene el título de Diaghilev, según nos cuenta Amparo, y forma parte de un ciclo de cinco programas dedicados al bailarín Félix García, un artista importante en el pasado que ha recobrado interés tras las interesantes investigaciones de Antonio Hernández, profesor de la asignatura de Música. Amparo tocará en otro concierto del ciclo la pieza Vecinos del Sombrero de tres picos de Falla que es una seguidilla con marcado carácter andaluz.

Espero que se animen a asistir al concierto y a disfrutar de los giros melódicos de Manuel de Falla, un músico andaluz que se impregnó del estilo neoclásico y de los aires rusos para crear una obra eterna.

 

Sábado 4 de marzo, 19 horas. Aula de Cultura de la Fundación Caja Mediterráneo. Música de Falla, Albéniz, Rossini, Schumann, Bizet, Massenet y Delibes. Entrada 10 euros.

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