Está claro que el Mindfulness o atención plena es tendencia, lo vemos en librerías, apps, artículos, cursos, hasta el parlamento Británico lo quiere implementar en varios ámbitos de su política, a lo que se refiere como Mindful Nation. Por lo que no sé si acabaremos viendo a nuestro presidente de gobierno meditando en el Retiro algún día, pero lo que si tengo cada día más claro es que funciona. En mi experiencia personal y la de mi alrededor la práctica continuada de mindfulness ha mejorado los niveles de estrés y ansiedad de quien los sufre, abre la caja de felicidad que tenemos en nuestro interior y ayuda relativizar las dificultades, dejando a un lado las pre-ocupaciones y dedicándonos a ocuparnos, que al final es lo único que nos va a servir.
Andrés Martín Ausero, pionero de los cursos MBSR en España (reducción del estrés basado en mindfulness, curso que hace 30 años comenzó a exportar la Universidad de Massachusetts, EEUU), habla de “budismo para no budistas”, ya que cree que cuando una persona está en un percentil del 76% de malestar psicológico no está para entrar en determinadas espirales espirituales. De ahí que se separe el mindfulness de la meditación. El fundador de la comunidad Budista soto Zen en España, Francisco Dokusho Villalba señala “La atención plena trabaja junto con otros factores coadyuvantes como la intención correcta, la palabra correcta o el modo de vida correcto”, señala Villalba. “Porque atención plena no es lo mismo que meditación; la atención plena es una cualidad de la meditación, pero el estado meditativo es más complejo que el simple desarrollo de la atención plena. Desde la tradición budista la atención plena trabaja dentro de un sistema que se ha perdido en el MBSR y en el movimiento mindfulness en general, y eso lo que queremos aportar”. Es decir, la Meditación tiene una base mucho más espiritual, mientras el mindfulness se basa en la atención plena.
Partiendo de ahí aclarar que el mindfulness no es para todo el mundo, hay personas a las que le aburre, y otras en las que sus niveles de mindfulness de manera natural son elevados. De hecho, Martín señala que a las personas deprimidas hacer deporte o una animada vida social les puede ayudar más; pero para la mayoría de la población es eficaz para encontrar un mayor nivel de bienestar.
Si en ocasiones te sientes desconectado de ti mismo, sientes que la vida pasa pero te la estás perdiendo por falta de tiempo, que cuando estás en una conversación estás como ausente, y te despistas con facilidad y te cuesta volver a concentrarte, el mindfulness puede ser una herramienta que te ayude a centrar el foco.
Poner atención plena en nuestros actos, en nuestra forma de hacer las cosas, a la hora de comer, andar, trabajar, hablar o escuchar, bajará los niveles de estrés y ralentizará el tiempo.
Slowlife, es una píldora de felicidad.