Con este eslogan tan gráfico presentó el pasado 13/12/2014 la concejala de Economía y Hacienda del Ayuntamiento de Murcia, Isabel Martínez Conesa, un innovador servicio de gestión tributaria que puede calificarse de ejemplar dentro del nuevo paradigma de una Administración Abierta, centrada en los ciudadanos.
Que una institución pública asuma la tarea de “absorber toda la burocracia posible”, tanto internamente como en la relación con otros agentes, públicos o privados, como notarías, registros de la propiedad, delegación de Tráfico u otras instituciones, denota una voluntad de servicio a los ciudadanos fuera de lo común.
Y los ciudadanos, como no puede ser menos, reconocen las bondades de esta iniciativa pionera, con su utilización masiva, como reflejan los números facilitados por la Agencia Municipal Tributaria: más de 5.500 expedientes gestionados con notarios; casi 700 con registradores de la propiedad y cerca de 75.000 gestiones telemáticas con Tráfico. Sin olvidar el ejercicio de transparencia y fomento de la participación ciudadana que supone el uso de redes sociales en su relación con los contribuyentes.
Sin desmerecer el indudable mérito político que tiene apoyar y facilitar un proyecto como el que nos ocupa, no sería justo obviar la figura que, desde el punto de vista técnico, es la artífice de la iniciativa, Encarna López, “fichada” por la concejala Martínez Conesa hace casi 4 años.
He tenido ocasión de compartir con Encarna inquietudes sobre la necesaria transformación que deben experimentar las Administraciones Públicas para servir mejor a los ciudadanos, coincidiendo ambos en que uno de sus pilares fundamentales es la colaboración leal entre instituciones públicas, en todos los ámbitos posibles.
Para dar a conocer un poco mejor la mentalidad de Encarna López y la filosofía que inspira sus actuaciones, he seleccionado algunas de las frases que reflejan su claridad de ideas y la determinación con que las defiende.
Por evidente que parezca, las instituciones públicas se deben a la sociedad civil, que es quien la financia. Lo que pasa es que ni la Administración es consecuente con esta afirmación ni los ciudadanos acabamos de creérnosla y de actuar en consecuencia.
El eslogan “Ya que tú pagas, tú mandas”, aplicado en toda su extensión, encierra una carga de profundidad que puede sacudir las estructuras de unas Administraciones Públicas decimonónicas, las cuales, más allá de retoques cosméticos , precisan transformarse en organizaciones que sirvan realmente a los ciudadanos por encima de ningún otro tipo de interés.
Como me ha ocurrido otras veces, me he quedado sin espacio para compartir experiencias y documentos que inciden con valentía en esta materia y cuestionan sin complejos todos los aspectos del actual modelo burocrático que rige, cual dogma inmutable, el funcionamiento de nuestras vetustas instituciones desde hace más de 100 años.
Renuevo la promesa que hice en mi post anterior, pero de momento, cabe felicitar al Ayuntamiento de Murcia por haber entendido la esencia de su transformación en una institución innovadora, centrada en el ciudadano. Que cunda el ejemplo.