Hoy Morfeo me ha gastado una buena inocentada. Esta noche he soñado que, de forma oficial, no tendríamos un aeropuerto en Murcia. Sin embargo, la inversión urbanística y arquitectónica realizada en Corvera sería orientada hacia un plan “B” pactado entre el Gobierno Regional y el principal partido de la oposición.
En sueños, Murcia era una ciudad sin los espacios culturales suficientes y había que solapar representaciones, exposiciones y macroconciertos en el Auditorio Víctor Villegas. La solución al problema se encontró en un proyecto consensuado y alternativo al aeropuerto que consiste en la construcción de una gran “Ciudad de la Cultura”. El complejo de Corvera estaría formado por un museo de Arte Moderno, un centro de Producción Cinematográfica, un Centro de Congresos, dos hoteles, un mega auditorio para grandes eventos de música pop, el inevitable centro comercial, distintas áreas de servicio y un amplísimo aparcamiento gratuito.
En lo que a música se refiere, la propuesta era muy clara. La música clásica se circunscribía al Auditorio Víctor Villegas, cuya sala principal quedaba en exclusiva para representar música clásica. Siempre en mi sueño, la consecuencia inmediata era que la Orquesta Sinfónica de la Región de Murcia tenía disponibilidad absoluta de la sala “Narciso Yepes” tanto para sus ensayos como para sus actuaciones, lo que redundaba en una mejor preparación de los conciertos, un cuidado equilibrio en los distintos planos sonoros y un incremento en el nivel artístico de las representaciones.
Creo que es la primera vez que he soñado que los dos partidos políticos de la comunidad pacten por la cultura. Los políticos que formaban la cúpula del PP y del PSOE se comprometían a adquirir (de su propio bolsillo) uno o dos abonos del Ciclo de la OSRM para lo que quedase de temporada.
Aunque parezca irracional (los sueños son así), en Murcia surgió cierta competencia entre algunas esposas melómanas de líderes políticos para optar al título de “Madrina de la Orquesta de Jóvenes de la Región de Murcia”, cuya influencia fue decisiva para el resurgimiento de esta formación musical y para asegurar que la formación completa de los futuros músicos de la región.
La OSRM, que hace meses estuvo a punto de desaparecer, en mis sueños recibe el espaldarazo definitivo de la Consejería de Cultura. Para la primavera de 2014 estaba prevista una ampliación de la orquesta para poder abordar obras sinfónicas y operísticas del Romanticismo y del siglo XX. Nadie conocía el número definitivo de plazas ofertadas, pero se sabía que se seguiría estrictamente la Ley de Función Pública. Todo esto era una gran oportunidad para que los nuevos componentes de la OSRM, los jóvenes intérpretes murcianos exiliados por el resto de Europa y otros músicos bien formados pudieran estabilizar su carrera profesional.
Además, la sala “Miguel Ángel Clares” se consolidaba como el “Olimpo de la Música de Cámara”. Como ocurre con el Ciclo de Grandes Orquestas, las agrupaciones camerísticas de la región compartían su sede con los mejores tríos, cuartetos, quintetos, sextetos y octetos de Europa y América.
En el sueño ilógico, otro cambio era la utilización del edificio anexo al Auditorio Víctor Villegas para impartir clases magistrales dirigidas a alumnos de los dos Conservatorios de la Región. La actividad docente era compartida entre los profesores de estos dos centros, con profesores de la OSRM y algunos de los músicos de las orquestas foráneas que venían a Murcia.
Hoy Morfeo me ha pillado desprevenido y me lo he creído todo. ¡Cómo he caído con su inocentada!