Esta es la expresión con la que el guitarrista Narciso Yepes (1927-1997) intuía lo que era el Arte. El célebre músico lorquino confesó haber recibido el “Don” de la música y que, con la mayor humildad, lo pondría al servicio de los demás. La música que escribió y transmitió para nuestro deleite, era lo que más lo acercaba a Dios, por ser él único capaz de compartir con Narciso los pequeños detalles y circunstancias de cada interpretación suya.
Precisamente he elegido el día 19 de marzo para hablar de Narciso, un auténtico padre de la música, ya que mañana se cumplen 50 años desde que debutó mundialmente en Berlín con la guitarra de diez cuerdas.
La idea de incorporar la guitarra de diez cuerdas a la sala de conciertos la tiene “in mente” Narciso Yepes tiempo antes y por ello encarga al taller del luthier Ramírez III su fabricación. El 1 de marzo de 1964 le entregaron la primera guitarra de estas características y en unas semanas ya dominaba el instrumento para tocarlo con maestría ante el público. He tenido la oportunidad de hablar con Marysia Yepes, la mujer del célebre guitarrista y la persona más importante en su vida: “Realmente José Ramírez no estaba decidido a hacer la guitarra, así que fue su primer oficial, Paulino Bernabé, el que hizo todas las guitarras. Más tarde, Ignacio Fleta, lutier de Barcelona, le hizo una segunda guitarra que no era muy adecuada para climas secos. Probablemente este problema se debía a que Fleta no tenía el secador de madera adecuado y su guitarra sólo funcionaba bien en ambientes húmedos. El clima seco las agrietaba y curvaba el mástil unos milímetros”.
Imagino la emoción con la que Narciso Yepes recibió su nueva guitarra de diez cuerdas y las sensaciones que sintió ante la proximidad de su inmediato concierto veinte días después con la Filarmónica de Berlín en la Hoch Schulle für Musik de la capital alemana. Marysia nos cuenta que “estaba ilusionadísimo. Trabajó mucho para probar las sonoridades y los efectos de apagar las cuerdas. Recuerdo que en la noche del 15 de marzo invitó a algunos amigos a casa y les pidió opinión sobre que guitarra emplear para su concierto de Berlín. Allí estaban el pintor Pepe Escassi, el arquitecto García Paredes, el crítico Enrique Franco con su esposa, el compositor y director Odón Alonso con su mujer y el pianista Pepe Tordesillas con su mujer. Narciso se situó tras una cortina y tocó con la guitarra de seis y con la de diez cuerdas. La respuesta fue unánime y todos eligieron la nueva guitarra.”
El éxito del concierto con la Filarmónica de Berlín fue enorme. Todo el mundo preguntaba sobre la guitarra y Narciso Yepes no volvió a tocar en concierto con la guitarra de seis cuerdas. Para él, la nueva guitarra tenía grandes ventajas, entre ellas, el equilibrio de las resonancias y la posibilidad de interpretar el repertorio escrito para laúd y vihuela sin necesidad de transcribirlo.
Sin embargo, la respuesta de los demás músicos no se hizo esperar. Marysia nos cuenta que “los demás guitarristas consideraban el instrumento de diez cuerdas como una excentricidad. Andrés Segovia se lo tomó a burla y llamaba «Don Guitarrón» a Narciso, pero él no hacía ni caso, no le preocupaba en absoluto la reacción de los demás.”
Narciso Yepes fue un músico de primer nivel y el músico murciano con más proyección universal. Murcia y su Lorca natal han honrado parcialmente su memoria, ya que, hasta la fecha, su importante legado artístico no ha sido debidamente custodiado. Además de la experiencia con la guitarra de diez cuerdas, el músico murciano grabó más de cien discos de música clásica y realizó importantes innovaciones técnicas a la guitarra, como la ejecución de escalas, la postura y posición de la guitarra, la producción de armónicos, la utilización de los dedos y la versatilidad en las acentuaciones, entre otros.
No es difícil imaginar que si el origen de Narciso Yepes hubiese sido madrileño, vasco, valenciano, andaluz, francés o alemán, por citar algunos ejemplos, hace años que ya existiría en Murcia una fundación con su nombre para conservar y divulgar su importante legado.
Afortunadamente, todavía estamos a tiempo de hacerlo en este aniversario tan especial.
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