¡Ni tutelas ni tutías!, bramaba Fraga en Sevilla mientras hacía añicos la carta de dimisión de Aznar en el Congreso de 1990. De haberle llegado por correo electrónico, como a Valcárcel la de Cámara, ya pueden imaginar cómo habría quedado el móvil. Deconstruido no, lo siguiente. Cascos no habría podido recomponer el amasijo de circuitos, […]