Cuántas veces habremos escuchado, ante un magnífico monumento, el comentario del guía: “Y fue construido con mármol de Carrara”. Pero, ¿será siempre cierta esta procedencia italiana? “No es oro todo lo que reluce”, advierte el sabio refranero.
Porque en tierras almerienses hay grandes canteras de mármol. Y, también, ¡del bueno! Y, quién sabe si quizás, por esta proximidad geográfica y geológica…
Viajamos por tierras de Almería siguiendo el protagonismo de esta piedra cristalina escondida bajo tierra. Precisamente por su gran valía y por la singularidad de su tonalidad, es ya conocido como “el oro blanco”. Es y, ha sido durante muchos años, el motor económico de esta zona. De ahí la asimilación con el metal noble tan preciado.
Mármol en plazas, pavimento, papeleras…
La primera parada es en la localidad de Macael. Es raro no encontrar algún elemento de mármol cuando vamos paseando por sus calles. (No se pierdan los maceteros). En la plaza del Ayuntamiento se encuentra la “hermana gemela” de la famosa Fuente de los Leones de La Alhambra de Granada. En realidad, son “trillizas”, la tercera fuente idéntica está en un palacio en Emiratos Árabes (un jeque, admirado por su belleza, encargó una para sus jardines).
Dos bonitos lugares para detenerse en Macael: La estatua del mortero, que es el símbolo del aprendizaje de un oficio (por supuesto, hecho de mármol), todo un homenaje a los artesanos. Y, la escalinata-mosaico del “sueño de un cantero”, que evoca los pensamientos, sueños y deseos que tenían los trabajadores de camino en sus mulas hacia las canteras. 
“El MoMA olulense”
Muy cerca de Macael, en Olula del Río se halla el museo Casa Ibáñez. Es de esos que “rompe muros”: antes de entrar, ya podemos ver preciosas obras de arte. Un pasillo de estatuas de mitos y musas, con jardines (una alberca por aquí, un olivo por allá) que recuerda mucho a los palacios italianos de la costa amalfitana, da la bienvenida al visitante.
Dos tonalidades: El color blanco en las fachadas exteriores del edificio, a juego con la tonalidad que es riqueza de toda esta zona almeriense. Y, el azul del Mediterráneo, reflejado en los ventanales y puertas, en perfecta combinación de los pueblos blancos del sur de España.
La escultura más grande de España
En el exterior, la pieza más llamativa (por su tamaño, pero también por su gran belleza) es “la mujer de Almanzora” de Antonio López, que es la obra escultórica en mármol más grande de España. Un dato significativo: su peso ronda las doscientas toneladas; Sí, aquí sí se podría decir sin miedo a errar que “vale su peso en oro (blanco)”. Todo el proceso de construcción (en el que han intervenido empresas de la zona) está documentado en sala ubicaba bajo esta estatua que representa la cabeza de una mujer, en homenaje a todas las mujeres de la zona.
Una vez ya, en el interior del museo, el hilo conductor es el realismo contemporáneo con el que vamos analizando todos los grandes temas que nos preocupan: el abuso de poder, la libertad de expresión, la mediocridad y su alcance, etc. La mayoría de las obras son de Andrés García Ibáñez, pero junto a ellas, podemos ver otras de Goya, Sorolla, Zuoloaga, Antonio Campillo… Sí, en todas sus salas reluce “oro macizo” (léase en sentido metafórico).
Una sala que se mira y, ¡las obras se pueden oír!
Hay una sala del museo que tiene una peculiaridad sensorial: Se transforma en una grandísima “caja de música”. Todos los cuadros están inspirados en la música de Beethoven. Es una aproximación emocional (“desde el corazón”, dicen las cartelas). Andrés García Ibañez va, desde la percepción acústica hasta la artística, que queda reflejada en los cuadros. ¿Quién no se ha inspirado con música de fondo? Un ejemplo es la obra “El Destino” (Sinfonía Nº 5) o, la sí conocida por todos, la novena, “La fraternidad universal” que, de forma sobrecogedora, está representada por un coro de voces de hombres y mujeres, en condiciones de igualdad.
Almería guarda “como oro en paño” auténticos tesoros escondidos bajo tierra.
Del blanco de esta piedra natural que ha guiado nuestro viaje, “a tiro de piedra” se halla otra “joya de la corona” para visitar: La gigantesca geoda de Pulpí. Un monumento natural que se encuentra a sesenta metros de profundidad.
Almería, como ven, es tierra de tesoros. Una auténtica “mina de oro”.