La Verdad

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Rebeldes con causa
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Juan José Ríos | 19-01-2016 | 18:54

Hace 15 años, José Cabrera, en su calidad de presidente de Sun Microsystems, compañía posteriormente adquirida por Oracle en 2010, se desplazó a Murcia para inaugurar, junto al entonces Consejero de Economía y Hacienda, Juan Bernal, el Java Center que se instaló en la sede de la Fundación Integra, en aquellos momentos uno de los escasos centros avanzados de desarrollo de aplicaciones para Internet que existían en España.

Cabrera, actualmente asesor de Oracle Ibérica, tras unabrillante trayectoria como directivo, es un consultor experto en liderazgo y en nuevas estrategias de gestión de organizaciones que predica el valor de la inteligencia colectiva, la creatividad y el trabajo colaborativo como palancas de cambio de las empresas y de las instituciones ante el reto de su adaptabilidad a un entorno cada vez más complejo.

https://trabajocolaborativoenred.wordpress.com/2015/11/12/mejorando-las-organizaciones-burocraticas-hacia-organizaciones-duales/

José Cabrera acuñó el término redarquía basándose en el modelo colaborativo que permite crear productos innovadores a los desarrolladores de software libre, que es justamente el contrario al paradigma de las jerarquías burocráticas, construidas sobre el esqueleto de sus rígidos organigramas que ahogan la creatividad, consagran el poder vertical y penalizan la colaboración.

Como dice el propio Cabrera, “frente al tradicional modelo organizativo jerárquico, en el que las órdenes son impuestas y discurren exclusivamente de arriba abajo, la redarquía es un sistema que funciona de abajo arriba: las decisiones y las soluciones emergen de forma natural como destilación espontánea de la inteligencia colectiva

Ambos modelos, el clásico de la jerarquía y el emergente de la redarquía no son excluyentes entre sí,  están condenados a entenderse, por lo menos durante un tiempo. El orden y el control son importantes para la ejecución de las actividades cotidianas de las organizaciones pero las innovaciones surgen de colaborar, de compartir, de asumir que el error forma parte del éxito, de tolerar ciertas dosis de desorden.

Vivimos tiempos de organizaciones duales, que deben aprender a complementar el funcionamiento en modo burocrático, cerrado, jerárquico, vertical, en el que prima el orden y la rutina pero que asegura los resultados de hoy con el estilo abierto, informal, ágil, colaborativo y horizontal del modelo redárquico necesario para que florezcan las innovaciones.

En el caso de las Administraciones Públicas, ¿cómo se introduce el virus de la redarquía en un modelo cerrado y burocrático? ¿Cómo se evoluciona hacia un gobierno abierto e innovador? ¿Cómo se elimina,  de una vez por todas, el síndrome del jardín vallado,   la defensa a ultranza del metro cuadrado de poder organizativo de algunos jefecillos mediocres que no entienden que compartir y colaborar supone añadir valor y eficiencia a recursos que no le  pertenecen?  ¿Para cuándo el paradigma de Administraciones en red que demandamos los ciudadanos?

Hay indicios esperanzadores, en el panorama nacional, de que las cosas están cambiando, que se respiran aires nuevos por lo que respecta a la Administración abierta e innovadora que exigen los tiempos, como se puede apreciar en el Plan de Innovación Pública del gobierno vasco, o en el Plan de Reforma de la Administración catalana.

Mucha culpa de ello hay que atribuírsela a unos guerrilleros esforzados en terrenos hostiles, catalizadores de cambios, con la colaboración entre iguales como bandera. Son los motores internos de la innovación, los bichos raros, de Alberto Ortiz de Zárate, un perfil reiteradamente citado en este blog. Son los rebeldes con causa que para Virgilio Gallardo constituyen el recurso más valioso para una organización que pretende ser innovadora.

La causa última que mueve a estos “antisistema” es la de transformar las Administraciones Públicas desde dentro. El plazo de inscripción en este grupo de intraemprendedores está permanente abierto. El trámite es muy sencillo, basta con firmar un documento de compromiso. Se dispone de un retrato robot que comentaremos en el próximo post.

Sobre el autor Juan José Ríos
Si tuviera que definirme en pocas palabras diría que me considero catalizador, promotor de cambios. Dentro de un espíritu inquieto y de sana rebeldía, me gusta definir las actuaciones dentro de un marco que las dote de coherencia. Me importa mucho el entendimiento personal. Mi mundo, hasta los 26 años, se ceñía exclusivamente al ámbito educativo. Estudié Matemáticas y la salida inmediata era la enseñanza. Nunca pensé que podría dedicarme a algo diferente. Me tocó vivir la eclosión de los ordenadores personales de la década de los 80. Empezaron a dotarse los centros educativos de PC ́s. Fui uno de los profesores de Informática de este primera ola. En esta época, junto a un amigo, adquirí mi primer ordenador personal (carísimo) para uso empresarial. Empecé a conocer el mundo de la empresa. En la década de los 90, me cautivó el Informe Bangemann, como marco inspirador de la Sociedad de la Información. De la mano de Juan Bernal, Consejero de Economía y Hacienda, fui Director General de Informática de la Comunidad de Murcia. Fue una etapa apasionante y creativa donde abordamos proyectos como la Red Corporativa de Banda Ancha, la adaptación al euro y el año 2000, la implantación de SAP o la realización de uno de los primeros proyectos de ciudad digital de nuestro país (Ciezanet). Compaginé, durante muchos años, la docencia con el desempeño de puestos de responsabilidad en empresas regionales del sector TIC. En 2009, como profesor, puse en marcha un proyecto innovador cuyo objetivo fundamental era comprometer a los padres en la mejora del rendimiento educativo de sus hijos (proyecto COMPAH). Empecé a familiarizarme con el mundo 2.0 y a emplear estos recursos en mis clases. Como admirador de Morris Kline, soy un amante de las aplicaciones de las Matemáticas al mundo real como elemento motivador de su estudio por parte de los alumnos. Mi primer contacto con las metodologías de la innovación (Design Thinking) se produjo en 2010, de la mano de un consultor, Xavi Camps, que me hizo ver que la creatividad y la innovación son la base de la prosperidad de las organizaciones y que estos atributos se pueden entrenar y perfeccionar. Desde entonces, soy un apasionado de la innovación como concepto transversal. Creo profundamente en la innovación pública. Las instituciones no pueden seguir funcionando casi como en el siglo XIX. Deben transformarse, en el contexto del paradigma de Gobierno Abierto, para convertirse en organizaciones centradas en los ciudadanos, transparentes, sostenibles, eficientes, ligeras y facilitadoras de la actividad empresarial y de la creación de empleo de la mano de iniciativas como el Open Data. Como ciudadano me preocupa especialmente la sostenibilidad de la sanidad pública, y de las pensiones, ahora que voy viendo cada vez más de cerca la edad de la jubilación. No sé contar chistes pero me divierte el humor surrealista y los juegos de palabras, que a menudo sufren familiares y amigos. He trabajado como asesor de innovación en la CARM (2012-2016). Actualmente he vuelto a mis clases en el IES Alfonso X El Sabio y participo en un proyecto empresarial.

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