La Verdad

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Categoría: Dejaron huella
Adiós a Juan Carrión, un profesor ideal

En pleno cierre de vacaciones, mientras preparamos la maleta de vuelta y metemos los recuerdos vivos de ese finiquito acelerado por este temporal impaciente nos llega la noticia, por este diario del fallecimiento del profesor Juan Carrión, el alma y cuerpo de esa peli que David Trueba llevó a las pantallas titulada “Vivir es fácil con los ojos cerrados”.

A muchos, entre los que me encuentro nos dejó huella, por la trama que era la historia de aquel profe de inglés que enseñaba utilizando las canciones de los Beatles y le llevó a querer encontrarse con John Lennon, en 1966 en Almeria, en pleno rodaje de un film para convencerle que incluyera en el álbum de sus canciones las letras, para sí ser utilizadas en sus clases.  Una anédocta que quedó convertida en emoción intensa que nos hizo sonreír en esa interpretación que Javier Cámara realizaba del profesor (impresionante verlo subido en el coche gritando lo de ¡John, John! en pleno descampado mientras pasaba de largo el coche que presumiblemente transportaría al Beatle, qué golpe tan bueno).

La cinta consiguió en 2013 seis Goyas y en la gala recuerdo a Trueba  que se llevó al  profesor Carrión a la entrega, como pudimos apreciar sentado a su lado. La historia  es verídica y la narrativa muy lograda, sin duda muy recomendable para aquellos que no la conozcan y para otros, en especial, quienes se dediquen o piensen dedicarse a la docencia y verán en ella el valor de educar, de otro modo, con el corazón y los sentimientos, un bello ejemplo de cómo la vida nos sorprende y la grandeza de descubrir que siempre hay que compartir y llevar a cabo proyectos en esa lucha diaria.

A raiz de la película y de su éxito el profesor Carrión tuvo una gran relevancia en los medios y su historia se hizo grande y extensiva.  Como una persona «luminosa y ejemplar, un profesor ideal» lo definió el cineasta David Trueba a Juan Carrión, en una entrevista a ‘La Verdad’ en 2013.

El docente, sin embargo, quitaba importancia a la hazaña de su viaje hasta Almería para ver a John Lennon y el impacto que ese encuentro tuvo para el mítico cantante y para la historia de la música. Entre sus palabras :

« Los hombres somos herramientas en manos del destino. Yo tenía que cruzarme con Lennon para que los «Beatles» tuvieran más éxito al publicar las letras, y él conmigo para ayudarme con mis clases», dijo Carrión en una entrevista con este diario, donde demostró a quiénes tenía siempre en mente: a sus alumnos.

Descanse en paz este docente que supo ganarse el respeto de la ciudadanía, de los medios y de tantos que vieron en él un ejemplo vivo de entrega, de saber estar y de inspiración por la enseñanza, con  auténtica pasión. Su historia levanta el tono vital de tantos que luchan y quieren compartir proyectos y no se conforman con estar en la retaguardia,  escondidos en la sombra y en la penumbra de una monotonía que, en muchos momentos, ensombrece la profesión.

Ahora, cuando llega septiembre y llama a la puerta un nuevo curso escolar, en el que tendremos que recrear proyectos e impulsar nuevos retos  recordaremos a ese docente de inglés, a Juan Carrión, desde su ausencia pero su historia servirá, sin duda para mirar adelante, en busca de ese fin, de esa meta como la que supo transmitir genialmente David Trueba, con los ojos bien abiertos, para decirnos que la vida no es fácil, siempre es lucha, pasión y compartir lo que llevamos entre manos, con la emoción de ver cómo otros lo hicieron..

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Adiós al querido maestro

Se nos ha ido don José Castaño en silencio, sin hacer ruido, con ese sigilo sereno que le caracterizaba y sin disimular que añoraba dar el paso adelante, hasta la otra orilla.

Allí le esperaba desde hace dos años su amor de toda la vida, mientras aquí recibía el cariño fiel de su hijos María Victoria, Martín y José Luis, familiares y amigos en ese fin del final, donde los muchos años hacen que cada vez más la mecha se apague lentamente.

Sabíamos de él por Juan Valverde, amigo muy cercano que lo conocía a fondo y que nos comunicó su fallecimiento.

Muchos tenemos en el recuerdo vivo el rostro emocionado del maestro Castaño cuando festejamos el pasado 9 de marzo su 100 cumpleaños en el colegio que lleva su nombre, con la alegría y el júbilo compartido por toda la comunidad educativa que le hizo un homenaje intenso.

Recuerdo cuando nos apretaba su cálida mano diciéndonos que era lo más grande que había recibido. Esa mañana de escuela levantó el vuelo y recargó la batería, tomó el impulso para llegar al final de curso, como siempre fue su deseo acabar las clases, cuando la escuela se cierra para que los chiquillos tomen las vacaciones.

José Castaño ha sido una buena persona generosa y un queridísimo maestro que ha simbolizado el compromiso por la educación, por la entrega sin límites. Como en este diario escribió  Manuel Madrid, un valedor de la escuela pública. Su trayectoria es todo un ejemplo a seguir, su entrega constante y diaria al trabajo fue motivo para que se le concediera una Medalla de Oro al Mérito en el Trabajo en 2007 y Pizarra de Plata de la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia, que le sirvió para seguir colaborando en la escuela a fin de compensar la privación que tuvo del oficio durante largos años tras la Guerra Civil, por ser apartado de la profesión.

En 1975 reingresó y tras su jubilación, con 67 años, siguió como profesor voluntario para recuperar el tiempo de prohibición al que le sometieron en el colegio que lleva su nombre, junto al jardín de la Seda, en la capital donde era toda una institución. Los prácticos que venían de la Facultad de Educación acudían a él para hacer ‘el paseíllo de don José’, un modo de llamar al primer encuentro con el colegio.

Adiós al maestro de maestros, símbolo de la vocación por la escuela. Nos deja ahora en un final de curso, cuando los escolares recogen los bártulos y se despiden de sus profesores:   José Castaño Sandoval (1917-2017), el último maestro republicano, luchador y comprometido por la docencia. Su pasión siempre fue defender la educación con ejemplo y testimonio. Un gran hombre nos deja. Lo vamos a echar mucho de menos.

Maestro José Castaño

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Centenario Maestro José Castaño

 

 

El maestro centenario celebra su cumpleañosToda una vida con la vocación  de maestro, entre los suyos y dando lo mejor de sí resumen los 100 años de vida de José Castaño que el pasado jueves, rodeado de la comunidad educativa del centro que lleva su nombre en la ciudad de Murcia le rendía un homenaje con mayúsculas, con un acto que simbolizaba la celebración y el reconocimiento de toda la sociedad murciana.
Los docentes, padres, madres y alumnos de ese centro que lleva su nombre, en la barrio de  San Antón- La Seda,  siempre  lo quisieron como un gran maestro que supo llevar la pasión de la educación, su amor y entrega a la docencia sin jubilación, sin límites compensando los años que no pudo ejercer su labor, por las consecuencias de la dictadura franquista.

El acto al que asistimos en el propio centro, en un ambiente alegre y festivo, entre escolares y tutores que festejaron a su gran maestro fue una muestra de afecto y reconocimiento a su gran labor.

La mesa del homenaje contó con la presencia de representantes del propio centro,  la Administración educativa, del Ayuntamiento y de la Universidad.

Allí se sentaron a platicar, nunca mejor dicho, en un tono sincero y sencillo, el rector Orihuela quien le llevó el libro de la Universidad de Murcia, para que firmara en él como lo han hecho autoridades y visitantes ilustres que han  pasado por la institución docente. Entre los intervinientes destacar las palabras de los directores del centro educativo.

Juan Valverde, anterior director, con el corazón en la mano habló de don José desde la cercanía, el valor y su grandeza como maestro, sus palabras evidenciaban el inmenso afecto hacia su persona, su reconocimiento y su gran cariño.

El actual director, Juan Carlos Talaya se refirió al querido don José, del valor de las cosas bien hechas, del buena hombre que supo luchar, sin resentimiento, ni tristeza, con ilusión, esperanza y  de esos valores pedagógicos que defendió entre los alumnos, al mismo tiempo que supo alabar el valor de las cosas bien hechas, su honestidad y saber estar.

El decano de la facultad de Educación,  Antonio de Pro se dirigió a él con cariño y respeto, porque su magisterio ha sido ejemplo de vida, de sentimiento y de compromiso profesional que le hizo ser respetado y  valorado por nuestra facultad, haciéndolo uno de los suyos. Esa razón le llevó a la facultad a vincularlo como uno de sus profesores, subrayó que fue un gran Tutor de prácticas. No faltó la referencia al ” paseíllo de don José” cuando al llegar los universitarios de Magisterio eran acogidos por el maestro Castaño,  para iniciar su estancia en el centro y el se encargaba de orientar sus pasos por esa nueva etapa.

Cerrando el acto, como moderador de la mesa, el alcalde José Ballesta con muy buen tino  se detuvo en el significado de la palabra maestro , de  su valor  y de que es mucho más que profesor, me encantó escucharle decir aquello de que “has sido un maestro exigente y, sin embargo, querido por todos, porque con cada enseñanza has sabido transmitir tu bondad infinita y tu alegría vital”.Has dedicado 25 años de tu vida y tu entera pasión a formar a generaciones y generaciones de niños y también adultos murcianos, una enseñanza que hoy sigue viva en ellos, en sus hijos, nietos y bisnietos; y que has sabido transmitir a tus compañeros de profesión”, destacó el alcalde, quien añadió que “un maestro trabaja para la eternidad, porque no se sabe nunca donde termina su influencia”.

La tuna de Magisterio se sumó al cierre del acto que contó con muchos docentes que acudieron a esa llamada, algunos ya jubilados, compañeros de muchos años de don José, entre los que se encontraron personas que supieron reconocer el valor del homenajeado desde el afecto más cercano y el compañerismo.
El CEIP “Maestro José Castaño”, un referente de la innovación educativa en esta Región ha sabido acercar a la comunidad educativa el valor de educar, el compromiso por la educación pública, desde la colaboración con las familias y el barrio, realizando este gran homenaje en el que han participando un gran número de docentes, junto a su actual equipo directivo que ha sabido llevar a cabo este proyecto tan ilusionan y en el que habrán dedicado mucho tiempo y esfuerzo, pero que ha merecido la pena.
Muestra de ello, además ha sido la exposición organizada en el centro y la edición de un libro  Centenario maestro José Castaño que con muy buena edición a color, recogen textos, dibujos, fotografías sobre la vida y  testimonios de alumnos y colaboraciones de Antonio Viñao, Juan Valverde, la AMPA, Juan Carlos Talaya..  todo el libro huele a  escuela y a vida,  a compromiso y entrega, creo que ha sido un gran logro publicar este texto que merece la pena leerlo y repasarlo sin prisas porque en él hay mucha vida, vida transmitida, como la de este gran maestro enamorado como muy bien se define el propio  homenajeado, al final de la obra,  en las palabras de don José.

Toda una vida por la educación

El maestro José Castaño, nacido en Melilla, pero de padres y abuelos murcianos, se vino a vivir a Murcia con 14 años y se matriculó en el instituto Alfonso X el Sabio. Su primera intención fue estudiar Medicina, aunque optó por el Magisterio, así que lo que perdió la sanidad lo ganó la enseñanza. Hizo sus primeras prácticas el 1 de enero de 1938 en la escuela de la Plaza de la Paja del barrio del Carmen y colaboró en la creación de las Colonias Escolares en Murcia. Sin embargo, tras dos meses de haber comenzado a ejercer, fue llamado a filas para combatir en la Guerra Civil.

Tras finalizar la guerra, José fue encarcelado por razones ideológicas, y así permaneció dos años hasta obtener la libertad en 1941. Mientras su esposa -también docente y con quien formó una familia- daba clases, José tuvo que dedicarse a otros oficios, aunque siempre estuvo vinculado con la enseñanza a los demás de manera altruista.

En 1975 pudo volver a incorporarse al magisterio en el colegio Mariano Aroca. Después ejerció en el centro García Álix, donde permaneció hasta su jubilación en 1984. Sin embargo, su vocación y satisfacción era la docencia, por lo que pidió seguir dando clases, en concreto, de Lenguaje a los mayores.

Fue entonces, en 1990, cuando se construyó un nuevo colegio junto al jardín de La Seda, cuyo claustro de profesores acordó llamar al centro ‘Maestro José Castaño’ en su honor. En su colegio homónimo ha seguido ejerciendo hasta que su movilidad y salud se lo han permitido. Sus visitas ya no son diarias, pero no deja de acudir cada vez que puede.

 

 

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Maestro de maestros

Los hombres buenos pasan por la vida dejando su huella, sus gestos y sus  grandezas se miden en la sencillez y defienden una trayectoria que al final, cuando marchan queda muy presente entre los que compartimos parte de sus días. Ese modo de ser, de encajar lo que acontece y resolver las situaciones es parte del legado que nos dejan y sirve, para valorar su persona.

De Antonio Vicente, catedrático jubilado de Pedagogía de la Facultad de Educación podríamos hablar mucho y bien, porque era buena persona, gran docente  y excelente compañero; tan sólo quisiera desde este recuerdo subrayar algunos aspectos que en esta tarde de despedida, me vienen a la mente y compartir algunos retazos que tengo presente.  Antonio Vicente ha sido un referente en la formación de maestros de la Universidad de Murcia vino, cuando obtuvo la cátedra en el año 1960,  de Aragón su tierra y quedó atrapado en esta  ciudad, y como decimos echó raíces, junto a una gran mujer Isabel Villena con la que formaron una gran familia. Desde el primer momento el profesor Vicente impulsó su conocimiento pedagógico a los estudiantes que se formaban en la Escuela de Magisterio contando con su preparación y formación sobre nuevas enseñanzas y técnicas didácticas que había profundizado en Francia. Muchos recordarán la incorporación de las técnicas Freinet que en los años 70 fueron un revulsivo pedagógico y que gracias a él se incorporaron en la formación de maestros, con la colaboración de algunos que estaban en escuelas rurales y que fueron incorporados a intercambiar sus experiencias en las aulas universitarias.  Creo que Antonio supo conectar con la gente, con los docentes y con los estudiantes, porque era un convencido en saber distinguir lo esencial de lo accesorio, siempre supo estar  en la cercanía y defender el valor de la educación, del respeto, de la responsabilidad y fomentarlos  entre sus  estudiantes.

La enseñanza le gustó tanto desde sus comienzos que también tuvo ocasión de impartirla en sus años de director técnico pedagógico del “Hogar  provincial del Niño” dependiente de la entonces  diputación de Murcia,  fue entre los años 1962 y 1968, era la antigua Casa de Misericordia donde puso en marcha innovaciones. Muchos también recordarán su  labor como director de la residencia universitaria “San Isidoro”, en la dirección del ICE y  su empleo a fondo en la gestión universitaria.

La vida profesional de Antonio Vicente fue un testimonio para muchos que lo conocimos también como compañero y compartimos muchos momentos en la  facultad, porque  supo combinar la dedicación a la profesión con talante y templanza estando al lado de los estudiantes y de los colegas, era un defensor de los valores, de la persona.  Su apuesta era saber escuchar y hacer una pausa, para seguir en la batalla y “pasar página”, una buena enseñanza.

Tengo la certeza que Antonio goza en el reposo del hombre bueno, porque ha sabido vivir dando lo mejor de sí y encontrará su tesoro en el cielo.

(*) Antonio Vicente Guillén falleció el viernes 4 de septiembre en Murcia. Su lema: “la vida es dura, pero que dure…” Descanse en paz

 

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Una gran persona, un pedagogo ejemplar

El pasado 5 de marzo,  fue un día gris y triste, de  añoranza y de sentimientos  amontonados en el corazón de muchos que dijimos adiós a DAVID GASCÓN en la catedral de Murcia, en ese templo tan  suyo, donde en los últimos años seguía siendo el eco de sus enseñanzas y que le amparó hasta este final impensable, para tantos que  seguíamos viendole en el ajetreo diario de los diversos proyectos en los que seguía remando, siempre mar adentro, con dedicación, gran entrega y buen hacer.

De David Gascón podríamos hablar mucho y bien; era una persona buena, bien preparada y muy, muy querido por todos, mayores, estudiantes, colegas, grupos…era universal, no exclusivista, ni partidista y se le notaba al vuelo. Por ello, en estos momentos del último adiós, quisiera traer a la memoria viva algunos retazos de su hacer y de su entrega a los universitarios, a los que nos preparó para ser maestros. Tan sólo quisiera desde aquí y en su recuerdo,  subrayar  que muchos le conocimos  como profesor universitario, de Pedagogía, en las aulas de la Escuela de Magisterio. Allí, en la década de los setenta, como en el “Cuéntame”, nos encontramos con un docente ilustrado, altamente cualificado que nos hacía “ponernos las pilas” hablándonos de pedagogos innovadores, de Freinet y  de Paulo Freire               ( recuerdo como nos presentó el libro  “La Pedagogía del oprimido” que por aquellos años estaba censurado ) y también de metodologías novedosas adaptadas a lo que necesitábamos para prepararnos en el oficio de maestro.  Recuerdo, también, cómo nos enseñó a programar, con su “T-O-C-A-M-E” ( tópico, objetivos, contenidos, materiales y evaluación) que no era otra cosa que una planificación para llevar la clase en nuestro futuro mediato, en aquellos tiempos de la Ley Villar Palasí,  del 70 y donde  David Gascón, con su empeño e insistencia nos enseñó propuestas didácticas muy válidas, para prepararnos de la mejor manera, para el desempeño profesional.

Para muchos que nos formamos, en aquellos años del 75 en adelante, en el prefacio de la democracia, cuando agonizaba Franco y despertábamos al cambio, al aire fresco de la libertad,  en la Escuela de Magisterio de Ronda de Levante de Murcia, tuvimos al profesor  Gascón,  en las asignaturas de Pedagogía I,  II y III, que  se denominaban así, de modo abreviado, aunque fueran complejas, no como ahora que  en los actuales planes de estudio  las denominaciones parecen títulos de libro o  capítulos de tesis doctorales…en quellos años todo era más simple, concreto, menos surrealista, más casero, pero  creo que entendíamos  la globalidad, lo básico o lo fundamental, por encima de lo subespecial o de lo accesorio. De este modo, nuestro primer contacto con la educación, su estudio y  la enseñanza era mediante  una asignatura general y la historia de la educación en primero, y en segundo curso  Didáctica y Organización Escolar.

Sin embargo, dejándonos las asignaturas a un lado,  don David o el padre David, porque era cura  diocesano, a la vez que también fue capellán de la residencia de estudiantes de Magisterio antes que profesor de Pedagogía,   tenía una amplia formación (Licenciado en Teología por la Universidad de Salamanca,  Licenciado en Derecho Canónico por la Universidad de Comillas, Doctor en Pedagogía por la Universidad de Valencia y Catedrático de Escuela Universitaria  de Didáctica ) era un profesor que enseñaba  bien y veíamos su buen hacer.  En sus clases, nadie lo duda, aprendimos  con un aire disciplinado, vamos, que era de los que dirigían, y bien con la batuta alta. Sin embargo, con gran maestría nos introdujo en las ciencias de la educación, desde un enfoque sistémico, y  personalista, fiel a la época,  de la mano de su admirado Renzo Titone  ( ¡menudo tocho castigador al que se refería con pasión ) y de la célebre taxonomía de Bloom . Al mismo tiempo que “impartía doctrina pedagógica”  sabía salirse del protocolario guión de clase, y era corriente en él recurrir al ejemplo, la anécdota  para motivarnos.  Sin duda su manera de explicar, de analizar los temas, de proponer actividades y de ejemplificar era un modo de comunicar cercano, pero con altura, sin caer en lo fácil o en lo plano; siempre sus enseñanzas dejaron buen poso.

Del profesor Gascón aquellos maestrillos de  la 5º promoción del 78, tenemos el grato recuerdo del viaje que hicimos a  Alicante y a Valencia  con el objetivo de visitar centros educativos, como el de la ONCE y el centro piloto del ICE de la Universidad de Valencia, el “Santo Cáliz”, una experiencia inolvidable para aquellos alumnos de segundo de Magisterio con deseo de aprender y ver la realidad educativa.

En la memoria del recuerdo muchos maestros y maestras  vieron en él un ejemplo de buen docente, de gran comunicador y didacta que apostó por potenciar la Educación Infantil, de ahí que pasó a esa especialidad cuando se necesitaban asignaturas que desarrollaran esos contenidos, y se centró en el desarrollo de Proyectos curriculares para esta etapa educativa. A finales de los ochenta tuve la gran oportunidad de incorporarme junto a él,  en el Departamento de Didáctica y Organización Escolar, donde seguí aprendiendo de su magisterio,  era un gran docente universitario que compaginó su labor con los compromisos eclesiásticos a los que se debía, por encima de todo, por  ser Consiliario de la Hospitalidad de Lourdes (desde 1982), Vicario Judicial del Tribunal Eclesiástico (1997-2003) y ya, tras la jubilación Canónigo Doctoral de la Santa Iglesia Catedral desde 2003 hasta la actualidad.

Ahora  seguro que David, gozará  en el reposo, porque  ha luchado en muchas trincheras y se lo merece. Descanse en paz

 

El 4 de marzo falleció  David Gascón Cerezo,  profesor jubilado del Departamento de Didáctica y Organización Escolar,  a la edad de 76 años.

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