La Verdad

img
A la mesa con cuchillo y tenedor
img
Joaquín García Cruz | hace 7 horas| 0

Ya quisieran para sí los partidos políticos un censo de afiliados tan nutrido como el que tiene la Cámara de Comercio de Murcia. Nada menos que 100.007 potenciales votantes figuran en el listado que se acaba de publicar como pistoletazo de salida para las primeras elecciones que celebrará el órgano cameral en los últimos ocho años, una etapa languideciente que ha estado marcada en España por la supresión que Zapatero impuso de las cuotas obligatorias, y en la Región por la longeva presidencia de Pedro García Balibrea, quien a sus 80 años se retira, ya cansado. Esta legión de pequeños empresarios y comerciantes llamados a las urnas en los 39 municipios que agrupa la Cámara de Murcia bien podría convertirse en una versión moderna de los 100.000 hijos de San Luis, por su capacidad -sobre el papel- para sostener o poner a temblar a gobiernos y ayuntamientos con la misma determinación que aquel contingente llegado de Francia en 1823 protegió a Fernando VII frente a los liberales. Aunque a mucha distancia de Croem (Confederación de Organizaciones Empresariales de Murcia), la poderosa organización patronal que dirige José María Albarracín, las cámaras de comercio constituyen un ‘lobby’ de notable influencia en el ámbito económico. De ahí que la sola apertura del nuevo proceso electoral haya excitado al mundo empresarial, por más que las votaciones no se producirán antes de la primavera de 2018, y pese a que nadie saca aún la cabeza del nido, a la espera de saber si José María Albarracín querrá encaramarse también al poder de la Cámara de Comercio. En el supuesto de que se presentara, no habría un solo candidato razonable con ganas de plantarle cara, dado que 12 de los 46 vocales que integran el Pleno de la Cámara están reservados por ley a la patronal, y ante la constatación de que el industrial del pimentón ha reforzado su liderazgo social, ha multiplicado los ingresos de una entidad que se hallaba al borde de la mendicidad financiera -como ahora están las cámaras- y se ha erigido en un referente nítido e incontestable del empresariado. Pero -y esta es la noticia-, Albarracín ya ha deshojado la margarita, después de meses amagando. No se presentará a las elecciones de la Cámara de Comercio, porque ha tomado otra decisión importante, aún no comunicada pero firme a fecha de hoy: optará a la reelección como dirigente máximo de la Croem, y no caerá en la tentación de buscar el doblete. Cuando se declaraba en sus discursos partidario de mandatos cortos en las instituciones, no hacía sino mostrarse coherente con su forma de pensar, aunque ahora vira en otra dirección debido a su convencimiento de que aún le faltan cosas por hacer al frente de la confederación. Quedan por tanto atrás sus mensajes deliberadamente confusos en los que apuntaba que quizá concurriría a los comicios de la Cámara. Eran una cortina de humo, que, convocado ya el proceso electoral, no tiene sentido mantener en pie. Con su ‘ya veremos, no descarto, puede que sí’, Albarracín no perseguía otro objetivo que disuadir a algunos de los empresarios que anhelan ser -o volver a ser- influyentes, pero que al timonel de la patronal no le parecen los mandatarios adecuados para la época presente.

Una vez descubiertas las cartas de Albarracín, el camino se despeja, así que pronto asomarán por el horizonte los primeros nombres de empresarios interesados en el asalto a la Cámara. Vaya por delante el de Salvador Huertas (automoción), quien echará cuentas para calibrar sus opciones antes de lanzarse a una carrera en la que podría conjeturarse -a riesgo de equivocación- que, llegado el caso, le acompañarían industriales ligados a la Cámara de otros tiempos, como los expresidentes Ángel Tomás y Ángel Martínez, y quién sabe si José García Gómez, el jefe de los conserveros. Cualquiera de ellos lo tendría difícil, debido a la cooptación de puestos en la Cámara por parte de los vocales reservados a la Croem, que suman más del 25% del Pleno. Pero, ojo, una cosa es que Albarracín no vaya en el cartel electoral, y otra bien distinta que no lance desde su ‘guardia de corps’ un satélite para orbitar en torno a la Cámara y hacer buena la metáfora que acostumbra a utilizar Pedro García Balibrea: «La Croem y la Cámara son entidades distintas, pero se necesitan mutuamente, como el cuchillo y el tenedor se necesitan para comer». La de 2018 será una primavera intensa dentro del mundo empresarial, con urnas instaladas casi al mismo tiempo en las tres cámaras de comercio de la Región, en la Croem, que convocará su asamblea electoral antes de junio, y en el Metal (Fremm), la federación de más peso en la patronal, a cuya presidencia, muy probablemente, aspirará por segunda vez Miguel López Abad (Desguaces París).

La Plataforma Pro Soterramiento se pone en la vía equivocada

Parece mentira que a estas alturas sea necesario instar a la observancia de la legalidad. La Plataforma Pro Soterramiento, a cuya perseverancia habrá que agradecer algún día una mejor ordenación ferroviaria en Murcia, se equivoca cada vez que lleva a cabo escraches frente a las viviendas de políticos, y cuando jalea en la calle a los vándalos encapuchados que causaron destrozos por más de 600.000 euros en la Estación del Carmen. Aquella noche incendiaria del 3 de octubre, la Plataforma estaba al otro lado de la vía, manifestándose pacíficamente, y allí debería mantenerse. Al otro lado de la violencia. En ocasiones como esta, viene a cuento un discurso histórico que John F. Kennedy pronunció en 1962 para justificar el uso del Ejército en Mississippi ante las graves algaradas contra una sentencia del Tribunal Supremo que declaraba inconstitucional la segregación racial:

«Los estadounidenses son libres de estar en desacuerdo con la ley, pero no de desobedecerla. Pues en un gobierno de leyes y no de hombres, ningún hombre, por muy prominente o poderoso que sea, y ninguna turba por más rebelde o turbulenta que sea, tiene derecho a desafiar a un tribunal de justicia. Si este país llegara al punto en que cualquier hombre o grupo de hombres, por la fuerza o la amenaza de la fuerza, pudiera desafiar largamente los mandamientos de nuestra corte y nuestra Constitución, entonces ninguna ley estaría libre de duda, ningún juez estaría seguro de su mandato, y ningún ciudadano estaría a salvo de sus vecinos».

Ver Post >
Fumata negra en el PSOE
img
Joaquín García Cruz | 16-10-2017 | 19:36| 0

Fumata negra en el PSOE. Diego Conesa y María González no se entienden. El alcalde de Alhama y la diputada buscan pero están hoy lejos de un acuerdo para conformar una mayoría sólida que fortalezca a la organización y la conduzca engrasada hasta las elecciones de 2019. Aún quedan seis días para el congreso del que saldrá la nueva Comisión Ejecutiva Regional, y sería esta la primera vez que se llega al cónclave sin unos cuantos cabos sueltos, por lo que ni sus actores principales pueden hoy anticipar el desenlace del congreso que acogerá Cartagena los días 21 y 22. Pero, por ahora, pintan bastos. Después de medirse en las urnas, Diego y María se han reunido -sin éxito- en dos ocasiones (anteayer, la última), con la intención de forjar una entente que evite la traslación al congreso de los porcentajes de apoyo que ambos obtuvieron en las primarias, 51,89 para el ganador y 47,3 para la perdedora. Atascarse en este desencuentro supondría otra fractura en el socialismo murciano difícil de coser. Las encuestas de andar por casa que la dirección federal maneja periódicamente dibujan a esta fecha en la Región una mayoría absoluta de PP y Ciudadanos, alimentada en parte por la evaporación del ‘efecto Pedro Sánchez’, que hasta la crisis de Cataluña situaba al PSOE más arriba en intención de voto. Abrir el congreso de Cartagena sin haber cerrado antes un pacto bilateral pondría en riesgo el respaldo mayoritario a la Ejecutiva que propusiera el secretario general, quien podría toparse con un puñado de votos en blanco. La regatería propia de la negociación precongresual lleva a algún maledicente a aventurar un hipotético escenario peor incluso para el flamante mandatario: el partido volverá a las urnas en pocos meses, para elegir a su candidato a la presidencia de la Comunidad Autónoma, y María podría sentir la tentación de regalarse una segunda oportunidad para derrotar a Conesa, alentada por el despecho de su gente y confiada en el 47% de la militancia que apostó por ella en las primarias de septiembre.

El secretario general se muestra, de momento, conciliador. El miércoles pasado envió un mensaje optimista -demasiado, quizá- al grupo de WhatsApp que comparte con 59 correligionarios: «Próxima Ejecutiva. Integración. Ya he hablado con Lucas y con María (…). Me gustaría que ambos estuvieran en la Ejecutiva y ya les he planteado la labor y responsabilidad en la que tanto María como Lucas más pueden aportar». La incorporación a la dirección regional está asegurada en el caso de Francisco Lucas, el pedáneo de El Raal, que en la segunda vuelta de las primarias, una vez apeado él de la carrera, entregó a Conesa los votos que había cosechado para su candidatura en la primera ronda. Quid pro quo. María, sin embargo, respondió con calabazas al ofrecimiento de Diego: la secretaría de Coordinación Parlamentaria. Volvieron a negociar este viernes, comida de por medio, y de la reunión salió, nuevamente, humo negro. Lealtad mutua y voluntad colaborativa, sí, pero que corra el aire. Resulta curiosa la relación entre Diego Conesa y María González, cuyos destinos parecen entrelazados por circunstancias triviales. Fue María quien propició la sintonía personal que el alcalde de Alhama mantiene con Pedro Sánchez, al señalarle la casa de Diego Conesa cuando el líder socialista le pidió un lugar donde dormir a su paso por Murcia en la gira que hizo por España, puerta a puerta, para recuperar la jefatura del partido. Buscaba solo el domicilio de cualquier afiliado de la Región y fue a parar, entre las miles de opciones que tenía a su alcance, al de Diego Conesa. Meses más tarde, el alcalde alhameño se convirtió en el verdugo político de María. El destino.

Joaquín y Pedro López, Gloria Alarcón y Jordi Arce, en el puente de mando

De la futura Ejecutiva se sabe poco aún, salvo que Joaquín López será, con toda probabilidad, el vicesecretario general, y que en el puente de mando estará también Pedro López, el candidato a la alcaldía de Murcia que fue defenestrado abruptamente en plena campaña por -otra casualidad- Rafael González Tovar, el padre de María. Le acompañarán la profesora universitaria y militante feminista Gloria Alarcón y el joven concejal de Calasparra Jordi Arce, quien se las tuvo tiesas días atrás en las redes sociales con Emilio Ivars, el secretario de Comunicación saliente, a cuenta del resultado de las primarias; a Jordi se le vio, pancarta en mano, entre los manifestantes ante la sede de Ferraz aquel penoso sábado de octubre de 2016 en el que Pedro Sánchez se hizo el haraquiri. De Joaquín López, Conesa anunció en las primarias que lo quería para ocupar la portavocía del Grupo Parlamentario en la Asamblea, en la que López reemplazará -otra casualidad- a Rafael González Tovar. Pero el abogado formará parte además del núcleo duro de la dirección, porque así se convino en Ferraz cuando la dirección federal deshojó la margarita en favor de Diego Conesa. De aquella reunión en Madrid, nada trascendió en su momento. Asistieron el propio Joaquín López, Diego Conesa, José Vélez (el alcalde de Calasparra), José Luis Ábalos (secretario de Organización) y Santos Cerdán, responsable de Coordinación Territorial. María González no estaba.

Existe un obstáculo más para el pacto. No es insalvable, pero tampoco baladí. La diputada reclama del nuevo secretario general que no socave el poder de las agrupaciones que apostaron por ella, para lo que bastaría con hacerles sitio en la Ejecutiva alambicando su composición. Y eso es, precisamente, lo contrario de lo que Diego Conesa se propone hacer con la futura dirección, cuyos puestos reducirá a la mitad. El alcalde rechaza tomar en consideración un sistema de cuotas de poder para contentar a quienes se lo piden y garantizarse así menos contestación interna durante su mandato. Cuando debatió con su adversaria en la web de ‘La Verdad’, un día antes de las primarias, y se le preguntó por su disposición a promover la integración en el supuesto de que ganara el envite, ya dejó clara su resistencia a lo que llamó entonces «una foto engañosa para guardar las apariencias». Ahora, tras su segunda fallida reunión con la diputada, va más lejos aún: «No me gusta el ‘café para todos’, porque luego no hay azúcar suficiente y hay que tomárselo amargo».

Eso, fumata negra.

Ver Post >
Mi selfi con PAS
img
Joaquín García Cruz | 08-10-2017 | 10:47| 0

El PP se hunde, pero otro PP emerge. Otro distinto. El filósofo Jorge Riechmann abrió esta semana el ciclo ‘Cartagena Piensa’ con una conferencia de enunciado más que sugestivo: ‘El colapso no es el fin del mundo’. Riechmann sostiene que la sociedad se autodestruye a pasos agigantados por su incapacidad para embarcarse en una transición socioecológica razonable, y que ya es tarde para evitar el colapso, pero aclara que no por eso estamos a las puertas del apocalipsis, sino únicamente ante el final de un mundo al que sucederán otros. Aunque es Podemos la formación con la que Riechmann está comprometido, su reflexión en el Centro Cultural Ramón Alonso Luzzy parecería la arenga de un ‘coach’ contratado por el PP para recuperar anímicamente a su militancia del colapso en que se encuentra por las imputaciones judiciales de Pedro Antonio Sánchez (PAS). El día en que PAS me regaló tantos y tan generosos titulares al confiarme su testamento político en el Quitapesares («abandono la vida pública», «quizá me vaya un tiempo de España», «me seguía una furgoneta blanca», «pude hincharme a dinero cobrando comisiones»…), lo que más me sorprendió, por encima incluso de su inaudita verbosidad, fue el epílogo de la entrevista. PAS acababa de proclamar en ella su rendición incondicional, lo que no fue óbice para animarme a que nos hiciéramos un selfi «y así tendrás un recuerdo de mi último día como político», de tal suerte que ahí estamos los dos, sonrientes en mi móvil, yo, por los titulares que me llevaba, y él, por algún motivo que entonces se me escapaba pero que acerté a comprender en un repaso posterior a mis apuntes. En una parte de la charla, que apenas mereció luego un retazo en la transcripción publicada, el expresidente se mostraba extrañamente optimista ante su futuro personal. A sus 41 años, está obligado -y está en su derecho- a rehacer su vida civil. No empleó el término resiliencia, pero sí el concepto. Lo superaré, soy fuerte, y dejaré atrás este calvario. Hay otro mundo más allá del mundo que para mí acaba de cerrarse, vino a decir, en consonancia con las instrospecciones de Jorge Riechmann en Cartagena. PAS se estaba dando una segunda oportunidad para evitar el colapso personal, y necesitaba explicitarlo como parte de la terapia, lo que seguramente da sentido al tono eufórico de sus declaraciones, que supieron a cuerno quemado entre algunos de sus colaboradores. Lo cierto es que, desde que encumbró a Fernando López Miras (FER), el PP empieza a sobreponerse del trauma y a recobrar el espíritu guerrero que se dejó en la batalla librada contra la oposición para defender -infructuosamente- a su líder, y hoy vislumbra un horizonte menos nublado, después de ver cómo el mundo anterior se hundía a sus pies. Quizá FER no sea el príncipe sarraceno capaz de asaltar Roma y regresar triunfante con las reliquias de Cristo, pero su entronización en la silla de PAS puede convertirse para los populares en el bálsamo de Fierabrás, la pócima que cure sus dolencias, que son muchas y abarcan desde el desgaste sufrido por la intensa campaña de acoso político al expresidente (ante la que equivocadamente respondieron en clave emocional), hasta la inquietante perspectiva de un cambio de ciclo que lo saque del Gobierno, 22 años después, empujado por sus errores, la irrupción del partido regionalista de Alberto Garre y la previsible mejoría en las urnas del flamante PSOE que ahora comanda Diego Conesa. De hecho, liberación es la palabra que mejor define el estado anímico de la dirección regional del PP, convencida por fin de que PAS le suponía un lastre debido a su complicada situación procesal. Los estrategas del partido hornean estos días en la cocina un relato distinto, con el que confían en retomar la delantera sin necesidad de pasarse la vida sacudiéndose el sambenito de la corrupción. Este es el mensaje que encabeza ahora su argumentario: «FER carece de pasado. Ya no podrán seguir dándonos la matraca con la corrupción». ¿Y qué pasa con los integrantes de la vieja guardia? Están que trinan. Fueron defenestrados por PAS y la crisis de su partido les ha sacado del ostracismo, pero solo para juntarse a tomar un café de vez en cuando y reclamar lo que coloquialmente llaman ‘la vuelta de las canas’. Antonio Sánchez Carrillo ya no preside el Comité Electoral, que le confería un poder omnímodo, y se cuenta que Joaquín Bascuñana y Miguel Ángel Cámara, que antes se tomaban el chocolate de espaldas, son ahora amigos de conveniencia, y que todos ellos hablan en nombre de Ramón Luis Valcárcel; pero más cierto es que con quien de verdad habla Valcárcel, y mucho, es con Fernando López Miras. Valcárcel, un tipo listo, sabe que un movimiento torpe podría dejarlo sin una segunda nominación para repetir en la lista de las elecciones europeas, que a la postre se materializará para él en una tarjeta dorada. La vieja guardia habla en su nombre, pero sin su autorización. Valcárcel no maniobrará. Y en el partido son una minoría quienes peinan canas, desde que su núcleo duro se vio laminado por PAS. El 60% de los miembros del Comité Ejecutivo Regional son gente joven, que aún juegan, al igual que FER, a la videoconsola, y saben que, tampoco en política, el colapso desemboca necesariamente en un apocalipsis. El lamentable caso de un ingeniero asustado

El lamentable caso de un ingeniero asustado

Estoy con Iñaki Gabilondo en que la gente que tacha de fascista a Serrat es gilipollas. Quienes no se confiesan abiertamente separatistas sufren estas semanas en Cataluña la ira de los otros. Peligro. El problema sigue siendo, claro, el desafío al Estado, pero también se encuentra en riesgo la libertad de expresión, que está por encima -en la Constitución Española- de cualquier otro derecho, incluido el falsario derecho a decidir que Puigdemont reclama. Me apena saber que un ingeniero de Caminos se ha visto obligado a meter la cabeza bajo tierra después de publicar en Youtube un vídeo en el que explica con términos fáciles de entender por cualquiera en qué consisten las obras del soterramiento, de qué van las vallas de metacrilato (el «muro») y qué es una catenaria. Se ha arrugado ante los insultos que le han jarreado desde internet. Cuidado con los gilipollas que desacreditan a quienes mantienen una opinión discrepante. Son un peligro.

Ver Post >
Pedro Antonio Sánchez deja la política
img
Joaquín García Cruz | 28-09-2017 | 09:28| 0

El exjefe del Gobierno autónomo confía aún en su absolución y medita irse un tiempo con su familia fuera de España

La semana en la que el independentismo catalán llegó al paroxismo se recordará también, en la Región de Murcia, por la caída de Pedro Antonio Sánchez a los infiernos.

Ver Post >
Aquella Cataluña y esta
img
Joaquín García Cruz | 08-09-2017 | 23:55| 0

Echo de menos aquella Cataluña vanguardista en todo, la Cataluña guay que se sabía más cerca de Europa que de la España provinciana que en cierto modo la envidiaba. Estos días recuerdo con nostalgia a la Cataluña de entonces, y no porque se haya quedado atrás en su modernidad, sino porque se ha difuminado en la bronca y parece que ya no invita a disfrutarla como antes. También porque no veo que los catalanes se rebelen contra la cacicada del Parlament, una asonada que en Madrid habría causado ya otro 2 de Mayo y en cualquier otra región sacaría también a su gente a la calle. La aprobación de la ley del referéndum convierte a la Cataluña política en un esperpento institucional, en un anacronismo alejado a distancia sideral de aquella otra Cataluña a la que admirábamos y de la que hoy sus responsables se empeñan en separarnos.

Ver Post >
Tropiezo en la ITV
img
Joaquín García Cruz | 05-09-2017 | 16:02| 0

La oposición comanditaria tumbó ayer en la Asamblea el decreto-ley del Gobierno regional sobre las ITV, lo cual certifica otra derrota parlamentaria del PP y anticipa la azarosa legislatura que tiene por delante. Este revés confirma también la imprevisibilidad de Ciudadanos, cuya complicidad el Ejecutivo de López Miras creía -hasta el momento de la votación- tener asegurada en forma de abstención, y corrobora la firmeza de PSOE y Podemos en su obstrucción por sistema a cualquier medida privatizadora, aunque lo que pudiera enajenarse fuera solo la gestión de un servicio público, no ya su titularidad. Todas estas certezas políticas eran esperables, pero queda por despejar una duda: ¿es mejor, para la sociedad (no para los partidos), el modelo actual de las ITV o el que proponía el Gobierno y ha tropezado con la oposición?

Ver Post >
Había mucho nivel
img
Joaquín García Cruz | 05-09-2017 | 16:05| 0

Mientras que el PP deshojaba la margarita de PAS, este recomendaba el ‘arroz aparte’ de El Poli, FER perdía al dominó, Urralburu asistía a una «tradicional cohetada», y un restaurante colgaba en la pared la foto de Miguel Sánchez

Ignoro quién es Ana Sharife. Atea, hija de musulmana y de cristiano, según reza su perfil en Twitter, contaba 4.000 seguidores cuando el lunes pasado fijó un tuit con la imagen de un montón de libros apilados y una sola palabra: bolardos. Me pareció un mensaje irrebatible, terminante y más directo, al corazón y a la mente, que la mayoría de los propalados tras la barbarie de Cataluña. El tuit de Ana Sharife fue también muy compartido en su día, aunque no tanto como la despreciativa respuesta que alguien arrojó sobre la pantalla del móvil de Kiko Rivera cuando el hombre se ofreció a ayudar a la ciudad de Barcelona en todo lo que su colaboración pudiera resultar útil. «De bolardo, lo petas», le escupió alguien a la cara, en todo un zasca característico de las legiones de imbéciles que han convertido Twitter en una red social dañina y adictiva como la nicotina, un mundo paralelo al que muchos políticos siguen enganchados en la creencia de que sus consignas llegarán más lejos y ganarán efectividad.

Es probable que, si Trump decide golpear al payaso de Corea, lo comunique, dado que así lo hace con todas sus bravatas, por Twitter, algo que sería tan demencial como las consecuencias del ataque. Estas cosas se hacían mejor ya en la Edad Media, cuando los señores feudales enviaban a sus reyes de armas para formalizar a los pies del castillo de sus nuevos enemigos, pergamino en mano, cualquier declaración de hostilidades. Qué menos que una carta certificada para desatar una guerra.

Una gentileza del catedrático de la UMU Ismael Crespo me ha llevado a leer estos días las recomendaciones de un especialista en comunicación política, Fran Carrillo, consultor y director de la Fábrica de los Discursos, que escribe en la revista ‘Más poder local’ un artículo dirigido a los políticos que quieran armar un mejor discurso y sacarle rédito en las redes sociales. Que sean directos, básicamente, que vayan al grano y que no se anden por las ramas, viene a decir. Que no cuenten su vida, vaya, que transmitan lo importante y -añado yo- reserven las gracietas y los chascarrillos para los grupos de amigos. Y que midan sus pasos, antes de darlos. «Promesas unidireccionales, advierte Fran Carrillo, solo sirven para hipotecar el crédito y credibilidad del gobernante o candidato a medio plazo, hipoteca con intereses altos que, en ocasiones, cuestan gobiernos. Por ello, para hacerlo compatible, recordable, sostenible, se necesita un relato creíble detrás y un orador auténtico narrándolo». A nadie importa de un político la playa donde se baña ni la capital europea que visitó en el puente de la Virgen. Pero la mayoría de los políticos hacen caso omiso a estos consejos (y al sentido común), se prodigan en bagatelas y acaban por erosionar su propia imagen pública, al contrario de lo que pretendían. Gobernantes y aspirantes nos han mostrado en agosto sus caminos de Santiago, las procesiones marítimas a las que asistían, sus travesías a la isla del Ciervo y las cintas que cortaban. Mientras que todo el PP pasaba el verano con el alma en vilo, deshojando la margarita de Pedro Antonio Sánchez (¿abandonará su escaño en la Asamblea?, ¿nos dejará huérfanos?), Sánchez se relamía en Twitter con los «buenísimos rollitos de almendra rellenos de chocolate blanco y con salsa de frutas de la pasión» que Arturo sirve en Los Collados Beach, o alababa el «‘arroz aparte’, único, de El Poli, en Águilas». Fernando López Miras, el presidente regional, reveló el miércoles pasado que estaba «pasando un rato estupendo en el Centro de Mayores de Mazarrón», donde «había mucho nivel al dominó y fue imposible ganar la partida». De Rafael González Tovar, el mandatario del PSOE, supimos que disfrutó de las fiestas de Ojós con amigos de «este pintoresco pueblo del Valle de Ricote», al que también aireó que había acudido Óscar Urralburu, el líder de Podemos, para celebrar «la tradicional cohetada que pone punto final a las fiestas populares». Por Twitter nos enteramos de que Miguel Sánchez, el portavoz parlamentario de Ciudadanos, forma parte ya «del elenco de fotos de Paco, del restaurante del Santuario Virgen de la Esperanza», donde lo han colocado en la pared, aunque yo hubiera elegido otra en la que figura caracterizado de Cristóbal Colón, que es con la que ha ilustrado durante una parte del verano su perfil en la red del pajarito azul.

A ver si, ya metidos en septiembre, dejamos las tonterías a un lado y vamos centrándonos, que hay mucho tajo por delante.

Ver Post >
Turismo de sangría
img
Joaquín García Cruz | 28-08-2017 | 11:53| 0

Aquel taxista de Madrid, su mujer, la suegra y una niña con flotador entraron a la macrodiscoteca de moda sin más ropaje que bañador y toalla, saludaron por su nombre al musculoso portero y se zambulleron antes que nadie en la fiesta de la espuma -que una noche más estaba a punto de llenarles de felicidad- en el mismo barreño donde una chica de Albacete había ganado en la víspera el concurso de ‘miss camiseta mojada’. Ni un cubata se tomó la familia, pese a que tenía barra libre del dueño a cambio de que se resignara a dormir de día durante toda la quincena, ya que por la noche su apartamento no dejaba de temblar, por las reverberaciones de la música, y una vez comprobado que de nada habían servido las numerosas denuncias del verano anterior. La discoteca -almenas postizas, dos pistas, jaulas para los más bailongos, piscina, gogós, palmeras y garrafón-, se situaba a las afueras del pueblo, pegada a un invernadero. Pero no tenía pérdida. Un cañón de rayos láser que iluminaban las tomateras circundantes te guiaba hasta el establecimiento, y allí aparcabas sobre un terraplén, si -como solía suceder-ya estaba imposible la explanada que se ofrecía de aparcamiento y en la que sexo y droga corrían por dentro y por fuera de los coches sin respeto alguno a lagartijas y mosquitos, confundidos en su hábitat por aquella marabunta ocasional. Estaba garantizado que los viernes y los sábados harías el camino en caravana, y que a la vuelta, ya al alba, te esperaría un control de alcoholemia.

Tampoco de día te aburrías. Ojeabas medio periódico en la cola de los churros, buscabas el pan, echabas un pestañeo por el súper y, cuando te dabas cuenta, ya estabas sudando. A la playa. Segunda línea, no está mal, qué raro, será porque se ha nublado. Un vertido de aguas fecales obligaba a cerrarla hasta la tarde o incluso hasta la mañana siguiente, alguna vez en julio y -seguro- otras tres o cuatro en agosto, cuando la población se multiplicaba y las tuberías reventaban. El Ayuntamiento te cobraba los recibos de todo el año, pero, bien, bien, lo que se dice bien, la red de agua potable solo funcionaba en temporada baja. Demasiada gente para este pueblo. Era la única e inadmisible explicación municipal.

La siesta se veía interrumpida a las cinco de la tarde, como si el descanso entendiera de horas, por la flauta del afilador, el derrape de algún niñato con la moto trucada o el descapotable con señorita en lo alto que recorría las urbanizaciones forrado de altavoces que anunciaban la fiesta de la espuma en la macrodiscoteca de moda. Tampoco ayudaba a completar un feliz veraneo que pidieras en la terraza del paseo marítimo un calamar a la plancha y te sirvieran anillas de calamar descongeladas, o que comerte una pizza con ensalada te costara dos horas y más dinero de la cuenta.

Todo esto sucedía invariablemente (¿sucede aún?) en cualesquiera de los pueblos de nuestra Costa Cálida, la misma que regala, para quien sepa gozarlas, algunas de las mejores playas de España -sí, de las mejores de España-, gracias a su arena dorada y sus aguas limpias, en las que puede uno bañarse sin necesidad de escarpines, unas playas que ya quisieran para sí Andalucía y Cataluña (las dos autonomías que más turistas reciben); el mismo litoral también en el que una puesta de sol -imbatible la del Mar Menor- parece sacada de una paleta de colores y con la que tampoco alcanzan a rivalizar los crepúsculos a menudo desabridos de la cornisa cantábrica y de la orilla oceánica.

Cuando vi a la familia de Madrid lanzarse de cabeza a la fiesta de la espuma en aquella discoteca de las afueras, me dije, hace ya de esto veinte años, que el turismo iba mal encaminado. Aún no habían salido de la caverna los ‘kaleborrokas’ que este verano pintarrajean los autobuses de los ‘guiris’ y pinchan las bicicletas municipales de alquiler, pero yo empecé a tener claro entonces que nuestro tradicional modelo de turismo se agotaba, y hoy estoy convencido de que si por estos pagos no se ha llegado a los extremos del ‘balconing’ y de las borracheras colectivas de Magaluf ha sido por la falta de hoteles para alojar a tantos borregos juntos. Solo por eso. El cariz que nuestras playas empezaban a tomar en los noventa, y el feísmo rampante, parecían abocarnos a convertirnos también en un destino barato. Nos empeñamos en contar cuántos visitantes más recibimos cada verano, a la caza de medallas estadísticas, sin avistar el riesgo de que el sector languidezca, no porque se masifique (una eventualidad aún lejana), sino porque se empobrezca. Nuestros hoteles son los más baratos, pero también los menos rentables. Mal negocio. Los visitantes extranjeros vienen en su gran mayoría empaquetados por un operador, pero no llegan individualmente atraídos por unos encantos que apenas conocen debido a una promoción errante y desacertada. Es el momento de apuntarse al gran debate nacional que Gobierno, autonomías y empresarios acaban de abrir, empujados por los brotes de ‘turismofobia’, y definir un modelo definitivo para la Región en el que, si bien cabe toda la riqueza turística disponible (la cultural, la gastronómica, la natural y la religiosa), habrá que apostar por valores seguros e identificar sin ambages ni complejos nuestras fortalezas, que son -admitámoslo ya de entrada- el sol y la playa. Pero de poco servirán tales atributos si no se revisten -de verdad, no de boquilla- con el marchamo de la calidad y el criterio inapelable de la sostenibilidad. De no hacerlo así, nos enfrentaremos al riesgo de seguir engrosando la estadística con los turistas ‘low cost’, con los que suben al avión ya ebrios, con los que ahora la lían parda en Magaluf, y con todos aquellos a quienes Cataluña y Baleares no dejarán entrar porque se han dado cuenta, a tiempo, de que la masificación pone en peligro su gallina de los huevos de oro. Nos quedaremos con las migajas, con las sobras de los otros, con quienes no se toman ni una cerveza porque la llevan comprada del chino, y con quienes disfrutan más en una fiesta de la espuma (¡Dios mío!) que amartelándose de atardecida con la brisa que acaricia a un buen chiringuito.

Ver Post >
No, no es verdad
img
Joaquín García Cruz | 25-08-2017 | 12:10| 0

Tenemos miedo. Cómo no tenerlo. Perderíamos la condición humana, la que nos diferencia de las bestias yihadistas. Quién no atisbó la sombra de la muerte al ver el sembradío de cadáveres en Las Ramblas, aquella catarata de sangre

Bestia significa también animal, bárbaro, alimañana y cafre, acepciones todas que se quedan cortas, aunque pudiéramos agruparlas en una sola palabra, para llamar por su nombre a los terroristas que otra vez han desgarrado el corazón de España. Concebir atropellos masivos como el perpetrado el jueves en Barcelona y el que los Mossos d’Esquadra frustraron horas después en el paseo marítimo de Cambrils se hace difícil sin renegar de la condición humana. Plauto era seguramente incapaz de imaginar que nadie en sus cabales pudiera llevar a cabo atrocidades de tal magnitud cuando escribió para una comedia que el hombre es un lobo para el hombre (‘homo homini lupus’), una simple metáfora, un latinajo referido al egoísmo, a la necesidad de cultivar la convivencia en sociedad para corregir los desvaríos del individuo. No, ni siquiera realizando un esfuerzo de aprehensión filosófica del fanatismo cabe en cabeza humana figurarse a un chaval de 17 años, los que tenía Moussa Oukabir, fantasear durante meses con estampar una furgoneta contra miles de inocentes, planificar la salvajada al detalle y ejecutarla, en la creencia de que Alá y un puñado de vírgenes lo esperan en el Más Allá para darle un abrazo eterno. De ahí la dificultad de adjetivar las tropelías yihadistas -y a los propios yihadistas- sin recurrir a vocablos circunscritos a la zoología.

La matanza motorizada de Las Ramblas es la última de una secuencia que arrancó en Niza en 2004 y dejó después una estela sangrienta de muy parecida factura en Berlín, Londres, Estocolmo y París. «Francia está en guerra», declaró François Hollande tras los atentados de noviembre de 2015, que dejaron en París y Saint-Denis 137 muertos y 415 heridos. No exageraba Hollande. El mundo entero está inmerso en una guerra que unilateralmente ha declarado el Daesh, dispuesto a destruir, zarpazo a zarpazo, el modelo de vida occidental. El minuto de silencio que 100.000 personas guardaron anteayer en la plaza de Catalunya en repulsa a los terroristas y en homenaje a las víctimas de Las Ramblas dio paso al grito unánime de «¡No tinc por!» («¡No tengo miedo!»). Las emociones afloran al ver ese instante en televisión, y supongo cuánto más debió de conmover a quienes allí estaban. Pero no es verdad. Tenemos miedo. A quién no se le pasó por la imaginación, viendo el sembradío de cadáveres en Las Ramblas, el viaje reciente de un familiar a Barcelona, la eventualidad de que un amigo estuviera por allí, las últimas olivas con vinagre de cava en La Boquería, aquel concierto en el vecino Liceo. A quién no se le escapó un ‘hijosdelagranputa’ y quién no reflexionó para sus adentros acerca del castigo más justo. Quién no escarbó en el sentido de la vida y atisbó la sombra de la muerte, al removerle las entrañas semejante catarata de ambulancias, policías, estampida, un niño boca abajo, cinturones explosivos, chatarra, cuchillos, quioscos, ‘última hora’, ‘¿has visto lo de Barcelona?’, chicos llorando sobre la acera, ansiedad, hospitales, desconsuelo, atropellos, flores, quejidos, bandejas volando, sangre, mimos despintados, bombonas, personas ayudando a personas, hienas soltando dentelladas a lomos de una furgoneta asesina. Quién no se sintió frágil al saber, después, que el italiano de 35 años Bruno Gullota empujó a tiempo a su hijo Alexander y, por salvarlo, murió arrollado ante la mirada enloquecida de su mujer, Martina, de su Alexander milagrosamente vivo y de Aria, el bebé a quien la madre transportaba en un capazo. Quién puede no estremecerse al leer que Heidi, una californiana que recorría Europa en el primer aniversario de su boda, busca todavía a su marido, Jared Tucker, de 42 años, un albañil de San Francisco. Cuánto dolor no azotaría el alma de la australiana Jumari ‘Jom’, ingresada por múltiples fracturas, hasta enterarse -ayer, 48 interminables horas más tarde- de que Julian Cadman, su pequeño de siete años, se cura en otro hospital.

Tener miedo ante barbaridades como la de Barcelona no significa rendirse al enemigo. Más bien nos protege. El miedo nos fortalece frente a la brutalidad yihadista, porque es una herramienta biológica que garantiza la supervivencia de la especie. Ellos no lo experimentan, dado que son bestias en las que por consiguiente no anida la condición humana. Su corazón solo genera odio, el arma mortífera que habrá que arrebatarles, sea como sea, y de la que la sociedad a la que el yihadismo ataca deberá también cuidarse con la misma fuerza que se protege frente a los bárbaros. Tras los vídeos del horror, circulan ahora por las redes sociales los vídeos del odio, y en alguno se invocan incluso las expulsiones de los Reyes Católicos. Ojo con cruzar la raya que nos separa de las alimañas, porque pisarla nos acercaría a ellas. Fecundaría rencor, también entre nosotros. Bastante sufrió España con el fanatismo de ETA en los años de plomo. Fernando Aramburu relata magníficamente en su novela ‘Patria’ el efecto destructor del veneno que la banda etarra inoculó entre los vascos. Miren, la madre de un chaval que cambia el frontón por la capucha, habla así a su marido tras serle presentada la familia -salmantina- del novio de su hija Arantxa, quien crece ajena al delirio combativo de su madre y su hermano: «Serán amables, educados y lo que tú quieras, pero se nota que no son de aquí. Esa manera de hablar, esos gestos. Hasta me parece que mastican distinto. Ve preparándote para tener un nieto que se apellide Hernández. Solo de pensarlo me entra dolor de tripa». Eso es odio, la negación de la humanidad, el límite preciso -que todos deberíamos convenir infranqueable- de la guerra contra el yihadismo. Odio, no. Pero tampoco digamos, más allá de un grito y del discurso políticamente correcto, que no sentimos miedo. Estamos asustados, muy asustados. Si no tuviéramos miedo, seríamos como ellos. Seríamos sanguijuelas.

Ver Post >
Humo y espejos en la vida pública
img
Joaquín García Cruz | 15-08-2017 | 15:39| 0

El Mar Menor, la sierra minera y la autovía del bancal son verdaderos ejemplos de la magia que hacen los políticos

Humo y espejos. Magia. Es la política. Tras verse confinado en una dacha por el mismo politburó que él había presidido (hacerlo antes le habría costado, literalmente, la cabeza), el exdirigente soviético Nikita Jrushchov definió a los políticos como unos demagogos capaces de prometer la construcción de un puente aunque no haya río. Más ocurrente resulta la descripción acuñada por Groucho Marx («política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados»), pero esta de Jrushchov se ajusta mejor -40 años después- a la realidad actual. Hay políticos robaperas y políticos capaces, honrados y corruptos, sinceros y cuentistas, nuevos y viejos, pero todos ellos parecen marcados por su habilidad prestidigitadora, un rasgo casi arquetípico de quienes gestionan la ‘res publica’, ya lo hagan al abrigo del Gobierno o desde la oposición.

Los políticos consiguen, remando a contracorriente del desafecto ciudadano, que se confíe en sus promesas, que se les vote, que sus afiliados y subalternos les sigan, arracimados, como al flautista de Hamelín. Eso es magia. ¿O acaso no es ilusionismo hacernos creer que los partidos alcanzarán en esta legislatura un pacto nacional del agua, que la enfermedad del Mar Menor no estaba de sobra diagnosticada -y se la dejó evolucionar inmisericordemente-, que la sierra minera lleva medio siglo contaminada por alguna razón ajena a la estulticia de los gobernantes, o que las calles de Murcia se inundan porque llueve con fuerza inusitada, cuando lo cierto es que aún no se han construido los tanques de tormentas anunciados casi desde el Paleolítico? Al humo y a los espejos se recurre también desde la Administración para justificar que la autovía A7 pierda su tercer carril allí donde la provincia de Alicante se adentra en territorio murciano, o para explicar que Rajoy no haya encontrado en cuatro meses un hueco en su agenda para recibir al nuevo presidente de la Región de Murcia, lo que acentúa el convencimiento de que desde Madrid se nos maltrata hasta en los asuntos protocolarios.

Algún día olvidaremos estos y otros despropósitos. El Centro Médico de las universidades de Columbia y McGill (EE UU) ha publicado en la revista ‘Current Biology’ el avance de un estudio encaminado a regalarnos la posibilidad de borrar los malos recuerdos de nuestra memoria. Los investigadores apuntan que los recuerdos asociativos podrán suprimirse de forma individual, inhibiendo en consecuencia fobias y traumas que suelen arrastrarse de por vida.

Esto último no es magia. Es ciencia. Pero la tecnología para humanos aún no está disponible, así que entretanto las pastillas no se puedan adquirir en la farmacia tendremos que apechugar con la mala sangre que los dislates de la vida política nos provocan. O mirar hacia otro lado y seguir jugando al juego de sombras y engaños que se nos propone, un ejercicio de fabulación que resulta menos insano que tomarse un berrinche cada vez que se nos disfraza la realidad con humo y espejos. Con esta misma y vieja metáfora de la magia (‘Humo y espejos’, editorial Salamandra), titula Neil Gaiman uno de sus libros más divertidos, en el que relata, con la apariencia de hechos reales, cómo un tendero de segunda mano le vende el Santo Grial a una anciana por cuatro ‘chavos’ o cómo una banda de asesinos se anuncia en el periódico bajo la tapadera de una ‘empresa de control de plagas’. Todo en la narración de Gaiman es, claro, imaginación, magia y ficción, pero, magistralmente contado -o bien disfrazado-, se presenta como realismo literario. Llegado el caso, el Gobierno de turno es capaz de conseguir que una autovía termine en un bancal y que además se le llame así en el BOE (‘la autovía del bancal’). Es magia, porque la autovía existe pero no conduce a ninguna parte. Magia es también que un partido en apuros venda como ‘errores administrativos’ imputaciones judiciales de naturaleza penal, o que se renombre caprichosamente una ley para que al imputado de toda la vida deba llamársele ahora ‘investigado’. Es lo mismo, pero suena menos embarazoso. Así es, a veces, la política. Magia pura. Nada por aquí, nada por allá.

Ver Post >

Últimos Comentarios

Jael 03-02-2017 | 09:15 en:
Esto no es América, ¿ok?
menaraconsultingsl 14-12-2016 | 11:06 en:
Matones
Stanfield 14-12-2016 | 07:54 en:
Matones

Etiquetas

Otros Blogs de Autor