La Verdad

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150 años del Museo de Antigüedades
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Miguel Rubio | 12-07-2014 | 14:26| 0
Ciento cincuenta años de historia es para celebrarlo. Y el Museo Arqueológico de Murcia (MAM) lo hace con una interesante selección de 200 piezas, desde el Paleolítico hasta el siglo XIX, que pueden contemplarse, hasta el 21 de septiembre, en la primera planta de esta ‘catedral’ de la cultura, enclavada en el paseo Alfonso X El Sabio. No conviene perderse esta exposición (quizás demasiados objetos en tan poco espacio) porque contiene algunas de las piezas más significativas halladas en diferentes yacimientos de la Región. Por ejemplo, la estatuilla romana de ‘Hércules viandante’, de Los Torrejones de Yecla, o un capitel de pencas de época islámica encontrado durante la construcción de un refugio antiaéreo en la plaza Fontes de Murcia. Más de 3.500 personas han pasado ya por aquí. A mí, personalmente, me ha llamado bastante la atención los restos decorativos procedentes de dos yacimientos ‘olvidados ‘-el conjunto palaciego y defensivo de Monteagudo y la basílica paleocristiana de Algezares- que antes no había tenido la oportunidad de admirar con detenimiento.
Fundado en 1864, tres años antes que el Museo Arqueológico Nacional, el MAM (al principio se llamó Museo de Antigüedades de Murcia) es todo un referente en la conservación, la difusión y la investigación arqueológica. Atrás han quedado aquellos años en que solo era un espacio reservado para las élites intelectuales. Hoy día presume de ser un centro abierto, con un programa paralelo de actividades que sirven para acercar la cultura a la ciudadanía. Lo he recorrido de arriba a abajo en varias ocasiones. Incluso he tenido la oportunidad de conocer la sala que hay en el sótano, de acceso restringido y vigilada con cámaras de seguridad, donde se guardan, perfectamente identificados y en unas estrictas condiciones de humedad y temperatura, los fondos del museo. Aquí se custodian 3.500 piezas, que forman lo que el director del MAN, Luis de Miquel, denomina como ‘el banquillo’, en un guiño al argot futbolístico. Es decir, son objetos de gran valor que están preparados para ser expuestos en cualquier momento.

Capitel islámico, en la exposición del Museo Arqueológico de Murcia.

El Museo Arqueológico cuenta con otras dos naves, también con vigilancia especial, donde se guardan otros ‘restos’ menores procedentes de excavaciones llevadas a cabo en la Región. El MAN suele recibir para su catalogación y custodia unas cincuenta colecciones cada año. Se trata de un material valiosísimo, que aunque no llegue nunca a las vitrinas sí que resulta una pieza clave en la investigación científica, otra de las tareas encomendadas al museo  (y a veces no reconocida por el público), que resulta vital para avanzar en el conocimiento de nuestra historia. Felicidades, MAM, y que cumplas al menos otros 150 años más.
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Murcia tiene playa
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Miguel Rubio | 04-07-2014 | 19:04| 0
Murcia disfruta este verano de un trocito de mar, el que atrapó con su cámara Juan Manuel Díaz Burgos (Cartagena, 1951) durante un lustro en Cádiz. Todavía queda tiempo (hasta el mes de septiembre) para disfrutar de las refrescantes ‘Historias de playa’, medio centenar de fotografías, en blanco y negro, expuestas en el espacio municipal de los Molinos del Río y sala Caballerizas, junto a las turbias aguas del río Segura. Así que, si no lo ha hecho ya, aproveche la oportunidad de contemplar esta muestra. Las instantáneas están tomadas en Rota, entre los años 1987 y 1993, pero el escenario podría haber sido el Mar Menor o la familiar playa mazarronera de La Isla. Estampas de andar por casa, algunas tiernas, otras con un contenido de crítica. Muchas de ellas divertidas, capaces de robar una sonrisa (quizás una carcajada) y con el poder de remover la memoria del espectador. A mí, sinceramente, me han recordado los veraneos de mi niñez. Todo un regalo inesperado.
Ese solitario brazo escayolado, con forma de ele, sobresaliendo por encima del agua, como el mástil de un barco, mientras su ‘propietario’ se da un capuzón; ancianos en fila india agarrados a una maroma para evitar que se los lleve la corriente del océano; un floreado gorro de baño cubriendo la melena de un rostro feliz pese a los años; jóvenes disfrutando de un amor de verano sobre un tórrido colchón de arena; juegos desenfadados de niños porque no importa lo que ocurra mañana … Imágenes poderosas, sugerentes y llenas de matices (y de vida) que consiguen introducir al público dentro de la escena, como si en algún momento hubiera estado allí. La verdad, temí verme retratado.

Instantáneas de 'Historias de playa', en la sala Caballerizas.

Leo en la biografía de Díaz Burgos que ‘Historias de playa’ fue el primer proyecto personal del autor, cuyos dos últimos trabajos se los ha dedicado a su ciudad natal: ‘Lux Petrae’, con el museo del Teatro Romano como escenario, y ‘Puerto Eterno’, con los recuerdos de su infancia y su adolescencia. El fotógrafo cartagenero, que hasta 2007 dirigió el Centro Histórico Fotográfico de la Región de Murcia, ha expuesto por medio mundo, desde Estados Unidos a Japón. Entre sus colecciones destacan sus viajes y experiencias por América Latina, como ‘Tierra de Apus’, ‘Raíz de sueños’ y ‘Malecón de La Habana. El gran sofá’.
Si este verano la playa le queda lejos (por el trabajo o por la falta de éste, por ejemplo) la exposición de Díaz Burgos en los Molinos del Río puede resultar un alivio.
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El tercer campanario más alto
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Miguel Rubio | 23-06-2014 | 22:08| 0
Desde su reapertura al público, la Torre de la Catedral de Murcia se ha convertido en uno de los monumentos más visitados de la ciudad. En verano, el horario cambia: desaparecen los pases de la tarde pero, en su lugar, martes y jueves se ofrecen recorridos especiales (el precio es de 6 euros) a la luz de la Luna. Los interesados deben saber que para el mes de julio apenas si quedan ya plazas libres. Así que conviene reservar en el teléfono 968 219713.  En 2011, tuve la oportunidad de recorrer de arriba a abajo el imponente campanario. Aquí os dejo un resumen de aquella experiencia, que os recomiendo. Espero que la disfrutéis.
‘Dieciocho rampas y 44 peldaños conducen al ‘techo’ de Murcia. Desde las alturas, la ciudad aparece impasible y perezosa, como un mar calmoso de azoteas y tejados todos diferentes. Más allá de los edificios surge una huerta verde y esponjosa; y si no fuera por la imponente muralla rocosa del Puerto de la Cadenas puede que la vista alcanzara hasta el mar. En fin, una panorámica única. Es la recompensa por ascender a la Torre de la Catedral, en un paseo que permite recorrer 400 años de la historia de Murcia […]. Es un edificio único, por varios motivos. Con 95 metros, es el tercer campanario más alto de España, después de la Giralda de Sevilla y la Sagrada Familia de Barcelona. Su sucesión de cuerpos (otra de sus singularidades) suponen toda una lección de historia del arte: desde el renacimiento italiano al neoclasicismo, pasando por el barroco. Claro que hubo tiempo para todo. Porque el monumento empezó a levantarse en el año 1519 y no se remató con la veleta hasta 1893. Casi cuatro siglos.

La plaza de Belluga, el río y el barrio de El Carmen, desde la Torre de la Catedral. / V. VICENS

¿Y a qué se debió tanta demora? Pues porque surgieron problemas, y no pequeños. Al llegar al segundo cuerpo, la torre se inclinó hacia el este. Y todavía sigue torcida. Si se coloca en Trapería lo podrá comprobar. Más de doscientos años tardó el Cabildo catedralicio en decidirse a terminar las obras. Ya estaba el famoso imafronte barroco de Jaime Bort acabado cuando se halló la solución: todos los elementos de la parte oeste de la torre serían el doble de anchos, y por tanto de pesados, para contrarrestar la inclinación. Y funcionó. Porque, la Torre ahí sigue, pese a terremotos e inundaciones, contemplando el paso del tiempo. Claro que no fue el único ‘imprevisto’. A la hora de rematar el campanario, se presentaron varias ideas. Los canónigos recurrieron entonces a la Academia de Bellas Artes de San Fernando, y el arquitecto Ventura Rodríguez diseñó el último cuerpo con una bóveda octogonal y linterna. ¿Gustó el resultado? Pues no mucho; los murcianos, en tono socarrón, calificaron el remate como un bebedero de palomas.
En el interior de la Torre, de planta cuadrada, también es posible contemplar esa sucesión de estilos artísticos. Hasta los llamados conjuratorios, la estructura acoge varias estancias. En la rampa siete está el archivo, que atesora cientos de legajos y documentos, incluidas cartas manuscritas de Alfonso X. Un poco más arriba se localiza la conocida como sala de los refugiados, pues era el lugar donde se guardaba el tesoro de la Catedral en caso de riada. Y encima, la sala del reloj, que aún conserva la maquinaria del año 1940. Ahora ya no es necesario que suba el relojero cada tres días a darle cuerda, porque está conectado vía satélite al atómico de Berlín, que lo mantiene puntualmente en hora. Esta estancia, donde vivía el campanero, es conocida también como la sala de los secretos. Pura ironía, porque la bóveda vaída le otorga una acústica tan especial que resulta casi imposible susurrar unas palabras sin que se escuchen en la otra esquina de la habitación.
[…] Tres rampas más arriba se accede por fin al exterior de la torre a través del balcón de los conjuratorios. Abierto a los cuatro puntos cardinales, otros tantos templetes, coronados por las imágenes de los santos cartageneros, adornan cada una de las esquinas. Es un espacio singular, que no se da en otras catedrales españolas, y cargado de historia. Hasta aquí subían dos canónigos cada vez que amenazaba tormenta o existía riesgo de riadas. Con la reliquia del ‘Lignum crucis’ entre sus manos, pronunciaban unos salmos con respuesta como conjuro para librar a Murcia de la previsible desgracia. Si pese a los rezos, la situación no mejoraba, entonces era el obispo el que subía (y no a caballo, como cuenta una leyenda popular) para pronunciar el llamado conjuro de emergencia desde un balcón suspendido sobre la fachada que da al río.
 […] Una escalera de caracol asciende al cuerpo de campanas, la última estancia visitable de la torre. Solo por las vistas ya ha merecido la pena. Pero no conviene perderse la explicación sobre el tesoro que conserva la Catedral en las alturas. El conjunto de bronces es especial por su sonoridad. Y es que, hasta no hace mucho tiempo, las campanas regían la vida de los murcianos. Debían escucharse en toda la huerta porque avisaban no solo de la hora, también en el caso de registrase un incendio o una riada, y por supuesto gobernaban las tandas de riego. La torre cuenta con veinte campanas, cinco en cada lado. La más pesada, ‘Santa Águeda’, con 6.420 kilos (la sexta más grande de las catedrales españolas); la más famosa, ‘San Victoriano’ (1.158 kilos) conocida como la Nona, por marcar la hora nona (3 de la tarde), cuando murió Jesús en la cruz, según la tradición cristiana. Es fácil distinguirla porque tiene estampada una lagartija.
Una última curiosidad antes de la despedida acerca de este gigante de piedra. Cuando el obispo Mateo mandó su construcción pretendía lanzar un aviso a la vecina Orihuela, que por entonces ya aspiraba a tener diócesis propia. El prelado ordenó que la torre fuera lo suficientemente alta para que se viera desde la localidad alicantina como muestra de poder y dominio. Y vaya si lo consiguió. Si el día está claro, es posible adivinar la figura del campanario de la seo oriolana. Sin embargo, con el tiempo el esfuerzo resultó baldío, porque Orihuela logró independizarse. Y Murcia ‘solo’ se quedó con un monumento único’.
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Naufragios con tirón turístico
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Miguel Rubio | 18-06-2014 | 17:40| 0

El interés despertado por la historia (un naufragio con final feliz, dos siglos después) de la fragata ‘Nuestra Señora de las Mercedes’, con tres exposiciones, dos en Madrid y una en Cartagena (no sé yo si muy pronto nos hemos conformado con las migajas), viene a demostrar el potencial que ofrece el patrimonio subacuático y marítimo para atraer un turismo cultural. Ahí ha estado rápido el nuevo alcalde de Mazarrón, el socialista Francisco Garcia, quien, en una entrevista realizada por mi compañero Guillermo Hermida (@WHermida), proclamó: “El barco fenicio [de La Isla] es nuestra ‘Mercedes’. Debe ser visitable ‘in situ’ o en un museo, pero aquí”. Atascado el proyecto de recuperación de este pecio en los despachos de Madrid, hay que conformarse de momento con el centro de interpretación construido hace unos años a pocos metros de donde permanece hundida la delicada y anciana nave.

A la embarcación de La Isla, un vendaval la mandó a pique cuando estaba cargada de mineral. Incluso puede que en el fondo de la misma playa exista toda una flotilla fenicia, una incógnita que no se despejará hasta que se lleve a cabo una excavación en condiciones. Con sus 73 kilómetros de costa, la Región ha sido testigo de más naufragios; algunos tan funestos como el del ‘Sirio’, un trasatlántico que, en agosto de 1906, terminó sus días hundido frente a Cabo de Palos y con 283 vidas perdidas; otros misteriosos, como el de la goleta ‘Beatriz’, que transportaba, con destino al Museo Británico de Londres, el sarcófago de basalto del faraón Micerinos y que una tormenta hizo zozobrar, el 10 de octubre de 1838, en un punto de la costa entre Mazarrón y Cabo de Palos, sin que todavía se haya podido recuperar su preciada carga.

Colmillos de elefante en el yacimiento de Bajo de la Campana. / JUAN NIETO

Los murcianos tenemos la suerte de contar, cerca de casa, con un centro de referencia nacional dedicado a la conservación y difusión del patrimonio subacuático. En las modernas instalaciones del Arqua de Cartagena no solo se pueden contemplar piezas arqueológicas de incalculable valor rescatadas bajo el mar, sino también conocer de primera mano el gran trabajo que desarrollan sus profesionales para el cuidado, restauración y mantenimiento de los pecios y las cargas que contenían. La ciudad portuaria tiene otra parada obligada para los amantes del mar, el Museo Naval, en el antiguo cuartel de marinería, con una apartado especial dedicado a Isaac Perral y su famoso submarino.
Volviendo al principio, en la segunda quincena de octubre, el Arqua acogerá unas jornadas internacionales (Ikuwa V) centradas en el patrimonio subacuático y con una área de trabajo dedicada exclusivamente a buscar fórmulas que permitan acercar estos tesoros al público. Seguro que los expertos tienen la clave.
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Edificios con fotogenia
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Miguel Rubio | 10-06-2014 | 15:36| 0

Arquitectura y fotografía se dan la mano en un viaje, a lo largo de cuatro décadas del siglo XX, por un país que despertaba a un nuevo tiempo. Una exposición incluida en el festival PhotoEspaña 2014, abierta al público hasta el 7 de septiembre en el Museo ICO de Madrid, reflexiona acerca de cómo los profesionales de la cámara contribuyeron con su trabajo a consolidar las vanguardias que cambiaron estéticas y formas en la edificación.
‘Fotografía y arquitectura moderna (1925-1965)’, con 250 imágenes de 40 fotógrafos, hace un sitio a dos representantes de la Región. De un lado, el arquitecto calasparreño Emilio Pérez Piñero; de otro, el fotógrafo Cristóbal Portillo Robles. Del primero, la muestra recoge una instatánea de 1965, de autor desconocido, que inmortaliza una prueba de montaje de sus famosas cúpulas desplegables y móviles en su localidad natal. Del estudio del segundo se ofrecen tres imágenes: el Edificio Girasol (Madrid, 1964); el colegio Retamar  (Madrid, 1967) y el Centro Nacional de Estudios Visuales (Madrid, 1969).
A Pérez Piñero, un accidente de tráfico truncó su brillante carrera cuando solo contaba con 41 años. Sus estructuras, empleadas para cubrir grandes espacios, llamaron la atención incluso de la NASA, que pensó en el proyectista murciano para levantar una base en la Luna. El surrealista Salvador Dalí también lo fichó para la cúpula de su museo de Figueras. La instantánea que se incluye en la exposición del Museo ICO corresponde al montaje de prueba, en el huerto de Pérez Piñero, del teatro transportable que le encargó el Ministerio de Información y Turismo de Manuel Franga para acoger festivales folclóricos durante los meses de verano por todo el país, según explican desde la fundación que lleva el nombre del arquitecto calasparreño. Esta cubierta se instaló por primera vez en la plaza de María Pita de La Coruña.
En cuanto al fotógrafo Cristóbal Portillo Robles, nacido en Murcia en 1897, desarrolló su carrera profesional en Madrid. Formado en París, en 1920 ganó una oposición para fotógrafo de la aviación, y fue destinado a la Escuela de Pilotos de Getafe. Portillo compatibilizó los encargos profesionales independientes para particulares, bancos, ministerios y empresas con su faceta como redactor gráfico en medios como ‘Hoja del Lunes’ y ‘ABC’. Llevó a cabo una inmensa tarea de documentación social en Madrid.

Edificio Girasol, fotografiado por Portillo.

Casi un millón de fotografías forman su archivo, que incluye imágenes de las calles y edificios de la ciudad, retratos de políticos, artistas y miembros de la alta sociedad. Desarrolló también una extensa colaboración en el ámbito de la arquitectura, realizando reportajes para Ortiz-Echagüe y Echaide, Haro Piñar, Moreno Barberá y Coderch, entre otros, y para empresas constructoras como Urbis, Jotsa o Entrecanales y Távora.
La exposición no pretende presentar los mejores proyectos del Movimiento Moderno. El arquitecto y fotógrafo Iñaki Bergera, comisario de la muestra, aclara que se trata de reflexionar sobre el papel que la fotografía y los fotógrafos ejercieron en el devenir de la arquitectura. «El carácter revolucionario que trajo la vanguardia moderna –afirma– encontró en la fotografía el instrumento oportuno para proceder a su difusión mediática y propagandista».

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Recuerdos que salen del archivo
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Miguel Rubio | 04-06-2014 | 17:44| 0

Recibo una notificación vía Facebook (mil gracias) que me lleva a una imagen de 1955 de una carrera ciclista pasando por la puerta de la casa de mis padres, en la avenida Constitución (antes de José Antonio) de Mazarrón, todavía sin asfaltar y con una hilera de fachadas que ya no existen. La instantánea tomada por Francisco García Jorquera, ‘Paco el fotógrafo’, como es conocido en el pueblo, me trae muchos recuerdos personales casi coincidiendo con la celebración (el próximo lunes) del Día Internacional de los Archivos, una fecha para llamar la atención sobre el importante legado cultural que conservan estos centros de documentación. Según un listado del Ministerio de Cultura, en la Región existen setenta de estos ‘contenedores’ de información, casi todos pertenecientes a organismos oficiales, parroquias y hermandades religiosas. El archivo de ‘Paco el fotógrafo’ no aparece en esa relación, pero cumple como el que más con uno de los cometidos encargados a estos registros de documentos: “conservar la memoria de nuestros pueblos”.
En las páginas de ‘La Verdad’ ya contamos la historia de Francisco García Jorquera. Ahora se cumplen sesenta años desde que este profesional empezó a atrapar con su cámara (la primera fue una Kodak Retina que adquirió en Alemania por 4.500 pesetas, “el sueldo de todo un año”) la historia reciente de Mazarrón. Su pasión por la fotografía y por su pueblo también le llevó a recopilar imágenes de otros autores. La más antigua que guarda data de 1890, y muestra el trasiego de vecinos por la antigua plaza de la Libertad. Ha fotografía estampas cotidianas, monumentos, festivales, inauguraciones, romerías, mítines y, también, a todos los alcaldes desde 1957. En su estudio todavía conserva el crucifijo sobre el que hasta no hace mucho juraban el cargo los regidores, y que él mismo transportaba cuando le avisaban desde el Ayuntamiento para la foto oficial.

Paco García, en su estudio en 2012. / GUILLERMO CARRIÓN

Pese a los años y a los problemas de vista que sufre, ‘Paco el fotógrafo’ ha seguido adelante. Animado por su vecino Antonio Verdú, encontró en las nuevas tecnologías la manera de conservar este patrimonio. Con suma dedicación y paciencia, emprendió la ardua tarea de digitalizar y documentar todo su archivo, para lo que primero tuvo que aprender por su cuenta unas nociones básicas de informática. Los miles de negativos que conserva son un tesoro para los investigadores y también para los vecinos que acuden a su estudio en busca de su historia familiar. A unos y otros les trata con el mismo afecto.
Ahora, Francisco García se ha lanzado a otra aventura. Tiene una cuenta en Facebook donde va compartiendo sus imágenes. Lo mejor de todo es que muchos de los internautas que acceden cuentan sus recuerdos y ayudan a enriquecer la instantánea con nuevos datos acerca del momento en el que se tomó la imagen y sobre las personas que aparecen en ella. A ‘Paco el fotógrafo’ habrá que reconocerle algún día todo lo que está haciendo por conservar la historia de Mazarrón.
Aún recuerdo su amabilidad en la despedida el día que fui a visitarle a su estudio para aquel reportaje:
-“Vuelve cuando quieras. Seguro que encontramos una foto tuya”.
Tengo pendiente corresponder a su invitación.

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Monedas que son un tesoro
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Miguel Rubio | 02-06-2014 | 19:54| 0

Poco a poco se van conociendo nuevos detalles de la gran exposición numismática que prepara la Consejería de Cultura, y que servirá de complemento a la muestra permanente sobre la fragata ‘Nuestra Señora de las Mercedes’, con su carga de monedas de oro y plata, que acaba de abrir sus puertas en el Arqua de Cartagena. Llevará por título ‘Tesoro, materia, ley y forma’, y lo más probable es que se inaugure en octubre en el Museo Arqueológico de Murcia. La Comunidad Autónoma ya ha iniciado los trámites para conseguir la cesión por parte de algunos ayuntamientos de colecciones que se conservan en museos locales y que darán contenido a este proyecto cultural.

Así, por ejemplo, Jumilla aportará 44 monedas de bronce de época romana halladas en la Cueva del Peliciego, en la sierra de los Grajos. Desde Mazarrón llegarán un conjunto de bronces aparecidos en una tumba de la necrópolis tardorromana de La Molineta y además, probablemente, unos plomos monetiformes de época fenicia, con motivos marinos -como delfines, naves e hipocampos-, que se empleaban como dinero local y que solo circulaban en los cotos mineros. El ‘tesoro de la Pita’, descubierto por un agricultor en Alhama de Murcia, pero que se guarda en el museo de Santa Clara de Murcia, también se incluirá en la muestra, principalmente porque resume el sometimiento de la sociedad islámica al reino casellano. La exposición, que supervisa directamente el jefe de Museos de la Consejería de Cultura y experto en numismática, Manuel Lechuga, se aprovechará para mostrar por primera vez, tras su restauración, uno de los últimos ocultamientos localizados en la Región: las 424 monedas andalusíes (la gran mayoría, dinares de oro) halladas en la calle Jabonerías de la capital murciana.

Monedas halladas en una tumba del yacimiento tardorromano de La Molineta, en Mazarrón.

La muestra pretende hacer llegar al público que, independientemente del metal con el que fueron fundidas, las monedas suponen una fuente de información de primer orden para la investigación histórica. Permiten fijar fechas de momentos claves del pasado gracias a los años de acuñación, desvelan relaciones políticas y económicas entre distintos reinos y clanes, y muestran el poder de algunas ciudades que disponían del privilegio de labrar moneda. En otras ocasiones aportan también detalles sobre el declive de algunos gobiernos, que, para hacer frente a sus apuros económicos, emitían piezas de peor calidad y, sin embargo, de más valor, la conocida devaluación a la que ya recurrieron los romanos y que todavía hoy se practica.
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Unidos por los fenicios
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Miguel Rubio | 28-05-2014 | 22:20| 0
El yacimiento de la playa de La Isla será la carta de presentación que el próximo 4 de junio le abrirá las puertas a Mazarrón para entrar a formar parte de la Ruta de los Fenicios, un itinerario cultural, avalado por el Consejo de Europa, que une a dieciocho países del Mediterráneo europeo, Oriente Próximo y el norte de África. La adhesión no solo supone un reconocimiento al rico patrimonio arqueológico que atesora el municipio, también permitirá a la localidad beneficiarse de la promoción que realicen las autoridades comunitarias de este itinerario, en un plan que se prolongará hasta el año 2020, para atraer un turismo de calidad y respetuoso con el entorno. Es más, esa unión de países permite sumar fuerzas a la hora de conseguir financiación para la puesta en valor y rehabilitación de los bienes de interés que sustentan esta ruta cultural. En el caso de Mazarrón, el principal tesoro es la nave fenicia hundida en La Isla, cuya recuperación sigue estancada en los despachos oficiales debido a la falta de fondos. A la espera de que llegue (si llega, que lo dudo) el maná en forma de euros, el municipio sí podrá lucir en su rótulos y folletos el sello de excelencia que otorga el Consejo de Europa para distinguir a los itinerarios culturales.
En total, son dieciocho rutas que recorren el continente de arriba a abajo para mostrar su diversidad cultural y como un nexo que favorezca el diálogo y la cohesión entre los distintos pueblos. Quizá el itinerario más conocido es el Camino de Santiago. Otro recuerda a vikingos y normandos; hay también una ruta de los cementerios, otra del olivar y un circuito que recuerda el patrminio judío. La Región de Murcia está presente, además de en la Ruta de los Fenicios, en la del arte rupestre prehistórico (aquí somos una “superpotencia”, comenta un investigador) y en la del legado andalusí. También existe la posibilidad de que localidades como Archena, Fortuna y Alhama de Murcia se sumen a la ruta europea de las ciudades termales.

Centro de interpretación del barco fenicio en Mazarrón. / JUAN LEAL

La entrada de Mazarrón en el itinerario fenicio se formalizará en una reunión de expertos que se celebrará en Jaén. Hasta allí se desplazará una delegación murciana formada por técnicos y representantes municipales. Además de Mazarrón, cabe la posibilidad de que Cartagena se incluya en un nuevo ramal (dentro de esta ruta) que recuerde el camino de Aníbal en su marcha militar contra Roma, atravesando los Alpes en elefantes, en la legendaria segunda guerra púnica.
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Un oasis al final del túnel
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Miguel Rubio | 26-05-2014 | 19:50| 2

El patrimonio cultural no solo luce en las ciudades. El paisaje rural también tiene sus joyas, que, en bastantes ocasiones, pasan desapercibidas, lo que al final conduce a su destrucción. Carlos Martínez Hernández, embarcado en su tesis doctoral en el departamento de Geografía de la Universidad de Murcia, ha descubierto una de estas perlas. Se trata de una serie de ingenios hidráulicos que han permitido mantener en producción, desde hace más de un siglo, diez hectáreas de huerta en el Mingrano, un campo semiárido a caballo entre Mazarrón, Fuente Álamo y Cartagena. El estudio ha visto la luz en el Congreso Internacional de Molinología celebrado recientemente en Murcia.

Con sus conocimientos como geógrafo y la ayuda de los vecinos, este joven investigador, natural de Las Palas y un enamorado de los paisajes agrícolas abandonados, ha podido rescatar del olvido un conjunto de ingeniería tradicional, que data del siglo XIX, construido para aprovechar las aguas subterráneas que brotan del llamado manantial de Los Charcos (un metro cúbico por hora en época de lluvias; y la mitad en tiempos de sequía como ahora). En su estudio, Carlos Martínez documenta dos balsas, una de ellas con un bastidor para lavar la lana de las ovejas; varios pozos, alguna noria de sangre y, lo más llamativo, una galería subterránea, de 250 metros de longitud y con 14 respiradores o lumbreras, cuya misión es transportar, desde la cabecera de la rambla del Mingrano, el agua que da la vida a ese oasis de frutales y hortalizas.

Galería subterránea en el Mingrano. / C. M. H.

Resulta llamativo encontrar en el mundo académico este tipo de investigaciones, que se fijan en pequeños elementos del patrimonio rural, perdidos en parajes deshabitados, pero que, pese a ello, esconden una gran historia. El trabajo de Martínez Hernández tiene el mérito de que sienta las bases para la puesta en valor de unos ingenios hidráulicos que forman parte de las raíces y de la forma de vida de un pueblo. La clave está en que lo que no se conoce, ni se respeta ni se conserva. De ese desconocimiento, y de sus consecuencias, también sabemos algo por estas tierras regadas por el Segura. En el citado congreso internacional se puso la lupa sobre el deterioro que sufren los molinos de la huerta de Murcia, singulares edificaciones de la arquitectura tradicional pero que para muchos vecinos solo son ruinas
En fin, hay que confiar en que la llamada de atención que formula este joven geógrafo llegue a las administraciones. Carlos Martínez defiende que la recuperación de este patrimonio hidráulico es el complemento perfecto para relanzar el incipiente turismo rural que vive el Mingrano. Una nueva esperanza para un pueblo que se resiste a desaparecer.

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El arte rupestre mira a China
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Miguel Rubio | 21-05-2014 | 19:30| 0

Si sobre las cabezas de todos nosotros se avecinara un cataclismo, ¿qué es lo primero que habría que poner a salvo de nuestro rico patrimonio? Pues antes que la Catedral de Murcia o el Teatro Romano de Cartagena estarían las pinturas rupestres descubiertas en un centenar de cuevas y abrigos. El motivo: se trata del único bien cultural de la Región declarado patrimonio de la humanidad, el máximo reconocimiento de la Unesco, El Arte Rupestre del Arco Mediterráneo se sitúa pues a la altura de la Alhambra de Granada, el monumento más visitado de España. Y sorprende que, pese a su relevancia, el único centro dedicado a la difusión e investigación de esta manifestación gráfica de la prehistoria, ubicado en el bello paraje de la Casa Cristo de Moratalla, esté cerrado a cal y canto. Así lleva casi año y medio, porque el Ayuntamiento (propietario del edificio, un antiguo convento mercedario) y la Comunidad Autónoma no han llegado a un acuerdo acerca de la gestión y el mantenimiento de las instalaciones. La tarea pendiente que dejó el ex director general Francisco Giménez está ahora sobre la mesa de trabajo de la nueva responsable de Bienes Culturales y Enseñanzas Artísticas, Carmen Batres.
El cierre de estas dependencias (que siguen apareciendo dentro de la red de museos regionales) no ha impedido, sin embargo, que el Consejo de Europa haya ratificado, por otros tres años más, el certificado de ruta cultural del patrimonio de arte rupestre prehistórico que luce Murcia. De esta renovación dio cuenta hace unos días la Consejería de Educación, Universidades y Cultura, a través de una nota de prensa, en la que, por cierto, nada se decía acerca del futuro del centro de la Casa Cristo.

Pintura rupestre en Peña Rubia (Cehegín). / G. CARRIÓN

Que el arte rupestre de la Región aparezca en los itinerarios culturales de Europa no es una cuestión menor. Este reconocimiento de excelencia (el mismo que tiene, por ejemplo, el Camino de Santiago) permite que Murcia se beneficie de la promoción que pretenden llevar a cabo las autoridades europeas para relanzar un turismo de calidad basado en la riqueza cultural que atesora el continente. En un plan de actuaciones que se extiende hasta el año 2020, la UE quiere ‘vender’ lo mejor de su patrimonio histórico con vistas a aumentar la llegada de turistas procedentes de países emergentes, como Brasil, y de las dos potencias mundiales, China y Estados Unidos. ¿Llegaremos a ver a las expediciones de visitantes asiáticos esperando su turno para admirar las pinturas de Peña Rubia o de los Abrigos del Pozo?

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Sobre el autor Miguel Rubio
Mazarrón, 1967. Periodista de 'La Verdad' y guía oficial de turismo.

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