La Verdad

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Naufragios con tirón turístico
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Miguel Rubio | 18-06-2014 | 17:40| 0

El interés despertado por la historia (un naufragio con final feliz, dos siglos después) de la fragata ‘Nuestra Señora de las Mercedes’, con tres exposiciones, dos en Madrid y una en Cartagena (no sé yo si muy pronto nos hemos conformado con las migajas), viene a demostrar el potencial que ofrece el patrimonio subacuático y marítimo para atraer un turismo cultural. Ahí ha estado rápido el nuevo alcalde de Mazarrón, el socialista Francisco Garcia, quien, en una entrevista realizada por mi compañero Guillermo Hermida (@WHermida), proclamó: “El barco fenicio [de La Isla] es nuestra ‘Mercedes’. Debe ser visitable ‘in situ’ o en un museo, pero aquí”. Atascado el proyecto de recuperación de este pecio en los despachos de Madrid, hay que conformarse de momento con el centro de interpretación construido hace unos años a pocos metros de donde permanece hundida la delicada y anciana nave.

A la embarcación de La Isla, un vendaval la mandó a pique cuando estaba cargada de mineral. Incluso puede que en el fondo de la misma playa exista toda una flotilla fenicia, una incógnita que no se despejará hasta que se lleve a cabo una excavación en condiciones. Con sus 73 kilómetros de costa, la Región ha sido testigo de más naufragios; algunos tan funestos como el del ‘Sirio’, un trasatlántico que, en agosto de 1906, terminó sus días hundido frente a Cabo de Palos y con 283 vidas perdidas; otros misteriosos, como el de la goleta ‘Beatriz’, que transportaba, con destino al Museo Británico de Londres, el sarcófago de basalto del faraón Micerinos y que una tormenta hizo zozobrar, el 10 de octubre de 1838, en un punto de la costa entre Mazarrón y Cabo de Palos, sin que todavía se haya podido recuperar su preciada carga.

Colmillos de elefante en el yacimiento de Bajo de la Campana. / JUAN NIETO

Los murcianos tenemos la suerte de contar, cerca de casa, con un centro de referencia nacional dedicado a la conservación y difusión del patrimonio subacuático. En las modernas instalaciones del Arqua de Cartagena no solo se pueden contemplar piezas arqueológicas de incalculable valor rescatadas bajo el mar, sino también conocer de primera mano el gran trabajo que desarrollan sus profesionales para el cuidado, restauración y mantenimiento de los pecios y las cargas que contenían. La ciudad portuaria tiene otra parada obligada para los amantes del mar, el Museo Naval, en el antiguo cuartel de marinería, con una apartado especial dedicado a Isaac Perral y su famoso submarino.
Volviendo al principio, en la segunda quincena de octubre, el Arqua acogerá unas jornadas internacionales (Ikuwa V) centradas en el patrimonio subacuático y con una área de trabajo dedicada exclusivamente a buscar fórmulas que permitan acercar estos tesoros al público. Seguro que los expertos tienen la clave.
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Edificios con fotogenia
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Miguel Rubio | 10-06-2014 | 15:36| 0

Arquitectura y fotografía se dan la mano en un viaje, a lo largo de cuatro décadas del siglo XX, por un país que despertaba a un nuevo tiempo. Una exposición incluida en el festival PhotoEspaña 2014, abierta al público hasta el 7 de septiembre en el Museo ICO de Madrid, reflexiona acerca de cómo los profesionales de la cámara contribuyeron con su trabajo a consolidar las vanguardias que cambiaron estéticas y formas en la edificación.
‘Fotografía y arquitectura moderna (1925-1965)’, con 250 imágenes de 40 fotógrafos, hace un sitio a dos representantes de la Región. De un lado, el arquitecto calasparreño Emilio Pérez Piñero; de otro, el fotógrafo Cristóbal Portillo Robles. Del primero, la muestra recoge una instatánea de 1965, de autor desconocido, que inmortaliza una prueba de montaje de sus famosas cúpulas desplegables y móviles en su localidad natal. Del estudio del segundo se ofrecen tres imágenes: el Edificio Girasol (Madrid, 1964); el colegio Retamar  (Madrid, 1967) y el Centro Nacional de Estudios Visuales (Madrid, 1969).
A Pérez Piñero, un accidente de tráfico truncó su brillante carrera cuando solo contaba con 41 años. Sus estructuras, empleadas para cubrir grandes espacios, llamaron la atención incluso de la NASA, que pensó en el proyectista murciano para levantar una base en la Luna. El surrealista Salvador Dalí también lo fichó para la cúpula de su museo de Figueras. La instantánea que se incluye en la exposición del Museo ICO corresponde al montaje de prueba, en el huerto de Pérez Piñero, del teatro transportable que le encargó el Ministerio de Información y Turismo de Manuel Franga para acoger festivales folclóricos durante los meses de verano por todo el país, según explican desde la fundación que lleva el nombre del arquitecto calasparreño. Esta cubierta se instaló por primera vez en la plaza de María Pita de La Coruña.
En cuanto al fotógrafo Cristóbal Portillo Robles, nacido en Murcia en 1897, desarrolló su carrera profesional en Madrid. Formado en París, en 1920 ganó una oposición para fotógrafo de la aviación, y fue destinado a la Escuela de Pilotos de Getafe. Portillo compatibilizó los encargos profesionales independientes para particulares, bancos, ministerios y empresas con su faceta como redactor gráfico en medios como ‘Hoja del Lunes’ y ‘ABC’. Llevó a cabo una inmensa tarea de documentación social en Madrid.

Edificio Girasol, fotografiado por Portillo.

Casi un millón de fotografías forman su archivo, que incluye imágenes de las calles y edificios de la ciudad, retratos de políticos, artistas y miembros de la alta sociedad. Desarrolló también una extensa colaboración en el ámbito de la arquitectura, realizando reportajes para Ortiz-Echagüe y Echaide, Haro Piñar, Moreno Barberá y Coderch, entre otros, y para empresas constructoras como Urbis, Jotsa o Entrecanales y Távora.
La exposición no pretende presentar los mejores proyectos del Movimiento Moderno. El arquitecto y fotógrafo Iñaki Bergera, comisario de la muestra, aclara que se trata de reflexionar sobre el papel que la fotografía y los fotógrafos ejercieron en el devenir de la arquitectura. «El carácter revolucionario que trajo la vanguardia moderna –afirma– encontró en la fotografía el instrumento oportuno para proceder a su difusión mediática y propagandista».

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Recuerdos que salen del archivo
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Miguel Rubio | 04-06-2014 | 17:44| 0

Recibo una notificación vía Facebook (mil gracias) que me lleva a una imagen de 1955 de una carrera ciclista pasando por la puerta de la casa de mis padres, en la avenida Constitución (antes de José Antonio) de Mazarrón, todavía sin asfaltar y con una hilera de fachadas que ya no existen. La instantánea tomada por Francisco García Jorquera, ‘Paco el fotógrafo’, como es conocido en el pueblo, me trae muchos recuerdos personales casi coincidiendo con la celebración (el próximo lunes) del Día Internacional de los Archivos, una fecha para llamar la atención sobre el importante legado cultural que conservan estos centros de documentación. Según un listado del Ministerio de Cultura, en la Región existen setenta de estos ‘contenedores’ de información, casi todos pertenecientes a organismos oficiales, parroquias y hermandades religiosas. El archivo de ‘Paco el fotógrafo’ no aparece en esa relación, pero cumple como el que más con uno de los cometidos encargados a estos registros de documentos: “conservar la memoria de nuestros pueblos”.
En las páginas de ‘La Verdad’ ya contamos la historia de Francisco García Jorquera. Ahora se cumplen sesenta años desde que este profesional empezó a atrapar con su cámara (la primera fue una Kodak Retina que adquirió en Alemania por 4.500 pesetas, “el sueldo de todo un año”) la historia reciente de Mazarrón. Su pasión por la fotografía y por su pueblo también le llevó a recopilar imágenes de otros autores. La más antigua que guarda data de 1890, y muestra el trasiego de vecinos por la antigua plaza de la Libertad. Ha fotografía estampas cotidianas, monumentos, festivales, inauguraciones, romerías, mítines y, también, a todos los alcaldes desde 1957. En su estudio todavía conserva el crucifijo sobre el que hasta no hace mucho juraban el cargo los regidores, y que él mismo transportaba cuando le avisaban desde el Ayuntamiento para la foto oficial.

Paco García, en su estudio en 2012. / GUILLERMO CARRIÓN

Pese a los años y a los problemas de vista que sufre, ‘Paco el fotógrafo’ ha seguido adelante. Animado por su vecino Antonio Verdú, encontró en las nuevas tecnologías la manera de conservar este patrimonio. Con suma dedicación y paciencia, emprendió la ardua tarea de digitalizar y documentar todo su archivo, para lo que primero tuvo que aprender por su cuenta unas nociones básicas de informática. Los miles de negativos que conserva son un tesoro para los investigadores y también para los vecinos que acuden a su estudio en busca de su historia familiar. A unos y otros les trata con el mismo afecto.
Ahora, Francisco García se ha lanzado a otra aventura. Tiene una cuenta en Facebook donde va compartiendo sus imágenes. Lo mejor de todo es que muchos de los internautas que acceden cuentan sus recuerdos y ayudan a enriquecer la instantánea con nuevos datos acerca del momento en el que se tomó la imagen y sobre las personas que aparecen en ella. A ‘Paco el fotógrafo’ habrá que reconocerle algún día todo lo que está haciendo por conservar la historia de Mazarrón.
Aún recuerdo su amabilidad en la despedida el día que fui a visitarle a su estudio para aquel reportaje:
-“Vuelve cuando quieras. Seguro que encontramos una foto tuya”.
Tengo pendiente corresponder a su invitación.

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Monedas que son un tesoro
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Miguel Rubio | 02-06-2014 | 19:54| 0

Poco a poco se van conociendo nuevos detalles de la gran exposición numismática que prepara la Consejería de Cultura, y que servirá de complemento a la muestra permanente sobre la fragata ‘Nuestra Señora de las Mercedes’, con su carga de monedas de oro y plata, que acaba de abrir sus puertas en el Arqua de Cartagena. Llevará por título ‘Tesoro, materia, ley y forma’, y lo más probable es que se inaugure en octubre en el Museo Arqueológico de Murcia. La Comunidad Autónoma ya ha iniciado los trámites para conseguir la cesión por parte de algunos ayuntamientos de colecciones que se conservan en museos locales y que darán contenido a este proyecto cultural.

Así, por ejemplo, Jumilla aportará 44 monedas de bronce de época romana halladas en la Cueva del Peliciego, en la sierra de los Grajos. Desde Mazarrón llegarán un conjunto de bronces aparecidos en una tumba de la necrópolis tardorromana de La Molineta y además, probablemente, unos plomos monetiformes de época fenicia, con motivos marinos -como delfines, naves e hipocampos-, que se empleaban como dinero local y que solo circulaban en los cotos mineros. El ‘tesoro de la Pita’, descubierto por un agricultor en Alhama de Murcia, pero que se guarda en el museo de Santa Clara de Murcia, también se incluirá en la muestra, principalmente porque resume el sometimiento de la sociedad islámica al reino casellano. La exposición, que supervisa directamente el jefe de Museos de la Consejería de Cultura y experto en numismática, Manuel Lechuga, se aprovechará para mostrar por primera vez, tras su restauración, uno de los últimos ocultamientos localizados en la Región: las 424 monedas andalusíes (la gran mayoría, dinares de oro) halladas en la calle Jabonerías de la capital murciana.

Monedas halladas en una tumba del yacimiento tardorromano de La Molineta, en Mazarrón.

La muestra pretende hacer llegar al público que, independientemente del metal con el que fueron fundidas, las monedas suponen una fuente de información de primer orden para la investigación histórica. Permiten fijar fechas de momentos claves del pasado gracias a los años de acuñación, desvelan relaciones políticas y económicas entre distintos reinos y clanes, y muestran el poder de algunas ciudades que disponían del privilegio de labrar moneda. En otras ocasiones aportan también detalles sobre el declive de algunos gobiernos, que, para hacer frente a sus apuros económicos, emitían piezas de peor calidad y, sin embargo, de más valor, la conocida devaluación a la que ya recurrieron los romanos y que todavía hoy se practica.
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Unidos por los fenicios
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Miguel Rubio | 28-05-2014 | 22:20| 0
El yacimiento de la playa de La Isla será la carta de presentación que el próximo 4 de junio le abrirá las puertas a Mazarrón para entrar a formar parte de la Ruta de los Fenicios, un itinerario cultural, avalado por el Consejo de Europa, que une a dieciocho países del Mediterráneo europeo, Oriente Próximo y el norte de África. La adhesión no solo supone un reconocimiento al rico patrimonio arqueológico que atesora el municipio, también permitirá a la localidad beneficiarse de la promoción que realicen las autoridades comunitarias de este itinerario, en un plan que se prolongará hasta el año 2020, para atraer un turismo de calidad y respetuoso con el entorno. Es más, esa unión de países permite sumar fuerzas a la hora de conseguir financiación para la puesta en valor y rehabilitación de los bienes de interés que sustentan esta ruta cultural. En el caso de Mazarrón, el principal tesoro es la nave fenicia hundida en La Isla, cuya recuperación sigue estancada en los despachos oficiales debido a la falta de fondos. A la espera de que llegue (si llega, que lo dudo) el maná en forma de euros, el municipio sí podrá lucir en su rótulos y folletos el sello de excelencia que otorga el Consejo de Europa para distinguir a los itinerarios culturales.
En total, son dieciocho rutas que recorren el continente de arriba a abajo para mostrar su diversidad cultural y como un nexo que favorezca el diálogo y la cohesión entre los distintos pueblos. Quizá el itinerario más conocido es el Camino de Santiago. Otro recuerda a vikingos y normandos; hay también una ruta de los cementerios, otra del olivar y un circuito que recuerda el patrminio judío. La Región de Murcia está presente, además de en la Ruta de los Fenicios, en la del arte rupestre prehistórico (aquí somos una “superpotencia”, comenta un investigador) y en la del legado andalusí. También existe la posibilidad de que localidades como Archena, Fortuna y Alhama de Murcia se sumen a la ruta europea de las ciudades termales.

Centro de interpretación del barco fenicio en Mazarrón. / JUAN LEAL

La entrada de Mazarrón en el itinerario fenicio se formalizará en una reunión de expertos que se celebrará en Jaén. Hasta allí se desplazará una delegación murciana formada por técnicos y representantes municipales. Además de Mazarrón, cabe la posibilidad de que Cartagena se incluya en un nuevo ramal (dentro de esta ruta) que recuerde el camino de Aníbal en su marcha militar contra Roma, atravesando los Alpes en elefantes, en la legendaria segunda guerra púnica.
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Un oasis al final del túnel
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Miguel Rubio | 26-05-2014 | 19:50| 2

El patrimonio cultural no solo luce en las ciudades. El paisaje rural también tiene sus joyas, que, en bastantes ocasiones, pasan desapercibidas, lo que al final conduce a su destrucción. Carlos Martínez Hernández, embarcado en su tesis doctoral en el departamento de Geografía de la Universidad de Murcia, ha descubierto una de estas perlas. Se trata de una serie de ingenios hidráulicos que han permitido mantener en producción, desde hace más de un siglo, diez hectáreas de huerta en el Mingrano, un campo semiárido a caballo entre Mazarrón, Fuente Álamo y Cartagena. El estudio ha visto la luz en el Congreso Internacional de Molinología celebrado recientemente en Murcia.

Con sus conocimientos como geógrafo y la ayuda de los vecinos, este joven investigador, natural de Las Palas y un enamorado de los paisajes agrícolas abandonados, ha podido rescatar del olvido un conjunto de ingeniería tradicional, que data del siglo XIX, construido para aprovechar las aguas subterráneas que brotan del llamado manantial de Los Charcos (un metro cúbico por hora en época de lluvias; y la mitad en tiempos de sequía como ahora). En su estudio, Carlos Martínez documenta dos balsas, una de ellas con un bastidor para lavar la lana de las ovejas; varios pozos, alguna noria de sangre y, lo más llamativo, una galería subterránea, de 250 metros de longitud y con 14 respiradores o lumbreras, cuya misión es transportar, desde la cabecera de la rambla del Mingrano, el agua que da la vida a ese oasis de frutales y hortalizas.

Galería subterránea en el Mingrano. / C. M. H.

Resulta llamativo encontrar en el mundo académico este tipo de investigaciones, que se fijan en pequeños elementos del patrimonio rural, perdidos en parajes deshabitados, pero que, pese a ello, esconden una gran historia. El trabajo de Martínez Hernández tiene el mérito de que sienta las bases para la puesta en valor de unos ingenios hidráulicos que forman parte de las raíces y de la forma de vida de un pueblo. La clave está en que lo que no se conoce, ni se respeta ni se conserva. De ese desconocimiento, y de sus consecuencias, también sabemos algo por estas tierras regadas por el Segura. En el citado congreso internacional se puso la lupa sobre el deterioro que sufren los molinos de la huerta de Murcia, singulares edificaciones de la arquitectura tradicional pero que para muchos vecinos solo son ruinas
En fin, hay que confiar en que la llamada de atención que formula este joven geógrafo llegue a las administraciones. Carlos Martínez defiende que la recuperación de este patrimonio hidráulico es el complemento perfecto para relanzar el incipiente turismo rural que vive el Mingrano. Una nueva esperanza para un pueblo que se resiste a desaparecer.

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El arte rupestre mira a China
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Miguel Rubio | 21-05-2014 | 19:30| 0

Si sobre las cabezas de todos nosotros se avecinara un cataclismo, ¿qué es lo primero que habría que poner a salvo de nuestro rico patrimonio? Pues antes que la Catedral de Murcia o el Teatro Romano de Cartagena estarían las pinturas rupestres descubiertas en un centenar de cuevas y abrigos. El motivo: se trata del único bien cultural de la Región declarado patrimonio de la humanidad, el máximo reconocimiento de la Unesco, El Arte Rupestre del Arco Mediterráneo se sitúa pues a la altura de la Alhambra de Granada, el monumento más visitado de España. Y sorprende que, pese a su relevancia, el único centro dedicado a la difusión e investigación de esta manifestación gráfica de la prehistoria, ubicado en el bello paraje de la Casa Cristo de Moratalla, esté cerrado a cal y canto. Así lleva casi año y medio, porque el Ayuntamiento (propietario del edificio, un antiguo convento mercedario) y la Comunidad Autónoma no han llegado a un acuerdo acerca de la gestión y el mantenimiento de las instalaciones. La tarea pendiente que dejó el ex director general Francisco Giménez está ahora sobre la mesa de trabajo de la nueva responsable de Bienes Culturales y Enseñanzas Artísticas, Carmen Batres.
El cierre de estas dependencias (que siguen apareciendo dentro de la red de museos regionales) no ha impedido, sin embargo, que el Consejo de Europa haya ratificado, por otros tres años más, el certificado de ruta cultural del patrimonio de arte rupestre prehistórico que luce Murcia. De esta renovación dio cuenta hace unos días la Consejería de Educación, Universidades y Cultura, a través de una nota de prensa, en la que, por cierto, nada se decía acerca del futuro del centro de la Casa Cristo.

Pintura rupestre en Peña Rubia (Cehegín). / G. CARRIÓN

Que el arte rupestre de la Región aparezca en los itinerarios culturales de Europa no es una cuestión menor. Este reconocimiento de excelencia (el mismo que tiene, por ejemplo, el Camino de Santiago) permite que Murcia se beneficie de la promoción que pretenden llevar a cabo las autoridades europeas para relanzar un turismo de calidad basado en la riqueza cultural que atesora el continente. En un plan de actuaciones que se extiende hasta el año 2020, la UE quiere ‘vender’ lo mejor de su patrimonio histórico con vistas a aumentar la llegada de turistas procedentes de países emergentes, como Brasil, y de las dos potencias mundiales, China y Estados Unidos. ¿Llegaremos a ver a las expediciones de visitantes asiáticos esperando su turno para admirar las pinturas de Peña Rubia o de los Abrigos del Pozo?

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Aquellas fábricas de sueños
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Miguel Rubio | 19-05-2014 | 18:06| 3

Ginesa ‘la barquillera’ no solía faltar al pase de cada tarde de domingo, con su puesto ambulante de pipas sobre su falda, a las puertas del Teatro Circo de Mazarrón. Las sesiones de cine de aquella infancia lejana eran una ventana abierta por la que se escapaba volando la imaginación. Y cuando la pantalla se apagaba, entonces volvía a aparecer un pueblo de futuro incierto, en blanco y negro. Ahora se cumplen treinta años de la última función. Esta fábrica de sueños cerró en 1984; después sufrió un incendio que redujo a cenizas su interior. Las llamas respetaron la fachada, la misma que hoy luce un cartel de ‘se vende’. Dudo de que el Teatro Circo (escenario también de zarzuelas, sainetes y conciertos, en ocasiones protagonizados por los propios vecinos) entre en el inventario de cines singulares del siglo XX en peligro de desaparición que está redactando el Instituto de Patrimonio Cultural de España (IPCE), pero, desde luego, forma parte de la historia (y de los recuerdos) de este pueblo minero y marinero. ¿Es la piqueta el destino que se merece?

El citado catálogo, que prepara un equipo de investigadores de la Universidad de Santiago de Compostela, dirigidos por el profesor Jesús Ángel Sánchez, deberá estar listo este mes de junio. Habrá que aguardar hasta entonces, explican desde el IPCE, para conocer si algún cine de la Región se incluirá en dicho documento, aunque se da por seguro que habrá representación murciana. El trabajo recopilará 150 salas “de especial relevancia, tanto por su arquitectura como por sus sistemas de proyección o por la importancia social que tienen o han tenido en los lugares en los que están ubicadas,” según informa el Instituto en su web. El objetivo es dar “una primera aproximación”, precisa una conservadora, sobre cuál es el estado de las principales salas, todavía en funcionamiento o ya clausuradas, que destacan por su “singularidad o interés cultural”. El siguiente paso consistiría en una labor de depuración hasta conseguir un listado que recoja aquellos elementos que habría que proteger, para, posteriormente, lanzar un plan de recuperación con ayuda de los presupuestos del Estado.

Fachada del Teatro Circo de Mazarrón, en una foto de archivo. / V. VICÉNS

De momento, pocas salas han conseguido la declaración de bien de interés cultural (BIC), una tarea pendiente que ahora se quiere corregir. El inventario forma parte de un plan nacional, más ambicioso, con vistas a la salvaguarda del patrimonio del siglo XX, siempre amenazado debido, fundamentalmente, a su proximidad temporal. Incluirá no solo la arquitectura, el urbanismo y la ingeniería civil, sino también las artes plásticas y los registros fotográficos, audiovisuales y sonoros.

Fue a principios de la década de los años veinte cuando en la Región se empezaron a levantar salas específicas de exhibición. En Cartagena estaba, por ejemplo, el Gran Salón Sport, que fue acondicionado por el arquitecto Lorenzo Ros, autor de otros inmuebles singulares de la época. En Murcia apenas si quedan en funcionamiento cines históricos. Se mantienen el Rex, remodelado por Martínez Albaladejo (otro proyectista destacado del Movimiento Moderno), y los Salzillo, que ahora acogen la Filmoteca Regional. ¿Alguien guarda una vivencia especial que quiera compartir aquí?

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Un paisaje de película
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Miguel Rubio | 14-05-2014 | 19:01| 0

El mogollón de cámaras, actores y decorados desembarca este fin de semana en el coto minero de San Cristóbal-Los Perules, en Mazarrón, para rodar escenas del cortometraje ‘El centinela’, un nuevo trabajo de los directores Bernat Gual y Aitor Iturriza, producido por La Periférica, que cuenta las vivencias de un niño en su paso a la adolescencia, en una colonia de África. No es la primera vez que la industria cultural pone el ojo en este paisaje de chimeneas y castilletes abandonados, protegido por la Consejería de Cultura como sitio histórico. Por ejemplo, el mismo paraje fue elegido para grabar parte del último videoclip de Luz Casal para su canción ‘¿Por qué no vuelves, amor?’  Y no hace mucho que un equipo de profesionales de la imagen escogió este escenario (la antigua mina San Antonio) para tomar la fotografía nocturna iluminada más grande hecha en España. Lleva por  título ‘Mazarrón, un siglo después’, y fue adquirida recientemente por el Ayuntamiento, después de pasearse por las televisiones de España.
Todo ello da argumentos a quienes apuntan que el distrito minero (el segundo en importancia de la Región) tiene más futuro como recurso turístico que por la riqueza de metales que todavía atesora. Esto último, aseguran, sería “pan para hoy y hambre para mañana”. Otro botón de muestra de este atractivo son los cada vez más numerosos visitantes que acuden admirados por el colorido paisaje de terreras y ruinas. Y también es parada casi obligada para los alumnos de la facultad de Bellas Artes de Murcia por las posibilidades que ofrece para la inspiración artística. Por eso, estas mismas voces defensoras temen que las explotaciones vuelvan a ponerse en marcha, más aún después de escuchar la precisión deslizada por Patrimonio Histórico de que la protección como bien cultural de los cotos no tiene por qué resultar incompatible con un resurgir de la actividad minera.

Ruinas y terreras de la mina San Antonio, en Mazarrón. / G. CARRIÓN

La declaración histórica del sitio minero acaba de recibir un espaldarazo por parte del Tribunal Superior de Justica. Pero el valor que atesora no le ha servido de mucho a la hora, por ejemplo, de protegerse de ‘cazatesoros’ y ladrones de chatarra. Ahora ha recibido otro ‘zarpazo’, según la denuncia publicada en ‘La Verdad’,  porque han abierto una zanja para desecar una de sus lagunas emblemáticas. Una charca de postal mil veces fotografiada. Desde la Consejería de Industria argumentan que la obra era necesaria para evitar deslizamientos de vertidos que podían poner en peligro a la población. El tema amenaza con tener más recorrido, porque, me adelantan, profesores de la Universidad de Murcia piensan hacer público un escrito de queja contra este “ataque al patrimonio minero”.

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¿Vuelve la arquitectura tradicional?
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Miguel Rubio | 12-05-2014 | 19:39| 0

Escuchando a María Pía Timón Tiemblo, experta del Instituto del Patrimonio Cultural de España, en la presentación, en Murcia, del Plan Nacional de Arquitectura Tradicional, daba la impresión de que esas edificaciones vernáculas forman parte del futuro más que del pasado. Porque algunos de los principios que inspiraron a sus anónimos constructores (acordes con la naturaleza que tenían más a la mano) siguen vigentes para la arquitectura contemporánea, a la que la crisis ha zarandeado hasta desnudarla de fuegos artificiales y dejarla casi en lo básico, alejada de los costosos megaproyectos que hicieron furor no hace tanto tiempo. En la arquitectura tradicional se imponen técnicas y oficios de antes, así como materiales reutilizados. “Es un ejemplo de sostenibilidad”, matizó María Pía Timón en su detallada explicación en los Molinos del Río. Sin adornos superfluos, aunque sin renunciar a la originalidad en los detalles, estas construcciones destacan por su utilidad y su adaptación al entorno. Y muchos de estos mismos fundamentos han estado presentes, por ejemplo, en la última edición de los Premios Regionales de Arquitectura, donde han destacado la recuperación y la integración en el paisaje. También el arquitecto japonés Shigeru Ban, Premio Pritzker 2014, tiene aún mucho que decir de los proyectos sencillos y humildes.

Molino Alfatego, en la acequia del mismo nombre, en Murcia.

El Plan Nacional de Arquitectura Tradicional no solo abre la puerta a la rehabilitación de norias, almazaras, yeserías, mataderos, potros de herrar, tahonas, posadas, pozos de nieve, caseríos y alquerías (entre otros muchos elementos); además, despeja el camino para un nuevo nicho de negocio: el de los oficios y materiales que se han ido perdiendo con la industrialización y la globalización. Desde el Instituto del Patrimonio Cultural se anuncia la elaboración de un censo de artesanos y un catálogo de productos que ayuden en las labores de rehabilitación de esas construcciones tradicionales. Unas edificaciones que rompen con la monotonía de lo moderno, ésa de fachadas uniformes que no nos permite distinguir si estamos en uno u otro lugar.
En unos días, el Ministerio de Cultura colgará en su web el tomo completo de este nuevo plan nacional, adelantado con motivo del Congreso de Molinología. A partir de entonces, una comisión de seguimiento se pondrá en marcha para llevar a la práctica el documento. Entre los principales cometidos destaca sensibilizar a la población para que aprecie, de una vez, la importancia de este patrimonio. En Murcia, por ejemplo, la asociación Huermur se ha topado con este problema a la hora de conservar los antiguos molinos. Ahora espera que el plan de arquitectura tradicional sea una tabla de salvación para esos ingenios hidráulicos.

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Sobre el autor Miguel Rubio
Mazarrón, 1967. Periodista de 'La Verdad' y guía oficial de turismo.

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