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Categoría: 2014 Año Richard Strauss
La tranquilidad de un atardecer

El pasado domingo se interpretó música del mejor Richard Strauss en el Auditorio de Murcia. Las cuatro últimas canciones del compositor teutón son una delicia para el oído y no he podido resistir la tentación de volver sobre ellas.

Hoy les presento a uno de los jóvenes talentos de la región que están triunfando más allá de nuestras fronteras y que domina varias facetas del arte musical. Pedro Beriso (Cartagena, 1987) es director de orquesta, pianista y contratenor con una intensa actividad profesional, destacando además en su faceta como pianista correpetidor, es decir, pianista acompañante de cantantes y coros en la preparación y en los recitativos de óperas y zarzuelas. Actualmente está trabajando en el National Opera Studio de Londres, becado por la Royal Opera House – Covent Garden.

Pedro ha tenido una relevante participación en las óperas Il Turco in Italia de Rossini, con la Orquesta del Gran Teatre del Liceu de Barcelona; The Beggar’s Opera de Britten, con la Liverpool Philharmonic Orchestra; en I quattro rusteghi de Wolf-Ferrari y en Die Hochzeit des Camacho de Mendelssohn con la misma formación británica; en las óperas de Mozart Le nozze di Figaro y Cossi fan tutte, en la ópera Dialogues des Carmélites de Poulenc y en la zarzuela El barberillo de Lavapiés de Barbieri, todas ellas en la Escuela Superior de Música de Cataluña (ESMuC) de Barcelona. Finalmente, en su ciudad natal, donde vive cada año con intensidad las procesiones, fue el pianista correpetidor en las zarzuelas El dúo de la Africana de Fernández Caballero, y en la La Tabernera del Puerto de Sorozábal, con la “Compañía Lírica Amigos de la Zarzuela” de  Cartagena.

Volviendo a Strauss y a sus últimas cuatro canciones, Pedro Beriso nos cuenta que: “Estas obras fueron concebidas desde el principio como un grupo de canciones para orquesta. Su rica orquestación, sus sofisticados colores y la integración de la voz de soprano en el conjunto, nos hace pensar que estamos en una gran obra sinfónica que utiliza la parte vocal como un instrumento orquestal más. Desde esta perspectiva, una interpretación reducida a voz y piano puede no ser plenamente satisfactoria. Es destacable también el uso que hace Strauss de las trompas en este ciclo. Es el instrumento que su padre tocaba profesionalmente en la ópera de Munich y cuyo noble timbre tenía para él una dimensión especialmente nostálgica.”

Pedro Beriso se encuentra ahora en Venecia con motivo de una serie de masterclasses con el célebre director Richard Bonynge. Hace tan sólo unos días le notificaron que formará parte del equipo de Opernhaus Zürich a partir de septiembre, como correpetidor en el teatro de la Opera Studio y como coach para los cantantes del mismo. Como ven, es un joven con mucho  futuro por delante, a diferencia del Strauss en la senectud de “Cuatro últimas canciones”. Beriso nos recuerda que: “ Estas obras son el “canto de cisne” de Strauss. Tres de ellas tratan el tema de la muerte y el carácter transitorio de la vida usando múltiples metáforas. Sin embargo, lejos de la perspectiva romántica de lucha (y derrota) ante la muerte, las Cuatro últimas canciones nos presentan un final lleno de calma, aceptación y satisfacción”.

De las cuatro composiciones, la última (Im Abendrot), tiene algunas particularidades que la diferencia de las otras tres. Los textos son de Joseph von Eichendorff y no de Hermann Hesse, la orquestación es mucho más densa y las estrofas se prolongan con el mismo acompañamiento orquestal, a diferencia de las otras, donde en cada estrofa cambia el contenido musical. Esto lo pueden comprobar escuchando el vídeo adjunto y comparándolo con el del último post de “Música inesperada”. Pedro Beriso opina que en “Im Abendrot” existe una relación directa con la situación vital del compositor en el momento de ser escrita. En el último verso “Ist das etwa der Tod? “ (“¿es ésto quizás la muerte?”) emerge, entre la masa orquestal, el “tema de la transfiguración” incluido en su poema sinfónico Muerte y Transfiguración (1899), escrito 60 años antes. En 1949, en su lecho de muerte, el propio Strauss confesaría a su nuera: “Es curioso, Alice. Morirse es exactamente tal y como lo compuse en Muerte y Transfiguración”.

En otra ocasión nos centraremos en Pedro Beriso (www.pedroberiso.com) como director de orquesta. Conoceremos así la opinión, experiencias y proyectos de este joven cartagenero en una obra tan singular como la Cuarta Sinfonía de Robert Schumann.

 

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El milagro de la primavera

 

Estamos en plena primavera de un año Strauss. Hace 150 años nació en Munich (Alemania) uno de los compositores más importantes del siglo XX. Richard Strauss (1864-1949) es el músico principal del paso del romanticismo a la música contemporánea.

Autor de poemas sinfónicos tan conocidos como “Don Juan”, “Muerte y Transfiguración”, “Así hablaba Zaratustra”, “Una vida de héroe” o “Las travesuras de Till Eukenspiegel”, fue además un destacado compositor de óperas como “Salomé”, “Electra”, “Capriccio” y “El Caballero de la Rosa”, entre otras joyas del género.

Al finalizar la Segunda Guerra Mundial, Strauss fue vinculado al régimen de Hitler y no pudo volver a Alemania hasta que lo liberó un tribunal de desnazificación en 1948. Ya en su país, compuso su última obra, “Cuatro últimas canciones” (Vier letzr Lieder) escritas entre la primavera y el verano de 1948.

El primer lied de este ciclo se titula “Primavera” (Frühling) y está basado en un texto del poeta Hermann Hesse. Les adjunto una versión de esta canción interpretada por la soprano Elisabeth Schwarzkopf y la Philharmonia Orchestra dirigida por Otto Ackermann.

El texto traducido dice:

En las cavernas del crepúsculo

durante mucho tiempo soñé

con tus árboles, con tus brisas azuladas,

con tus fragancias y con el canto de los pájaros.

Ahora te revelas, 

espléndida y ornamentada,

e inundada de luz,

como un milagro ante mí.

Me reconoces de nuevo,

me atraes suavemente, 

y todos mis miembros vibran

ante tu radiante presencia.

 

Desde el punto de vista musical, el maestro Strauss juega con la melodía para enfatizar palabras como “lang” (durante mucho tiempo), “Lüften” (brisas), “Volgesang” (canto de los pájaros), “Wunder” (milagro) y, especialmente, “Gegenwart” (presencia). Además el compositor bávaro hace un claro guiño a Richard Wagner al emplear el cromatismo armónico en los pasajes “Gleiss und Zier” (espléndida y ornamentada) y “Du kennest mich” (Me reconoces).

Pueden comprobar que la orquesta, durante toda la pieza, no tiene ningún momento de reposo, emulando la creciente energía de esta estación tan llena de vitalidad. Solo al final parece que la música se relaja algo y nos invita al tranquilo verano.

A los 6 años, Richard Strauss compuso su primer lied titulado  “Canción de Navidad”. Meses antes de fallecer escribió este maravilloso ciclo “Vier letze Lieder”. Si quieren sentir de verdad el milagro de la primavera, les recomiendo el próximo concierto en el que escucharemos la versión de la soprano Michala Kaune acompañada de la Filarmónica de Dresde.

 

Domingo 27 de abril de 2014, 20 horas. Auditorio Víctor Villegas de Murcia. Obertura Egmont de Beethoven, Cuarta Sinfonía de Chaikovsky y Cuatro últimos lieder de Strauss. Filarmónica de Dresde. Michala Kaune (soprano). Michael Sanderling  (dirección musical).

 

 

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