La Verdad

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Pirámide del homenaje

 

El reconocimiento basado en la gratitud y el respeto profesional es uno acto emotivo y propio del ser humano. Cuando este recuerdo cristaliza en una obra musical bien pensada, trabajada y sedimentada, adquiere la trascendencia de lo eterno.

Este es el caso de B.L. Apuntes sobre un cuarteto de cuerda, la composición que José Nieto (Madrid, 1942) escribió en 2009 en recuerdo de Benito Lauret, músico y maestro con el que compartía sentimientos de amistad, agradecimiento y complicidad, antes de su triste desaparición.

La obra de Nieto será interpretada por el Cuarteto Saravasti el próximo viernes, por lo que hemos invitado a su primer violín, Gabriel Lauret, que es sobrino del compositor homenajeado, para que nos cuente cómo es la partitura.

Gabi destaca la gran categoría profesional y la brillante trayectoria de José Nieto desde finales de los años sesenta, en los que “su música ha acompañado casi un centenar de películas y series de televisión, una decena de obras de teatro y varios ballets del repertorio del Ballet Nacional de España. En su currículo destacan seis premios Goya a la mejor música, la Espiga de Oro al conjunto de su obra de la Semana Internacional de Cine de Valladolid de 1996, el Premio Nacional de Cinematografía de 2000 y el Premio de la Academia de las Artes y las Ciencias de la Música en 2001 y 2003, entre otros”.

Dentro del campo sinfónico y camerístico ha compuesto obras como el Concierto para quinteto de jazz y orquesta, Cuatro lunas, Trilogía barroca, Impulso y La muerte del héroe. La partitura que nos ocupa hoy, B.L. es para Lauret “una obra de gran formato, estructurada en cinco movimientos y de una duración aproximada de media hora. Difícil desde el punto de vista técnico y musical, tiene una estructura piramidal con dos Adagios en los extremos, dos Muy Lento en segundo y cuarto lugar y un Allegro en el centro al tiempo que las parejas comparten material temático”.

En B.L. podemos descubrir interesantes modificaciones de tempo y de carácter, continuos cambios de compás, secciones rítmicas de tinte burlesco, pasajes sublimes y muy complejos de los dos instrumentos graves, todo ello aderezado con la velocidad del tercer movimiento.

Gabriel Lauret insiste en “la importancia de entender que se trata de dificultades musicales totalmente justificadas. Pocas cosas molestan tanto a un intérprete como las dificultades sin sentido. En el caso de B.L. todo está perfectamente justificado ya que la obra está muy bien escrita y el resultado sonoro explica las exigencias técnicas que demanda el compositor”.

Otro aspecto que destaca Gabriel es el interpretativo, ya que, a diferencia de otros compositores que utilizan multitud de indicaciones, José Nieto da muy pocas pistas sobre cómo interpretar su obra, permitiendo que los músicos la descubran por sí mismos y ofrezcan su propia versión: “Nieto compone pensando primero en el intérprete, después en el público y, a gran distancia, en los especialistas y teóricos de la música. Para él lo importante es que el músico interprete la obra como si fuera suya y que el público se pueda identificar con ella.”

El concierto se completa con  dos obras de Benito Lauret y el emotivo Adagio del Cuarteto de Barber.

No me digan que no es interesante la propuesta de Saravasti

 

Viernes 18 de Noviembre, 20 horas. Auditorio Víctor Villegas. Obras de Benito Lauret, Samuel Barber y José Nieto. Cuarteto Saravasti. Precio 12 euros (6 euros para estudiantes).  

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Culto artesanal

 

Hablar de música clásica proporciona satisfacciones como la de recibir verbalmente o por escrito opiniones de lectores que sugieren, proponen, corrigen, fundamentan o discuten las verdades no absolutas que giran en torno a la música.

La inesperada historia que hoy comparto desde este blog tiene un trasfondo singular. Todo comenzó a raíz de la publicación del post “La caricia de Dios” (Música Inesperada, 19.3.2014), dedicado a Narciso Yepes (1927-1997). Ese mismo día recibí un correo electrónico de Miguel Ángel Angosto Martínez, un amable lector residente en Bailén (Jaén) y cuyo padre era natural de Abarán.

Miguel Ángel comentaba que había leído mi artículo sobre Narciso Yepes y que le parecía muy acertado lo que se afirmaba en el. Él pertenecía a un grupo filatélico de la provincia de Jaén que, entre otras actividades, hacían peticiones a Correos para poner en circulación sellos postales a partir de motivos de carácter cultural. Angosto explicaba, que hacía poco había remitido una propuesta sobre el tema “Guitarristas Españoles” y en ella incluía un diseño propio sobre el músico de la tierra.

En ese momento me pareció muy chocante que un jienense tuviese la genial idea de lanzar una propuesta filatélica sobre el maestro lorquino, pero era todavía más sorprendente la ilusión depositada por Miguel Ángel en la definitiva aprobación por parte de la comisión de Correos encargada del estudio. En verdad, eso significaba que gracias a su petición, aproximadamente en un año circularía a nivel nacional un sello postal con dichos valores.

Tuve el privilegio y la satisfacción de conocer en persona a Narciso Yepes durante un periodo en el que existió una buena dosis de complicidad con él y con su familia. Narciso era maestro en su oficio y de él recuerdo ese halo de sencillez, humildad y serenidad que posteriormente he tratado de imitar sin éxito. Por todo ello, imaginará el lector la fantástica noticia que contenía la carta de Miguel Ángel para todos los que admiramos el legado humanístico y artístico de Yepes.

Desde ese día, Angosto y yo mantenemos una frecuente y entrañable correspondencia acerca del sello postal de Narciso. El dos de junio de 2014 me confirmó con gran alegría y satisfacción que la Comisión Filatélica del Estado había aceptado la propuesta y que a lo largo del año siguiente se pondría en circulación dicho sello.

Miguel Ángel es tan meticuloso y exigente en el diseño de bocetos y dibujos que, desde el principio, ha cuidado con esmero cada detalle de la propuesta. Además de seleccionar y estudiar incontables fotos, imágenes y retratos del guitarrista lorquino, este filatélico andaluz ha supervisado y corregido a Correos distintos aspectos esenciales del sello definitivo. Quizás el más significativo e importante de todos, es la presencia de la guitarra de diez cuerdas que nunca se separó de Narciso Yepes y que la comisión encargada de Correos inicialmente sustituyó por el modelo clásico.

Como diseñar el sello de Narciso y ponerlo en circulación no era un reto suficiente, Miguel Ángel elaboró además una propuesta de matasellos, un sobre de primer día de circulación y unas tarjetas para su colección personal y que ha tenido el detalle de compartir con la familia y conmigo. Además, ha colaborado estrechamente con el Conservatorio de Música de Lorca en la elaboración de una carta de solicitud y un compact disc con el diseño de matasellos realizado por él mismo basándose en un cuadro del pintor Antonio Gomes. Debo puntualizar que, desde el principio, Angosto se ha mostrado muy interesado en que el sello de Yepes fuese presentado en el conservatorio de Lorca que llevaba su nombre.

 

Aunque el 1 de julio de 2015, se puso en circulación el sello de Narciso Yepes fabricado en papel autoadhesivo de 35 x 24,5 mm, con un valor postal A2 (0,55 euros) y con una tirada ilimitada, el final de esta bonita historia tendrá lugar el próximo viernes día 11 a las 19 horas en el Conservatorio Profesional de Música “Narciso Yepes”, con la presentación de sello dedicado al ilustre músico en su ciudad natal.

Desde estas líneas, quiero agradecer a Miguel Ángel, en nombre del pueblo de Murcia, su tesón, interés y calidad artística mostrados en este proyecto consolidado en un sello postal dedicado a Yepes. Es una satisfacción que, una vez más, Narciso tenga un merecido homenaje a nivel internacional por su relevancia como músico y como embajador de nuestra cultura.

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Un paseo por el campo

Así definió Robert Schumann a la música de Franz Schubert contenida en obras tan logradas como la Novena Sinfonia en Do mayor D 944, con el sobrenombre de La Grande, para distinguirla de la Sexta Sinfonía que estaba compuesta en la misma tonalidad.

Franz Schubert fue un compositor particular. A diferencia de otros maestros, se dedicó enteramente a la creación musical, pasión que compartía junto a las muchas amistades que cultivaba. Schubert dedicaba los veranos a la composición y a disfrutar de los amigos. No era un músico que destacase como virtuoso, ni sentía atracción por la dirección orquestal. Eugenio Trías en su obra El canto de las sirenas utiliza la expresión “divina facilidad” para referirse a la natural y fluida creatividad del joven Franz, lo que le permitía ganarse la vida componiendo piezas de cámara (que eran editadas) para ser intrepretadas en los hogares de sus admiradores.

La Novena Sinfonía de Schubert es una de las obras mejor orquestadas de la historia de la música. En este sentido, su grandiosidad la sitúa a la altura de composiciones como la Novena Sinfonía de Beethoven y nos lleva de la mano hacia la música de otro célebre sinfonista como fue Anton Bruckner. Los amigos del compositor vienés comentan que está escribiendo una sinfonía entre Gmunden y Gastein para ser estrenada en Viena al siguiente invierno. Finalmente, la gran sinfonía en Do mayor es completada en marzo de 1828, pero no se llega a estrenar porque los músicos de la Koncertverein de Viena la rechazan por ser demasiado larga y demasiado dificil para ellos.

Afortunadamente, Robert Schumann encuentra la partitura y la estrena en Leipzig el 21 de marzo de 1839 bajo la dirección de Mendelssohn. Nada menos que once años después de la muerte de su creador.

Esta tarde, la Novena Sinfonía de Schubert, la Grande, se interpreta en nuestra ciudad. Es una excelente oportunidad para escuchar una obra monumental donde el maestro austríaco demuestra lo gran compositor que fue y lo cerca que estuvo de Dios.

 

Viernes 5 de junio, 20 h. Auditorio Víctor Villegas de Murcia. Obertura de la Flauta Mágica y Concierto para piano número 21 de Mozart. Novena Sinfonía de Schubert. Orquesta Sinfónica de la Región de Murcia. Judith Jáuregui (piano). Kaspar Zehnder (dirección musical)

 

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Si Beethoven pudiera votar

 

Ludwig van Beethoven, uno de los grandes músicos de la historia, refleja perfectamente su enorme personalidad en cada pieza de su vasta producción artística. Sus 16 cuartetos de cuerdas, nueve sinfonías y la ópera Fidelio constituyen uno de los legados más humanistas y profundos de toda la historia de la música.

El compositor de Bonn era un hombre con firmes principios y una gran tenacidad a pesar de sus circunstancias vitales adversas, que le acarrearon un sinfín de problemas personales y de salud, entre los que destaca la pérdida auditiva progresiva considerando su condición de músico profesional. El ADN de Beethoven no contenía tantos genes para la fácil inspiración como el de Mozart, Rossini o Schumann. Por el contrario, el maestro alemán cimienta su creatividad artística en el esfuerzo y el tesón con el que trataba, desarrollaba y hacía interactuar los temas musicales.

Beethoven compone para sí mismo. No acepta encargos, patrocinios o el apoyo de mecenas que pudieran recortar su libertad creativa. La defensa de la libertad como elemento catalizador del destino del hombre está presente en muchas de sus obras. Precisamente, esta consideración del hombre como un ser individual que vive en una colectividad es un asunto capital en la obra sinfónica de Beethoven. El ejemplo más representativo es la música de la Novena Sinfonía para al texto de la Oda a la Alegría de Fiedrich Schiller que dice: “Alegría,…todos los hombres se convierten en hermanos, allá donde tu suave ala se posa”.

Esta idea de la fraternidad entre los hombres ya la adelantó Mozart en La Flauta Mágica, circunstancia que llamó la atención de un Beethoven muy contrariado con la temática tan poco moralizadora de otras óperas del genio de Salzburgo. La única ópera que Beethoven escribió, Fidelio, destaca el valor del verdadero amor conyugal y el rechazo ante la tiranía y la injusticia, ideas que ya aparecen en su obertura Egmont.

El maestro alemán es un ejemplo de persona con visión de futuro. Una concepción del futuro muy audaz porque no abandona nunca la tradición cultural, comportándose como un compositor moderno que partiendo desde el Clasicismo, llega al siglo XX, anticipándose al Romanticismo. Quizás el mayor mérito de Beethoven haya sido su determinación para innovar, sin preocuparse por la posible incomprensión del entorno social.

Ludwig van Beethoven era un universitario con una sólida base cultural y humanista. En su música está presente la pasión por el mundo clásico – en los ritmos del Allegretto de la Séptima Sinfonía-, por la literatura – especialmente por Goethe – y por la naturaleza – sobre todo en la Sexta Sinfonía-. Tenía tanta personalidad este músico, que no dudó en retirar la dedicatoria para Napoleón prevista para la Sinfonía Heroica – una de sus piezas más emblemáticas – tras la decepción que le causó su auto-proclamación como emperador.

Estamos inmersos en una época de observación, escucha y meditación que es necesaria antes de depositar la confianza en la persona que gobernará nuestro municipio o nuestra región. ¿Se imaginan a Beethoven en un momento así?

Estoy convencido de que el célebre maestro alemán hubiese apoyado a un político humanista, con empatía hacia sus semejantes y que venerara con sinceridad la tierra donde convive con su familia, vecinos y amigos. Beethoven no hubiese tolerado políticos no cumplidores de sus promesas ni los que se comportaran de una manera autoritaria o injusta.

Este músico tan románticamente individualista y que amó tanto la libertad de sus semejantes como la suya propia, sigue tan vivo hoy día, que si pudiera votar, apostaría por un líder que defendiera la cultura, la originalidad creativa y el cuidado de la naturaleza. Y lo que es más importante, apoyaría a un gobernante que representara sin excepción a todos los hombres y mujeres, con independencia de la edad, nivel cultural, nivel musical, nacionalidad, condición, partido político y raza, entre otras.

Si Beethoven pudiera votar, puede que todos nos convirtiésemos en hermanos.

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El Mesías y la Navidad

El Mesías de Haendel se concibió inicialmente como ofrenda para la Semana Santa. Sin embago, es una de las obras más representadas en las fiestas navideñas. De hecho, la mayoría de los coros no profesionales incluyen esta composición en el repertorio que trabajan a lo largo de la temporada.

Las audiciones de El Mesías nos lo revelan como un oratorio sacro en el que el coro tiene un protagonismo esencial merced a su marcado impacto emocional. Se puede decir que la importancia del coro está por encima de la de los cantantes solistas.

El músico nacido en Halle fue un ejemplo de humanidad y caridad hacia los que les rodeaban, especialmente hacia los necesitados y los enfermos. A diferencia de Johann Sebastian Bach, la temática de los oratorios de Haendel se focaliza más en los sentimientos religiosos humanos que sobre la exaltación de Dios. Esta afirmación está perfectamente refrendada por el famoso “Aleluya” tan repleto de sentimientos de alegría o por el emotivo coro final del Amen.

El Mesías consta de tres partes: la profecía del nacimiento de Jesús, el sacrificio de éste hacia la Humanidad y finalmente, la Resurrección de Cristo. Este monumental oratorio se basa tanto en textos del Antiguo Testamento, como en Los Evangelios, Cartas de San Pablo a los Corintios y Apocalipsis, entre otras partes de la Biblia. El hecho de que existan pocas composiciones sacras escritas para estas fechas, contribuye a que El Mesías sea una obra ideal para ser representada en Navidad.

Les animo a visitar la Catedral de Murcia. Es Navidad y todos estamos citados con la espiritualidad que emana de El Mesías.

 

Miércoles 17 de Diciembre, 20:30 horas. El Mesías de Haendel. Coral Discantus y Orquesta Universitaria de la UCAM. Ángel L. Carrillo (direccción musical).

 

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Calma en la tormenta

La existencia de muchos compositores, como artistas que son, está salpicada de experiencias vitales con clara repercusión en su esfera interior. Entre los genios de la música de vida tormentosa, figura el maestro ruso Piotr Illich Chaikovski (1840-1893), tal y cómo hemos comentado en anteriores post de Música Inesperada.

El feliz periodo de la vida de Chaikovski que se inicia cuando es nombrado profesor de Armonía en el Conservatorio de Moscú (1866) se ve truncado en 1877 por un desgraciado matrimonio con una alumna suya llamada Antonina Ivanova Miliukova.  El tormento que padece tras su fracaso matrimonial y el temor a que su homosexualidad trascienda al complicado entorno social, lo lleva a una situación de profundo drama personal con graves repercusiones psicológicas.  

En 1878, Chaikovski se traslada a la localidad suiza de Clarens donde vive momentos de calma y felicidad que cristalizan en el Concierto para violín y orquesta en re mayor opus 35 y que tenemos la oportunidad de escuchar el próximo domingo en Murcia a cargo de la Orquesta Sinfónica de la Región de Murcia.

Rumen Cvetkov es el solista de viola de nuestra orquesta y un músico que ha interpretado obras en más de 35 países de cuatro continentes. Sobre el próximo programa de la ösrm, Rumen opina que “indiscutiblemente, Chaikovski es el compositor ruso más popular de su época y uno de mis músicos favoritos junto a Brahms y Schumann. Su concierto para violin y orquesta es de las obras de la rica tradición rusa que más me emociona a nivel personal. Es especial para mí porque es el primer concierto que recuerdo haber escuchado. El día de mi cuarto cumpleaños, mi padre me regaló un pequeño violín y un disco de vinilo de este concierto interpretado por David Oistrakh y que aún conservo.”  

Rumen nos explica que Chaikovski se encontraba muy deprimido tras el breve matrimonio con Antonina y en su estancia en Suiza intenta recuperar la inspiración: “Durante este tiempo es cuando Chaikovski se enamoró del violinista ruso Yosif Kotek, que le ayudó en la creación del concierto.”  

El concierto de violín de Chaikovski es tan difícil de interpretar que los dos primeros dedicatarios del mismo, el violinista Leopold Auer y el propio Kotek, lo desestiman de entrada por considerarlo intocable. En esta pieza tan cargada de energía vital y dinamismo, Rumen destaca “la famosa Canzonetta como verdadera culminación emocional y musical en la que compositor expresa que el amor no tiene fronteras y que la manera más pura de mostrarlo es mediante la música. La genial Canzonetta contiene un tema muy claro, simple y sincero que para mí es el punto focal del concierto. Además de la pasión que sentía por Kotek, Chaikovski tenía mucha nostalgia de Rusia y este movimiento refleja de una manera muy clara como echaba de menos su tierra.”

De origen búlgaro, Rumen Cvetkov debuta como solista a los 8 años y desde entonces ha visitado numerosas salas de concierto tan emblemáticas como la Berliner Philharmoniker Hall, Carnegie Hall (Nueva York), Wigmore Hall (Londres), Mozarteum (Salzburgo), Walt Disney Hall (Los Angeles), Pallacio de Bellas Artes (Mexico), Chicago Symphony Center, DESINGEL Concert Hall (Amberes) y Bulgaria Hall, entre otras. Ha sido dirigido por maestros de la talla de Bernard Haitink, Riccardo Chailly, Kent Nagano, Plácido Domingo, Rossen Milanov, Alan Gilbert y Zubin Mehta. Este último lo ha reclutado como viola solista invitado del Palau de les Arts Reina Sofia de Valencia.

En sus conciertos actúa con una viola exclusiva fabricada por el prestigioso Simon Schodler en 1785 y que se llama “El Tiempo” (The Time).

Domingo 23 de Noviembre de 2014, 20 horas. Concierto para violín y orquesta de Chaikovski y Sheherezade de Rimsky-Korsakov. Alena Baeva (violín). Orquesta Sinfónica de la Región de Murcia. Igor Dronov (director). Entradas: 20, 16 y 12 euros.

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