Todo a cien
Cuando escribía mis primeros artículos un cuarto de siglo atrás, estaba generalmente aceptado que había una cifra mínima de palabras con la que se consideraba que podías sobrevivir en la vida, expresándote en un castellano principiante. La cantidad de idioma necesario para, por ejemplo, dar órdenes sencillas a los perros o incluso hacer memorizar frases […]