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Carlos Escobar

Música inesperada

Surfeando con Rossini

Hay quien se pregunta qué tiene la ópera para atraer a las personas. El hecho de permanecer sentado y callado durante horas ante una historia de la que conoces todo el argumento parece inconcebible. Sin embargo, cualquiera de nosotros somos capaces de narrar una y otra vez un cuento ante la mirada de asombro de un niño boquiabierto. Y es que, desde la infancia, nos fascina que nos repitan historias si están bien aderezadas con magia e imaginación. 

Llega el fin de año y el momento de renovar las esperanzas en un futuro mejor. Para que se cumplan los sueños hay que gozar de buena salud y combinar genética, esfuerzo, suerte y sobre todo, determinación. Hoy hablamos de un personaje de la historia de la ópera que destaca por su decisión, carácter y asertividad bajo una apariencia bondadosa y de obediencia. 

Rosina es la protagonista femenina de El barbero de Sevilla, la ópera más célebre de Rossini con libreto de Sterbini, donde se suceden una serie de personajes y situaciones geniales hilados con melodías inolvidables. Ella es una bella e ingeniosa huérfana que está enamorada del Conde de Almaviva y tiene que lidiar con los deseos Don Bartolo, el viejo tutor que la cobijó desde niña, de desposarla.

Nuestra invitada de hoy es Ana Molina García, mezzosoprano lírica que completa su formación en la Escuela Superior de Canto de Madrid y que conoce muy bien a Rosina: “Es un personaje que me ha dado muchos quebraderos de cabeza. Hace dos años, Sara Almazán, mi profesora de canto de la Escuela Superior, me ofreció cantar la celebre aria de Rosina “Una voce poco fa”, pero no encontraba ningún parecido con ella como para  enfrentarme a este papel y abordar el personaje. Además, desde el punto de vista vocal, tenía una tesitura imposible para el punto en el que yo estaba, no tenía nada resuelto el tema de los agudos y decidí apartar el proyecto”.

Pero Una voce poco fa es el aria por excelencia de Rosina, con la que la protagonista se presenta de forma muy lucida en escena y con un final muy brillante. Por ello, Ana persistió en su empeño y al año siguiente los agudos se resolvieron y su profesora exclamó: ≪Oh Dios mío, qué gran momento≫ y le dijo que lo intentara de nuevo: “De repente, conecté con Rosina vocal y artísticamente. El proceso de aprendizaje duró todo el curso académico pero me ha ayudado mucho a aligerar mi voz, a meterme mucho más en la interpretación del personaje, a crecer y a divertirme, por fin, en escena. Hasta hoy, es el personaje con el que mejor he conectado y mejor me lo he pasado”.

Tanto es así, que Ana Molina presentó con éxito Una voce poco fa al examen final de tercer curso de la carrera. La existencia de nuestra mezzo invitada siempre ha estado ligada al canto. De niña ya lo hacía en en el colegio y en el coro de la iglesia, pero nunca pensó en dedicarse a esto: “Empecé mi carrera de Historia pensando en ser arqueóloga y me incorporé desde el primer curso al coro de la facultad. Me encantó ver que mi voz se desarrollaba y me apunté con la profesora de canto María Teresa Manzano, mi maestra desde hace diez años y a la que no creo que deje nunca. Yo todo lo que empiezo, lo termino”.

Tras completar en la Universidad Autónoma de Madrid el Grado en Historia (2015) y el Máster en Educación Secundaria Obligatoria (2019), Ana obtiene el Título Profesional de Canto en el Conservatorio Profesional Arturo Soria de Madrid (2020): “Actualmente estoy en la Escuela Superior de Canto de Madrid, y creo que una vez que te pica el gusanillo del canto, es muy difícil salir de ahí. Cada día aprendo y disfruto con todas las asignaturas. Esta carrera es un regalo para mí.”

Volviendo a Rosina, Ana Molina nos explica que para ella es una Colombina de la Commedia Dell´Arte: “Tiene inteligencia, ingenio, belleza y sabe de sus artes para conseguir lo que se propone. Rosina se va a salir con la suya y va a conseguir lo que quiere y a quien quiere, de manera que la presencia de Don Bartolo, que pretende casarse con ella, no es una amenaza para ella y convierte todo en una trama divertida donde sabemos que, al final, Rosina va a conseguir su objetivo”.

Para el largo trabajo de preparación de un papel como el de Rosina, la mezzosoprano madrileña tiene como estrategia la división en tres etapas de trabajo: mesa, partitura y artístico: “Durante el trabajo de mesa, te haces todas las preguntas que consideres necesarias para la construcción de tu personaje y con el libreto delante: ¿Quién eres?; ¿Qué haces en escena?; ¿Con quién estás?;…”

En una segunda fase, Ana analiza la estructura de la partitura y los pasajes más dificultosos: “A mí lo que más me cuesta es la línea, el darle dirección a la obra para que las frases no queden rotas. Esto fue lo más importante a la hora de trabajar el aria. A pesar que tengo facilidad con las agilidades, es muy importante ejecutarlas bien para que la voz fluya. En este sentido, me gusta el símil del surf en las olas. Cuando haces una agilidad, tienes que tener muy poco peso y sentir que surfeas cada nota dándole la adecuada línea y dirección”.

El aspecto artístico también fue un reto para Molina por el carácter del personaje: “Esto me resultó muy complicado porque una Colombina como Rosina tiene que ser fresca y al principio yo no conseguía esa frescura por ningún lado. Le daba mucho peso y la veía muy diferente a mi. Pero trabajando el papel, vi que tenía dentro de mí más cosas de Rosina de lo que yo pensaba. Lejos de ser una chica tontita, descubrí en Rosina a una mujer muy segura. Y lo que más me ayudó en la interpretación fue llevarla a la diversión. Me dije, ≪Ana, pásatelo bien, riéte y disfruta≫. Y eso me cambió la visión de todo.”

En el video adjunto, tienen una interpretación de Ana Molina de Una voce poco fa  Con este post les deseo a todos un Feliz Año Nuevo lleno de salud porque estoy seguro que si ponen la determinación de Ana  y de Rosina en sus proyectos, cumplirán sus sueños.

 

 

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por Carlos Escobar

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