La Verdad
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Categoría: ¿Cúal es su butaca?
La octava maravilla

dvorak_8058La escucha de obras clásicas es más gratificante a medida que entrenamos nuestro cerebro. Hay composiciones en las que descubrimos cosas nuevas con el paso de los años y quizás esa sea la esencia del arte. Sin embargo, hay partituras que desde la primera audición son una delicia para los sentidos. Se trata de grandes obras por su refinada técnica de composición y por su riqueza de recursos musicales en las que el creador mima en cada nota los oídos del público.

Una de las obras que mejor reflejan este hecho es la Octava Sinfonía en sol mayor (opus 88) de Antonin Dvorak (1841-1904) considerada como el paradigma de la admiración poética del hombre ante la Creación. El maestro checo escribió a lo largo de su carrera nueve sinfonías, como hicieron Beethoven, Schubert, Bruckner y Mahler y se caracterizó por combinar el modelo germánico con las melodías populares de su Bohemia natal.

La Octava Sinfonía fue estrenada por Dvorak en febrero de 1890 con mucho éxito. Sus cuatros movimientos son fantásticos con evocaciones a los grandes maestros como Beethoven, Brahms, Chaikovski, Schubert o Smetana. En ellos, escuchamos con especial agrado llamadas luminosas de la flauta, contracantos de los violines, marchas lentas y solemnes de instrumentos de metal, el lamento de las trompas, el canto melódico del oboe o la invitación a la danza de las trompetas, entre otras.

No podríamos imaginar esta octava maravilla de Dvorak sin los modelos de Beethoven y Brahms, pero el compositor checo fue único insertando melodías en su cristalina orquestación, llevándonos desde la alegría a la melancolía sin permitirnos elegir nuestro estado anímico.

El Dvorak de la Octava Sinfonía es un compositor muy equilibrado y espiritual que está disfrutando del verano en la localidad de Vysoka. Sin embargo, el maestro nos sorprende con su capacidad de innovar al iniciar el primer movimiento con una entrada que apenas sufre alteraciones cada vez que reaparece, con temas que se entremezclan sin orden jerárquico o con distintos estados anímicos a lo largo de la partitura. El temido crítico de la época, Eduard Hanslik, afirmó que “Dvorak es un gran artista que tiene muchos conocimientos aprendidos, pero que no ha sacrificado su espontaneidad y frescura. Su música es un refrescante soplo de innovación y originalidad”.

 

Viernes 20 de abril, 20h. Auditorio de Murcia. Concierto para clarinete y orquesta de Nielsen y Octava Sinfonía de Dvorak. Orquesta Sinfónica de la Región de Murcia. Pedro Franco (clarinete). Virginia Martínez (dirección). Charla preconcierto a las 19 horas.

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Partitura de afectos

stabat-materDurante el Barroco cobró mucha importancia la correlación entre los afectos o emociones y los aspectos armónicos, melódicos y rítmicos de las obras, de manera que el compositor se valía de acordes, intervalos, ritmos y acentos para construir el lenguaje de las pasiones.

La relación entre emociones y expresión musical ya surge en la Antigua Grecia, época donde ya se pensaba en la influencia que tenía la armonía en el estado de ánimo del oyente, pero es en el periodo barroco cuando se normaliza en la teoría de los afectos qué elementos musicales vocales iban asociados a determinadas pasiones tal y como figuraban en los tratados y diccionarios del momento.

Uno de los compositores que mejor manejó los affetti fue Giovanni Battista Pergolesi (1710-1736) en su magistral y emotivo Stabat Mater, obra que expresa con realismo los sufrimientos de la Virgen María ante la Cruz donde yacía su hijo. Pergolesi en sus últimas semanas de vida y con tan sólo 26 años fue capaz de humanizar sus melodías de manera que expresó con un lenguaje profano y perfectamente comprensible un tema tan sagrado como el del dolor maternal de la Virgen.

El Stabat Mater de Pergolesi se compone de 12 movimientos (7 duetos y 5 arias) que comienzan en la tenebrosa tonalidad de fa menor. La expresión del dolor de la Virgen está muy bien mostrada en las disonancias de los violines, pero además, el compositor italiano empleó figuraciones en staccato, melismas, trinos, apoyaturas, intervalos ascendentes y descendentes, pausas y síncopas, entre otros elementos, que hicieron que la línea vocal transmitiera al oyente las emociones contenidas en el texto.

Un recurso muy interesante es el acorde de sexta napolitana de la primera aria de soprano Cuius animan gementem (Del cual el alma sufriente) escrito sobre la palabra pertransivit (atravesó), una ejemplo de figuración expresiva que denota marcado patetismo y que es típica de la escuela napolitana donde se formó el músico.

Otro momento lleno de affetti es la otra aria de soprano Vidit suum dulcem natum (Vió a su dulce hijo), que describe el dolor de la Virgen ante su hijo crucificado. Las palabras de la cantante surgen acompañadas por el gemido de los violines y el latido de la cuerda grave para extinguirse más tarde sotto voce al final del movimiento.

Esta Semana Santa, la Orquesta de Jóvenes de la Región de Murcia prepara una prometedora versión del Stabat Mater de Pergolesi que tendremos la oportunidad de escuchar el Viernes Santo en Murcia y el Sábado Santo en Alcantarilla.

Es una excelente oportunidad para sumergirse en la música del compositor italiano y compartir sus affetti en una temática tan compleja y comprensible como es el dolor de una madre.

 

 

Viernes 30 de marzo, 21 horas. Iglesia de San Miguel. Stabat Mater de Pergolesi. Orquesta de Jóvenes de la Región de Murcia. María Eugenia Boix (soprano). Pedro Pérez (contratenor). Virginia Martínez (dirección musical).

Sábado 31 de marzo, 19 h. Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción de Alcantarilla. Mismo programa e intérpretes.

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El furor de la primavera

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El año que Manuel de Falla compone La vida breve y Thomas Mann escribe Muerte en Venecia, Igor Stravinsky estrena su obra más grandiosa en París. El 29 de mayo de 1913, la Ciudad de la luz es testigo de uno de los estrenos más polémicos de la historia de la música, la première de La consagración de la primavera, una obra revolucionaria que anticipa la catástrofe a la que van a parar las ilusiones de Europa.

En palabras de Eugenio Trías, la consagración es un “ballet ritual, ceremonial, una pieza escénica sagrada […] donde tierra y sol celebran mágicas nupcias”. Basada en un rito pagano, es una creación que supone un auténtico salto hacia la modernidad, con una serie de ritmos, acentos y pulsaciones que agitan el alma de una virgen sacrificial que baila hasta que un golpe de hacha orquestal concluye la obra.

La consagración de la primavera es un ballet que consta de dos partes, la Adoración de la tierra y el Sacrificio. Según confesó el propio Stravinsky, se le ocurrió mientras componía El pájaro de fuego y en una reunión preliminar con Nicolai Roerich, el responsable de la escenografía y del vestuario, se pensó llamar Vesna Sviaschennaia (Primavera sagrada), aunque luego Bakst, le daría el título definitivo con el que la conocemos hoy día.

Es curioso que una obra tan colosal fuese escrita por Stravinsky en una diminuta estancia de tres por tres metros donde apenas cabía un piano vertical de pared, el cual siempre mantenía silenciado. El músico quiso representar el despertar de la naturaleza, quizás rememorando sus recuerdos de infancia en San Petersburgo cuando de manera brusca irrumpía la violenta primavera rusa con los sonidos agudos e intensos que generaban las grietas de la gran capa de hielo formada sobre el río Neva.

Es complicado que los murcianos veamos a nuestros hijos y nietos patinar sobre un río Segura helado, pero  si sienten curiosidad por experimentar las emociones del deshielo de Igor Stravinsky y su magistral forma de mostrarnos la explosión de la naturaleza, aprovechen la oportunidad que asistir este fin de semana a una de las dos representaciones de La consagración de la primavera. Hoy viernes en el Auditorio Víctor Villegas y en la sesión matinal del domingo, en el Teatro Circo, donde la orquesta se dispondrá en círculo alrededor del público, como si de un verdadero ritual se tratase.

 

Viernes 16 de marzo, 20h. Auditorio Víctor Villegas. Canto fúnebre y La consagración de la primavera de Stravinsky. Concierto para violín y orquesta de Mozart. Orquesta Sinfónica de la Región de Murcia. Boris Belkin (violín). Virginia Martínez (dirección).

Domingo 18 de marzo, 20h. Teatro Circo. La Consagración de la primavera de Stravinsky. Orquesta Sinfónica de la Región de Murcia. Virginia Martínez (dirección).

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El violinista dialogante

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La interpretación musical es una forma de conversación entre músicos y público. Un diálogo al que todos estamos invitados dado el carácter internacional del idioma que se comparte. Esto ha sido y siempre será así, pero la verdadera interacción entre solista y orquesta sólo aparece tras el Barroco de la mano de autores como, por ejemplo, Wolfgang Amadeus Mozart que con tan sólo diecinueve años compone una joya artística como es el Concierto para violín número 3.

El hecho de que esta obra de estilo tan galante del genio de Salzburgo la programe la Asociación Promúsica es una feliz excusa para invitar a Música Inesperada a Antonio García Egea, un violinista de primer nivel que, tras comenzar sus estudios en su Cieza natal ha completado su formación en los conservatorios de Murcia, Mozarteum de Salzburgo y Royal de Bruselas.

Conozco a Antonio desde hace casi diez años y seguir su trayectoria me ha brindado muchas satisfacciones cada vez que ha sido justamente reconocido con premios como el de Promúsico del Año 2012, precisamente por la asociación que organiza el concierto de mañana.

A lo largo de este tiempo, García Egea ha sido dirigido por maestros como Valery Gergiev, George Prêtre, Riccardo Chailly, Vladimir Jurowski, Lorin Maazel, Zubin Mehta, Omer Meir Wellber, Nicola Luisotti o Plácido Domingo, entre otros. Desde 2010 hasta 2016 formó parte de la plantilla de la Orquesta de la Comunidad Valenciana del Palau de les Arts Reina Sofía y en agosto de 2015, gana por oposición la plaza de violinista en la Orquesta Sinfónica de Bilbao, donde desarrolla su carrera artística en el momento actual.

A pesar de todo este curriculum, me gustaría destacar la “buena madera” de la que está hecho este murciano en cuanto a humanidad y personalidad. Por ello es un placer hablar de música con él y descubrir aspectos del Concierto para violín número 3 de Mozart: “A los terrestres se nos escapa como una persona tan joven pudo componer esta obra. Hay que pensar que es una obra difícil para un violinista por el sonido, afinación y articulación y que por ello la piden en el proceso de admisión de todas las grandes orquestas del mundo”.

Antonio explica que la elección de interpretar este concierto entre los cinco que compuso en la misma época Mozart, la hizo Promúsica, “lo cual me pareció muy bien. Es una obra que los violinistas estudiamos en el último curso de carrera, como ocurre con la Partita número 3 de Bach y para interpretarlo con una orquesta detrás, se necesita mucha madurez profesional”.

En el escenario junto a García Egea estará Il Concerto Accademico, la excelente formación liderada por la experimentada violinista Margherita Marseglia. El papel de director musical en el concierto durante los fragmentos tutti  donde la voz solista no toca, la hará el propio Antonio. Para los que asistan a esta velada musical, él nos recomienda que estemos atentos a un momento especial: “En el primer movimiento, casi al final del desarrollo, pondré mi sello personal con unos ritardandi casi imperceptible que dan calma a la música”.

Hablando de improntas personales, este tercer concierto para violín de Mozart tiene dos cadencias al final de los dos primeros movimientos muy características del Clasicismo y que elige el solista: “Hay casi tantas cadencias como violinistas virtuosos, pero creo que se salen del espíritu de la obra. Por este motivo tocaré las dos de Sam Franko, que son las que, a mi criterio, más se acercan a Mozart”.

Desde estas líneas, les animo a redescubrir, una vez más, a Mozart. Regresar a la época del clasicismo de la mano de Antonio García Egea y de Il Concerto Accademico es disfrutar de una manera de vivir la música con frases de ocho compases, con melodías salpicadas con apoyaturas y trinos, con discretos vibratos de cuerda, pero, sobre todo, con una forma de acentuar y construir música sólo posible si asistimos a una conversación con el propio Mozart.
Lunes 19 de febrero, 20 h. Auditorio Víctor Villegas de Murcia. Música nocturna de Madrid de L. Boccherini, Concierto para violín y orquesta nº 3 K.216 de W.A. Mozart, Romanza en Do mayor Op.42 de J. Sibelius y Cuarteto nº1 “Sonata a Kreutzer” de L. Janacek. Il Concerto Accademico. Antonio García Egea (violín). Entrada 12 euros. Gratuita para socios de Promúsica.

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Acordes de fusión

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Decir que Cammerata es una formación emergente cuando sus músicos son profesionales de primer nivel y formados académicamente en los grandes templos de referencia europea, es referirse a la capacidad de este grupo artístico para reinventarse cada temporada.

El próximo miércoles 14, la música clásica y el jazz tienen una cita íntima, como si de una velada de San Valentín se tratase, propiciada por Cammerata y en la que participan músicos excepcionales en el arte de improvisar movimientos entre acordes, como son los miembros de la Pablo Martínez Jazz Band y el chelista Barnabas Hangony “Batio”.

Hemos tenido la oportunidad de conocer las impresiones de estos músicos antes del concierto y lo primero que llama la atención es su vinculación al mundo del jazz habiendo completado los estudios superiores de música clásica, gracias a la influencia que tuvo aquello que escucharon en casa desde pequeños. Así el trombonista Pablo José Martínez Hernández (Bullas, 1989) nos cuenta que: “En la adolescencia comenzó mi afición al jazz de la mano de mi padre, que también es músico. Estudié jazz de forma autodidacta durante unos años y al terminar los estudios superiores en música clásica, me trasladé a Amsterdam para completar sendos máster de jazz en trombón tenor y en trombón bajo”. Por su parte Batio (Eslovaquia, 1974), desde niño, ya escuchaba jazz: “Mi madre es una gran aficionada que ponía los LP’s casi a diario mientras organizaba la casa. Cantaba con naturalidad, facilidad y perfecto ritmo todas las improvisaciones de cada músico o cantante. La admiraba y me gustaba mucho. Hoy le tengo que agradecer haberme abierto el tercer oído (sonríe)”.

Batio, además de tocar el violonchelo en la Orquesta Sinfónica de Madrid y la Orquesta Sinfónica de Castilla y León, es miembro de la Orquesta BandArt y ya ha hecho muchos conciertos de fusión: “Me encanta. De hecho me dejan improvisar en una obra de Mozart la que tocamos con la BandArt”. Pablo además de dedicarse a la docencia, a la composición y a dar conciertos con la Pablo Martínez Flamenco-Jazz Band por toda Europa, colabora actualmente con la Orquesta Metropole de Holanda, formación mixta entre orquesta sinfónica y big band de jazz de gran prestigio y única en el mundo. No obstante, nos advierte que en el concierto con Cammerata “en realidad no habrá ninguna fusión a nivel estilístico, ya que vamos a tocar temas del repertorio estándar del jazz estadounidense acompañados por esta orquesta de cuerdas, pero será jazz a fin de cuentas”.
El programa propuesto por Cammerata tendrá dos partes, una con temas del propio Batio y otra de temas del repertorio estándar del jazz americano con el Pablo Martínez Quintet. Los temas seleccionados van a ser fácilmente reconocibles para el público y el propio Pablo señala que “el objetivo es que tanto público como músicos, pasemos una velada agradable, siempre buscando la belleza en la música”.

La armonía del jazz es una extensión de la armonía clásica, nos recuerda Pablo: “Una extensión en cuanto a que se ha llevado a otros terrenos estilísticos, pero no en cuanto a evolución. Los músicos de jazz no inventaron ningún acorde que no existiera anteriormente, hay doce notas y de ahí sale todo, la diferencia está en cómo se usen esos recursos”.

Es sorprendente que al transcribir las piezas de repertorio barroco, clásico o romántico en acordes propios del jazz, descubrimos que los compositores de estas épocas ya escribían música con alteraciones que consideramos modernas. “Es más, -aclara Batioen las partituras del Barroco, la línea de bajo está escrita con notas y una serie de números que se corresponden con grados (intervalos) de una escala o un acorde y que daban toda la libertad de improvisar al músico que las tocaba”.

Finalmente, les pido a Pablo y a Batio que nos sugieran las piezas que consideran ideales para improvisar. Los dos coinciden en que todas son ideales dependiendo de nivel y conocimiento de intérprete, pero que no hay nada como el blues para empezar.

¿No saben todavía qué regalar en San Valentín? Yo les sugiero adquirir un par de entradas para un concierto donde el jazz y la clásica compartirán una prometedora velada. Nunca se sabe hasta que punto una fusión tan apasionada es contagiosa.

Miércoles 14 de febrero, 20 h. Auditorio Víctor Villegas de Murcia. Cammerata, Pablo Martínez Jazz Band y Batio.

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Reencuentro vienés

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El programa que está preparando la Orquesta Sinfónica de la Región de Murcia (OSRM) para el próximo viernes es de excepción y eso se nota en el fenomenal ambiente que hay en los ensayos. Nuestros músicos están en forma y los refuerzos que complementan la plantilla se contagian rápidamente de este espíritu de trabajo tan necesario para afrontar una de las grandes obras del repertorio sinfónico.

La ampliación de plantilla afecta a varias secciones y el viernes tendremos en escena a cinco flautas, tres oboes más un corno inglés, cinco clarinetes, cuatro fagotes, cinco trompas, tres trompetas, tres trombones, una tuba, timbales, percusión, campanas, campanas de rebaño, guitarra, mandolina, dos arpas y la nutrida cuerda, además del bombardino que tocará un miembro de la Orquesta Nacional de España y que sustituye a la trompa tenor (tenor horn) de la familia de las tubas, que tan difícil es de encontrar en estas latitudes.

Uno de los atractivos del programa es la presencia de Kristina Suklar, concertino de la ORF-Orquesta Sinfónica de la Radio Vienesa y una de las mejores violinistas en su puesto en Centroeuropa. Formada en la Universidad de la Música y las Artes de Viena con el profesor Werner Hink y en la universidad homóloga de Graz con el profesor Tibor Varga, ha obtenido numerosos premios como el del concurso Fidelio, el Anton Bruckner de la Orquesta Sinfónica de Viena o el prestigioso Gradus and Parnasum en la capital de la música.

Kristina ha sido concertino en la Pacific Music Festival Orchestra de Japón, en la Filarmónica de Zagreb, en la UBS Chamber Orchestra y en la Vienna Chamber Orchestra. Ella no tiene problemas para tocar en distintas orquestas ya que la ORF-RSO es la más internacional de Austría, con un repertorio muy variado y de distintos estilos como el clásico, romántico, operístico, de películas, contemporáneo…

Cuando le pido a Kristina que cierre los ojos y me cuente cómo sabe que no está a frente de su orquesta, realmente la pongo en un aprieto del que no rehuye: “Es una respuesta difícil de dar ya que depende mucho del repertorio que se toque en ese instante. En general, la ORF-RSO tiene el típico sonido vienés especialmente en las cuerdas, que podríamos definir como dulce y equilibrado en su conjunto, aspecto que está dentro de la tradición musical del país. Personalmente, estoy impresionada con el nivel de los músicos de la OSRM y, en especial, con la calidad de la sección de viento.”

Kristina Suklar está preparando con nuestra OSRM la Séptima Sinfonía de Gustav Mahler, a la que considera un reto para cualquier músico de orquesta: “Los movimientos primero y último son muy diferentes a los tres centrales. Para un músico es una obra difícil de entender al principio y requiere de un tiempo para lograrlo. Tengo que reconocer que no es mi sinfonía favorita entre las de Mahler, porque para mí es algo caótica si la comparamos con las demás”.

PROMS, Viena 2009

PROMS, Viena 2009

Muchos de los lectores se preguntarán cómo es que una violinista del nivel de Suklar está esta semana en Murcia: “Hace 18 años, estudiando en Viena, me dirigió Virginia Martínez en un concierto del diploma interno en el que yo interpretaba el concierto de violín de Beethoven. Después volvimos a encontrarnos en los Proms de Viena, donde toqué bajo su dirección el concierto para violín eléctrico de Adams. Me ha llamado para tocar con la OSRM y aquí estoy, encantada. Virginia tienes todas las cualidades de una gran directora y me gusta mucho trabajar con ella”.

Nacida en Serbia en el seno de una familia de músicos, Kristina nos cuenta que empezó en la música cuando con cuatro años le dieron un violín para ver que hacía y, al parecer, lo cogió tan bien que le dijeron que debía estudiar el instrumento.

En Viena, Kristina vive cada semana de una manera distinta según el plan de trabajo de la orquesta. Además de compartir el tiempo libre con su novio, le encanta bailar salsa, cocinar, aprender idiomas y viajar: “Bueno, y disfrutar de la compañia de mi perro”, añade la violinista.

Realmente, somos muy afortunados por vivir en una ciudad de ambiente musical como Murcia, pero la presencia de Kristina Suklar capitaneando a la OSRM, es un motivo para sentirnos orgullosos de nuestra orquesta y de la gran directora que la hacer crecer día a día.

 

Viernes 9 de febrero, 20 h. Auditorio Víctor Villegas. Séptima Sinfonía de Mahler. OSRM. Virginia Martínez (dirección musical). Charla preconcierto a las 19:25h.

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