La Verdad
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Categoría: ¿Cúal es su butaca?
El violinista dialogante

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La interpretación musical es una forma de conversación entre músicos y público. Un diálogo al que todos estamos invitados dado el carácter internacional del idioma que se comparte. Esto ha sido y siempre será así, pero la verdadera interacción entre solista y orquesta sólo aparece tras el Barroco de la mano de autores como, por ejemplo, Wolfgang Amadeus Mozart que con tan sólo diecinueve años compone una joya artística como es el Concierto para violín número 3.

El hecho de que esta obra de estilo tan galante del genio de Salzburgo la programe la Asociación Promúsica es una feliz excusa para invitar a Música Inesperada a Antonio García Egea, un violinista de primer nivel que, tras comenzar sus estudios en su Cieza natal ha completado su formación en los conservatorios de Murcia, Mozarteum de Salzburgo y Royal de Bruselas.

Conozco a Antonio desde hace casi diez años y seguir su trayectoria me ha brindado muchas satisfacciones cada vez que ha sido justamente reconocido con premios como el de Promúsico del Año 2012, precisamente por la asociación que organiza el concierto de mañana.

A lo largo de este tiempo, García Egea ha sido dirigido por maestros como Valery Gergiev, George Prêtre, Riccardo Chailly, Vladimir Jurowski, Lorin Maazel, Zubin Mehta, Omer Meir Wellber, Nicola Luisotti o Plácido Domingo, entre otros. Desde 2010 hasta 2016 formó parte de la plantilla de la Orquesta de la Comunidad Valenciana del Palau de les Arts Reina Sofía y en agosto de 2015, gana por oposición la plaza de violinista en la Orquesta Sinfónica de Bilbao, donde desarrolla su carrera artística en el momento actual.

A pesar de todo este curriculum, me gustaría destacar la “buena madera” de la que está hecho este murciano en cuanto a humanidad y personalidad. Por ello es un placer hablar de música con él y descubrir aspectos del Concierto para violín número 3 de Mozart: “A los terrestres se nos escapa como una persona tan joven pudo componer esta obra. Hay que pensar que es una obra difícil para un violinista por el sonido, afinación y articulación y que por ello la piden en el proceso de admisión de todas las grandes orquestas del mundo”.

Antonio explica que la elección de interpretar este concierto entre los cinco que compuso en la misma época Mozart, la hizo Promúsica, “lo cual me pareció muy bien. Es una obra que los violinistas estudiamos en el último curso de carrera, como ocurre con la Partita número 3 de Bach y para interpretarlo con una orquesta detrás, se necesita mucha madurez profesional”.

En el escenario junto a García Egea estará Il Concerto Accademico, la excelente formación liderada por la experimentada violinista Margherita Marseglia. El papel de director musical en el concierto durante los fragmentos tutti  donde la voz solista no toca, la hará el propio Antonio. Para los que asistan a esta velada musical, él nos recomienda que estemos atentos a un momento especial: “En el primer movimiento, casi al final del desarrollo, pondré mi sello personal con unos ritardandi casi imperceptible que dan calma a la música”.

Hablando de improntas personales, este tercer concierto para violín de Mozart tiene dos cadencias al final de los dos primeros movimientos muy características del Clasicismo y que elige el solista: “Hay casi tantas cadencias como violinistas virtuosos, pero creo que se salen del espíritu de la obra. Por este motivo tocaré las dos de Sam Franko, que son las que, a mi criterio, más se acercan a Mozart”.

Desde estas líneas, les animo a redescubrir, una vez más, a Mozart. Regresar a la época del clasicismo de la mano de Antonio García Egea y de Il Concerto Accademico es disfrutar de una manera de vivir la música con frases de ocho compases, con melodías salpicadas con apoyaturas y trinos, con discretos vibratos de cuerda, pero, sobre todo, con una forma de acentuar y construir música sólo posible si asistimos a una conversación con el propio Mozart.
Lunes 19 de febrero, 20 h. Auditorio Víctor Villegas de Murcia. Música nocturna de Madrid de L. Boccherini, Concierto para violín y orquesta nº 3 K.216 de W.A. Mozart, Romanza en Do mayor Op.42 de J. Sibelius y Cuarteto nº1 “Sonata a Kreutzer” de L. Janacek. Il Concerto Accademico. Antonio García Egea (violín). Entrada 12 euros. Gratuita para socios de Promúsica.

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Acordes de fusión

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Decir que Cammerata es una formación emergente cuando sus músicos son profesionales de primer nivel y formados académicamente en los grandes templos de referencia europea, es referirse a la capacidad de este grupo artístico para reinventarse cada temporada.

El próximo miércoles 14, la música clásica y el jazz tienen una cita íntima, como si de una velada de San Valentín se tratase, propiciada por Cammerata y en la que participan músicos excepcionales en el arte de improvisar movimientos entre acordes, como son los miembros de la Pablo Martínez Jazz Band y el chelista Barnabas Hangony “Batio”.

Hemos tenido la oportunidad de conocer las impresiones de estos músicos antes del concierto y lo primero que llama la atención es su vinculación al mundo del jazz habiendo completado los estudios superiores de música clásica, gracias a la influencia que tuvo aquello que escucharon en casa desde pequeños. Así el trombonista Pablo José Martínez Hernández (Bullas, 1989) nos cuenta que: “En la adolescencia comenzó mi afición al jazz de la mano de mi padre, que también es músico. Estudié jazz de forma autodidacta durante unos años y al terminar los estudios superiores en música clásica, me trasladé a Amsterdam para completar sendos máster de jazz en trombón tenor y en trombón bajo”. Por su parte Batio (Eslovaquia, 1974), desde niño, ya escuchaba jazz: “Mi madre es una gran aficionada que ponía los LP’s casi a diario mientras organizaba la casa. Cantaba con naturalidad, facilidad y perfecto ritmo todas las improvisaciones de cada músico o cantante. La admiraba y me gustaba mucho. Hoy le tengo que agradecer haberme abierto el tercer oído (sonríe)”.

Batio, además de tocar el violonchelo en la Orquesta Sinfónica de Madrid y la Orquesta Sinfónica de Castilla y León, es miembro de la Orquesta BandArt y ya ha hecho muchos conciertos de fusión: “Me encanta. De hecho me dejan improvisar en una obra de Mozart la que tocamos con la BandArt”. Pablo además de dedicarse a la docencia, a la composición y a dar conciertos con la Pablo Martínez Flamenco-Jazz Band por toda Europa, colabora actualmente con la Orquesta Metropole de Holanda, formación mixta entre orquesta sinfónica y big band de jazz de gran prestigio y única en el mundo. No obstante, nos advierte que en el concierto con Cammerata “en realidad no habrá ninguna fusión a nivel estilístico, ya que vamos a tocar temas del repertorio estándar del jazz estadounidense acompañados por esta orquesta de cuerdas, pero será jazz a fin de cuentas”.
El programa propuesto por Cammerata tendrá dos partes, una con temas del propio Batio y otra de temas del repertorio estándar del jazz americano con el Pablo Martínez Quintet. Los temas seleccionados van a ser fácilmente reconocibles para el público y el propio Pablo señala que “el objetivo es que tanto público como músicos, pasemos una velada agradable, siempre buscando la belleza en la música”.

La armonía del jazz es una extensión de la armonía clásica, nos recuerda Pablo: “Una extensión en cuanto a que se ha llevado a otros terrenos estilísticos, pero no en cuanto a evolución. Los músicos de jazz no inventaron ningún acorde que no existiera anteriormente, hay doce notas y de ahí sale todo, la diferencia está en cómo se usen esos recursos”.

Es sorprendente que al transcribir las piezas de repertorio barroco, clásico o romántico en acordes propios del jazz, descubrimos que los compositores de estas épocas ya escribían música con alteraciones que consideramos modernas. “Es más, -aclara Batioen las partituras del Barroco, la línea de bajo está escrita con notas y una serie de números que se corresponden con grados (intervalos) de una escala o un acorde y que daban toda la libertad de improvisar al músico que las tocaba”.

Finalmente, les pido a Pablo y a Batio que nos sugieran las piezas que consideran ideales para improvisar. Los dos coinciden en que todas son ideales dependiendo de nivel y conocimiento de intérprete, pero que no hay nada como el blues para empezar.

¿No saben todavía qué regalar en San Valentín? Yo les sugiero adquirir un par de entradas para un concierto donde el jazz y la clásica compartirán una prometedora velada. Nunca se sabe hasta que punto una fusión tan apasionada es contagiosa.

Miércoles 14 de febrero, 20 h. Auditorio Víctor Villegas de Murcia. Cammerata, Pablo Martínez Jazz Band y Batio.

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Reencuentro vienés

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El programa que está preparando la Orquesta Sinfónica de la Región de Murcia (OSRM) para el próximo viernes es de excepción y eso se nota en el fenomenal ambiente que hay en los ensayos. Nuestros músicos están en forma y los refuerzos que complementan la plantilla se contagian rápidamente de este espíritu de trabajo tan necesario para afrontar una de las grandes obras del repertorio sinfónico.

La ampliación de plantilla afecta a varias secciones y el viernes tendremos en escena a cinco flautas, tres oboes más un corno inglés, cinco clarinetes, cuatro fagotes, cinco trompas, tres trompetas, tres trombones, una tuba, timbales, percusión, campanas, campanas de rebaño, guitarra, mandolina, dos arpas y la nutrida cuerda, además del bombardino que tocará un miembro de la Orquesta Nacional de España y que sustituye a la trompa tenor (tenor horn) de la familia de las tubas, que tan difícil es de encontrar en estas latitudes.

Uno de los atractivos del programa es la presencia de Kristina Suklar, concertino de la ORF-Orquesta Sinfónica de la Radio Vienesa y una de las mejores violinistas en su puesto en Centroeuropa. Formada en la Universidad de la Música y las Artes de Viena con el profesor Werner Hink y en la universidad homóloga de Graz con el profesor Tibor Varga, ha obtenido numerosos premios como el del concurso Fidelio, el Anton Bruckner de la Orquesta Sinfónica de Viena o el prestigioso Gradus and Parnasum en la capital de la música.

Kristina ha sido concertino en la Pacific Music Festival Orchestra de Japón, en la Filarmónica de Zagreb, en la UBS Chamber Orchestra y en la Vienna Chamber Orchestra. Ella no tiene problemas para tocar en distintas orquestas ya que la ORF-RSO es la más internacional de Austría, con un repertorio muy variado y de distintos estilos como el clásico, romántico, operístico, de películas, contemporáneo…

Cuando le pido a Kristina que cierre los ojos y me cuente cómo sabe que no está a frente de su orquesta, realmente la pongo en un aprieto del que no rehuye: “Es una respuesta difícil de dar ya que depende mucho del repertorio que se toque en ese instante. En general, la ORF-RSO tiene el típico sonido vienés especialmente en las cuerdas, que podríamos definir como dulce y equilibrado en su conjunto, aspecto que está dentro de la tradición musical del país. Personalmente, estoy impresionada con el nivel de los músicos de la OSRM y, en especial, con la calidad de la sección de viento.”

Kristina Suklar está preparando con nuestra OSRM la Séptima Sinfonía de Gustav Mahler, a la que considera un reto para cualquier músico de orquesta: “Los movimientos primero y último son muy diferentes a los tres centrales. Para un músico es una obra difícil de entender al principio y requiere de un tiempo para lograrlo. Tengo que reconocer que no es mi sinfonía favorita entre las de Mahler, porque para mí es algo caótica si la comparamos con las demás”.

PROMS, Viena 2009

PROMS, Viena 2009

Muchos de los lectores se preguntarán cómo es que una violinista del nivel de Suklar está esta semana en Murcia: “Hace 18 años, estudiando en Viena, me dirigió Virginia Martínez en un concierto del diploma interno en el que yo interpretaba el concierto de violín de Beethoven. Después volvimos a encontrarnos en los Proms de Viena, donde toqué bajo su dirección el concierto para violín eléctrico de Adams. Me ha llamado para tocar con la OSRM y aquí estoy, encantada. Virginia tienes todas las cualidades de una gran directora y me gusta mucho trabajar con ella”.

Nacida en Serbia en el seno de una familia de músicos, Kristina nos cuenta que empezó en la música cuando con cuatro años le dieron un violín para ver que hacía y, al parecer, lo cogió tan bien que le dijeron que debía estudiar el instrumento.

En Viena, Kristina vive cada semana de una manera distinta según el plan de trabajo de la orquesta. Además de compartir el tiempo libre con su novio, le encanta bailar salsa, cocinar, aprender idiomas y viajar: “Bueno, y disfrutar de la compañia de mi perro”, añade la violinista.

Realmente, somos muy afortunados por vivir en una ciudad de ambiente musical como Murcia, pero la presencia de Kristina Suklar capitaneando a la OSRM, es un motivo para sentirnos orgullosos de nuestra orquesta y de la gran directora que la hacer crecer día a día.

 

Viernes 9 de febrero, 20 h. Auditorio Víctor Villegas. Séptima Sinfonía de Mahler. OSRM. Virginia Martínez (dirección musical). Charla preconcierto a las 19:25h.

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Albricias por Navidad

img-5721_origHubo un época en la que a la primera persona que daba una feliz noticia se le compensaba con regalos. Estos obsequios, llamados albricias, en cierto modo eran esperados por el portador de la buena nueva.

El ensemble Cantoría no deja de sorprendernos con nuevos y atractivos proyectos en su segundo año de andadura artística desde su fundación en 2016. Este año ha sido especialmente productivo para el grupo vocal especializado en Música Antigua y además de la selección para el programa International Young Artist´s Presentation de Amberes (Bélgica), para las residencias de la Cité de la Voix de Vézelay y para el programa de ensambles europeos emergentes Eeemergin de 2018.

Este reconocimiento de Cantoría como grupo emergente europeo es excepcional ya que sólo otros cinco ensembles han sido seleccionados para este programa de actividades de promoción con residencias, de elaboración de soportes audiovisuales y de conciertos en distintos festivales internacionales.

Como comentábamos en otros post, el ensemble Cantoría surge a partir del Festival de Música Antigua de Sierra Espuña que organiza Early Music Proyect. Esta plataforma completa su incesante actividad de promoción artística con una ardua tarea de investigación sobre partituras de la época medieval y renacentista en nuestra región. Así, dos de sus integrantes, Ignacio López y Miguel Martínez han descubierto entre los documentos del Archivo Regional de la Región de Murcia tres obras completas de música sacra (la secuencia Dies Irae de un requiem y dos antífonas procesionales) junto a varios fragmentos de otras composiciones.

La Navidad todavía no ha terminado. Al menos, hasta que Cantoría ofrezca el último de sus cuatros conciertos navideños, no debemos desconectar de este espíritu que tanto ayuda la música a definir.

Mañana viernes, en el Palacio Episcopal, la soprano Isabel Alonso, el contratenor Samuel Tapia, el bajo Valentín Miralles y el tenis y director musical Jorge Losana, interpretarán villancicos pertenecientes al Cancionero de Uppsala, por ser en esta universidad sueca donde se encontró hace 100 años el único ejemplar de esta recopilación de villancicos. Conocido también como Cancionero de Venecia (lugar de su publicación en 1556) o Cancionero del Duque (por haber sido recopilado en la corte valenciana de Fernando de Aragón, Duque de Calabria), incluye 70 villancicos de pequeño formato y de distintos autores, de entre dos y cinco voces.

Los villancicos que se interpretarán son “Dadme albricias, hijos de Eva”, “Riu Riu Chiu”, “E la don don Verges María”, “Me soy la morenica”, “Rey a que reyes adoran”, con temáticas referentes al nacimiento del Mesías prometido, la adoración de los Reyes Magos y textos del Antiguo Testamento.

 

Viernes 5 de enero, 20:30h. Palacio Episcopal de Murcia. Concierto de Navidad “¡Dadme albricias!”. Ensemble Cantoría. Entrada libre hasta completar aforo.

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Ímpetu proporcionado

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La simbiosis entre Navidad y música que propone en diciembre el Cuarteto Saravasti alcanza su mayoría de edad. En esta XVIII edición del Concierto Extraordinario de Navidad son Haydn, Beethoven y Brahms los compositores que cierran los actos de celebración del XX Aniversario de la formación camerística murciana.

El programa incluye el célebre Quinteto para piano y cuarteto de cuerda en Fa menor, opus 34 de Brahms y la intérprete invitada para la ocasión es Marta Liébana (Madrid, 1985), una pianista formada en Getafe, Madrid, Helsinki y Amsterdam, que junto al Cuarteto Saravasti, ofrecerá una de las obras más importantes de la música de cámara.

Marta nos explica que este quinteto para piano y cuerdas es especial por su complejidad armónica, dificultad técnica y el genial balance entre cuerdas y piano: “No hace falta ser músico profesional para que los colores y lugares a los que Brahms nos lleva en este quinteto resulten sorprendentemente enérgicos, oscuros y sensuales. El oyente solo tiene que abrirse y dejarse emocionar”.

Esta composición tan singular hay que valorarla en conjunto y Marta Liébana destaca su ritmo y continuidad melódica: “Brahms era un apasionado de las síncopas y entrelazaba continuamente las melodías”. Esta profesora de piano del Conservatorio de Amsterdam, aclara que su papel es este quinteto no es ni principal ni secundario: “El piano es, desde mi punto de vista, otro cuarteto. La obra fue ideada inicialmente por el compositor como un quinteto de cuerdas, luego como sonata para dos pianos y, finalmente, como quinteto con piano”.

Marta Liébana ha llevado su música al Conservatorio Reina Sofía de Madrid, a la Fundación Botín y Teatro Ateneo de Santander, la Concertgebouw Kleine Zaal de Amsterdam y ha trabajado en la De Nederlandse Opera (DNO), Opera Studio in Amsterdam, la Opera op Zak y la Opera 2Day in The Hague, entre otras. En el quinteto de Brahms destaca el principio y el final del cuarto movimiento: “Un comienzo indeciso, frustrado y extremadamente contenido que abre paso a un bellísimo tema liderado por el chelo. En el final, que parece que nunca acaba, Brahms sorprende al pedirnos más tanto a los intérpretes como a los oyentes”.

Liébana es una pianista con una formación muy completa y variada. Fuera de nuestras fronteras, ha aprendido a lidiar con la presión inherente al alto nivel musical que la rodea, sin que esto le resulte un reto destructivo: “Allí los conservatorios son universidades respetadas a nivel nacional e internacional, donde es posible llevar a cabo cualquier idea o proyecto interesante. La administración no está para dificultar la cultura, sino para promoverla y esto se refleja en las ganas de los profesores y las instalaciones y facilidades que tienen los estudiantes. En España tenemos muy buenos músicos y profesores, pero poca gente interesada en promover la excelencia”.

Haber conocido a gente de todos los lugares y escuelas, ha sido algo extremadamente enriquecedor para Marta, que se siente más apreciada fuera de España que dentro: “Son lugares donde no tiene tanta relevancia con quién hayas estudiado, ya que si eres trabajadora y con ganas de hacer música, te dan oportunidades”.

Le he pedido a Marta que nos dibuje una pincelada de lo que es su vida como profesora en el Conservatorio de Amsterdam: “En las semanas que no hay conciertos o proyectos extraordinarios, toco los lunes y jueves en la Academia de Ópera de Amsterdam. Los martes, miércoles y viernes doy clase de piano y de piano complementario y los fines de semana acompaño a violines, violas y chelos. Aprovecho el tiempo que tengo antes y después de las clases para preparar los conciertos, ¡si no llevo tocando ya ese día diez horas!”

Marta Liébana fue una de las 12 pianistas seleccionadas entre 160 de todo el mundo para la edición de 2011 del Concurso Internacional de Piano de Santander Paloma O´Shea. Una tarjeta de presentación así, la hace merecedora de esta invitación para tocar con un cuarteto de la categoría de Saravasti.

No sean tan inocentes como para perderse este concierto…

 

Jueves 28 de diciembre, 20 horas. Haydn, Cuarteto de cuerda en Re mayor Op.33 nº6. Beethoven, Cuarteto de cuerda en La mayor Op.18 nº5. Brahms, Quinteto con piano en Fa menor Op.34. Cuarteto Saravasti. Marta Liébana (piano). Entradas: 12 euros, Estudiantes: 6 euros.

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De la mano de pianistas (y III)

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Federico Chopin (1810-1849) fue uno de los grandes músicos de la historia que se dio a conocer en Centroeuropea a los diecisiete años con una obra muy del gusto de la época. De la mano de Don Giovanni y Zerlina, dos interesantes personajes creados por Mozart, el compositor polaco escribió las Variaciones sobre Là ci darem la mano para piano y orquesta opus 2, del célebre dueto del primer acto de la ópera Don Juan.

Chopin escribe esta obra siguiendo un patrón muy clásico y la estructura en introducción, tema, cinco variaciones y finale, pero emplea la tonalidad de Si bemol mayor, es decir, eleva medio tono la original de la ópera de Mozart.

El estilo brillante del compositor nacido cerca de Varsovia está presente en cada compás de la partitura, aunque ya nos adelanta muchas cosas de las que veremos en el Romanticismo. De hecho, Robert Schumann quedó tan impresionado por la obra que publicó en la Berliner Allgemeinen Musikzeitung su famosa exclamación: “¡Señores, descubrámonos, un genio!”.

La obra se estrenó el 11 de agosto de 1829 en el Theater am Kärntnetor de Viena con el propio Chopin al piano. La primera variación tiene un carácter brillante, mientras que la segunda es rápida y tiene un movimiento regular y constante. La tercera variación es realmente un estudio para piano solo y la cuarta debe ser interpretada con bravura, dando la impresión de que Chopin la hubiera escrito para violín en lugar de piano. Tras un fragmento orquestal aparece la quinta variación que es la única escrita en modo menor. Este adagio va seguido en attaca por el finale donde los ritmos de Mozart adquieren un toque de polonesa, llena de brillantez y bravura.

La pianista Galina Zhukova interpretará esta obra en el concierto de ClaMo Music y nos llevará de la mano entre los dos extremos en los que se mueve la ópera original de Mozart: la alegría y lo demoniaco. Como decía Jachimecki: “Cualquiera que conozca Don Giovanni, comprenderá perfectamente lo que Chopin deseó expresar aquí.”

 

Viernes 15 de diciembre de 2017, 19 horas. Variaciones de “La ci darem la mano” de Chopin, Concierto para piano opus 16 de Grieg, Concierto para piano número 3 y Variaciones sobre un tema de Paganini de Rachmaninov. Galina Zhukova y Konstantinos Destounis, Marina Kan Selvik y Vivianne Cheng (pianistas).  Orquesta Sinfónica de la Región de Murcia. Gonzalo Berná (director). Entradas: desde 10 a 30 euros.

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