La Verdad

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Categoría: ¿Cúal es su butaca?
Triple intención

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Uno de los músicos más interesantes de la época soviética es Dmitri Kabalevsky (1904-1987) del que se cumple en este año el 30º aniversario de su fallecimiento, motivo por el que se ha programado uno de sus conciertos de violonchelo en el ciclo Promúsica de Aguilas.

Puede decirse que Kabalesvky es un músico ligado al número 3, ya que en 1948 compuso un trío de obras consecutivas (conciertos para violín nº 1, concierto para violonchelo nº 1 y concierto para piano nº 3. que forman un ciclo muy particular dedicado a la juventud soviética y con el que se presentó a un concurso.

La estructura de concierto estándar de tres movimientos, Kabalevsky la extiende a la estructura general del ciclo. Así, el primer concierto de violín, sería el equivalente al primer movimiento rápido de un concierto convencional. El primer concierto para vilonchelo tiene un claro carácter lírico y sería el representante del movimiento intermedio lento. Por último, el tercer concierto para piano tiene el carácter brillante con el que terminan estas composiciones.

Kabalevsky fue profesor de música en el Conservatorio de Moscú y ya desde joven destacó por su vocación docente con los alumnos más pequeños. Para conocer mejor su obra, hablamos con Gonzalo Meseguer, el solista que lo interpretará en el Auditorio Infanta Elena de la localidad costera.

Gonzalo nos explica que “es un concierto donde hay un dialogo constante entre el violonchelo e instrumentos de viento, así como entre el violoncello y la orquesta (concertante). Para él, en el primer movimiento tanto el clarinete como la flauta tienen un papel principal, mientras que en el segundo movimiento el protagonismo lo comparten fagot y la trompa. Finalmente, en el 3º movimiento, recobra el protagonismo el clarinete que introduce el movimiento para luego dar paso al violonchelo”.

Profundizano en aspectos musicales, Gonzalo Meseguer nos aclara que “Kabalevsky escribe un motivo que desarrolla y al que se le incorporan otros motivos, lo que unido a cambios de tempo en acelerando, termina con un tutti orquestal que es el epicentro del 1º y 3º movimientos. En el segundo movimiento la cadenza del solista tiene un lirismo conmovedor que nos acerca al climax orquestal.”

Es concierto para violonchelo nº 1 es una excusa perfecta para pasar una estupenda tarde en Águilas y descubrir a un músico que fue contemporáneo de Shostakovich y, aunque menos conocido, fue interpretado en Estados Unidos con éxito.

23 de junio, 21 h. Auditorio Infanta Elena de Águilas. Adagio para cuerdas de Barber, Concierto nº 1 para violonchelo de Kabalevsky y Música de cine. Orquesta Sinfónica de la Región de Murcia. Gonzalo Meseguer Luján (chelo) y Virginia Martínez (dirección musical).

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Música a la carta

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En Murcia hay edificios como el Teatro de Romea, el Palacio Campuzano o la Casa Díaz-Cassou donde viven espíritus cuyo halo de misterio perdura en el tiempo. Otros edificios, como el Auditorio Víctor Villegas, están habitados desde su construcción por personas de carne y hueso que son parte de se esencia. Precisamente hoy conversamos con el competente y afable director de programación cultural del emblemático edificio, que ya deambulaba por sus pasillos antes de su inauguración.

José Francisco Burgos es Licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de Murcia y violinista miembro fundador de la Orquesta de Jóvenes de la Región de Murcia. Desde entonces, su vena organizativa le ha llevado a formar parte de los equipos de coordinación de la Orquesta Región de Murcia y del extinto Festival Internacional de Orquestas Jóvenes, entre otras actividades.

Burgos presentó la semana pasada, junto al Consejero de Cultura y a la directora de la OSRM, la programación de conciertos sinfónicos y de danza del Auditorio Víctor Villegas para el próximo curso. Le pregunto sobre cuándo y cómo planifica todas estas actividades: “Normalmente comenzamos examinando las ofertas que llegan de orquestas foráneas, ya sean extranjeras o españolas de titularidad pública. En una primera criba se descartan los proyectos inviables por razones económicas, de programación o de calendario, en el caso de que existan ya reservas para congresos. Por último, se seleccionan definitivamente aquellos conciertos que estimamos más convenientes por la calidad y el prestigio de los músicos, por el programa propuesto y por la sinergia con otras producciones del auditorio, entre otros motivos”.

José Francisco aclara que la directora de la OSRM, Virginia Martínez, y su comisión artística, diseñan todos los programas, solistas y directores invitados para la siguiente temporada, hasta completar así los más de 60 conciertos que la agrupación regional lleva a cabo cada curso.

Ante mi curiosidad por el grado de coordinación que existe con otros auditorios para traer orquesta que están de gira por el país, Burgos reconoce que apenas hay contactos: “Hay que tener en cuenta que cada centro tiene características singulares por presupuesto, público, hábitos de consumo cultural o contenidos de programación. A veces, incluso entramos en dura competencia para optar por un proyecto especial que dispone de pocos días de gira por nuestro país. Pongamos por ejemplo la próxima visita a España de la Orquesta de París con Maria Joao Pires y Daniel Harding con un programa de lo más apetecible que sólo se podrá escuchar en L´Auditori de Barcelona, el Auditorio Nacional de Madrid, en Auditorio Príncipe de Asturias de Oviedo y en los auditorios de Zaragoza y Murcia”.

Invitar a un músico de primer nivel para tocar como solista o dirigir nuestra orquesta es posible según el programador del Auditorio, siempre que se haga con suficiente antelación: “Depende de la disponibilidad económica, pero hay que recordar que con la OSRM han colaborado nombres de primera línea internacional como los violonchelistas Mischa Maisky, Steven Isserlis o Sol Gabeta; cantantes como Montserrat Caballé, Ana María Sánchez, Aquiles Machado, Carlos Álvarez, Ainhoa Arteta o María José Montiel; pianistas como Javier Perianes, Gabriela Montero, Boris Giltburg o Joaquín Achúcarro; violinistas tales que Ilya Gringolts, Alena Baeva o Leticia Moreno y directores como Robert Cohen, Dorian Wilson, Alexander Vedernikov, Tamás Vásáry, Alexander Sladkovsky, Manuel Hernández Silva y Dirk Vermeulen, entre otros.”

Es muy frecuente que los músicos invitados se dirijan a la OSRM reconociendo que volverían encantados para trabajar en otro programa. También esto llega a oídos de la unidad de programación del Auditorio: “Desde luego que sí. Creo que en las últimas temporadas la OSRM ha experimentado un considerable avance en su madurez artística y siempre escuchamos con atención los comentarios elogiosos y los juicios de valor sobre lo que debemos mejorar en opinión de los solistas y directores invitados”.

Según Burgos, nuestra orquesta está encauzada por el buen camino y las valoraciones positivas la han llevado a crecer, temporada tras temporada, en el entusiasmo por trabajar cada día mejor, entusiasmo que contagian al siguiente director o solista invitado: “Y por supuesto, todos ellos marchan de Murcia manifestándonos su deseo de volver a colaborar pronto con la OSRM”.

A lo largo de 22 años, José Francisco Burgos ha vivido experiencias inolvidables como el elogioso comentario de Celibidache ante sus músicos de la Filarmónica de Munich sobre la magnífica acústica de la sala el día de su inauguración. Otra curiosa anécdota la protagonizó unos recién casados que vinieron directamente ataviados de novios para escuchar la marcha nupcial de El Sueño de una noche de verano. También se produjo un despiste al recoger a Vladimir Spivakov, que esperó pacientemente más de dos horas en el aeropuerto de San Javier porque el coche que se le envió se había dirigido al de Alicante: “En fin, poca cosa… Somos un auditorio modesto en anecdotarios y, gracias a Dios, con ninguna mala experiencia en este sentido”.

Al final de cada temporada José Francisco Burgos compensa la intensidad de su trabajo con la gratificante respuesta del público. Desde estas páginas, le felicito por su pasión por la música y su buen hacer como programador, lo que se ha visto refrendado en la apasionante apuesta para la próxima temporada. En otro post hablaremos de los textos de Burgos que han sido ilustrados por la música del compositor murciano Miguel Franco.

 

Nota: El plazo para renovar los abonos para la temporada 2017-18 finaliza el 14 de julio.

A partir del 18 de julio pueden obtenerse los nuevos abonos.

Más información en auditoriomurcia.org.

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El concepto Mozart

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Cuando se dice que una música suena a Mozart equivale a considerar que sus intérpretes son fieles a un estilo muy peculiar, característico y fácilmente reconocible al oyente. Escuchar al genio de Salzburgo es tan agradable a nuestros sentidos que podría pensarse que es una música sencilla de interpretar, cuando más bien es todo lo contrario.

Mañana miércoles en el Real Casino de Murcia, dos profesores del Conservatorio Superior de Música de Murcia y excelentes músicos, interpretarán las sonatas de violín y piano de Wolfgang Amadeus Mozart y César Franck. La velada musical que se ha programado en la Sala Alta del emblemático edificio del centro de la ciudad, contará con la participación del violinista Joaquín Palomares y de la pianista Pilar Valero Abril.

Siento una especial predilección por estas sonatas de Mozart porque en 1991, poco antes de marchar a Alemania para completar mi formación como otorrinolaringólogo, las escuché en Murcia interpretadas precisamente por Joaquín Palomares, de manera que el primer álbum en CD que compré en el extranjero fue el que contiene toda la colección.

Comentando con Pilar y Joaquín cómo consiguen que esta música suene a Mozart, el profesor y solista de violín aclara que “a Mozart hay que interpretarlo sin excesos y con gran rigor. Una excesiva carga emocional repercutiría en su simplicidad, su atributo más preciado”. Palomares insiste además en que el control del volumen sonoro y la nitidez de la articulación son fundamentales para que “esta música de trazo fino transmita al oyente la pureza de su mensaje”.

Pilar Valero nos explica que la dificultad en tocar la música del compositor austríaco está en lograr el equilibrio tanto en la forma como en el fondo: “En Mozart todo está integrado armoniosamente a diferencia de los grandes contrastes dinámicos y elementos expresivos propios de otros músicos como Beethoven, Schumann o Liszt”. La pianista se refiere a tratar la emoción y la razón en un balance perfecto para conseguir que “la simetría, la perfección formal o la estructura tengan una apariencia de simplicidad cantabile, al tiempo que escondan la enorme hondura y el conocimiento del alma humana”.

Joaquín y Pilar piensan que el concierto va a resultar muy grato a los oídos del público. En la segunda parte está programada la Sonata para violín y piano en La Mayor de Franck, famosa por ser el regalo de boda del compositor para su íntimo amigo y violinista Eugene Ysaye y ser luego inmortalizada por Marcel Proust en En busca del tiempo perdido, donde describe con especial sutileza las emociones que despierta la obra en uno de los personajes.

Para Palomares, la sonata de Franck “tiene una escritura más terrenal y a través de sus notas musicales percibimos los sentimientos más profundos del ser humano como son el deseo del adolescente, la pasión adulta, la serenidad de la madurez o la plenitud en el ocaso de la vida”.

Espero que disfruten de este atractivo concierto.

 

Miércoles 7 de junio, 20h. Real Casino de Murcia. Sonatas para violín y piano de Mozart y Franck. Joaquín Palomares (violín), Pilar Valero (piano). Entrada 10 euros, reducida para estudiantes y para socios de la institución.

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Fantasía bilingüe

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Cuando la fusión de lenguajes y estilos musicales se realiza con sabiduría y equilibrio el resultado artístico es sorprendente. Heitor Villalobos (1837-1959) compuso más de mil obras y destacó especialmente por su capacidad de sintetizar la música popular brasileña con la occidental.

El próximo viernes, en el concierto que tendrá lugar en el Museo del Enclave Muralla de Molina de Segura (MUDEM) tenemos la oportunidad de escuchar la Bachiana Brasileira número 6 del compositor nacido en Río de Janeiro. Esta partitura fue escrita para dos instrumentos, la flauta travesera y el fagot.

Marco Antonio Clemente Griñán (Rafal, Alicante), profesor de fagot de la OSRM y del Conservatorio de Música Maestro Jaime López de Molina de Segura, interpreta junto al flautista Francisco Javier Paternáin Peñarrubia esta enigmática y complicada obra con la que se cierra el concierto. Nos cuenta que esta obra “es una mezcla del contrapunto barroco y el lenguaje moderno brasileño y que, según el día, puede ser interpretada de una forma diferente, a diferencia de lo que ocurre con obras del repertorio más clásico”.

Para Marco las dos partes de la obra son muy interesantes: “El primer tiempo comienza con una lenta y romántica melodía del fagot sobre la que sobre vuela un acelerado ritmo de semicorcheas de la flauta. Creo que es la parte más atractiva para el oyente.”

Villalobos compuso su serie de nueve Bachianas Brasileiras a partir de 1930, tras sus dos estancias parisinas que tanto marcaron su forma de entender la música. La que se ha programado en el MUDEM tiene un segundo tiempo llamado Fantasía de la que Marco Clemente destaca “el ritmo que marca el fagot y como va desarrollándose el movimiento, en el que hay interesantes solos a modo de cadencia de los dos instrumentos”.

La Bachiana Brasileira número 6 es especialmente complicada para el flautista, según explica el músico, que nos adelanta que dispondrán una única partitura con las dos voces a lo largo de cuatro atriles: “No hay compases de espera para los instrumentos y disponer de las dos voces facilita la coordinación en el dúo.”

Les animo a descubrir una música distinta. Puede que el lenguaje neoclásico sea complicado a priori, pero hay que ser valiente cuando la música es de tanta calidad.

 

Viernes 2 de junio, 20 h. Molina de Segura. Auditorio “Virginia Martínez Fernández” del MUDEM. Trío Kegelstatt de W. A. Mozart, Trío de G. Kummer y Bachiana Brasileira número 6 de H. Villalobos. Antonio José García Ramón y Juan Antonio Álvarez García (clarinetes), Raúl Céspedes Cascales (viola), Marco Antonio Clemente Griñán (fagot) y José Vicente Riquelme Ros (piano). Entrada libre hasta completar aforo.

 

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La conexión natural

 

 

El concierto de violonchelo por antonomasia es el que compuso Antonin Dvorak en el invierno de 1894-95. Esta obra supuso un hito en la historia del instrumento al suponer una revolución para el mismo y convertirse  en una obra tan popular como su Sinfonía del Nuevo Mundo.

El próximo miércoles, Lorenzo Meseguer y la OSRM dirigida por Virginia Martínez nos ofrecen su versión del Concierto para violonchelo y orquesta en si menor, opus 104 de Dvorak, así que les he pedido a la directora titular y a cinco de los profesores que tocarán la obra, que formulen al intérprete una serie de preguntas que nos acerquen a esta espléndida composición y nos muestren la visión y la personalidad de Lorenzo Meseguer.

Daniele Pagella es violista de la OSRM comenta el hecho de que el concierto de Dvorak lo estrenara en 1896 Leo Stern cuando inicialmente fue escrito para el famoso chelista checo Hanus Wihan. Este último había propuesto modificaciones que no fueron del agrado del compositor pero que despiertan la curiosidad de Pagella sobre si hubiesen mejorado el concierto. Para Lorenzo, “la propuesta de Wihan que aparece en las partituras del editor Simrock intenta facilitar los pasajes más complejos e incluye una cadencia final que finalmente descartó Dvorak. En su lugar retoca el final del concierto añadiendo sesenta compases más a modo de epílogo y oda a Josefine Kounicova, su amor de juventud que acababa de fallecer”. Meseguer opina que esta obra se puede considerar como una sinfonía concertante de peculiar estructura, con una introducción de casi cuatro minutos donde clarinete y trompa exponen los dos grandes temas para ceder el protagonismo al violonchelo en un comienzo recitativo y de carácter heroico.

La violonchelista Teresa Simoni pregunta a Lorenzo sobre que intérprete le gusta más para este concierto: “No sabría decir uno, creo que todos los grandes chelistas del siglo XX  y de la actualidad han aportado algo a la leyenda de esta gran obra y tienen cosas que me gustan. En directo me sorprendió la primera vez que lo escuché, siendo yo un niño, a Miguel Ángel Clares con la OSRM. La presencia y el dominio que tenía Clares llenaba el escenario y ver a todo el mundo respirar con su música me impactó”. 

Andrea Rescaglio es el primer contrabajo de la OSRM y plantea qué es lo más importante que le han enseñado a Meseguer sobre este concierto: “Todos los profesores que he tenido han dejado su grano de arena, pero las dos personas que me han aportado más cosas sobre esta obra han sido el violinista Gordan Nikolich (concertino de London Symphony) y Thomas Hengelbrock mi mentor en la orquesta historicista de Friburgo”. Para Lorenzo, estos músicos le han hecho ver el ámbito interpretativo desde la perspectiva humanista y el considerar los recursos expresivos sonoros más centrados en el lirismo y en la técnica vocal. “Recuerdo la última vez que lo preparé con Hengelbrock – nos cuenta el chelista -. Estábamos en el Konzerthaus Dortmund tras una eterna grabación y nos quedamos toda la noche trabajando solos. Creo que esto me ayudó a encontrar la sonoridad que quiero”.

David Martínez es uno de los mejores violinistas de nuestra orquesta y lo que más le interesa es conocer en qué ha cambiado la visión de Lorenzo Meseguer sobre el concierto de Dvorak desde la primera vez que lo interpretó: “La primera vez que lo toqué en público fue en Alemania cuando tenía 16 años. Lo trabajé con Wolfgang Boettcher, primer chelista de la Filarmónica de Berlín, que me ayudó con todas las claves  del concierto, me indicó pequeños trucos para los pasajes mas difíciles, me contó mil anécdotas de las grabaciones con Rostropovich en la época de Karajan y me llenó la partitura con cientos de anotaciones hasta el punto de no ver casi las notas”. A pesar de todo, este chelista considera como muy importantes todas las experiencias musicales y vivencias compartidas con los músicos que ha tocado, que quedaron en la conciencia y le ayudaron a construir su forma interpretativa.

Virginia Martínez ya dirigió la OSRM hace dos años cuando Lorenzo Meseguer interpretó este concierto en Murcia. Según ella, es muy probable que las vivencias personales y profesionales del solista durante este tiempo, den lugar el miércoles a una interpretación diferente: “Dos años es un espacio muy breve de tiempo pero es periodo donde han pasado muchas cosas. Destacaría mi paso por la orquesta Balthasar-Neumann de Friburgo donde he trabajado junto a grandes cantantes, escenógrafos, directores, solistas y compañeros que me han formado en aspectos más humanistas que me hacen valorar más el contenido de la música”.

Hace algunas semanas tuvimos la oportunidad de conocer de cerca a la violinista rusa Olga Tinibaeva. A esta profesora de la OSRM le gustaría saber cuál ha sido la impresión musical más fuerte en la vida de Lorenzo: “Poco antes de fallecer Paco de Lucía, dio un concierto en el Festpielhaus de Salzburgo, ciudad donde estudiaba yo entonces. Jamás vi una ovación mayor tras casi tres horas de música ininterrumpidas. Fue impresionante. Es en esos momentos cuando reconoces y valoras la grandeza y genialidad de un artista y el poder arrollador que tiene la música sin que importe la cultura, la nacionalidad o el idioma.”

A modo de reflexión, Lorenzo nos confiesa que “en este preciso momento de la historia donde todo pasa muy rápido y lo que importa es la inmediatez del ahora, hemos perdido la perspectiva del sentido y de la naturaleza de las cosas. A veces olvidamos lo fundamental que es en nuestra existencia el arte como proceso creativo y en consecuencia, la música. El significado de lo que hacemos y saber transmitirlo es lo que verdaderamente importa, ya que es lo que nos conecta y hace que despertemos los sentimientos de otras personas”.

Estamos casi al final de la temporada musical. La OSRM está en un estado de forma increíble y la visita de un músico del nivel de Lorenzo Meseguer es un atractivo irresistible para los que necesitamos de la cultura. El programa que ha preparado Promúsica es perfecto para que surja magia en esta conjunción de talentos.

 

Miércoles 24 de mayo. 20 horas. Auditorio de Murcia. Obertura de las Bodas de Fígaro de Mozart, Concierto de violonchelo y orquesta de Dvorak y Segunda sinfonía de Beethoven. Orquesta Sinfónica de la Región de Murcia. Lorenzo Meseguer (violonchelo). Virginia Martínez (Directora titular).

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Apoteosis del ritmo

La escucha en directo de una de las sinfonías de Beethoven es una experiencia de gran valor humanístico y que nadie debería perderse. El maestro alemán, en sus nueve sublimes obras, dejó de forma muy clara su conmovedora personalidad y su autoridad como compositor.

Murcia y Cartagena serán esta semana los escenarios donde escucharemos la Séptima Sinfonía de Beethoven interpretada por la Orquesta Sinfónica de la Región de Murcia dirigida el Profesor Georg Mark, catedrático de Dirección Musical del Conservatorio de Viena y maestro de destacadas batutas internacionales entre las que está nuestra directora titular Virginia Martínez.

Además de la celebre sinfonía, se programan para la ocasión la obertura de Rosamunda de Schubert y el Concierto de violín titulado A la memoria de un ángel de Berg. Como este interesante concierto de violín ya fue comentado en otro post y el pasado año tuvimos la oportunidad de conversar con Herr Professor Mark con motivo de su visita a Murcia (ver sendos enlaces al final), hoy nos centraremos en dos aspectos fundamentales de la sinfonía de Beethoven.

La séptima de Beethoven está entre las diez obras que más se interpretan en el planeta y es un homenaje del compositor al mundo clásico y a los orígenes de la Humanidad. El ritmo, especialmente en el segundo movimiento, imita a los versos dáctilos y espondeos de los cantos griegos de la Antigüedad tan propios de La Ilíada y La Odisea. Precisamente este ritmo propició que Richard Wagner bautizara la Séptima Sinfonía como “Apoteosis de la danza”, para destacar la gran vitalidad de la obra.

Además del marcado carácter rítmico, la Séptima de Beethoven nos anticipa gran parte de lo que serán la Octava y Novena sinfonías. Me refiero al arte del manejo de la tonalidad para ir de La Mayor hacia otras tan alejadas para la época como son Do Mayor y Fa Mayor. Robert Simpson prefiere el término de “dimensiones” más que de el de “tonalidades”, ya que el paso de una a otra es tan grandioso que no dejan de asombrar y fascinar al oyente. Una vez más, se comprueba como grandeza y sencillez son dos ingredientes que conviven con la máxima naturalidad en la música de Beethoven.

Nadie debería abandonar este mundo sin experimentar en vivo todas las sinfonías de Beethoven. Si tienen disponibilidad, les recomiendo que vengan a los auditorios de Murcia o de Cartagena a escuchar su Séptima Sinfonía dirigida por el maestro Georg Mark, nuestro invitado de lujo, un hombre sabio y honesto que, a través de la música, transmite con total autenticidad el mensaje que nos dejó Beethoven.

 

Jueves 18 de Mayo de 2017, 20 horas. Auditorio de Murcia. Obras de Schubert, Berg y Beethoven. Orquesta Sinfónica de la Región de Murcia. Birgit Kolar (violín). Georg Mark (director invitado).

Viernes 19 de Mayo (mismo programa en Cartagena). Antes de cada uno de los conciertos habrá una distendida charla informativa.

http://blogs.laverdad.es/musicainesperada/2014/07/26/a-la-memoria-de-un-angel/

http://blogs.laverdad.es/musicainesperada/2016/04/13/ 

 

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