La Verdad

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Categoría: Sosteniendo bemoles
Vibraciones de oro

Uno de los últimos actos del Centenario de la Universidad de Murcia celebra al mismo tiempo el 50º Aniversario de la Coral Universitaria, con la interpretación del oratorio El Mesías de Händel.

Detrás de cada efeméride hay siempre una interesante historia y muchas personas cuyas acciones han sido determinantes en el devenir de los acontecimientos. Cuando hablamos de la Coral de la Universidad de Murcia, uno de los gigantes sobre cuyos hombros disfrutamos de su presente y se planea el futuro, es su fundador, Enrique González Semitiel, Profesor de Lengua y Literatura que nos recuerda que “con veintidós años, siendo un alumno de segundo curso de Comunes de la Facultad de Letras, pensé que sería bueno que en Murcia hubiese una coral de estudiantes como la que ya existía en la Universidad de Madrid o Salamanca”.

Enrique adquirió su formación coral estudiando con el Padre José Ignacio Prieto en la Universidad Pontificia de Comillas. Allí era obligatorio para todos los alumnos el estudio del solfeo y sólo los más cualificados pasaban a la Schola Cantorum de Comillas que dirigía el propio Padre Prieto.

Era el curso académico 1965-66 cuando le propuso esta idea a Manuel Batlle Vázquez, Rector de la Universidad de Murcia en ese momento, que junto a Mariano Baquero y Manuel Muñoz Cortés apoyaron la idea desde el primer momento. Se determinó que Fulgencio Fernández Gil, cura y músico formado en la Universidad Pontificia Gregoriana de Roma fuese el director: “Entonces ensayábamos a diario en una sala con piano del Colegio Mayor de Carmelitas (hoy día Colegio Mayor Azarbe), pero como el director no tenía la disponibilidad requerida por sus obligaciones con la Iglesia, finalmente me hice yo cargo de la dirección de la Coral Universitaria”.

Las primeras partituras que se prepararon en la coral fueron las que González Semitiel trajo de Comillas o les prestaba el Orfeón Fernández Caballero con el que siempre existió una magnífica relación. Nuestro invitado cuenta que el repertorio inicial de la Coral Universitaria se basó en la polifonía renacentista española y en el cancionero, que se difundieron en actuaciones por toda la Provincia de Murcia.

Enrique recuerda entre las representaciones más significativas, las primeras con acompañamiento de orquesta: “A mediados de los setenta, invitamos a dirigir la coral a José Luis López García, Catedrático del Conservatorio de Murcia, con el que se interpretó la Historia del Nacimiento de Cristo de Schütz y un monográfico con las Cantatas 140 y 34 de Bach”. 

Posteriormente, se presentaron otros programas con la Orquesta de Cámara de Madrid dirigida por Luis Remartínez siendo muy señalado El Mesías navideño junto a la Orquesta de Jóvenes de la Región de Murcia con Eric Feldbusch, Director de Orquesta del Real Conservatorio de Bruselas.

El Festival Internacional de Orquesta de Jóvenes es otro de los acontecimientos impulsados por González Semitiel y que está vinculado históricamente con la Coral Universitaria: “Fue especialmente interesante la representación en el Teatro Romea del Día del Juicio Final de G. P. Telemann con la Orquesta del Conservatorio de Lucerna”.

El idilio entre Enrique González Semitiel y la Coral Universitaria se ha mantenido a lo largo de estos cincuenta años de existencia, en los que este profesor ha tenido que rehacerla en tres ocasiones: “Cuando los alumnos cantantes tenían cierto nivel y entonación, se marchaban y esto dificultaba la continuidad del proyecto. A raíz de la Coral Universitaria, surgieron otros grupos más pequeños que han seguido con su actividad o han desaparecido. Al final queda la satisfacción de haber formado y compartido música con muchas personas que siguen con esta afición”. 

En otro acto de creatividad, Enrique González, puso en marcha una Schola Cantorum en el Instituto Alfonso X El Sabio, cuyos cantantes posteriormente formaron parte de la Coral Universitaria en un proyecto que tuvo la continuidad necesaria dada la preparación que ya tenían estos estudiantes al llegar a la universidad.

Desde estas páginas felicitamos a la Coral Universitaria de Murcia y a su fundador, Enrique González Semitiel, la persona que la gestó y que la cuidó con mimo durante muchos años.

 

Jueves 17 de diciembre, 20:30h. Auditorio Víctor Villegas de Murcia. Oratorio El Mesías de Haendel. Orquesta Sinfónica de la Región de Murcia y Coral Universitaria de Murcia. Rocío Ruiz (soprano), Pedro Pérez (contratenor), Antonio Lozano (tenor), Pablo Acosta (barítono). Jorge Losana (dirección de coro). Virginia Martínez (dirección musical). Entradas a 10 y 3 euros (descuento estudiantes)

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Tributo a Alicia

Hace algo más de un año les presenté en “Música Inesperada” al invitado de hoy (ver “El impulso creador”. 18 de enero de 2014). Javier Ignacio Córdoba López (El Palmar, 1995) es un músico muy creativo que compagina los estudios superiores de violonchelo con la composición musical.

Con sus comentarios analizaremos sus Tres piezas fantasía para violonchelo y piano (septiembre de 2014) que  el mismo estrenó acompañado del pianista Jesús Aparicio en el concierto “Con el Músico Amigo”, celebrado hace 3 semanas en el Aula Cultural de Cajamurcia.

Javier Ignacio escribió las tres composiciones en una sola tarde: “Están dedicadas a mi profesora de violonchelo Alicia Martínez de la Escuela de Música Chaplin. Ella me ayudó a preparar las piezas fantasía de Schumann con las que superé la prueba de acceso al Grado Superior en Alicante. Le estoy muy agradecido porque ha sido una persona clave en mi formación como músico”.

La primera de las piezas está escrita en Do menor y es un movimiento triste. Tras la introducción del piano, el violonchelo lleva la melodía desde el registro grave hasta el agudo. Hay un segundo tema que contrasta con el anterior al estar escrito en Mi bemol mayor y mostrar una cara más alegre. Tras regresar al tema inicial, la pieza concluye con unos arpegios del piano.

“La segunda obra en La bemol mayor es más melancólica”, nos cuenta Córdoba. Mientras el chelo introduce la melodía, el piano le acompaña. El segundo tema es doloroso y aporta dramatismo al movimiento. Siguiendo un carácter ternario, el primer tema reaparece y la obra concluye con tres acordes del piano con una nota tenida del chelo que apaga el movimiento en pianissimo.

Tras una breve introducción, surge el rondó de la tercera pieza en Do mayor que tiene un aire danzante y optimista: “El piano y el chelo juegan entre ellos y se contestan generando un movimiento vivo que no baja de intensidad en ningún punto. Las frases en forte y en piano se alternan con distintas articulaciones.”

La grabación que adjunto fue realizada por Javier Ignacio Córboba al violonchelo y por Jesús Aparicio al piano. Este último es Profesor de Piano de la Escuela Chaplin y en palabras del joven compositor: “Me aporta muchos valores positivos frente a la música.”

Es para mí una satisfacción hablar de música con un violonchelista y compositor emergente tan formado en buenos valores y con un definido espíritu imaginativo. Espero que disfruten de la audición de su obra.

 

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La inspiración climática

 

Existe sobrada evidencia de que el clima influye en los compositores y en los temas musicales de algunas de sus obras.

Autores como Vivaldi, Beethoven, Britten, Vaughan Williams, Berlioz, Strauss y otros más contemporáneos como Brett Dean, Terence Blanchard o Laurie Anderson, se han inspirado en las alteraciones climáticas para crear algunas de sus composiciones más interesantes.

Que el clima genera ideas musicales ha quedado bien patente en el estudio de los científicos atmosféricos de la Universidad de Oxford, Karen Aplin y Paul Williams, publicado en la revista Wheater en 2011.

Parece ser que tiene más importancia el impacto del cambio climático que el clima paisajístico en sí. Por esto, los fenómenos de cambio climático o los desastres atmosféricos constituyen una fuente creativa inagotable en piezas como “Un réquiem por Katrina” (ganadora de un premio Grammy), “Landfall” (sobre el huracán Sandy), “Fire Music” (basada en el Sábado Negro de Melbourne), “Liquid interface” o las “Winter Songs” compuestas para el Quinteto de Viento de la Orquesta Filarmónica de Berlín, entre otras.

Aunque no tengamos en cuenta los numerosos lieder y canciones inspiradas en textos poéticos (casi la mitad de ellos contienen expresiones que evocan a eventos meteorológicos), es fácil comprobar cómo la música, a través de su lenguaje universal, expresa situaciones climáticas que ya se intuyen en el título de la obra. Me refiero a “Las cuatro estaciones” de Vivaldi, a “Nuages” (“Nubes”) de Debussy, o al “Regenlied” (“Canción de la lluvia) de Brahms.  

También la meteorología ha contribuido al desarrollo de instrumentos que imitan a los fenómenos climáticos como son las guitarras especiales, las metálicas hojas de trueno o las máquinas de viento, entre otros aparatos.

El fenómeno atmosférico más popular que encontramos en la música es la tormenta, alegoría de las turbulencias emocionales. Un maestro en la imitación de los sonidos de la lluvia, los truenos, los relámpagos fue Beethoven y por ello les invito a escuchar el video adjunto del cuarto movimiento de su Sexta Sinfonía “Pastoral”. Benjamin Britten también refleja muy bien la tormenta en sus Cuatro Interludios Marinos de la ópera Peter Grimes.

El viento ha sido representado musicalmente de forma genial en la Pastoral de Beethoven, pero también se aprecia en otras composiciones el suave susurro generado en las hojas de un árbol (tercer movimiento de la Sinfonía Fantástica de Berlioz) o el  gélido vendaval de la “Sinfonía Antártica” de Vaughan Williams.

Wagner se quejaba de la mala influencia que tenía el mal tiempo en su rendimiento compositivo y llega a defender en su obra “Arte y Clima” que el clima influye en la capacidad para el Arte, de forma que los artistas del norte de Europa están en desventaja con respecto a los de la cuenca del Mediterráneo.

Les dejo con una bella frase de John Luther Adams, posiblemente el compositor más implicado con el cambio climático y ganador del premio Heinz, que tras la larga estancia en Alaska que marcó su filosofía creativa musical, afirmó: “Marché a Alaska para alejarme del mundo, pero el mundo me encontró”.

 

 

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Aprender a tocar de fácil a fácil.

 

 

 

 

Entre todas las enseñanzas que he recibido del maestro Josep Fuster, profesor de clarinete y de música de cámara, destaco el cuidado de los aspectos básicos del estudio e interpretación musical. Me refiero al solfeo, al ritmo, a la afinación, al manejo de la emisión del aire, a tocar los pasajes rápidos logrando que se escuchen todas las notas, a estudiar las partes más difíciles muy despacio para progresivamente hacerlo más rápido, a cuidar todo lo que ocurre entre dos notas y a dar de sentido a la frase musical.

Las enseñanzas de Fuster son valiosas porque contienen lo “innegociable” para conseguir una adecuada expresión musical. El clarinetista valenciano (Villanueva de Castellón, 1960) vive un momento óptimo fruto de la dilatada experiencia como profesor e intérprete, del dominio sobre el instrumento de ébano y de la sabiduría para la docencia, esto es, la maestría para transformar estudiantes en discípulos con creatividad musical.

Josep Fuster acaba de publicar la obra “Ejercicios técnicos de flexibilidad” (Editorial Boileau, Barcelona 2013) donde ofrece su punto de vista sobre todo lo relacionado con la sonoridad, afinación, columna de aire, digitación y articulación con el clarinete.  Para el maestro Fuster, manejar la técnica del instrumento con la adecuada flexibilidad y homegeneidad es el complemento indispensable de la expresividad requerida para dar conciertos.

Solista de la Orquesta Sinfónica de Barcelona y Nacional de Cataluña (OBC) desde 1993, participa en giras con diferentes orquestas europeas y americanas y forma dúo con la pianista Isabel Hernández en distintos recitales y grabaciones con música de cámara de Brahms, Weber y Rossini.

Sobre su colección de discos “Música Virtuosa”, ya dedicamos un post de este blog.

Por fortuna, nuestra región está incluida en el circuito europeo donde Josep Fuster  imparte cursos y clases magistrales como profesor invitado. En unos días, los estudiantes de clarinete del entorno, tienen la oportunidad de recibir sus enseñanzas y lograr ser cada día un poco mejores que el anterior.

 

Lugar: Encuentros Musicales de la Casa Rural Candelón. Abarán, 28 y 29 de Diciembre de 2013. Profesor: Josep Fuster (Clarinete Solista de la OBC y Profesor de clarinete y música de cámara de la ESMUC de Barcelona). Más información en www.casaruralcandelon.com.

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Entre blancas y negras.

 

En este blog sobre música hay establecida una especial prioridad hacia los jóvenes músicos que combinan esfuerzo y talento. Hoy hablamos con Olga Albasini Garaulet, estudiante de Cuarto Curso de Grado Superior de Piano en Salamanca. Esta joven músico nace en Murcia en 1992 y desde sus inicios destaca como estudiante. Además de la calificación de Matrícula de Honor y Premio Extraordinario en el Conservatorio Profesional de Murcia, su inquietud por esta profesión la lleva a completar el curso “Robert y Clara Schumann”  del New England Conservatory de Boston y a participar en numerosos conciertos como solista y como miembro de grupos de cámara en distintas cuidades de nuestro país.

Olga nos cuenta como a su llegada a Salamanca: “Soy la única estudiante de la residencia que está matriculada en el Conservatorio. Al principio, nadie considera que mi carrera como músico es importante y exigente. Sin embargo, a los pocos meses de estancia, una compañera de Farmacia, se sorprende lo ocupada que estoy con mis estudios y reconoce que ¡soy la persona con menos tiempo libre que conoce! “

Nuestra joven paisana elige esta ciudad para estudiar piano con absoluto convencimiento: “Salamanca es una ciudad con un conservatorio que no está entre los más famosos de España. Sin embargo, la enseñanza del piano es de las de mejor calidad, con muy buenos profesores, cada uno con su manera de impartir clase y su distinta concepción técnica y artística.”

El conservatorio donde estudia Olga es pequeño pero cuenta con un buen auditorio, lo que para nuestra pianista es fundamental: “Para nosotros es muy importante tocar las obras en el “Steinway gran cola” del auditorio. Además de ser un lujo tocar este piano, nos acostumbramos al mismo y rodamos las obras delante del público. Las audiciones que hacemos allí nos familiarizan con esa acústica tan especial y nos hace madurar musicalmente”.

La actividad musical en el auditorio del Conservatorio de Salamanca es muy intensa. A partir de Noviembre, cada día hay programado un concierto o una audición musical que va desde la orquesta barroca hasta el taller de música contemporánea. Albasini opina que: “En el conservatorio se cuida mucho que tengamos una amplia cultura musical como parte fundamental de la formación y no hay mejor método para conseguirlo que acudir a muchos conciertos que además, son gratis.”

Olga vive al margen de la animada vida universitaria de esta ciudad: “La música es una disciplina muy absorbente y exigente. El conservatorio se convierte en tu casa ya que allí tienes el piano y la cabina de estudio. La demanda para estudiar en los pianos del conservatorio es muy alta y la única manera de evitar colas esperando es estudiar en horas intempestivas, como son las ocho de la mañana o las dos de la tarde.”

Esta pianista disfruta mucho con la experiencia de estudiar música frente a 56 teclas blancas y 40 teclas negras: “ Todo este esfuerzo me permite aprender y mejorar. Estoy muy satisfecha con mi decisión de estudiar una profesión tan bonita que permite transmitir emociones y sensaciones tan intensas a otras personas. Hoy estudiando un fragmento del Concierto nº 1 de Brahms, me ha dicho un compañero que escuchaba: ¿no es maravilloso, ser músico y poder llegar después de un mal día y tocar esta música?” Sí, lo es, he respondido.”

Hoy les propongo disfrutar la interpretación que Olga nos ofrece de “San Francisco de Paula caminando sobre las aguas” de F. Lizst.

 

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Arritmias intencionadas.

El bicentenario de Richard Wagner es un acontecimiento para disfrutarlo. Al escuchar su música, se descubre algo nuevo que nos llega muy adentro. Wagner no influye en el oyente por casualidad, sino que el maestro lo hace con una intención muy definida.

Les propongo participar en un experimento. Sólo tienen que escuchar con atención un video de seis minutos y dejarse llevar por la música que Don Ricardo compone para concluir la ópera “Tristán e Isolda”. Cuando terminen, les animo a seguir leyendo el blog.

 

Isolda canta una bella y misteriosa melodía que nos sobrecoge desde el principio. Su amado Tristán ha muerto en su brazos y ella anhela seguirlo en la eternidad. A medida que progresa la voz de la protagonista, la música agita su corazón hasta provocarle una verdadera taquicardia que también conmueve al oyente.

Olvidemos por un momento el canto de Isolda y concentrémonos en el acompañamiento de los violines que aparece en el minuto 03:40. Esta contramelodía contiene dos corcheas por cada tiempo del compás a modo de un latido cardíaco constante (ver A del esquema).

 

Pero en 03:47 y 03:52, el compositor provoca sendos extrasístoles al intercalar un triplete, es decir, tres notas en el espacio de dos corcheas (ver en color rojo en B del esquema), lo que altera nuestro corazón y nuestro subconsciente ya que normalmente centramos nuestra atención en el canto de la soprano. A partir de este momento, estos “tripletes extrasistólicos” aparecen cada vez con más frecuencia y en partes del compás donde no esperamos, creando una verdadera arritmia irregular (ver en color rojo en BC del esquema)

 

Pero Wagner no se conforma sólo con esto. Nos lleva hasta la extenuación con toda la intención añadiendo otro recurso técnico. El compositor traza una ligadura entre la primera nota de cada compás y la última del compás precedente, incrementando nuestra ansiedad al impedir que respiremos donde lo hacíamos al comienzo de la pieza (ver en color azul en C del esquema).

Esta es la explicación de nuestra agitación al escuchar todo lo que pasa bajo el canto de Isolda. Si lo desean, vuelvan al vídeo y traten de escuchar simultáneamente a los violines y a Jennifer Wilson como soprano.

Dedico esta publicación a todas las personas que comparten conmigo momentos de música (leyendo, escuchando o interpretando) y con las que descubro cosas nuevas de este mundo tan apasionante.

 

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