La Verdad
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Autor: Carlos Escobar
Una fiesta para los oídos (I)
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Carlos Escobar | 14-01-2018 | 7:01| 0

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Esa tarde de verano, Gustav llegó a Krumpendorf. Estaba cansado del largo viaje que había realizado desde Los Dolomitas y sentía un fuerte dolor de cabeza. Ya le quedaba poco para llegar a casa. Sólo debía esperar al bote que lo llevaría hasta Maiernigg, al otro lado del lago Wörthersee. Decidió sentarse para tomar el aire. Enseguida llegaría el otoño y con ello una carga de trabajo intensa para el director de la Ópera de Viena. Cada estancia veraniega a orillas del lago le permitía componer con la tranquilidad necesaria, pero ese año había sido poco productivo. Durante el verano pasado terminó los dos movimientos nocturnos de su Séptima Sinfonía, una obra planificada con una simetría arquitectónica. Entre los dos movimientos ya escritos de una forma un tanto libre, incluiría un demoníaco y provocador scherzo y la obra empezaría y finalizaría con sendos movimientos rápidos. Desgraciadamente, la inspiración se había disipado.

En junio de 1904 había sido padre por segunda vez. La pequeña Anna, llamada Gucki en la intimidad, crecía sana junto a su hermana María. Mahler era un hombre envidiado por su talento, por su posición y por su matrimonio con la bella Alma, una atractiva mujer diecinueve años más joven que él que renunció a su carrera musical para someterse a la voluntad y criterio de un marido que consideraba que con un compositor en casa ya era suficiente. Para Gustav, lo importante era disponer de tiempo y tranquilidad para componer y Alma estaba dispuesta a crearle esa atmósfera. Era el cuarto verano de casados y apenas se veían durante el día. Gustav pasaba casi todo el día enfrascado en su trabajo. Además, su obsesión por no recibir visitas y poder terminar su sinfonía junto al esmero con el que Alma cuidaba de la casa y de las niñas, distanciaba a dos seres a los que, desde el principio, sus propias familias les vaticinaban un pobre futuro como pareja.

Alma no había ido a recoger a Gustav a Krumpendorf. Probablemente él olvidó avisarle de que llegaría esa tarde. A sus 44 años, en su mente rondaba la idea de crear una gran obra puramente instrumental y poco autobiográfica. Estaba dispuesto a entrar en el desconocido mundo de las tinieblas para mostrar al resto de los humanos que con su forma de orquestar y de crear armonías podría expresar el dolor y la duda que genera nuestra condición de seres mortales. Había incluso previsto incluir nuevos instrumentos como un tipo original de tuba, una mandolina y una guitarra, pero no encontraba la manera de lanzar su sinfonía hacia el futuro.

De repente, se levantó y vio que su bote había llegado. Se dirigió a la orilla y saludó con cierta antipatía al barquero. Volver a casa era una derrota. La obra estaba tal y como la tenía antes de partir hacia Italia y el tiempo de veraneo se agotaba. Sentado en el bote, contemplaba resignado como la impresionante naturaleza que lo rodeaba era incapaz de inspirarle.

En el momento que el barquero comenzó a remar con vigor, Gustav reaccionó sobresaltado. Podía sentir el ritmo con el que ese hombre impulsaba el bote y la fuerza con la que, ahora sí, rugía para él la naturaleza. Ya sabía como comenzar la sinfonía. Estaba deseoso de llegar a la otra orilla del lago. En su corazón palpitaba la marcha sombría que en modo menor inundaría el Allegro inicial de su séptima sinfonía.

continuará…

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Albricias por Navidad
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Carlos Escobar | 04-01-2018 | 3:33| 0

img-5721_origHubo un época en la que a la primera persona que daba una feliz noticia se le compensaba con regalos. Estos obsequios, llamados albricias, en cierto modo eran esperados por el portador de la buena nueva.

El ensemble Cantoría no deja de sorprendernos con nuevos y atractivos proyectos en su segundo año de andadura artística desde su fundación en 2016. Este año ha sido especialmente productivo para el grupo vocal especializado en Música Antigua y además de la selección para el programa International Young Artist´s Presentation de Amberes (Bélgica), para las residencias de la Cité de la Voix de Vézelay y para el programa de ensambles europeos emergentes Eeemergin de 2018.

Este reconocimiento de Cantoría como grupo emergente europeo es excepcional ya que sólo otros cinco ensembles han sido seleccionados para este programa de actividades de promoción con residencias, de elaboración de soportes audiovisuales y de conciertos en distintos festivales internacionales.

Como comentábamos en otros post, el ensemble Cantoría surge a partir del Festival de Música Antigua de Sierra Espuña que organiza Early Music Proyect. Esta plataforma completa su incesante actividad de promoción artística con una ardua tarea de investigación sobre partituras de la época medieval y renacentista en nuestra región. Así, dos de sus integrantes, Ignacio López y Miguel Martínez han descubierto entre los documentos del Archivo Regional de la Región de Murcia tres obras completas de música sacra (la secuencia Dies Irae de un requiem y dos antífonas procesionales) junto a varios fragmentos de otras composiciones.

La Navidad todavía no ha terminado. Al menos, hasta que Cantoría ofrezca el último de sus cuatros conciertos navideños, no debemos desconectar de este espíritu que tanto ayuda la música a definir.

Mañana viernes, en el Palacio Episcopal, la soprano Isabel Alonso, el contratenor Samuel Tapia, el bajo Valentín Miralles y el tenis y director musical Jorge Losana, interpretarán villancicos pertenecientes al Cancionero de Uppsala, por ser en esta universidad sueca donde se encontró hace 100 años el único ejemplar de esta recopilación de villancicos. Conocido también como Cancionero de Venecia (lugar de su publicación en 1556) o Cancionero del Duque (por haber sido recopilado en la corte valenciana de Fernando de Aragón, Duque de Calabria), incluye 70 villancicos de pequeño formato y de distintos autores, de entre dos y cinco voces.

Los villancicos que se interpretarán son “Dadme albricias, hijos de Eva”, “Riu Riu Chiu”, “E la don don Verges María”, “Me soy la morenica”, “Rey a que reyes adoran”, con temáticas referentes al nacimiento del Mesías prometido, la adoración de los Reyes Magos y textos del Antiguo Testamento.

 

Viernes 5 de enero, 20:30h. Palacio Episcopal de Murcia. Concierto de Navidad “¡Dadme albricias!”. Ensemble Cantoría. Entrada libre hasta completar aforo.

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Ímpetu proporcionado
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Carlos Escobar | 23-12-2017 | 9:00| 0

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La simbiosis entre Navidad y música que propone en diciembre el Cuarteto Saravasti alcanza su mayoría de edad. En esta XVIII edición del Concierto Extraordinario de Navidad son Haydn, Beethoven y Brahms los compositores que cierran los actos de celebración del XX Aniversario de la formación camerística murciana.

El programa incluye el célebre Quinteto para piano y cuarteto de cuerda en Fa menor, opus 34 de Brahms y la intérprete invitada para la ocasión es Marta Liébana (Madrid, 1985), una pianista formada en Getafe, Madrid, Helsinki y Amsterdam, que junto al Cuarteto Saravasti, ofrecerá una de las obras más importantes de la música de cámara.

Marta nos explica que este quinteto para piano y cuerdas es especial por su complejidad armónica, dificultad técnica y el genial balance entre cuerdas y piano: “No hace falta ser músico profesional para que los colores y lugares a los que Brahms nos lleva en este quinteto resulten sorprendentemente enérgicos, oscuros y sensuales. El oyente solo tiene que abrirse y dejarse emocionar”.

Esta composición tan singular hay que valorarla en conjunto y Marta Liébana destaca su ritmo y continuidad melódica: “Brahms era un apasionado de las síncopas y entrelazaba continuamente las melodías”. Esta profesora de piano del Conservatorio de Amsterdam, aclara que su papel es este quinteto no es ni principal ni secundario: “El piano es, desde mi punto de vista, otro cuarteto. La obra fue ideada inicialmente por el compositor como un quinteto de cuerdas, luego como sonata para dos pianos y, finalmente, como quinteto con piano”.

Marta Liébana ha llevado su música al Conservatorio Reina Sofía de Madrid, a la Fundación Botín y Teatro Ateneo de Santander, la Concertgebouw Kleine Zaal de Amsterdam y ha trabajado en la De Nederlandse Opera (DNO), Opera Studio in Amsterdam, la Opera op Zak y la Opera 2Day in The Hague, entre otras. En el quinteto de Brahms destaca el principio y el final del cuarto movimiento: “Un comienzo indeciso, frustrado y extremadamente contenido que abre paso a un bellísimo tema liderado por el chelo. En el final, que parece que nunca acaba, Brahms sorprende al pedirnos más tanto a los intérpretes como a los oyentes”.

Liébana es una pianista con una formación muy completa y variada. Fuera de nuestras fronteras, ha aprendido a lidiar con la presión inherente al alto nivel musical que la rodea, sin que esto le resulte un reto destructivo: “Allí los conservatorios son universidades respetadas a nivel nacional e internacional, donde es posible llevar a cabo cualquier idea o proyecto interesante. La administración no está para dificultar la cultura, sino para promoverla y esto se refleja en las ganas de los profesores y las instalaciones y facilidades que tienen los estudiantes. En España tenemos muy buenos músicos y profesores, pero poca gente interesada en promover la excelencia”.

Haber conocido a gente de todos los lugares y escuelas, ha sido algo extremadamente enriquecedor para Marta, que se siente más apreciada fuera de España que dentro: “Son lugares donde no tiene tanta relevancia con quién hayas estudiado, ya que si eres trabajadora y con ganas de hacer música, te dan oportunidades”.

Le he pedido a Marta que nos dibuje una pincelada de lo que es su vida como profesora en el Conservatorio de Amsterdam: “En las semanas que no hay conciertos o proyectos extraordinarios, toco los lunes y jueves en la Academia de Ópera de Amsterdam. Los martes, miércoles y viernes doy clase de piano y de piano complementario y los fines de semana acompaño a violines, violas y chelos. Aprovecho el tiempo que tengo antes y después de las clases para preparar los conciertos, ¡si no llevo tocando ya ese día diez horas!”

Marta Liébana fue una de las 12 pianistas seleccionadas entre 160 de todo el mundo para la edición de 2011 del Concurso Internacional de Piano de Santander Paloma O´Shea. Una tarjeta de presentación así, la hace merecedora de esta invitación para tocar con un cuarteto de la categoría de Saravasti.

No sean tan inocentes como para perderse este concierto…

 

Jueves 28 de diciembre, 20 horas. Haydn, Cuarteto de cuerda en Re mayor Op.33 nº6. Beethoven, Cuarteto de cuerda en La mayor Op.18 nº5. Brahms, Quinteto con piano en Fa menor Op.34. Cuarteto Saravasti. Marta Liébana (piano). Entradas: 12 euros, Estudiantes: 6 euros.

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De la mano de pianistas (y III)
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Carlos Escobar | 14-12-2017 | 11:42| 0

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Federico Chopin (1810-1849) fue uno de los grandes músicos de la historia que se dio a conocer en Centroeuropea a los diecisiete años con una obra muy del gusto de la época. De la mano de Don Giovanni y Zerlina, dos interesantes personajes creados por Mozart, el compositor polaco escribió las Variaciones sobre Là ci darem la mano para piano y orquesta opus 2, del célebre dueto del primer acto de la ópera Don Juan.

Chopin escribe esta obra siguiendo un patrón muy clásico y la estructura en introducción, tema, cinco variaciones y finale, pero emplea la tonalidad de Si bemol mayor, es decir, eleva medio tono la original de la ópera de Mozart.

El estilo brillante del compositor nacido cerca de Varsovia está presente en cada compás de la partitura, aunque ya nos adelanta muchas cosas de las que veremos en el Romanticismo. De hecho, Robert Schumann quedó tan impresionado por la obra que publicó en la Berliner Allgemeinen Musikzeitung su famosa exclamación: “¡Señores, descubrámonos, un genio!”.

La obra se estrenó el 11 de agosto de 1829 en el Theater am Kärntnetor de Viena con el propio Chopin al piano. La primera variación tiene un carácter brillante, mientras que la segunda es rápida y tiene un movimiento regular y constante. La tercera variación es realmente un estudio para piano solo y la cuarta debe ser interpretada con bravura, dando la impresión de que Chopin la hubiera escrito para violín en lugar de piano. Tras un fragmento orquestal aparece la quinta variación que es la única escrita en modo menor. Este adagio va seguido en attaca por el finale donde los ritmos de Mozart adquieren un toque de polonesa, llena de brillantez y bravura.

La pianista Galina Zhukova interpretará esta obra en el concierto de ClaMo Music y nos llevará de la mano entre los dos extremos en los que se mueve la ópera original de Mozart: la alegría y lo demoniaco. Como decía Jachimecki: “Cualquiera que conozca Don Giovanni, comprenderá perfectamente lo que Chopin deseó expresar aquí.”

 

Viernes 15 de diciembre de 2017, 19 horas. Variaciones de “La ci darem la mano” de Chopin, Concierto para piano opus 16 de Grieg, Concierto para piano número 3 y Variaciones sobre un tema de Paganini de Rachmaninov. Galina Zhukova y Konstantinos Destounis, Marina Kan Selvik y Vivianne Cheng (pianistas).  Orquesta Sinfónica de la Región de Murcia. Gonzalo Berná (director). Entradas: desde 10 a 30 euros.

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De la mano de pianistas (II)
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Carlos Escobar | 11-12-2017 | 10:46| 0

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Uno de los músicos del cuarteto de pianistas que reunirá el concierto internacional de piano ClaMo Music es el griego Konstantinos Destounis. Este joven ateniense de 26 años formado en Londres, París y Salzburgo interpretará el próximo viernes el Concierto para piano opus 16 de Eduard Grieg.

Galardonado con importantes premios internacionales como el Grand Prix Maria Callas, el Southern Highlands, el Giorgos Thimis, el Bremen European Piano Competition, el Gina Bachauer, el UNESCO Gold Medal, el ClaMo Music y el Mykoniou de la Academia de Atenas, Konstantinos domina un repertorio compuesto por catorce conciertos para piano, otras tantas obras de cámara y más de ochenta piezas para piano solo que ha interpretado en auditorios tan emblemáticos como el Royal Albert Hall, el St. John’s Smith Square londinense, La Fenice, la Llewellyn Hall de Canberra, la Glocke Saal de Bremen, el Athens Megaron y el Thessaloniki Megaron.

Destounis se siente muy feliz de volver a Murcia, donde el año pasado nos deleitó con el Concierto para piano número 2 de Rachmaninov. En esta ocasión nos va a ofrecer el Concierto de piano de Grieg acompañado por la Orquesta Sinfónica de la Región de Murcia. Konstantinos nos explica que: “El Concierto para piano de Grieg es uno de los más populares del repertorio de piano a nivel mundial. Está entre los favoritos del público y de los músicos ya que es una obra característica del periodo romántico que es por un lado vibrante y de gran virtuosismo y, por otro, elegante, nostálgica y de una naturaleza ensoñadora. Sus bellas y líricas melodías transcurren sobre una estructura de proporciones perfectas”.

Para Destounis, interpretar esta partitura es al mismo tiempo un reto y un placer, ya que opina que es importante lograr la expresividad correcta con la mejor calidad sonora posible “con el fin de que el oyente olvide la realidad y se transporte a un mundo mágico e ideal lleno de paisajes que lo cautiven. Intentaré conseguir esa transición a través de mi interpretación. Sinceramente, pienso que la esencia de la música radica en ese potencial metafísico”.

Le pregunto a Konstantinus sobre la fórmula que va a emplear en el escenario para compensar técnica y expresión: “En este concierto, lírica y virtuosismo están perfectamente equilibrados y conectados y no es posible separar uno del otro. No hay nada puramente técnico, de modo que todos los fragmentos de virtuosismo contienen elementos líricos que hay que interpretar con un sonido bello y expresivo, a la vez que amplio”.

Por mi parte, les animo a escuchar este concierto en directo. Cada uno de sus compases es un deleite para los sentidos.

 

Viernes 15 de diciembre de 2017, 19 horas. Variaciones de “La ci darem la mano” de Chopin, Concierto para piano opus 16 de Grieg, Concierto para piano número 3 y Variaciones sobre un tema de Paganini de Rachmaninov. Galina Zhukova y Konstantinos Destounis, Marina Kan Selvik y Vivianne Cheng (pianistas).  Orquesta Sinfónica de la Región de Murcia. Gonzalo Berná (director). Entradas: desde 10 a 30 euros.

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