La Verdad

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Categoría: Melodías escondidas
Aromas en acordes

La ópera más célebre y famosa de Richard Strauss (1864-1949) es El caballero de la rosa, una aparente comedia con fragmentos de música de vals muy bien aderezada con sentimientos tan profundos como la nostalgia del paso del tiempo.

La trama se desarrolla en la Viena de los primeros años del reinado de María Teresa (mediados  del siglo XVIII) a raíz de la visita del barón Ochs a la mariscala para pedirle consejo sobre el caballero idóneo para llevar la rosa de plata que anuncie su pedida de mano. Dicho encargo le corresponde a Octavian Rofrano, un joven conde amante de la mariscala, que en el momento de entregar la rosa de plata a Sofía (la prometida del barón), se enamora perdidamente de ésta. Sofía a su vez, al oler la rosa y describir su aroma, expresa sus sentimientos hacia Octavian y la pareja queda unida amorosamente para disgusto del barón.

Desde el punto de vista musical, la presentación de la rosa se acompaña de una extraña secuencia de acordes que evocan su aroma metálico lo que demuestra la genial orquestación de plata conseguida por Richard Strauss. Este timbre característico de la rosa de plata está formado por una delicada combinación de notas agudas generadas por las flautas, las arpas, el violín y la celesta.

En el vídeo adjunto lo pueden apreciar perfectamente en los segundos 0:20 y 0:42. Realmente es magistral la manera con la que Strauss describe el brillo de la plata y su aroma de rosas de Persia.

Precisamente sobre el poder del olfato en la ópera, disertaré en una conferencia invitado por los miembros de la Real Academia de Medicina y Cirugía de Murcia. A lo largo de la charla, visitaremos distintos lugares del planeta en los que intentaré destacar el papel del olfato en el comportamiento de los personajes más conocidos de la historia de la ópera, cuya emociones sensoriales traducen su sorprendente humanidad.

 

Jueves 3 de noviembre, 19:30h. Salón de Actos de la Real Academia de Medicina y Cirugía. Conferencia: “El olfato y la ópera” por Carlos Escobar con la Presentación del Profesor Carlos Sprekelsen.

 

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Un contracanto romántico

 

La melodía escondida que propone Gabriel Lauret, violinista del Cuarteto Saravasti y Profesor del Conservatorio Superior de Murcia fue escrita por Félix Mendelssohn (1807-1847) a los 32 años de edad.

Lauret justifica que el Trío en Re menor Op. 49 para violín, violonchelo y piano sea una de las obras más interpretadas hoy día por la belleza de sus temas musicales y por su carácter apasionado: “El primer movimiento, molto allegro agitato, se inicia con un tema cantado por el violonchelo que es acompañado por el piano y que completa posteriormente el violín (ver vídeo del segundo 0:05 al 0:20)”.

Considerado en su conjunto, este primer movimiento es un ejemplo de romanticismo tempestuoso y, esto es especialmente notable en la reexposición, donde el violín acompaña a la melodía del chelo con un contracanto soberbio. En palabras de Gabi, Aquí, el compositor utiliza con genialidad un recurso de asombrosa sencillez”. El violín hace el papel de nexo al final del desarrollo quedándose sobre una nota aguda a partir de la que la música desciende poco a poco sobre el mismo tema inicial, nos explica Lauret. Éste, tras pasar por el violonchelo -con la contramelodía comentada-, vuelve nuevamente al violín (ver secuencia del vídeo desde 5:00 a 5:22).

La belleza y la popularidad de esta composición justifican la gran cantidad de versiones que han interpretado los mejores músicos solistas. La que nos ha seleccionado el violinista del Cuarteto Saravasti, fue interpretada por el llamado “trío del millón de dólares”, formado por el pianista Arthur Rubinstein, el violinista Jascha Heifetz y el violonchelista Gregor Piatigorsky, tres mitos de la interpretación en sus respectivos instrumentos.

Confío en que disfrutarán con esta grabación histórica. Por supuesto, como ocurre en cualquier disciplina del arte, Gabriel Lauret, nos recuerda que estos pasajes musicales solo tienen coherencia dentro de su contexto, por lo que deberíamos escuchar íntegramente este maravilloso movimiento.

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Bola de cristal

Cuando la gravedad de una enfermedad preocupa a un compositor, es lógico que cambie su actitud vital y su manera de escribir música. Un caso interesante en este sentido es el de Gustav Mahler (1860-1911), el músico que visualizó el declive de la sociedad de su tiempo que, incapaz de entender su lenguaje, nunca consiguió congeniar con el sabio maestro.

A pesar de que en su infancia Gustav vio desfilar los ataúdes de siete de sus catorces hermanos,  no es hasta el verano de 1901 cuando inicia la composición de los impactantes Kindertotenlieder (Canciones de los niños muertos) al tiempo que termina otros ciclos de canciones y compone su célebre Quinta Sinfonía.

Posiblemente, esta “explosión creativa”, como la llama De la Grange en su libro sobre el músico, guarda relación con la grave hemorragia intestinal que sufrió éste en febrero de ese año, por la que tuvo que pasar por el quirófano y guardar un largo periodo de convalecencia en el Sanatorio Löw.

En junio, Mahler se traslada a su retiro estival en Maiernigg donde estrena casa y dispone de suficiente tiempo para componer, alejado de la intensa actividad que como director tenía en Viena. La naturaleza le proporciona inspiración y en ella descubre nuevos aspectos sobre la musicalidad del canto de los pájaros.

La melodía escondida que propone para esta semana Lorenzo Meseguer Luján, violonchelista murciano de la Orquesta Balthasar-Neumann de Friburgo (Alemania), se encuentra en el primer movimiento Trauermarsch (Marcha fúnebre) de la Quinta Sinfonía de Gustav Mahler. En el vídeo adjunto, entre 4:00 y 4:37, “escuchamos la melodía de los violines, fagotes, clarinetes y luego oboes, con un contratema de los violonchelos. Seguramente este sea uno de los pasajes más relevantes de esta sinfonía tan rica en escritura contrapuntística. Sin duda, Mahler era un maestro de esta técnica”.

Disfruten de la música de Gustav Mahler al tiempo que atiendan a su mensaje tan lleno de contrastes y distorsión. Parecía impensable en su tiempo que, las modernas sociedades democráticas pudieran generar tanta desigualdad, conflictividad y horror como las que ha vivido la Humanidad en los últimos cien años. Cuando Gustav dijo “mi tiempo está por llegar”, tenía la esperanza de que pudiésemos, al fin, comprender lo que nos intentó advertir con su bola de cristal.

 

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Los beneficios del vino

La melodía escondida que nos propone Darling Dyle, concertino de la Orquesta Sinfónica de la Región de Murcia y concertino-director de la Orquesta de Cámara Sine Tempore es un contratema de violonchelo simultáneo a la voz de violín en el Otoño de Antonio Vivaldi.

Para Darling, “el diálogo entre violín y violonchelo es fantástico y es uno de los fragmentos que más me gustan de la obra. Vivaldi emplea el violín solista para describir a un borracho amigo del vino joven que nos proporciona el otoño. El solista interpreta escalas ascendentes y descendentes además de florituras de todo tipo con acompañamiento del chelo.”

Les adjunto un vídeo de la obra para que localicen, entre los minutos 1:06 y 1:21, el pasaje musical que hemos comentado.

No obstante, si quieren apreciar la melodía escondida en directo, la Orquesta de Cámara Sine Tempore ofrece dos conciertos en el Castillo de San JuanÁguilas los próximos 3 y 4 de agosto a las 22:15h, organizados por Promúsica de Aguilas. El programa incluye junto a Las cuatro estaciones de Vivaldi, el Preludio de la Suite nº 1 para chelo y el Aria de la Suite en Re de Bach, la “Musica notturna delle strade di Madrid” y el Fandango del Quinteto de Guitarra de Boccherini, con la colaboración del chelista Lorenzo Meseguer y de la guitarrista Isabel Martínez.

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Melodías escondidas

A partir de hoy tenemos una nueva categoría en “Música Inesperada”. La he llamado “melodías escondidas” porque con la ayuda de nuestros mejores músicos descubriremos aspectos musicales que nuestros oídos y cerebro tienden a poner en un segundo plano sonoro.

Me he permitido, ya que soy clarinetista amateur, estrenar personalmente esta sección y por esto he elegido un fragmento musical que para mí es absolutamente conmovedor. Se trata del Adagio sostenuto del Concierto para piano  nº 2 en Do menor, opus 18 de Sergei Rachmaninov interpretado por Hélène Grimaud (solista) y Claudio Abbado dirigiendo a la Orquesta del Festival de Lucerna en una grabación de 2008.

Como comprobarán ustedes, los músicos guiados por Abbado hacen gala de una claridad y fluidez interpretativas que emocionan al oyente desde el primer instante. En el vídeo adjunto comprobarán que la suave contramelodía del piano hace que la intervención de la flauta y el clarinete nos dejen sin aliento. Pero desde 2:17 a 3:32, se invierten los papeles y el clarinetista recoge ese fraseo para envolver la melodía del piano. Si se concentran sólo en el sonido del clarinete creo que comprenderán por qué les he propuesto esta pieza.

Cualquiera de los tres movimientos del Segundo Concierto de Rachmaninov son sublimes en cuanto a melodías, acompañamientos y emotividad. Les aconsejo que los escuchen de principio a fin porque es una experiencia vital inolvidable. Sin duda, encontrarán muchísima más “melodías escondidas” de máxima calidad de lo que parece.

 

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