La Verdad

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Autor: Juan José Ríos
Talento juvenil interconectado
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Juan José Ríos | 18-02-2017 | 7:24| 0

La  innovación es un fenómeno centrado en las personas y protagonizado por ellas. Implica crear redes de colaboración. Va de fomentar la creatividad y de conectar talentos.

Requiere  romper las barreras organizativas mentales y físicas que tanto limitan la generación y circulación de las ideas. Estrechar el  conocimiento más próximo, concentrando actuaciones locales, pero con la necesidad de estar abiertos al mundo de forma permanente.

El proyecto DÉMOLA (espacio donde se crean demos), puesto en marcha en Finlandia en 2008, mediante un acuerdo entre NOKIA y la Universidad de Tampere, promueve la colaboración entre empresas y Universidades, y, como elemento clave, incorpora a los propios estudiantes, quienes, por su juventud y su condición de nativos digitales, pueden aportar ideas frescas y soluciones creativas a los retos planteados por las empresas.

Los universitarios son las estrellas de esta plataforma colaborativa internacional.

 

Esta iniciativa surge  del convencimiento de que las innovaciones más disruptivas surgen de la interconexión de la gente con pasión y talento, más allá de su nacionalidad, cultura y campo de especialización. Es más, estas diferencias actúan como catalizadoras de la creatividad.

 “La innovación con verdadero impacto no surge de unidades desconectadas. Se necesita un ecosistema fuerte en lugar de grandes silos independientes”. 

La novedad de la red DEMOLA es el protagonismo de los estudiantes, de diversas disciplinas,  en la solución de retos reales que plantean las empresas, dentro de un modelo muy práctico que ofrece ventajas para todos, como se explica, de forma muy resumida, en este vídeo:

 

 

En efecto: las empresas reciben propuestas creativas y prácticas de los alumnos, en forma de prototipos y demos,  apoyados por los investigadores de las Universidades. Éstas intensifican los contactos con el tejido empresarial a la vez que motivan a los estudiantes, que ganan en experiencia y empleabilidad.

La plataforma de innovación abierta DEMOLA está activa en trece países de Europa, América y África, englobando a unos  6.000 jóvenes, de 60 Universidades, colaborando con más de 500 empresas en más de un millar de proyectos y retos propuestos por las compañías.

País Vasco, siempre en vanguardia en todo lo que concierne a la construcción de una sociedad innovadora, Canarias y Aragón, son las únicas regiones españolas que se han adherido, como una herramienta más de su ecosistema innovador,  a esta plataforma internacional de innovación abierta.

Algunos ejemplos planteados por empresas y organizaciones en nuestro país, en el ámbito de DÉMOLA:

  • La alimentación del futuro: nuevos productos de alto contenido proteico.
  • Servicios móviles en el sector agrolimentario: integración de aplicaciones en electrodomésticos, promover el desarrollo de conceptos como la venta directa desde productor a consumidor final, entrega en el mismo día, consumo colaborativo…
  • ¿Mediante qué soluciones o iniciativas innovadoras podemos integrar a las personas con discapacidad intelectual?
  • Aplicación de las TIC para diseñar planes de abono específicos
  • Tratamiento más eficiente de los residuos industriales
  • Desarrollo de tecnologías para una ciudad más inclusiva
  • Creación de una herramienta de bajo coste que permita registrar los movimientos de los clientes dentro de un hotel.
  • Diseño de una embarcación preparada para afrontar diferentes fases del rescate de personas en el mar

 

 

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Los 5 secretos de Oppenheimer
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Juan José Ríos | 31-01-2017 | 7:05| 0

La clave del éxito de Silicon Valley no es el el gobierno, ni los incentivos económicos ni los parques científicos y tecnológicos sino el tipo de gente que se concentra allí”.  Vivek Wadhwa, Vicepresidente de innovación de la Singularity University.

En este mítico lugar de California más de la mitad de sus habitantes son extranjeros que se encuentran como pez en el agua en un peculiar ambiente de apertura mental y de aceptación de la diversidad étnica. Un caldo de cultivo idóneo para que los talentos se fusionen y desarrollen su máximo potencial creativo. Es lo que se conoce como Efecto Médici.

En definitiva, la concentración de mentes creativas respaldadas por una Universidad excelente,como la de Stanford, en este caso, son claves para que tantas empresas tecnológicas punteras tengan su sede en Palo Alto.

 

http://www.emogenica.com/

Es indudable que la calidad del sistema educativo es fundamental en la economía del conocimiento, pero esto no sirve de mucho sin la existencia de un ecosistema en el que se produzca una  interacción continua entre las universidades y las empresas, se generen mayores inversiones públicas y privadas en I+D+i, … y una mayor tolerancia social al fracaso, algo que  nuestra mentalidad latina no acepta con naturalidad.

La gente en Silicon Valley presume de sus fracasos, considerándolos tributos inherentes al éxito. Empresarios y científicos visten de manera informal y son humildes y accesibles. La cultura es muy diferente a la de otros países del mundo, e incluso a la de otras zonas de Estados Unidos. En Nueva York, por ejemplo, los magnates inmobiliarios y financieros van trajeados, suelen ser arrogantes y sólo alardean de sus triunfos.

Éstas y otras afirmaciones y testimonios son recogidos por Andrés Oppenheimer, uno de los intelectuales latinoamericanos más influyentes del momento, a la par que analista político, en su interesante obra “¡Crear o morir!“, publicada a finales de 2014, unos meses antes de que Donald Trump, que es citado en el libro como paradigma del magnate neoyorkino,  anunciara su candidatura a la presidencia de Estados Unidos.

En una amena entrevista que se le hizo en nuestro país hace año y medio, Oppenheimer hacía una afirmación tan contundente como gráfica: “Sólo exportando jamones, España no vencerá al paro”.

Para el escritor argentino no caben medias tintas: los gobiernos y las sociedades que no se obsesionen con la innovación corren un riesgo cierto de perder el ritmo acelerado de un mundo VUCAen el que convergen tecnologías y conceptos como la impresión 3D y 4D, el Internet de las cosas, la bioeconomía, la biomedicina, la e-Salud, la educación personalizada, los coches inteligentes, los drones, los nuevos materiales o el big data.

 

De forma muy resumida, los cinco secretos de la innovación que desgrana en su libro el escritor argentino, son los siguientes:

Secreto 1: “Crear una cultura de la innovación”

La mayoría de las grandes innovaciones no surgen como consecuencia de sesudos planes gubernamentales, sino de una cultura que genere un entusiasmo colectivo por la creatividad, la capacidad empresarial y la concepción del fracaso como antesala del éxito y no como un estigma que puede suponer incluso la ruina económica del emprendedor.

El papel de los medios de comunicación es clave. Igual que se glorifica a las grandes figuras del deporte, del arte o de la cultura habría que hacerlo con los grandes científicos, empresarios e innovadores destacados para suscitar la general admiración.

Secreto 2:”Fomentar la educación para innovar”

Si la gente no estudia las carreras que exige el mercado, la sociedad tiene un problema. En Finlandia e Irlanda hay el triple número de ingenieros que en Chile y el quíntuple que en Argentina. Hay que estimular los estudios de ciencias desde las etapas más tempranas.

La innovación se puede enseñar en las escuelas, que más que instruir en conocimientos  fácilmente accesibles en Google, deben fomentar la creatividad, el trabajo en equipo, el pensamiento crítico  y la interdisciplinariedad.

Secreto 3: “Derogar las leyes que matan la innovación”

Disminución de los trámites para abrir y cerrar empresas, proteger la propiedad intelectual, luchar contra la economía sumergida y sobre todo, modificar las leyes de quiebra para suavizar, en lo posible, las consecuencias de los fracasos empresariales. En Estados Unidos se protegen los bienes personales de los directivos de las empresas fallidas. El mismo día que una compañía entra en suspensión de pagos puede abrir otra empresa.

Secreto 4: “Estimular la inversión en innovación”

Israel, con un 4.3% del PIB,  es el país líder mundial en inversión en I+D+i, seguida de Finlandia (4%), Japón (3.3%) y Estados Unidos (3%). En España este porcentaje es del 1.22% del PIB. Un problema añadido es que la mayor parte de la inversión en esta materia procede de las Administraciones Públicas.

En nuestro país sólo el 53% de las inversiones corresponden a las empresas privadas, que son las que mejor conocen el mercado,  mientras que en USA, por ejemplo, este porcentaje es del 70%.

Urge superar el choque de culturas existente entre la Universidad y el mundo de la empresa.

Secreto 5: Globalizar la innovación

La innovación es un proceso colaborativo, abierto a todos los que trabajen en proyectos parecidos donde quiera que se encuentren, para lo cual es necesario globalizar la educación y la investigación.

Hay que revertir la llamada “fuga de cerebros” en una “circulación de talentos”, promoviendo los estudios de postgrado en universidades extranjeras y abriendo las puertas al conocimiento externo.

El inglés, como esperanto de la ciencia y la tecnología debe ocupar un lugar preeminente en nuestros planes de estudio.

 

 

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La 35ª prioridad
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Juan José Ríos | 14-01-2017 | 12:20| 0

“Todas las iniciativas que veo para incentivar la innovación son la prioridad número 35 de un gobernante”. Son palabras de Andy Freire, emprendedor e innovador argentino que fue designado “Líder Global del Mañana 2002” por el Foro Económico Mundial. En la actualidad es Ministro de Modernización, Innovación y Tecnología de la ciudad de Buenos Aires.

Tras ser un empresario de éxito reconocido, ahora, como gobernante de nuevo cuño, cabe esperar que Freire sea capaz de hacer ver, por la vía de los hechos y si la burocracia no lo impide, que la innovación debe ocupar un lugar preferente en el orden de prioridades  de los responsables políticos.

Esto implica la consideración de este concepto como una cuestión de estado que afecta a toda la sociedad y que no puede ser encerrada entre las competencias de un departamento concreto, aunque  esté dirigido por una figura de la innegable talla de Andy Freire.

 

Ecos del 2016 … 

En algún sitio he leído que si nuestra casa se está quemando no podemos quedarnos parados esperando la llegada de los bomberos. Sin innovación se quema la prosperidad y la sostenibilidad del estado del bienestar.

Los gobiernos no tienen todas las respuestas a los problemas sociales pero sí tienen mucho que decir en la resolución de los mismos, promoviendo la cultura de la innovación y actuando, incluso, con mentalidad emprendedora, en el sentido que apunta Mariana Mazzucato. Pero la sociedad civil, es decir todos, tenemos que movilizarnos, si nos creemos, de verdad, que sin innovación no hay futuro.

La construcción de una sociedad innovadora desde una concepción transversal, colaborativa e inclusiva y el papel de las Administraciones Públicas en este proceso,  ha sido una de las principales cuestiones  que he ido deslizando en este blog,  de forma reiterada a lo largo del 2016, de ahí la elección de las palabras de Andy Freire para comenzar este post.

Las entradas más leídas

Recién entrado en su 4º año de andadura, el ranking de los artículos  de este blog que más han suscitado el interés de los lectores en 2016, siempre dentro de unas cifras modestas, ha quedado así:

1. Cómo mejorar nuestra creatividad

Sin creatividad no hay innovación pero sólo con ella tampoco. La generación de ideas depende más de la obsesión y de la perseverancia que del coeficiente intelectual.Lo más importante es que existen técnicas y metodologías para desarrollar nuestras habilidades creativas.

2. Innovación pública: 4 barreras y cómo superarlas

Las barreras, ya clásicas, son:  la visión cortoplacista de los líderes políticos,  su falta de preparación para gestionar a los empleados innovadores, la inexistencia de procedimientos reglados para innovar y las dificultades presupuestarias.

“Los problemas actuales no los puede resolver  un solo departamento, pero es complicado concretar cualquier intento de colaboración interdepartamental”.

La  forma de superar estos obstáculos consiste en abordar tres tipos de actuaciones: definiendo procesos, estableciendo principios de liderazgo y creando una infraestructura estable ad hoc, como equipos de innovación y comunidades de práctica.

3. La desobedencia necesaria para innovar

La desobediencia inteligente es el motor de la innovación. En las organizaciones conservadoras que hemos construido, no se favorece sino que se penaliza el cuestionamiento de las rutinas establecidas, cuando ser conformista puede constituir una práctica negligente.

 Obviamente, no hablamos de instigar una revolución interna de forma irresponsable y caprichosa,   pero tolerar resignada, indolente o egoístamente prácticas  manifiestamente mejorables en nuestras empresas e instituciones es una forma de perjudicarlas por inacción.

4. Rebeldes con causa

Muy relacionado con el post anterior. Vivimos tiempos de organizaciones duales, que deben aprender a complementar el funcionamiento en modo burocrático, cerrado, jerárquico, vertical, en el que prima el orden y la rutina pero que asegura los resultados de hoy con el estilo abierto, informal, ágil, colaborativo y horizontal del modelo en red (redárquico) necesario para que florezcan las innovaciones que garantizarán la prosperidad  futura.

5. Innovaciones baratas

Las instituciones necesitan abordar el  rediseño de todos sus procedimientos desde la perspectiva del ciudadano y no desde la óptica de cada departamento, o de cada nivel competencial o administrativo, como hasta ahora.

Si no se aplican los esfuerzos necesarios para combinar costosos recursos TIC con este tipo de innovación organizativa, barata, de la que hablamos, correremos el riesgo, tantas veces señalado por los expertos:  “si se digitaliza la burocracia seguiremos teniendo más burocracia, eso sí, un poco mejorada, una e-burocracia”.

6. Decálogo para una sociedad innovadora

En 2016 hasta me he atrevido a publicar este documento de unas 30 páginas que se puede descargar aquí: DECÁLOGO PARA UNA SOCIEDAD INNOVADORA

… y propósitos para el 2017

Como objetivos personales de cara a este año, me propongo continuar predicando la palabra de la innovación, si se me permite el símil religioso. Seguir la estela de los grandes referentes nacionales e internacionales, divulgar su obra y sus opiniones, manifestar las mías con sinceridad y objetividad.

En definitiva, seguir luchando con humildad pero también con perseverancia por la construcción de una sociedad murciana innovadora, empresa en la que estamos comprometidos un buen grupo de amigos. Una iniciativa ilusionante se encuentra en avanzado proceso de gestación. Hasta aquí puedo escribir.

 

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El emprendimiento oculto
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Juan José Ríos | 28-12-2016 | 2:06| 0

Ayer leí en La verdad un interesante artículo titulado: Competitividad y emprendimiento”. El autor es José Ramón Díez Guijarro, profesor del IE  y Director de Estudios de Bankia.

Casualmente, estaba yo preparando este post basándome en uno de los estudios que se recogían en el citado artículo: el último informe del Foro Económico Mundial (WEF) sobre el Intraemprendimiento o emprendimiento oculto.

Los matemáticos somos amantes de las definiciones precisas, aun  de los conceptos que pueden parecer más intuitivos. ¿Qué es la competitividad?  Para el WEF “el conjunto de instituciones, políticas y factores que determinan el nivel de productividad de un país”.

A mayor competitividad, más probabilidad de crecimiento económico sostenible e inclusivo y, como consecuencia, mayor prosperidad cabe esperar para toda la sociedad. El WEF mide la competitividad de los países basándose en indicadores de las áreas que se recogen en el  cuadro adjunto:

 

España ocupa el lugar 33 de los 142 países analizados, habiendo avanzado dos puestos con respecto al año pasado. La lista la encabeza Suiza, seguida de Singapur y de los Estados Unidos.

Con respecto a la conocida figura del emprendedor, existen numerosas definiciones, pero, en general, se aplica este calificativo a aquellas personas que  identifican una idea u oportunidad de negocio , aplican todos sus esfuerzos, asumen  riesgos, y crean una empresa para llevarlas a cabo.

Un concepto más reciente, es el de emprendedor interno o intraemprendedor, que alude a la persona que aporta ideas para desarrollar nuevos productos, servicios o procesos, pero en vez de hacerlo por cuenta propia, lo hace dentro de la organización a la que pertenece, sea ésta pública o privada.

De estos últimos nos hemos ocupado profusamente en este blog.  Para muchos analistas, ha llegado la hora de los intraemprendedores, personas creativas, iconoclastas, enemigas de las rutinas, que siempre intentan salirse del guión establecido, buscando el interés general; muchas veces a costa de incomprensiones e incluso de marginaciones.

Se estima que estos rebeldes van a generar el 40% del emprendimiento futuro, siempre que les dejen sus jefes o el sistema jerárquico imperante, sobre todo en las Administraciones Públicas. O ambos.

El World Economic Forum ha acuñado el Entreprenurial Employee Activity (EEA), un indicador que mide el nivel de intraemprendimiento de un país. El EEA es la proporción de la población activa implicada en el desarrollo de nuevas ideas, productos o servicios, o en la generación de nuevas unidades de negocio dentro las organizaciones.

España no destaca en Europa ni por número de emprendedores, creadores de empresas nuevas  (5.7% de la población activa, puesto 22 sobre 28) ni mucho menos por el de intraemprendedores (2% de la población activa, puesto 26, sólo por delante de Grecia y de Italia).

Especialmente lúcido me parece el párrafo final del artículo del profesor Díez Guijarro, del que entresaco algunas frases que suscribo plenamente: “A partir de ahora va a resultar clave impulsar la innovación colectiva. Mejorar la competitividad exige no sólo una mayor inversión en I+D, sino también una ofensiva innovadora que ponga en valor dicha inversión, cuyas garantías de éxito aumentarán si se involucra a todos los agentes económicos y se adopta una estrategia coordinada, transversal y conjunta”.

Modestamente, coincido con Díez en que es preciso y urgente  desatar esa “ofensiva” total, decidida e intensa  que requiere la construcción de una sociedad  innovadora. Parafraseando a Churchill: “La era de la procrastinación, de las medias tintas se ha acabado, estamos entrando en el período de las consecuencias”.

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Prohibido hablar de innovación
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Juan José Ríos | 09-12-2016 | 12:58| 0

Hace poco, un buen amigo, consultor de prestigio que colabora con varias Escuelas de Negocios españolas me comentaba que estaba diseñando con una de ellas un ambicioso y moderno programa de formación para directivos centrado en la cultura de la innovación pero le habían remarcado que en el título del curso no debería figurar la palabra sobre la que debería gravitar el peso del mismo, o sea:  “innovación”.

¿Curioso, no? Es como si se convocara un curso de Inglés avanzado y se publicitara como “Domina el esperanto del siglo XXI”. Este comentario de mi amigo me volvió a recordar el magistral post de Xavi Ferrás, uno de mis gurús de cabecera, “No te podrás jubilar”.

El trinomio I+D+i está muy visto, pero el último término, la “i” , de innovación, parece estar, inexplicablemente,  un tanto desgastado pese a ser el de aparición más reciente,  el menos comprendido y, sobre todo, el menos aplicado.

Al parecer, la palabra innovación ya “no vende”,  al menos como tal vocablo. A lo mejor habría que idear algún sinónimo o crear algún eufemismo para definir este concepto a ver si hace fortuna. Al menos en España, y sobre todo, en el Sur, porque en el norte de nuestro país y en el Norte de Europa no pierden el tiempo con cuestiones semánticas y tienen claro que sin innovación no hay futuro.

Otro tanto podría decirse de China y la prioridad por la innovación marcada por su gobierno con la estrategia  Made in China 2025cuyo objetivo es cambiar la imagen tradicional de manufacturas baratas de baja calidad por otra asociada a productos de alta tecnología y de mayor precio.

Mientras algunos se enredan en disquisiciones lingüísticas, en conflictos de competencias, de liderazgo, o de excusas,  el tiempo pasa sin que asuman  la urgencia de construir sociedades innovadoras, sin emplearse a fondo en esta tarea.

Pero el mundo no espera. Nos estamos descolgando en la lucha por el bienestar futuro, por el empleo de calidad, por el crecimiento empresarial, por la cohesión social. El Norte de Europa se dispara en la carrera por la innovación. Incluso el norte de España pierde paso en su potencia innovadora como arrojan los indicadores del último informe RIS (Regional Innovation Scoreboard) de la Comisión Europea.

La media europea en intensidad de la innovación está en 0´52. España se sitúa bastante por debajo, con un 0´36. Todas las regiones españolas, incluso el País Vasco, nuestro único “innovador fuerte”, que ha disminuido su puntuación en un 6% , han empeorado peligrosamente su capacidad innovadora.

Murcia (-15% con respecto al último informe) ,  está en una posición de “innovador moderado”,  como la gran la mayoría de regiones españolas. Nuestras fortalezas relativas se centran en el Gasto público en I+D, en los niveles de educación universitaria y en exportaciones de productos de media y alta tecnología. Nuestras debilidades se sitúan sobre todo en la insuficiente inversión privada en I+D,y,  en el ámbito de las PYMES, en los aspectos organizacionales, de marketing y de colaboración para innovar.

Los efectos de la crisis, la situación de partida,  o la discutible foto que puede arrojar el sistema de indicadores definido por la UE, son atenuantes de la calificación como innovadores  moderados de nuestro país y de nuestra región en el contexto europeo, pero las reglas del juego son las mismas para todos.

Para aspirar a ser considerados innovadores fuertes o líderes, en terminología de la Unión Europea, habrá que inspirarse en los países y regiones que ya lo son. Este objetivo supone un reto colectivo en el que los gobiernos tienen mucho que decir, pero la sociedad civil también es corresponsable.

Es preciso generar una corriente social innovadora que  ayude, que oriente, y cuestione, llegado el caso,  a las Administraciones Públicas, sean del signo que sean,  que no tienen por qué poseer ni todo el conocimiento ni todos los recursos, ni el criterio para priorizar actuaciones, ni la organización transversal necesaria para dar respuestas a los problemas actuales y futuros de la sociedad.

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Es hora de replantear la tópica cuestión kennedyana. Que cada uno nos preguntemos, y yo, ¿qué puedo hacer? y sobre todo, ¿qué podemos hacer todos juntos?

Contribuyamos entre todos a construir una sociedad innovadora en la que se manejen con soltura y proliferen ideas y proyectos basados en conceptos como bioeconomía, economía creativa, industria conectada, Big Data, impresión 3D, smart cities, cleanweb, el mundo del trabajo, la economía circular, el nuevo management, la innovación social, el futuro de la educación, la innovación pública, el gobierno abierto,…

El reto está servido.

 

 

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Sobre el autor Juan José Ríos
Si tuviera que definirme en pocas palabras diría que me considero catalizador, promotor de cambios. Dentro de un espíritu inquieto y de sana rebeldía, me gusta definir las actuaciones dentro de un marco que las dote de coherencia. Me importa mucho el entendimiento personal. Mi mundo, hasta los 26 años, se ceñía exclusivamente al ámbito educativo. Estudié Matemáticas y la salida inmediata era la enseñanza. Nunca pensé que podría dedicarme a algo diferente. Me tocó vivir la eclosión de los ordenadores personales de la década de los 80. Empezaron a dotarse los centros educativos de PC ́s. Fui uno de los profesores de Informática de este primera ola. En esta época, junto a un amigo, adquirí mi primer ordenador personal (carísimo) para uso empresarial. Empecé a conocer el mundo de la empresa. En la década de los 90, me cautivó el Informe Bangemann, como marco inspirador de la Sociedad de la Información. De la mano de Juan Bernal, Consejero de Economía y Hacienda, fui Director General de Informática de la Comunidad de Murcia. Fue una etapa apasionante y creativa donde abordamos proyectos como la Red Corporativa de Banda Ancha, la adaptación al euro y el año 2000, la implantación de SAP o la realización de uno de los primeros proyectos de ciudad digital de nuestro país (Ciezanet). Compaginé, durante muchos años, la docencia con el desempeño de puestos de responsabilidad en empresas regionales del sector TIC. En 2009, como profesor, puse en marcha un proyecto innovador cuyo objetivo fundamental era comprometer a los padres en la mejora del rendimiento educativo de sus hijos (proyecto COMPAH). Empecé a familiarizarme con el mundo 2.0 y a emplear estos recursos en mis clases. Como admirador de Morris Kline, soy un amante de las aplicaciones de las Matemáticas al mundo real como elemento motivador de su estudio por parte de los alumnos. Mi primer contacto con las metodologías de la innovación (Design Thinking) se produjo en 2010, de la mano de un consultor, Xavi Camps, que me hizo ver que la creatividad y la innovación son la base de la prosperidad de las organizaciones y que estos atributos se pueden entrenar y perfeccionar. Desde entonces, soy un apasionado de la innovación como concepto transversal. Creo profundamente en la innovación pública. Las instituciones no pueden seguir funcionando casi como en el siglo XIX. Deben transformarse, en el contexto del paradigma de Gobierno Abierto, para convertirse en organizaciones centradas en los ciudadanos, transparentes, sostenibles, eficientes, ligeras y facilitadoras de la actividad empresarial y de la creación de empleo de la mano de iniciativas como el Open Data. Como ciudadano me preocupa especialmente la sostenibilidad de la sanidad pública, y de las pensiones, ahora que voy viendo cada vez más de cerca la edad de la jubilación. No sé contar chistes pero me divierte el humor surrealista y los juegos de palabras, que a menudo sufren familiares y amigos. He trabajado como asesor de innovación en la CARM (2012-2016). Actualmente he vuelto a mis clases en el IES Alfonso X El Sabio y participo en un proyecto empresarial.

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