La Verdad

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Autor: Juan José Ríos
Zara: modelo de empresa innovadora
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Juan José Ríos | 17-08-2013 | 9:32| 0


Hoy se ha celebrado el funeral por la muerte de Rosalía Mera, cofundadora de Inditex, junto al que fue su  marido Amancio Ortega. Rosalía ha sido  una persona luchadora, de origen humilde que se convirtió en la mujer  más rica de España. Descanse en paz.

Desde el punto de vista de  la innovación, Zara, el buque insignia del grupo Inditex, es un  caso bastante  estudiado por los expertos en la materia, como Luigi Valdés, que destaca  algunas de las claves del éxito de esta  multinacional española:

  • Ponen en el mercado 100  colecciones al año, prácticamente, 2 por semana, algo impensable para sus   competidores tradicionales del sector de la moda, que ofrecen a sus clientes 2   colecciones, pero  ¡al año ¡.
  • Sus productos van  dirigidos  preferentemente a adolescentes  y a  adultos jóvenes, a precios asequibles, mientras que sus competidores      venden moda de lujo, a un público adulto, y a precios altos.
  • Un equipo especializado  está continuamente testando,  detectando y reportando a la central en  España las preferencias y las tendencias de la moda juvenil en todo el  mundo, demostrando una capacidad de reacción y una celeridad increíble  en la puesta en el mercado de nuevas     prendas.  Hasta tal punto conecta  Zara con los gustos de sus clientes y es sensible al estado de ánimo de la  sociedad que,  tras el atentado  del  11-S, fue capaz de ofrecer  ropas de color oscuro en sus tiendas de Nueva York en un tiempo récord.
  • Manejo absolutamente pionero y preciso  de la cadena de   producción, distribución y logística – aplicando técnicas provenientes del mundo del automóvil –  así como de la tecnología, tanto en el diseño, como en el uso de los sistemas de información y de las redes  sociales, que constituyen el auténtico sistema nervioso digital de la  compañía.

Este de Zara es un caso paradigmático, de empresas grande  del que se hacen eco los estudiosos de la materia. Mi reto personal es animar a innovar a las pymes y micropymes,   para que no consideren la innovación como algo lejano e inaccesible. Como las palabras conmueven pero el ejemplo arrastra, en sucesivos posts iremos aportando ejemplos concretos  de micropymes innovadoras.

Tampoco nos olvidaremos de las AAPP, que necesitan no sólo reformas y planes de modernización sino proyectos e ideas de rejuvenecimiento innovadores  y elixires de eterna juventud para adaptarse a los nuevos tiempos y a las exigencias de ciudadanos y empresas.

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Que paren el mundo que me quiero bajar
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Juan José Ríos | 15-08-2013 | 12:00| 0

La eclosión de las tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC) y la popularización de Internet originó el término sociedad de la información. Si consideramos la información como “materia prima”, su procesamiento da lugar a la sociedad del conocimiento en la que estamos  inmersos actualmente.

Aunque las innovaciones “tecnológicas” han jalonado la historia de la Humanidad (fuego, rueda, imprenta, máquina de vapor, autogiro, …) y han originado  transformaciones sociales y económicas de gran trascendencia, nunca como ahora, y de ahora en adelante, la cultura de la innovación, basada en el conocimiento y la creatividad, se torna más relevante y estratégica para sobrevivir en un mundo globalizado.

Qué duda cabe que las tecnologías del momento serán herramientas a tener en cuenta para innovar, pero la innovación es  multidisciplinar (se puede apoyar en varias tecnologías y afectar a diversas áreas de actuación) y trasciende a los ámbitos puramente tecnológicos, ya que se basa en las personas, en su creatividad, motivación, capacidad de asociar ideas, de trabajar en equipo, de resolver problemas, de cuestionarse hechos que se consideran inamovibles, de crear redes de contactos, de experimentar sin miedo al fracaso.

Por estas razones me atrevo a definir esta nueva etapa que nos ha tocado vivir como la sociedad de la innovación continua. Una nueva sociedad que asume, de forma generalizada el cambio como algo natural, consustancial a un mundo que evoluciona tan vertiginosamente que uno no puede decir que se baja de él, como decía el genial Groucho Marx. No sólo para no bajarse sino para todo lo contrario, para “darle cuerda” al mundo,  deben prepararse nuestros jóvenes adecuadamente.

El modelo educativo actual está diseñado para enseñar a desenvolverse en un mundo diferente, en una sociedad industrial ya superada.  El paradigma del 2x4x6 (2 cubiertas de un libro, 4 paredes de un aula, 6 horas al día) está obsoleto, no es válido para un tipo de sociedad distinta,  en la que la capacidad de memorización no es importante, en la que hay que fomentar la mentalidad emprendedora,  la creatividad y las habilidades necesarias para trabajar.  Las personas que forman a nuestros hijos y las que les tienen que contratar deben dejar de ser “tribus hostiles”.

Por desgracia, todavía se dan casos de profesores que dictan apuntes en sus clases y que consideran que adaptarse a los tiempos de los alumnos que deben preparar para ser protagonistas de un futuro cercano no forma parte de su obligación profesional. Parafraseando a Celaya y la definición de su poesía, la educación es un arma cargada de futuro.

Urge, por tanto, cambiar el modelo educativo para que los centros de enseñanza no sean ámbitos desconectados de la realidad sino todo lo contrario. La sociedad de la innovación continua lo demanda.

 

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Francisco, el Papa innovador
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Juan José Ríos | 05-08-2013 | 10:02| 0

Puede sorprender que se hable de religión en un blog sobre innovación. Con todos mis respetos por cualquier creencia religiosa, “Iglesia innovadora” parece un oxímoron, es decir, una expresión contradictoria, bien entendido que me refiero a ella como organización, sin entrar a valorar dogmas de fe ni cuestionar el mensaje cristiano.

Es un hecho estadístico que la Iglesia ha perdido relevancia social, sobre todo entre los jóvenes, que apenas acuden a los servicios religiosos los domingos. La desproporción entre las personas que se declaran cristianas y las que asisten con regularidad a misa dominical es abrumadora. En nuestro país, según datos del CIS, un 7o% de la población se considera católico sin embargo, sólo el 11% practica regularmente la religión.

La irrupción del nuevo Papa, Francisco, el primer papa jesuita, no está resultando indiferente para nadie, hasta el  punto de que ya, en pocos meses, se ha ganado la vitola de innovador. Aquí se puede ver un breve resumen de la  trayectoria de sus 10 antecesores:

Los gestos de humildad  Papa Francisco, contrario al boato de la curia romana,  y las líneas maestras de su  mensaje que se resumen en el lema: “una Iglesia pobre para los pobres” hacen presagiar vientos de cambio en la  Iglesia católica. Finanzas vaticanas, aborto, eutanasia, ética sexual, celibato de los sacerdotes, papel de las  mujeres, uniones homosexuales,…son cuestiones sobre las que se deberá pronunciar en su pontificado  que ha  calificado de lucha contra la “indiferencia global”.

Aparte de ansias renovadoras, sentido del humor no le falta al nuevo Papa. Preguntado por un periodista si estaba cansado, en su reciente viaje a Brasil, Francisco I respondió: “No, no estoy casado, soy soltero”. También ha trascendido su premonitoria declaración de amor a una novia que tuvo a los 12 años: “o me caso contigo o me hago cura”.

Insisto, desde un enfoque puramente organizacional, la actitud innovadora del Papa, como máximo responsable de una institución esencialmente conservadora,  es en mi opinión, encomiable y debería servir de ejemplo a instituciones y a empresas.

Desde mi punto de vista, y salvando todas las distancias, el fomento de la creatividad y de la cultura innovadora no difiere mucho  de la labor evangelizadora de la Iglesia. La innovación necesita ser predicada, conocida, asimilada, … y practicada de forma sistemática. A las AAPP corresponde hacer esta doble labor que consiste en ser ejemplares como instituciones innovadoras y en fomentar la cultura de la innovación en la sociedad.

En una economía globalizada, para una empresa, resultar indiferente, irrelevante para sus potenciales clientes es un pecado mortal.

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¿Hay que tener alma de artista para innovar?
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Juan José Ríos | 30-07-2013 | 10:28| 0

Pensar como los diseñadores (design thinking) está en la base de una moderna  metodología que se puede aplicar para resolver cualquier tipo de problema o reto de la vida ordinaria y no sólo los relativos al diseño de productos o mejora estética de objetos o espacios, como su nombre podría sugerir. Su práctica sistemática en el seno de una empresa produce una corriente continua de nuevas ideas que propicia la innovación.

Como hemos dicho en entradas anteriores, gestionar bien, ser profesionales, hacer un trabajo de calidad, no son garantía de supervivencia y mucho menos de prosperidad de una empresa  porque la mayoría de competidores también lo hacen así. Todos los negocios, grandes, medianos y pequeños, necesitan ser “refrescados” con frecuencia para distinguirse de los demás.  La  diferenciación innovadora será cada vez más crítica para sobrevivir.

Pero no sólo el mundo de los negocios, los servicios públicos en general, la educación, la sanidad, el turismo … deben impregnarse del  espíritu innovador. Hay que liberar al genio humano de la botella del procedimiento El design thinking (pensamiento de diseño), término acuñado en la Universidad de Stanford en 2008, es considerada actualmente la gran herramienta facilitadora de la innovación continua en todos los ámbitos de actividad.

Es una metodología centrada en las personas que  fomenta la capacidad de “ponerse” en la piel de los demás y la colaboración de todos los actores implicados en la resolución del problema, tanto internos como externos,  para disponer de diferentes perspectivas de la realidad.

Es una herramienta práctica, para pensar haciendo,  para propiciar ideas a partir de la experimentación, para que la innovación fluya continuamente como fruto de la colaboración y del trabajo en equipo y no sea fruto de la casualidad o de la inspiración ocasional del genio solitario.

No es objeto de este post detallar esta metodología, ampliamente recogida en Internet. Sí lo es remarcar que es un instrumento  accesible y recomendable para todos, desde el más modesto de los negocios hasta las multinacionales más poderosas, pasando por las Administraciones Públicas. El design thinking es rápido de aprender y no es costoso, pero lo que verdaderamente importa es el cambio de actitud y de generación de mentalidad innovadora que facilita.

 


Pasatiempo creativo 5:

A un peral subí donde peras había.

Ni peras cogí

ni peras dejé.

¿cuántas peras había?

 

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La imaginación al poder
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Juan José Ríos | 19-07-2013 | 7:54| 0

No hay empresas innovadoras sin personas imaginativas.  La creatividad, históricamente asociada al mundo del arte, del diseño y de la publicidad, aplicada a la economía  es una cualidad cada vez más valorada como la principal habilidad personal del futuro.

No quiere decir esto que sean despreciables, ni mucho menos, las habilidades de ejecución, fundamentales para el funcionamiento operativo de las empresas.  Pero las ventajas competitivas, diferenciales provienen de la parte creativa de las personas,  de las habilidades de exploración y descubrimiento.

Es evidente que por razones genéticas, educativas o del entorno, hay personas más “naturalmente” creativas que otras, pero esta condición no depende sólo de nuestra personalidad sino también de nuestra actitud. Como casi siempre “querer es poder” y si cambiamos nuestra actitud sin duda podemos mejorar nuestra creatividad. En general, se estima que la genética configura sólo 1/3 de nuestra forma de ser, y que por lo tanto, los   2/3 de nuestras habilidades personales se pueden adquirir y perfeccionar con la práctica.

Según se recoge en “El ADN del innovador”, libro de obligada lectura,  la creatividad se basa en cinco habilidades concretas: asociar, cuestionar, observar, desarrollar redes de contactos y experimentar.

  1. La capacidad de asociación consiste en “relacionar cosas aparentemente inconexas” (Steve Jobs). Como hizo Larry Page para diseñar el motor de búsqueda de Google, asociando las veces que aparecían citados los investigadores científicos en las revistas académicas con el número de vínculos que contiene una web.
  2.  “Cuestiona lo incuestionable” (Ratan Tata).Los innovadores son iconoclastas por naturaleza, se preguntan el porqué de todo constantemente, con mentalidad rebelde, se cuestionan el statu quo, las rutinas, el hacer las cosas en modo “piloto automático”,… el Circo del Sol surgió de preguntarse qué pasaría si se creara un circo sin animales.
  3. La capacidad de observación, de estar abierto a nuevas ideas y tendencias que a otros les pueden pasar desapercibidas, es una característica básica de la personalidad innovadora. Observar el comportamiento humano en diversas situaciones puede ser otra  gran fuente de innovación. Tata creó su modelo de coche barato (2.200 dólares), fijándose cómo se calaban hasta los huesos  4 personas apiñadas en una motocicleta un día de lluvia intensa en Bombay.
  4. Networking: Muchos innovadores suelen trabajar en red con un pequeño grupo de personas de confianza, multidisciplinar, con el que comparten y confrontan ideas creativas. De las intersecciones del conocimiento surgen oportunidades innovadoras. Hablar con gente diversa, de edades diferentes, de campos distintos, viajar, asistir a foros, eventos, ferias,… propicia que se dispare la creatividad.
  5. Experimentación: Para Joseph Bezos, fundador de Amazon, “los experimentos son la llave de la innovación”. Hacer prototipos o realizar experiencias piloto son formas de depurar las innovaciones.

 

Pasatiempo creativo 4: Dicen que el monstruo del lago Ness mide 20 metros más la mitad de su longitud, ¿cuánto mide?

 

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Sobre el autor Juan José Ríos
Si tuviera que definirme en pocas palabras diría que me considero catalizador, promotor de cambios. Dentro de un espíritu inquieto y de sana rebeldía, me gusta definir las actuaciones dentro de un marco que las dote de coherencia. Me importa mucho el entendimiento personal. Mi mundo, hasta los 26 años, se ceñía exclusivamente al ámbito educativo. Estudié Matemáticas y la salida inmediata era la enseñanza. Nunca pensé que podría dedicarme a algo diferente. Me tocó vivir la eclosión de los ordenadores personales de la década de los 80. Empezaron a dotarse los centros educativos de PC ́s. Fui uno de los profesores de Informática de este primera ola. En esta época, junto a un amigo, adquirí mi primer ordenador personal (carísimo) para uso empresarial. Empecé a conocer el mundo de la empresa. En la década de los 90, me cautivó el Informe Bangemann, como marco inspirador de la Sociedad de la Información. De la mano de Juan Bernal, Consejero de Economía y Hacienda, fui Director General de Informática de la Comunidad de Murcia. Fue una etapa apasionante y creativa donde abordamos proyectos como la Red Corporativa de Banda Ancha, la adaptación al euro y el año 2000, la implantación de SAP o la realización de uno de los primeros proyectos de ciudad digital de nuestro país (Ciezanet). Compaginé, durante muchos años, la docencia con el desempeño de puestos de responsabilidad en empresas regionales del sector TIC. En 2009, como profesor, puse en marcha un proyecto innovador cuyo objetivo fundamental era comprometer a los padres en la mejora del rendimiento educativo de sus hijos (proyecto COMPAH). Empecé a familiarizarme con el mundo 2.0 y a emplear estos recursos en mis clases. Como admirador de Morris Kline, soy un amante de las aplicaciones de las Matemáticas al mundo real como elemento motivador de su estudio por parte de los alumnos. Mi primer contacto con las metodologías de la innovación (Design Thinking) se produjo en 2010, de la mano de un consultor, Xavi Camps, que me hizo ver que la creatividad y la innovación son la base de la prosperidad de las organizaciones y que estos atributos se pueden entrenar y perfeccionar. Desde entonces, soy un apasionado de la innovación como concepto transversal. Creo profundamente en la innovación pública. Las instituciones no pueden seguir funcionando casi como en el siglo XIX. Deben transformarse, en el contexto del paradigma de Gobierno Abierto, para convertirse en organizaciones centradas en los ciudadanos, transparentes, sostenibles, eficientes, ligeras y facilitadoras de la actividad empresarial y de la creación de empleo de la mano de iniciativas como el Open Data. Como ciudadano me preocupa especialmente la sostenibilidad de la sanidad pública, y de las pensiones, ahora que voy viendo cada vez más de cerca la edad de la jubilación. No sé contar chistes pero me divierte el humor surrealista y los juegos de palabras, que a menudo sufren familiares y amigos. He trabajado como asesor de innovación en la CARM (2012-2016). Actualmente he vuelto a mis clases en el IES Alfonso X El Sabio y participo en un proyecto empresarial.

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